Arte y educación

Barcelona acoge una gran ‘cumbre’ de educación artística ambulante

La educación en las artes no necesariamente tiene que pasar por forzar a los niños a visitar museos. Hay propuestas que toman el sentido inverso. No esperan visitantes, sino que visitan. Son propuestas educativas móviles, itinerantes, nómadas. En Barcelona se han dado cita una treintena de estos proyectos llegados de varios puntos de España y Francia.

Víctor Saura

14/3/2019

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El cine más pequeño del mundo dentro de una caravana. Un estudio de grabación ambulante en una roulotte. Un pequeño teatro de papel japonés para explicar historias a los niños haciendo deslizar tablones ilustrados. Una maleta con los materiales para crear un fanzine en el transcurso de una hora de clase. Una compañía de teatro que une grandes profesionales con la comunidad docente. Un programa educativo que fomenta el intercambio epistolar entre artistas, docentes y estudiantes. Una asociación que experimenta con los videojuegos y su relación con el arte, la pedagogía, la filosofía o la política.

Estos son algunos ejemplos de iniciativas y proyectos que se encuadran dentro de la idea de educación expandida, en la cual arte y pedagogía se dan la mano para desplazarse al espacio de los niños y no esperar su visita. Hace un tiempo, el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (Macba) y la Fundación Daniel y Nina Carasso se propusieron rastrear este tipo de proyectos por toda la geografía francesa y española. El resultado se ve estos días en Barcelona, donde se han dado cita 30 proyectos de diversa índole que mezclan práctica artística y experimentación pedagógica, y tienen la voluntad de acercar la expresión artística a la juventud. Sus creadores hablarán y debatirán, entre ellos y con el público, en una serie de talleres, encuentros y seminarios, y este sábado, durante todo el día, muchos de estos proyectos ocuparán la plaça dels Àngels, frente al Macba, en un “gran encuentro festivo”.

“Pensamos en la educación no como una herramienta al servicio de la producción de arte, sino como el centro de la práctica artística”, dice Ferran Barenblit, director del Macba, en la presentación de Allez! Prácticas ambulantes y museos dispersos, que es como se ha bautizado esta gran cumbre de proyectos educativos y artísticos ambulantes. El gran denominador común de estas experiencias es que “no parten de un usuario que se acerca al arte sino de un dispositivo móvil que se desplaza por los territorios”, ha explicado Barenblit. La idea, según el responsable del programa Arte-Ciudadano de la Fundación Daniel y Nina Carasso, Carlos Almela, era rescatar todo aquello que hay de por medio la clásica maleta viajera y el impresionante MuMo (acrónimo de Museo Móvil, un enorme tráiler que circula por Europa transportando una exposición de arte contemporáneo, que ya ha pasado por varias ciudades españolas y que en esta ocasión no se ha no ha podido sumar al encuentro). “En esta intersección entre arte y educación nos sentimos muy cómodos como fundación, y es que la educación sucede en cualquier momento y en cualquier lugar”, añade Almela.

El precedente de las misiones pedagógicas

Los responsables del proyecto han querido remarcar que estas experiencias didácticas ambulantes no son de ahora, sino que entroncan con una larga tradición que seguramente tiene una de sus primeras expresiones en las misiones pedagógicas de los gobiernos de la Segunda República (para llevar la cultura a las zonas más rurales), así como el grupo de teatro La Barraca de Federico García Lorca, pero también con la Boîte-en-valise de Marcel Duchamp o La gran vaca mecánica de Lina Bo Bardi.

Estos son los nombres de los artistas y colectivos que participan en Allez!: Laagencia, Luz Broto, Nicolas Floc’h, Makea Tú Vida, Isabelle Saussol, Christine Vidal, Jara Blanco, Julieta Dentone, Mercedes Álvarez, Judit Vidiella, Manuela Zechner, Isabelle Le Galo, Estelle Zhong Mengual, Ingrid Brochard, Dani Medina, Lluís Noguer, Ramon Parramon, María Acaso, Rufino Ferreras, Fanny Figueras, María Inés Rodríguez, Colores de Monstruo de Tumbos Creativos, La C.O.S.A., La Fanzinoteca Ambulante, La Prensa Pequeña, Puck Cine Caravana, Soundcoo. Cada cual hace años que propone actividades diferentes, pero para todos lo importante al final es hacer llegar a los niños una experiencia artística.

El encuentro contará con un espacio permanente abierto donde se generarán dinámicas de mediación para compartir experiencias y proyectos. Varios artistas y colectivos ofrecerán también talleres sobre la construcción de artefactos móviles, la elaboración de protocolos de artista y la mediación itinerante. Y, en tercer, lugar el encuentro contará el viernes con un seminario que constará de una conferencia y dos mesas redondas sobre la educación expandida. Todo esto es el programa previo a la jornada pública y festiva de sábado.

Posdata, arte postal

Además, los responsables del Macba han querido recordar que, entre sus programas educativos (tienen unos cuantos), el año pasado pusieron en marcha uno que tiene también este talante móvil e itinerante. Se denomina Posdata, y consiste en introducir el arte contemporáneo en las escuelas mediante los mensajes que los alumnos reciben de un artista por correo postal. En la primera edición participaron 51 centros y 3.500 alumnos de primaria, quienes recibieron correspondencia de varios artistas con propuestas (muy abiertas y adaptables a la interpretación del docente) que jugaban con conceptos como el vacío, el azar, la ciencia ficción, el secreto, la investigación experimental, el dualismo, la decepción o la sorpresa.

“Lo que sobre todo se pretende no es llevar el arte a los alumnos sino que vean que pasan cosas”, explicaba Luz Broto, una de las artistas que participó en la primera edición, enviando unas instrucciones muy cortas al docente, a través de las cuales les invitaba a abandonar el aula durante dos minutos diciendo “ahora vuelvo”, e ir espaciando ese intervalo a lo largo de sucesivos días. Nuevamente, insisten desde el Macba, tampoco esto es invención, sino que el arte postal (o mail art), que así es como lo denominan, se ha ido poniendo en práctica desde hace unos sesenta años, y, en especial, ha sido una vía de expresión crítica y denuncia entre creadores que viven en regímenes totalitarios.

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