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Los niños de nivel socioeconómico medio-bajo gozan de mayor autoestima

El nivel socioeconómico influye en la autoestima de los niños desde edades muy tempranas. Así se ha podido comprobar en un estudio realizado por las universidades de Salamanca y Córdoba y realizado con más de 1.700 escolares andaluces. La autoevaluación de los niños de entre 3 y 7 años situados en un nivel socioeconómico medio-bajo es superior a los de nivel bajo y también a los de nivel medio-alto. Los autores creen que esta realidad debería tenerse en cuenta en los programas educativos.

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Una investigación de las universidades de Salamanca y Córdoba revela que los niños de entre 3 y 7 años con un nivel socioeconómico medio-bajo tienen una mayor autoestima que los de nivel bajo y medio-alto. Los autores creen que este trabajo muestra la necesidad de poner en práctica programas de intervención escolar con los que mejorar la autoestima de los grupos más desfavorecidos y estigmatizados.

“Estos resultados nos llevan a pensar que los niveles de autoestima parecen consecuencia de determinadas situaciones socioeconómicas específicas”, explica a DiCYT Carmen Tabernero, investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca y directora de la tesis doctoral de Antonio Serrano junto con la profesora de la Universidad de Córdoba Rosario Mérida, un trabajo que abordó esta cuestión.

El estudio incluyó a 1.757 escolares de centros públicos y concertados tanto urbanos como rurales de Andalucía y recogió cinco dimensiones diferentes de la autoestima: corporal, personal, académica, social y familiar. Las conclusiones muestran que el nivel socioeconómico afectó de forma significativa a todas ellas, salvo a la social.

Asimismo, la muestra de nivel socioeconómico bajo realizó una autovaloración personal por encima de la de nivel medio-alto en las subescalas personal, académica, social y familiar. Además, los resultados indican que el cambio de ciclo escolar, de Infantil a Primaria, disminuye la autoestima.

Los investigadores se enfrentaron al problema de la falta de un instrumento para evaluar la autoestima en niños de estas edades, así que desarrollaron el cuestionario EDINA, compuesto por 21 ítems. Además, dado que algunos de los escolares que participaron en el estudio aún no sabían leer, crearon una aplicación informática para representar con audio e imágenes la acción que se quería evaluar, por ejemplo, un niño mirándose en un espejo para averiguar en qué medida se considera guapo.

Diferencias y estereotipos de género

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Precisamente, la autoestima corporal en relación con el nivel socioeconómico también mostró diferencias muy importantes. En las clases sociales media-baja y baja la autoevaluación de las niñas fue superior, mientras que en la media-alta los niños mostraron una autoestima corporal superior.

Los autores ya han evaluado cuestiones de género en otros estudios. Por ejemplo, en Educación Secundaria Obligatoria (ESO) encontraron que los niños muestran mayor confianza en sus capacidades y habilidades aunque su rendimiento objetivo sea semejante al de sus compañeras. Asimismo, en otra investigación relacionada con deseos y miedos frente al futuro, “encontramos que las niñas centran sus expectativas en mantener redes familiares y los niños focalizan sus expectativas en el desarrollo profesional”.

Ellas interiorizan los estereotipos de género que las hacen verse menos competentes en materias de ciencias, de manera que muestran menos motivación e interés en este campo. Este aspecto influye directamente en la elección de carrera, aunque en las últimas décadas el panorama ha cambiado, este nuevo estudio sigue marcando diferencias desde edades muy tempranas que probablemente tienen mucho que ver con las diferentes expectativas que tienen los padres según el sexo de sus hijos.

Carmen Tabernero y los investigadores con los que colabora trabajan habitualmente este tipo de enfoques psicosociales para analizar los comportamientos, es decir, cómo interactúan condiciones sociales como puede ser el nivel socioeconómico con variables psicológicas como la autoestima. Por ejemplo, en un trabajo anterior constataron que en las poblaciones en las que se recicla más papel, vidrio y plásticos los individuos se sienten más satisfechos de su comportamiento.

Próximos pasos

En este caso, los investigadores creen que es necesario seguir indagando en estas cuestiones. Por eso, ya están trabajando en otros estudios para conocer la valoración de padres y docentes sobre la autoestima de niños y niñas, así como la evolución que sufre a lo largo del ciclo escolar.

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No obstante, sería deseable que este tipo de estudios se pudiera replicar en países con una cultura distinta para ver si los resultados son extrapolables. “Algunas culturas favorecen la identidad personal y la diferenciación con respecto a los otros, lo cual potencia la autoestima del individuo, mientras que otras favorecen la interdependencia”, señala la experta. Aunque España puntúa alto en individualismo, Tabernero considera que sería interesante ver diferencias geográficas entre regiones, así como estudiar en escolares inmigrantes de diferente origen cultural.

Por otra parte, los autores consideran que, a raíz de los resultados de este estudio, publicado recientemente en la revista científica Psicología Educativa, los centros educativos podrían trabajar en desarrollar una autoestima positiva en los alumnos.

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