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Jesús Rogero

La educación en el barrio en el que no siempre entran los taxis Jesús Rogero

San Cristóbal de los Ángeles es un barrio de Madrid con muchas dificultades sociales y vitales, pero en el que las familias quieren la mejor educación posible y los docentes combaten el desaliento promoviendo cultura y aprendizaje.

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San Cristóbal de los Ángeles (Madrid) / Wikimedia

San Cristóbal de los Ángeles es un barrio al sur de la ciudad de Madrid en el que viven algo más de 15.000 personas y que tiene algunas peculiaridades. Por ejemplo, el 45% de sus vecinos no nació en España y hay mucha población de etnia gitana. Su tasa de desempleo dobla a la del total de la ciudad de Madrid. Los coches robados llegan de vez en cuando a sus calles, donde se revenden o desguazan. Empresas como Seur o Telepizza no prestan servicio de entrega con normalidad en esta zona, en la que algunos taxis se niegan a entrar. Los desahucios están a la orden del día y hay mafias que controlan el mercado de casas ocupadas, numerosas aquí.

Ahora bien, San Cristóbal es como los demás barrios al menos en una cosa: sus vecinos anhelan una vida mejor y quieren para sus hijos la mejor educación posible. ¿Y cómo es la educación aquí? Aquí van algunas pinceladas a modo de respuesta.

El colegio

En uno de los colegios públicos no bilingües (hay cuatro en el barrio, uno de ellos bilingüe, ninguno concertado) hay escolarizados unos 300 niños y niñas, solo 2 españoles no gitanos. Las bajas y altas durante el curso son constantes: de 25 alumnos que entraron en 3 años quedan 6 en 6º de primaria. Los dos grupos de infantil de 3 años tienen 27 alumnos, con una alta diversidad y situaciones familiares difíciles, en ocasiones extremas. Muchos de los que se incorporan desde 2º de primaria no saben leer ni escribir y todo lo que el centro ha conseguido para ellos desde la administración son 1,5 horas semanales de refuerzo de castellano durante dos meses. La convivencia entre el alumnado es buena, aunque en 5º y 6º comienzan los procesos de segregación, en especial de quienes pertenecen a la etnia gitana.

Una parte relevante del alumnado tiene hábitos negativos de descanso, higiene y alimentación. Es frecuente que algunos niños y niñas acudan sin desayunar y con pocas horas de sueño, y un alto porcentaje de familias tiene problemas económicos y/o relacionales. Muchos alumnos también experimentan alguna discapacidad, aunque apenas hay recursos para evaluar sus necesidades educativas y menos aún para ofrecerles apoyo. Los docentes encuentran grandes dificultades para trabajar cuestiones educativas básicas con la gran mayoría de las familias.

Las situaciones en las que los maestros y maestras se ven desbordados son habituales y no es raro que lloren tras las clases, pero se levantan y siguen adelante. Su compromiso se refleja en que el 80% de la plantilla es estable y que el último equipo directivo estuvo 8 años, pero claman por más recursos, sobre todo más docentes y ratios más reducidas.

El instituto

El único instituto del barrio tiene unos 500 alumnos y unos muros altos y alambrados. El número de grupos por curso habla por sí solo del nivel de abandono escolar: son cinco grupos en 1º de la ESO, cuatro en 2º, tres en 3º, dos en 4º, uno y medio en 1º de Bachillerato y uno en 2º. La población gitana es la primera en abandonar cuando la asistencia al instituto no sirve para que sus familias cobren la Renta Mínima de Inserción. Este año se gradúan en 4º de la ESO 47 alumnos/as de un total de 60, pero el abandono viene en los primeros cursos; en 1º repite aproximadamente 1 de cada 3 alumnos/as. El hecho de que no haya programas de educación compensatoria en el barrio hace que el problema se agudice.

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El instituto se hizo bilingüe el curso 2016-2017, entre otros motivos, con el fin de atraer alumnado de barrios cercanos de clase media. El reclamo sirvió un año (vinieron 16 alumnos de fuera del barrio), pero para el presente curso no se ha matriculado ni un solo “foráneo”. El grupo bilingüe de 1º de la ESO se valora “muy positivamente”; los cuatro no bilingües, “mal”. Una de las profesoras reconoce que impartir asignaturas en inglés, como Educación Física, en los grupos no bilingües resulta “complicado”.

A veces, entre el alumnado, hay conflictos. Por eso, no es infrecuente ver un coche de policía a la hora de salida, aunque los alumnos lo saben y, en ocasiones, quedan en otros lugares para pelearse. El instituto realiza más de 100 expulsiones al trimestre por agresiones a profesores (verbales o físicas), peleas entre alumnos y otro tipo de faltas. Algunas familias reaccionan violentamente cuando sus hijos/as son sancionados. El profesorado ve las medidas disciplinarias como uno de los pocos asideros para combatir la situación.

En este escenario y con estos mimbres, los docentes de este colegio y de este instituto siguen día a día combatiendo el desaliento, promoviendo el aprendizaje y la cultura, acompañando vidas al límite y cultivando la esperanza de este barrio. No muy lejos de allí, políticos que aseguran que la educación madrileña va de cine deciden gastar muchos millones de euros en impartir robótica en la enseñanza obligatoria, en un bachillerato “de excelencia”, en pruebas estandarizadas que aquí solo sirven para confirmar lo conocido o en financiar la educación privada a través de desgravaciones fiscales. Mientras, los niños y adolescentes de San Cristóbal siguen esperando políticas y recursos que garanticen su derecho a una educación de calidad. Quizá esta sea la clave para que, algún día, puedan llegar con normalidad al barrio las pizzas y los taxis.

* Un afectuoso agradecimiento a la Asociación Educación Cultura y Solidaridad, y a los docentes de los centros educativos de San Cristóbal de Los Ángeles, por sus relatos y por su labor comprometida durante tantos años.

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Comentarios

  • Ana María

    Vergonzoso lo que escribes, en este barrio no existe ni más no menos población de etnia gitana que en Parla, Carabanchel, Vallecas etc… Ni menos población extranjera que en Tetuan, Arganzuela, Lavapies etc… Te alimentas de tú carroña, gente como tú que no aporta nada nos sobra aquí, ve con tú titulitis a donde te crean. En este barrio no hay menos chorizos que en barrio de Salamanca o en el congreso de los diputados.
    Mis hijos estudian aquí y tú que vienes de fuera no tienes ni pu… Idea de lo que aquí pasa. Con lo cual ve con tú rollo a otro sitio aquí no te queremos. Y si algún día nos vemos decirte que nos sobras y no busques ningún espacio no serás Bienvenido.

    15/10/2017
  • Jesús Rogero

    Entiendo vuestro punto de vista. Doy fe de que en San Cristóbal hay muchísimas personas estupendas que viven y trabajan allí: vecinos, docentes y miembros de asociaciones. Me impresionaron positivamente y lo cuento en el texto. Es un barrio digno y luchador. También sé que es un barrio multicultural y respetuoso, y que el instituto funciona bien y no tienes por qué tener ningún problema. Pero eso no contradice que se viven situaciones graves e injustas que hay que contar. Todo lo que aquí escribo proviene de fuentes fiables y la mayoría está corroborado por más de una persona. Sobre el título, seguro que hay taxis que entran en el barrio, pero es igual de cierto que otros se niegan a hacerlo por esa injusta estigmatización (en los comentarios confirmáis lo que ocurre con Seur). Estoy convencido de que esa estigmatización se combate contando lo que ocurre y denunciando la falta de recursos, por ejemplo, en los colegios del barrio. Desde luego, esa era mi intención con el artículo, que se centra casi exclusivamente en los problemas educativos. Como decís, probablemente sea necesario otro texto en el que se cuenten las fantásticas iniciativas vecinales y asociativas del barrio. Si os animáis, estaré encantado de escribirlo con vosotras.

    15/10/2017
  • Mari Carmen Guerrero

    Me parece fatal el titulo que han puesto al articulo,es mentira que no entre los taxis ni el telepiza,con
    noticias así y en titulares no me extraña ,que todo el mundo diga que vaya barrio.Lo que no entra es Seur y me parece muy mal,porque cuando cogen un paquete no avisan y cobran y luego no lo entregan y tienes que ir hasta Getafe a recogerlo. Nadie niega que hay mafias y si eso no lo consintiera el gobierno y los ayuntamientos ,cada piso que hay ocupado ilegalmente los desahuciara,se acabaría el problema.Porque lo único que trae son problemas de convivencia ,no pagan agua ni comunidad y los vecinos tenemos que pagar ese gasto. Del instituto y colegios ,dar gracias a todo el profesorado por su impetu y su involucracion con los alumnos,yo tengo dos hijos y nunca han tenido problema alguno ,salieron del instituto con 18 años y han terminado sus licenciaturas y si hay policía ,siempre la ha habido para evitar peleas y que les vendieran drogas.Lo que tienen que hacer en vez de criticar es ayudar a las asociaciones y demas grupos que estan luchando ,para que el barrio salga adelante.

    15/10/2017
  • María

    Pizzas no sé, pero cuando he necesitado un taxi, lo he tenido en la puerta de casa. Sobra ese título para hablar de la educación en nuestro barrio. La multiculturalidad es buena y tenemos la suerte de compartir el día a día con gente de distintos países. En todas partes hay problemas… y en nuestro barrio buscamos como solucionarlos. Hay mucha movida social: asociaciones, parroquia, mezquita, distrito, mucha gente para cambiar las cosas. Eso lo podían contar en otro artículo

    14/10/2017
  • Marisa

    Con comentarios como estos es por lo que todo el mundo habla mal de sancristobal y flaco favor nos hace ha los que vivimos aquí que lo único que oímos hablar de San Cristóbal para criticar menos sermones y más soluciones por supuesto que hay mafias porque lo permiten todos sabemos que el barrio va mal pues pongámonos todos manos ala obra para hacerlo mejor empezando por pedir digo exigir más controles tanto policiales como sociales inversión e educación y ocio ese es el mayor de los problemas que nuestro barrio no tiene donde pasar el rato nuestros jóvenes y por hay vienen los problemas

    14/10/2017
  • Victoria

    Lo que escribes aquí es mentira. Los taxis y el Telepizza si que entran en el barrio, además yo he estudiado en el IES San Cristóbal y todo genial. Claro que había una patrulla al salir de clase, pero solo algunos días. Y para tu información gracias a lo multicultural que es El Barrio, yo en ningún momento he escuchado un comentario racista. En 8 años que llevo viviendo aquí no he tenido ningún problema. Que hay mafias? Claro que las hay, vete al barrio de Salamanca y verás que ahí también lo hay. La ocupación hoy en día está en todos los barrios, no solo en este.

    14/10/2017
  • María

    Me parece injusto de como se trata El Barrio en el artículo con mentiras como k no entran taxis ni el Telepizza y con un análisis demoledor k no se ajusta a la realidad

    13/10/2017

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