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Opiniones

Pedro Badía

La precariedad del becario, a pesar de Cataluña Pedro Badía

Se multiplica la pobreza y se resta la inversión. En resumen: menos gasto público, más alumnado con necesidades, más gasto de las familias en educación y menos becas y ayudas y de menor cuantía, más exclusión social y una fractura alarmante de la equidad.

Pedro Badía 26/10/2017

Por suerte para el gobierno del PP y para beneficio de la derecha catalana en otro tiempo representada por CIU, hoy PDeCat, renovada iniciativa de un partido que emprendió la huida hacia delante acosado y denunciado por la corrupción, no hay otra noticia que Cataluña. Dos partidos políticos, PP y PDeCat, unidos por las políticas de exclusión social que han afectado a millones de personas; los recortes económicos y la alianza con la jerarquía católica más conservadora. Nada es noticia fuera de Cataluña. Una situación que dice mucho del modelo informativo que marca la agenda de la mayoría de los medios de comunicación españoles.

El ruido mediático que envuelve todo lo relacionado con Cataluña está impidiendo ofrecer a la sociedad los elementos clave de los problemas educativos, sociales y laborales que afectan a gran parte de la ciudadanía española. El rigor y la reflexión están reñidos con la agenda informativa y el estilo periodístico. De acontecimientos tan relevantes como el Día Mundial contra la Pobreza o el informe presentado por los rectores españoles sobre la situación de la universidad poco o nada se ha informado desde los medios de comunicación. Informaciones de gran impacto social, que definen la actuación del gobierno del PP en materia social y educativa.

Según datos del Informe “Las cifras de la educación en España. Curso 2015-2016”, editado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECyD) las familias españolas han gastado casi 3.000 millones de euros entre 2008 y 2014 en educación, un 32,4% más en comparación a lo que invertían al comienzo de la crisis. La mayor parte de lo que el Gobierno ha dejado de invertir en educación lo ha tenido que aportar las familias. Los recortes y las privatizaciones han impactado en las personas más vulnerables y esta situación se refleja en las dificultades para acceder al sistema educativo, los problemas para mantenerse dentro de él y los índices de abandono y fracaso escolar.

El estudio “La Universidad española en cifras 2015-2016” presentado en la primera quincena de octubre por la Conferencia de Rectores de la Universidad Española (CRUE) indica que la precarización del estatus de becario es una realidad legalmente establecida. El capítulo dedicado al alumnado es especialmente dramático si tenemos en cuenta que la universidad es un sector estratégico para el futuro de cualquier país. Según los datos de la CRUE la situación se podría resumir en precios muy elevados, menor número de becas y ayudas, menor cuantía de éstas y menor inversión en I+D. España tiene los precios de las matriculas universitarias más caras de la Unión Europea (UE), con una gran disparidad en los mismos según la comunidad autónoma siendo las comunidades de Madrid y Cataluña las que lideran los precios de matriculas desorbitadas; y al mismo tiempo uno de los niveles más bajos en la dotación de becas, que no ha parado de bajar desde el 2012 (se ha reducido en un 11,08%). La dotación por alumno ha bajado hasta valores del 2006. Otro dato de gran interés del cual se han hecho eco algunos medios de comunicación, a pesar de Cataluña, es el de la inversión por alumno. Mientras los países europeos y de la OCDE han incrementado el gasto por estudiante de Educación Superior entre un 6% y un 5% respectivamente, España lo ha reducido un 11%.

El impacto de esta política educativa en las clases más desfavorecida ha sido brutal. Según la CRUE la universidad española ha expulsado a más de 200.000 estudiantes en los últimos cuatro años, a razón de 70.000 estudiantes por curso. La imposibilidad de acceder a los ingresos necesarios para mantenerse en los estudios ha convertido el sistema de becas y ayudas en una maquinaria perfecta de exclusión educativa y social.

Se multiplica la pobreza y se resta la inversión. En resumen: menos gasto público, más alumnado con necesidades, más gasto de las familias en educación y menos becas y ayudas y de menor cuantía, más exclusión social y una fractura alarmante de la equidad.

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El modelo de becas y ayudas sobre el que alerta el informe de la CRUE compromete seriamente la igualdad de oportunidades. La limitación presupuestaria condiciona por completo el marcado carácter social  de las becas y de la ayudas en sus distintas modalidades. Estamos ante un modelo paupérrimo de becas y ayudas en el marco de una política económica y social promovida desde el gobierno del PP que abandona a su suerte a amplios sectores de la población española.

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