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La (no) batalla entre la escuela inclusiva y la educación especial

La confusión sobre las peticiones de una apuesta por la escuela inclusiva lleva a sectores de la educación especial a reclamar su papel ante la posibilidad, no real, de la desaparición del sector.

En los últimos días el revuelo en la Comunidad de Madrid ha sido muy grande gracias a la aparición en el horizonte de la Plataforma inclusiva sí, especial también, que nace como reacción ante dos propouestas legislativas que se encuentran en la asamblea y tratan sobre la mejora de la escolarización en los centros educativos para mejorar la inclusión de todo el alumnado.

Una propueta en change.org para defender la escuela especial consiguió en pocos días las 50.000 firmar que necesitaba para exigir el no cierre de estos colegios, principalmente concertados. Otra propuesta en change.org exige la retirada de la primera.

Desde la plataforma, al menos algunos de sus miembros, afirman que tienen miedo a esta cierre de centros y aseguran que, además de la apuesta sobre la educación inclusiva que ha de mejorar y mucho, es obligatorio mantener los cntros especiales. Entre las razones, que hay chicas y chicos que difícilmente pueden funcionar de manera paralela a sus compañeras. Y no solo en lo curricular y educativo. También en lo relativo a la socialización. Los niños con necesidades educativas especiales se quedan muchas veces solos en los patios, no tienen amigos entre el alumnado “ordinario”.

Desde el otro lado, el grupo motor de la iniciativa legislativa de los ayuntamientos que después de dos años de trabajo consiguieron el aval de 43 ayuntamientos de la Comunidad de Madrid y más de 200 entidades, ha contestado a la Plataforma que en su texto legislativo propuesto no se contempla en ningún caso el cierre de los centros educación especial.

Su preocupación está puesta en el aumento y la mejora de la financiación de la escuela inclusiva para que garantice un adecuado desarrollo de niñas y niños. Más personal en los centros, bajada de ratios, apoyo a los centros educativos en peores situaciones, una escolarización más equilibrada entre la red pública y privada.

La cuestión ha llegado, incluso, al Congreso de los Diputados. En la primera intervención de Isabel Celaá, ministra de educación, en la Comisión de Educación, fue preguntada por la situación de los centros de educación especial.

La ministra aseguró que quieren revisar los datos. Según estos, aproximadamente el 20% del alumnado con necesidades educativas especiales está matriculado en centros de educación especial. Afirmó también que quieren revisar si en algún caso, niñas y niños con ciertas necesidades puede que estén en centros especiales cuando podrían estar en los centros ordinarios.

Algo en lo que coinciden desde la Plataforma en defensa de la escuela especial. Al menos en palabras de Nacho Martín, director del Colegio Cambrils. Ahí quieren apoyar a la escuela inclusiva.

La ministra, además, dijo que “le damos valor a estos centros (los especiales)” y, además, afirmó que “tienen que existir obligatoriamente”.

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