Familia e infancia

“La exposición de los adolescentes a los juegos de azar es tremenda”

Hablamos con Francesc Perendreu, presidente de Acencas y miembro del Consejo Asesor de Juego Responsable del Ministerio de Hacienda. Fue de los pocos que advirtió que el chico de 15 años que ganó el sorteo del Niño no podía hacerlo... porque los menores no pueden jugar

Víctor Saura

24/1/2019

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Titulares de diversos diarios digitales aparecidos el 6 de enero.

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La noticia puede que no diera la vuelta al mundo, pero casi: un niño de 15 años ganaba el primer premio de la lotería. De la Lotería del Niño, además. La prensa celebró la feliz coincidencia, y el día de reyes y al día siguiente todas las portadas en digital y papel recogían el tema. Los días de la lotería los periodistas buscan ese tipo de estampas simpáticas, pero en este caso el gremio de informadores demostró una gran ignorancia -o incompetencia-, porque ningún medio generalista advirtió en ese momento que un niño no puede ganar ningún premio de la lotería sencillamente porque los menores no pueden jugar. La alerta la dieron más tarde entidades como Acencas, Dedicada desde hace muchos años al acompañamiento y rehabilitación de jugadores patológicos y otras adicciones. Pero, como suele suceder, este segundo mensaje tuvo un eco ínfimo en relación al primero.

“La Ley 13/2011 de Regulación del juego prohíbe explícitamente en su artículo 6.2.a toda actividad relacionada con el juego a los menores de edad”, decía una nota distribuida por Acencas el día 7, con lo que, añadía, si este chico hubiera comprado lotería “se trataría de una infracción grave”. En algún momento alguien puso en alerta a los padres del chico, que salieron diciendo que en realidad el décimo lo habían comprado ellos, y que su hijo simplemente había sido el primero en salir a la calle a celebrarlo. Por eso estaba en todas las fotos. Obviamente, no era eso lo que habían dado a entender a los periodistas en aquellos primeros momentos de euforia.

Más allá de la anécdota, ¿están demasiado expuestos los adolescentes a los juegos de azar? “La exposición es tremenda. Los chicos tienen un acceso muy fácil a las máquinas y a los juegos online; primero se habitúan a apostar sin dinero en los videojuegos, y además hay una auténtica avalancha de publicidad de juego en la televisión que muy a menudo no respeta los horarios de máxima protección infantil”. Francesc Perendreu es el presidente de Acencas (Asociación Centro Catalán de Adicciones Sociales) y hace muchos años que es la voz de la ludopatía en Catalunya. La superó hace unos treinta años y hace más de 25 que se dedica al tratamiento de personas con problemas de adicción a los juegos de azar u otras adicciones sociales (compras, sexo, videojuegos, redes sociales), además de la sensibilización y el lobbismo bien entendido, hasta el punto que es el único ex jugador patológico que forma parte del Consejo Asesor de Juego Responsable. Este consejo asesor lo creó el Ministerio de Hacienda el pasado mes de octubre, y en él se sientan reguladores, psiquiatras, psicólogos representantes de la industria del juego y también representantes de asociaciones de afectados por la ludopatía.

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“La mayor parte de los que acaban siendo jugadores patológicos comienzan con 16 o 17 años, o incluso antes. Pero al principio pierden pequeñas cantidades de dinero y los padres no lo detectan, la alarma salta cuando ya son mayores de edad, tienen acceso a más dinero y están más desinhibidos”, dice Perendreu. “En las salas de juego -explica- el DNI sólo se comprueba cuando el jugador pide un pin para jugar, pero aquel pin tiene una validez de seis horas y el papel donde está anotado acaba en el suelo, o sea que para un menor es muy fácil encontrarlo y jugar a las máquinas”. “Y en el caso de Internet -añade- sólo hay que tener un amigo que ya tenga 18 años para que te dé la clave de acceso, debe ser alguien de confianza porque él cobra si tú ganas; esto en el caso de las casas de apuestas serias, en algunas pequeñas basta con tener una tarjeta de crédito y hay menores que la tienen”.

La facilidad de acceder a microcréditos ha empeorado el problema respecto a como era hace veinte años. “Piden un microcrédito, lo pierden, piden otro más grande para pagar el primero y que les quede un poco para seguir jugando, y así va creciendo la bola, y estos microcréditos muy a menudo tienen unos intereses de usura”, lamenta Perendreu.

El abuso de la publicidad

El presidente de Acencas da muchas charlas en institutos, aunque normalmente le llaman para hablar sobre adicción a los móviles, los videojuegos y las redes sociales. “Pero una cosa lleva a la otra. Los videojuegos tienen cajas mágicas con juegos de azar, si ganas puedes comprar fichas que te dan talentos nuevos o que mejoran tu equipo. Un día en un colegio un chaval me dijo que él ya jugaba al póquer, y que ya llevaba ganados 3,5 millones de puntos, y que cuando tuviera 18 años ganaría 3,5 millones de euros; es la fantasía de la vida sin esfuerzo”.

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Aparte de las facilidades de acceso, el otro factor es la publicidad de juego, hoy omnipresente. Hace dos años, Acencas colaboró ​​en un estudio del Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC), en el que se concluyó que en las retransmisiones deportivas de radio el 45% de la publicidad era de juego, y que en el caso de la televisión este porcentaje era del 20%. Son anuncios que deberían salir a partir de las 22 horas, cuando se acaba el horario protegido, “pero la realidad es que salen antes y los niños los ven”. Y no acaba aquí. En la portada de los diarios digitales deportivos aproximadamente el 40% de la publicidad también es sobre juego, y aparece en cualquier hora del día porque no hay ninguna regulación que lo impida. “La peor es la publicidad en directo, la que hacen los mismos periodistas que retransmiten los partidos”, afirma Perendreu. En Change.org una campaña recientemente creada pide que se prohíban los anuncios de apuestas deportivas online en televisión.

Muchos personajes famosos (deportistas, actores y presentadores de televisión) promocionan las apuestas online.

Un decreto que protege a los menores guardado en el cajón

Hace más de cuatro años que el Gobierno español redactó, y llegó a someter a información pública, un Real Decreto de Comunicaciones Comerciales que ponía limitaciones a la publicidad de las apuestas deportivas y que establecía medidas protectoras para los menores, pero por alguna razón (o por algunas presiones) este decreto se acabó guardando en un cajón. Perendreu confía en que el nuevo ejecutivo lo desencalle o saque adelante una regulación protectora de la infancia respecto al juego.

Por ejemplo, explica el presidente de Acencas, aquel Real Decreto obligaba a los anunciantes y a las páginas web a incluir advertencias sobre la prohibición de jugar a los menores y a restringir este tipo de publicidad en algunas franjas horarias. También prohibía la aparición de personajes famosos en publicidad sobre apuestas. “Cuando aparecen Carlos Sobera o Cristiano Ronaldo en un anuncio parece que estén vendiendo una actividad lúdica, y no una apuesta, que es lo que realmente es”, asegura Perendreu.

¿Y qué proporción de adolescentes tendrían problemas de juego? Ninguna investigación exhaustiva al respecto, ni en Cataluña ni en España, asegura, pero sí que se han hecho estudios parciales que Acencas va colgando en su web. Por ejemplo, un informe de 2015 sobre menores y juegos de azar online, elaborado por Pablo García (Universidad de Zaragoza), Pilar Buil (Universitat Internacional de Catalunya) y María José Solé (CAC), cita estudios internacionales según los cuales entre un 2% y un 8% de los adolescentes tienen problemas de juego y otro 10-15% está en riesgo de desarrollarlos. Otro estudio de 2017 de la Universidad de Santiago de Compostela sobre el juego online y los menores gallegos, hecho a partir de una encuesta a 3.208 adolescentes de entre 12 y 17 años, establecía que la media de edad en la que un adolescente apuesta por primera vez en juegos de azar online es de 15,3 años. Y advertía también este informe que el hábito del juego va habitualmente asociado a otras conductas de riesgo, como el ciberbullying, el contacto con desconocidos o el  sexting.

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