Entrevista a Miriam Miranda. Orientadora del Centro de Formación del Profesorado y Recursos Avilés Occidente (Asturias).:

Aula

“Es importante que los proyectos educativos de los centros partan de equipos docentes”

Formación, formación y formación. Esta es una de las claves más importantes que Miriam Miranda detecta para mejorar la atención a la diversidad. Pero también la cohesión de potentes equipos docentes bien liderados.

Daniel Sánchez Caballero 7/3/2019

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Miriam Miranda fácilmente puede ser una de las personas de España que más sepa de orientación educativa y atención a la diversidad. O, al menos, que más información tenga sobre cómo se aborda y funciona en España. No solo porque lleve ejerciendo la profesión desde 2002, aunque en este momento trabaje como asesora en el Centro de Formación del Profesorado y Recursos Avilés Occidente, en Asturias. Es sobre todo porque para realizar su tesis pidió a todos los orientadores de su comunidad autónoma que compartieran su conocimiento con ella.

No respondieron todos, pero sí más de la mitad. Y con toda esa información escribió La atención a la diversidad en la educación básica en el Principado de Asturias. Una mirada desde la orientación educativa, que resuelve cuestiones como “la respuesta que dan los centros a la diversidad desde todos los ámbitos, desde la cultura a la organización, a la práctica docente, lo relacionado con la formación inicial y continua del profesorado y aspectos relativos a la evaluación, el seguimiento de respuesta a la diversidad, si la normativa atiende a toda la diversidad”, según explica.

Miranda también defiende la importancia de la orientación y la acción tutorial: “Cuando se habla de prevención del ciberacoso, desarrollo personal, etc. hablamos del desarrollo integral de la persona. No todo son Matemáticas, sin desmerecer su importancia”, razona. “De ahí la importancia de que el profesorado se forme en esto. Vamos a pensar en la persona y, a partir de ahí, lo demás viene”.

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¿Qué conclusiones ha alcanzado con su tesis?

Nos encontramos avances respecto a la visión que el profesorado y la escuela tienen de la diversidad. Todo el mundo comparte que, aunque haya ciertas creencias segregadoras, la actitud es que esto enriquece el sistema. Muchos coincidían en que la cultura del centro respecto a la diversidad es positiva. Esto es importante. También había un alto grado de acuerdo respecto al liderazgo de los equipos directivos, cómo se implican y dan respuesta a la diversidad: en los centros donde se hace funcionaba mejor la respuesta. También se da importancia a encontrar espacios para reunirse con otros docentes. Existen los más estructurados, como las reuniones de departamentos, pero a veces hay ciertas dificultades para encontrar ese mismo momento para otras reuniones con otros profesionales o compañeros.

Los orientadores también consideran que la formación es un aspecto clave que necesita mejorar, así como las prácticas docentes (uso de metodologías activas, etc.). En general, se puso de manifiesto que los orientadores opinan que los centros responden a la diversidad, algo positivo viniendo de las personas implicadas en esas cuestiones y con una formación específica. Había una pregunta sobre si los centros participan en formación relacionada con la diversidad. Aquí había diferencias significativas a favor de que los profesores que trabajan en estos centros tenían un mayor grado de acuerdo que aquellos que trabajan en centros donde no se trabaja la formación. Creo que es un aspecto destacable de mejora. Una cuestión muy importante, que no nos habíamos planteado como objetivo, es la relevancia de que los profesionales que forman parte de la realidad educativa y se enfrentan a los retos diarios formen parte de los procesos de investigación, que estén implicados. Todas las personas que participaron pusieron de manifiesto que para ellos había sido algo muy importante, porque cuando estamos en la práctica estamos a responder lo cotidiano, y pararte a reflexionar participando de un proceso de investigación les había proporcionado no solo satisfacción personal y profesional, sino que lo veían como una herramienta que pueden utilizar. Es una oportunidad para vincular lo más académico con lo que está más bajado a la práctica.

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¿Qué entiende usted por diversidad? Porque le he leído decir que no se está refiriendo solo al significado quizá más tradicional, que aplicaba a alumnos con necesidades educativas especiales o de refuerzo.

La diversidad lo es todo, es inherente. No solo porque lo pienso yo, es reconocido a nivel internacional. Hoy en día no nos debemos cuestionar esto. Parto de la lógica de la heterogeneidad: todas las personas somos distintas y por tanto cuando hay aspectos que tratan de homogeneizar, hay que buscar maneras de personalizar la enseñanza. O, al menos, cuando organicemos nuestros centros hay que pensar que no vamos a dar respuesta a personas iguales.

Todos somos distintos, no solo el alumnado; los profesores, las familias también. Entiendo entonces la diversidad de manera amplia, como lo hace la norma. No solo es el alumnado que tiene necesidades educativas especiales, todo el alumnado es diverso y el profesorado que lo atiende también. Parto de ahí. De base, todos somos distintos y eso es algo que enriquece al sistema educativo.

¿El sistema cree lo mismo?

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Es como una balanza. Considero que el sistema en sí mismo tiene aspectos que son muy regulados, poco flexibles. Es difícil, también, cómo dar respuesta a esa diversidad. Pero a la vez logras unos objetivos comunes y garantizas el mínimo para todos, de ahí el concepto de equidad y justicia social. De los resultados obtenidos en mi tesis se observa que, en el sistema educativo en cuanto a creencias, hay un avance respecto a lo que el profesorado y la comunidad educativa en general piensa de la diversidad. Un avance positivo, se valora como riqueza. Pero es cierto que existe cierta mentalidad segregadora, que no acaba de entender la diferencia como algo positivo que enriquece. Creo que es más bien falta de formación, de sensibilización, tener miedo a no saber cómo dar una respuesta adecuada, que en ocasiones hace que la vivencia del profesor tenga ese reparo a afrontar ciertos retos. A veces por no tener una formación inicial potente no sabes muy bien cómo hacerte cargo de determinadas situaciones. No es tanto una cuestión de actitud hacia la diversidad, creo que hemos avanzado en verlo como algo positivo, sino que a veces no tener una formación potente o no contar con equipos docentes bien coordinados, cohesionados y que trabajen en equipo, hace que te veas desprotegida ante situaciones determinadas. Creo que está más relacionado con una cuestión de formación.

El sistema educativo cada vez asume nuevos retos; es indiscutible que hay que trabajar con la diversidad y darle respuesta y, a veces como profesores, no tenemos las herramientas suficientes. Está el tema del liderazgo, de no trabajar en equipo o que no haya coordinación correcta para avanzar como equipo y dar una respuesta más elaborada a la diversidad. El profesorado tiene que afrontar decisiones a diario, y son complejas. A veces nos vemos con muchísima responsabilidad, no contamos con nuestras herramientas a nivel personal o profesional derivadas de la formación.

¿Es necesaria más formación específica en la diversidad en general o es más una cuestión cualitativa, de afrontarla de otra manera?

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Depende de si es primaria o secundaria. En primaria se estudia una formación destinada a ejercer. Cada vez hay más sensibilización de las universidades para que el prácticum y otras actividades estén más vinculadas con lo que sucede en los centros educativos. Hay una sensibilización para dar importancia a estos aspectos. La formación académica es básica y fundamental, pero es importante construir profesionales con competencias para dar esas respuestas: aprender a comunicarse, todo lo relacionado con la respuesta a las diferentes necesidades que pueda tener el alumnado, la cultura del trabajo en equipo, tener una visión del alumno como una persona integral y no solo ligado a lo puramente académico. Debería cuidarse el acento en cuestiones como la acción tutorial, fundamental y básica en todas las etapas, la orientación. Son aspectos relativos a la gestión del aula, a cómo la organizo, sobre los que es necesario profundizar. También en aspectos metodológicos, utilizando metodologías activas como el aprendizaje-servicio, aprendizaje basado en proyectos, el dialógico… Experimentar cuestiones metodológicas que nos ayuden a organizar el aula de manera distinta o desde el ámbito propio de la programación. También, cuando hacemos programaciones, hay que tener en cuenta cuestiones como el diseño universal de aprendizaje, el diseño curricular accesible para el alumnado… Tener estas cuestiones en cuenta: el aprendizaje va mucho más allá de solo plantearnos cuestiones, hay aspectos curriculares que si se abordan desde otro enfoque nos llevan de manera natural a dar respuesta a la diversidad. Si organizamos el aula de forma cooperativa estamos generando unas dinámicas, si hablamos de aprendizaje-servicio, por ejemplo, donde hay un componente social, estamos organizando nuestra aula respondiendo a la diversidad. Creo que son aspectos que habría que ahondar.

En la etapa de secundaria tenemos el máster de formación del profesorado. Ha sufrido cambios en positivo, pero creo que se debería continuar mejorando. También habría que dar importancia a aspectos como la organización del centro, gestión del aula, crear equipos potentes, el desarrollo integral, tener herramientas para programar desde un punto de vista interdisciplinar.. Las metodologías activas también son fundamentales. Y la coordinación del equipo. Saber trabajar como docentes cohesionados, que sepan llegar a acuerdos, es una cuestión importante que habría que abordar de manera más profunda.

¿Cree que se la da poco valor al trabajo en equipo en los centros y que cada docente hace un poquito la guerra por su cuenta (sirva la expresión)?

Es algo en lo que no hemos sido formados. Es volver a por qué tenemos esos miedos; existen esas barreras a la hora de afrontar una respuesta a la diversidad. Cada vez hay equipos directivos más formados que ejercen ese liderazgo y construyen sus equipos bien consolidados, les dotan de herramientas para abordar esa tarea. Creo que es importante que los proyectos educativos de los centros sean de equipos docentes. Que podamos trabajar de manera conjunta sin sentirnos cuestionados, que lo veamos como un valor. Es una cuestión más bien cultural y de sensibilización en la que tenemos que avanzar.

Las estructuras. Por ejemplo en secundaria, donde se trabaja por departamentos, sí se da esa coordinación, se trabaja por materias. Esa manera de trabajo es necesario trasladarla de manera más práctica a los equipos docentes para que se llegue a acuerdos, se establezcan decisiones conjuntas que nos lleven a ejercer nuestro papel con más autonomía, alcanzar acuerdos transversales. Si yo soy profesora de una clase y todos los días tardamos cinco minutos en empezar la clase, si todo el profesorado de un mismo grupo nos ponemos de acuerdo en establecer una rutina al inicio de las clases, esto provocará que el alumnado vea que todos vamos en la misma dirección y esto creará unas ciertas rutinas. Es como en casa: es importante que todos tengamos las mismas rutinas, que los límites que pongamos todos sean los mismos, las reacciones ante ciertos comportamientos o las respuestas, que sean las mismas. Esto hará que esa manera de proceder tenga más potencia respecto al grupo. Vas generando hábitos y rutina, se comparten experiencias de éxito, se recibe feedback del alumnado, es importante también que participen. Hay centros que hacen asambleas, etc.

Hay profesores que lamentan que la organización de los institutos, sobre todo, se haga más con una visión departamental que de etapa o clase concreta. ¿Está de acuerdo? ¿Cree que debería trabajarse más una aproximación interdepartamental más vinculada a las clases concretas?

Hace varios años que cuentan con ambas estructuras. Ahora se priorizan los equipos docentes, es fundamental. En los centros educativos, cada vez más, se trabaja de manera interdepartamental, se comunican más, aunque la estructura es la que es y puede ser una barrera para esto que comentamos, como compartir vivencias o abordar ciertos aspectos. Pero, con proyectos, planes y programas como el Contrato Programa en Asturias, se promueven actuaciones interdepartamentales al hablar, sobre todo, de cuestiones curriculares o metodológicas, por ejemplo, para hacer un trabajo por proyectos. Cada vez los departamentos tienen más en cuenta estas cuestiones. Pero es importante, independientemente, tener claros el poder y la importancia de los equipos docentes, que son claves para organizar la respuesta educativa al grupo. Como grupo docente tenemos que tener una coordinación y realizar una toma de decisiones, llegar a acuerdos, y ahí las soluciones las tienen los equipos docentes. Creo que habría que buscar la manera de liderarlos y dinamizarlos para darles más fuerza y sacarles todo el jugo posible.

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