Convivencia y educación en valores

Aprendemos haciendo, reflexionando y comunicando en ambientes idóneos

José Palos

22/1/2019

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Fotografía: Ciudad DIWO - Medialab Prado

Los currículos escolares deberían ser flexibles y globalizados potenciando las metodologías interactivas y resolutivas en que las alumnado recurre a lo que sabe, busca nuevos conocimientos y los utiliza, de forma cooperativa, para resolver una situación o interrogante. Y esto tiene que ver con cómo aprende el alumnado o, podríamos decir, con cómo lo hace todo el mundo de forma genérica. Este artículo es la continuación de los anteriores, que quieren ser una síntesis de mis casi convicciones, como docente, de lo que funciona en el aprendizaje y enseñanza.

El alumnado aprende de forma global en todas sus dimensiones y competencias como persona en un contexto de una realidad compleja que, para su interpretación y para resolver sus problemas, necesita de la combinación de todas “las ciencias o conocimientos “. Aprende a partir de sus conocimientos previos, que por otro lado condicionan su potencial de aprendizaje, reelaborando y construyendo de forma permanente constructos de conocimientos en forma de redes interconectadas en las que se encuentran núcleos de mayor interés desde los que pueden profundizar. Aprende a través de la acción y de la reflexión que actúan de crisol de sus conocimientos, ideas, preconceptos, razones, percepciones, creencias, conciencia y de las emociones que frecuentemente son las que atajan las decisiones.

El alumnado aprende de forma significativa contenidos que para él tiene o le pueden dar un sentido, una utilidad y que no estén muy lejos de lo que ya sabe. Aprenden más y están más motivados si se implican en la selección de los contenidos o temas a trabajar, si están planteados de forma problematizadora, basados ​​en una necesidad social real o percibida, como un reto o como una situación a resolver. Y aprenden sobre todo con actividades o proyectos de trabajo auténticos en los que los elementos son reales o se parecen lo máximo posible, y en los que el resultado es un aporte real a una necesidad concreta.

Aprenden haciendo, experimentando e interaccionando, solucionando, reflexionando y comunicando en un proceso en que han observado, dialogado, argumentado, contrastado, ayudado, aplicado, como contenido y método de aprendizaje. Construyen y consolidan aprendizajes cuando reelaboran la información, cuando elaboran y construyen un discurso propio y lo han de explicar y aplicar, cuando tienen que pensar y argumentar soluciones o proyectos y las llevarán a cabo. Es importante que vean la dimensión social y humana de los aprendizajes, que planteen cuestiones éticas, que analicen y puedan posicionarse de forma crítica y respetuosa. Aprenden en gran medida a través de las emociones, con afecto, con respeto y con ejemplos.

Consolidarán los aprendizajes si son conscientes y han reflexionado durante el proceso sobre el que han realizado para aprender, si hacen una síntesis de los aprendizajes al final del proceso remarcando sus posibles aplicaciones, su utilidad o valor. Y también si lo han hecho con rigurosidad, siguiendo una metodología “científica” que les aporte un conocimiento del método o de la estrategia utilizada que le ayudará a seguir aprendiendo por sí mismos y aplicar los conocimientos en otras situaciones. Es decir, aprenden de otra forma que memorizando y acumulando información.

Por ello la función primordial del profesorado no puede ser la de transmisor de conocimientos, aunque eso no quite que deba tener una formación científica y pedagógica sólida. El profesorado debe ayudar, debe facilitar el aprendizaje creando situaciones y espacios de aprendizaje en los que el alumnado sea el protagonista, el actor de todo el proceso. Tiene que ser un facilitador de contextos, de las relaciones y del proceso de aprendizaje. Desde un principio ha de ayudar a identificar los conocimientos y competencias con las que cuenta el alumnado, las necesidades y aprendizajes que necesitará el alumnado para realizar las acciones planificadas y poder ir progresando. Ayudar que aprenda de sus experiencias y de las ideas de otros, a complementar, a dar sentido y coherencia a los aprendizajes que se van realizando

Esto implica atenciones personalizadas o en pequeños grupos y puntualmente intervenciones al grupo clase, y por ello las ratios deben ser mucho más bajas. En el marco del grupo clase el profesorado tiene una función muy importante como tutor / ay utilizando diferentes tipologías de tutoría (gran grupo, individual, entre iguales, ..) con diferentes contenidos y enfoques, Su función como tutor / a es muy importante en tanto que puede generar dinámicas inclusoras, de mejora de la autoestima y de pertenencia, motivadoras de actitudes positivas y de responsabilidad hacia el aprendizaje, en grupos grandes oa nivel personal.

El profesorado ha de enseñar a convivir en la diversidad de ideas, de culturas, de valores, de ritmos, de intereses, de identidades y que aprendan de ella valorando y respetando la diferencia y la discrepancia. Y en el contexto de esta diversidad debe ayudar a construir normas de convivencia colectiva y poner en valor lo que es común y público. Por lo tanto es fogubernamental el trabajo en equipo y de forma cooperativa, para programar, para hacer planteamientos globales de trabajo en su materia de forma que se facilite el desarrollo de las cualidades, capacidades y competencias.

Es imprescindible que dominio científicamente la materia, bastante más allá de lo que se supone que tiene que explicar o enseñar. Es necesario para ser un didacta creativo que ayude a comprender los conceptos en toda su complejidad, y pueda ayudar al alumnado a seguir aprendiendo. Este dominio de la materia también le aporta un dominio de la interdisciplinariedad intrínseca en su cuerpo científico. Es decir el profesorado debería tener una visión amplia de la dimensión interdisciplinar de los contenidos de su materia que le permita participar en el desarrollo de proyectos surgidos de otras materias distintas de la suya. Con este objetivo debería tener una formación pedagógica y metodológica sólida tanto de tipo generalista como específica.

Por todo ello el profesorado ha de formar continuamente en base a sus necesidades personales pero fundamentalmente en base a las necesidades generadas por los proyectos del centro. Su formación debe revertir en la calidad de los proyectos, en el aprendizaje del alumnado y en la experiencia del centro. Por ello, el profesorado debe considerar su formación como un factor imprescindible (deber / derecho laboral) para llevar a cabo su tarea docente y ésta debería llevarse a cabo dentro de su horario laboral. El profesorado, además de tener un contrato laboral bien remunerado, debería ser un profesional bien considerado socialmente y sentir que tiene un contrato o compromiso moral con su profesión, con la comunidad educativa y con los proyectos en los que participa.

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