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La Audiencia de Barcelona condena a 21 años de cárcel al profesor pederasta de Maristas

La Fundación Champagnat, propietaria de los colegios de Maristas, es condenada como responsable civil subsidiaria y deberá indemnizar a las víctimas.

Pau Rodríguez

30/4/2019

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El caso que abrió la caja de los truenos de los abusos sexuales de la iglesia católica en Catalunya ya tiene sentencia. El exprofesor de gimnasia de los Maristas de Sants-Les Corts ha sido condenado por la Audiencia de Barcelona a 21 años y nueve meses de cárcel por cuatro delitos de abusos sexuales a menores entre 2006 y 2010. También ha sido condenada como responsable civil subsidiaria la Fundación Champagnat, responsable del colegio, que deberá indemnizar a las víctimas con 120.000 euros.

La Fiscalía pedía 22 años de cárcel para Benítez por cuatro delitos de abusos sexuales –dos de ellos continuados–, una solicitud que la acusación popular de la Generalitat elevó a 35 años. El ministerio público también reclamaba que los Hermanos Maristas indemnizaran a las víctimas con 90.000 euros como responsables civiles subsidiarios de los abusos de Benítez.

La sentencia no da credibilidad a Benítez cuando dijo que el colegio sabía de sus abusos desde 1986. Como máximo, la Sala admite que puede tener «sospechas» sobre ello, pero no la certeza de que la dirección del centro supo de su conducta. Lo que sí deja acreditada la sentencia es que, pese a no poder atribuir a la Fundación una «producción voluntaria» del daño infligido a los alumnos, la conducta de la institución fue «imprudente» por «falta de control» sobre su empleado.

Además de la condena de prisión, la Audiencia impone a Benítez una inhabilitación para el ejercicio de la docencia de 13 años y 8 meses y una orden de alejamiento y prohibición de comunicación de las víctimas. Las partes pueden ahora recurrir la sentencia al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya en el plazo de diez días.

El mayor escándalo de pederastia en Catalunya

El pederasta confeso reconoció durante el juicio dos de los cuatro casos de abusos a alumnos por los que le sentaron en el banquillo (hasta 17 personas le habían denunciado, pero 13 casos habían prescrito). El abusador admitió –como ya había hecho en entrevistas anteriores– que les engañaba diciéndoles que les haría masajes en su despacho para acabar practicándoles hasta felaciones.

Los abusos de Benítez, desvelados por El Periódico en 2016, dieron pie a una oleada de denuncias en distintos colegios de los Hermanos Maristas. En total, afloraron más de 40 casos perpetrados presuntamente por una docena de profesores y religiosos en distintas épocas. Todos ellos han prescrito también, con lo que la mayoría de denuncias del que ha sido uno de los principales escándalos de pederastia de la historia de España quedarán sin resolver.

Probados todos los abusos denunciados

La sentencia considera probados la práctica totalidad de los abusos detallados por las cuatro víctimas denunciantes durante el juicio, aunque Benítez reconociera tan sólo dos a preguntas de su defensa. A uno de ellos, bajo el pretexto de tratarle problemas de espalda, aprovechó los masajes que le hacía en la espalda para rozar sus genitales, hacerle masturbaciones, felaciones e, incluso, obligarle a practicarle penetraciones. «Estas acciones se repitieron en múltiples ocasiones a lo largo del curso de primero de ESO que el alumno había repetido», reza la sentencia.

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A otra de las víctimas, durante el curso 2007-2008, le hizo un masaje en su despacho tras una lesión en el muslo y empezó a ponerle las manos dentro del calzoncillo. «Sin el consentimiento del menor, le realizó una felación», describe el tribunal. «Cuando terminó, Benítez fue a lavarse a la pica, momento que aprovechó el alumno para vestirse […] Benítez acompañó a la víctima a la calle, le dijo que no dijera nada, que ya se verían al día siguiente y le dio diez euros», concluye la sentencia.

El tribunal valora además que ambos abusos han provocado sobre las víctimas importantes impactos emocionales e influencia negativa en su desarrollo madurativo. Aumento de la ansiedad, irritabilidad e insomnio son algunas de las secuelas que han padecido.

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Esta información ha sido publicada por eldiario.es

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