{"id":1685,"date":"2025-12-05T11:19:37","date_gmt":"2025-12-05T10:19:37","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiariodelaeducacion.com\/convivenciayeducacionenvalores\/?p=1685"},"modified":"2025-12-05T11:19:38","modified_gmt":"2025-12-05T10:19:38","slug":"detenerse-para-poder-recibir-y-dar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiariodelaeducacion.com\/convivenciayeducacionenvalores\/2025\/12\/05\/detenerse-para-poder-recibir-y-dar\/","title":{"rendered":"Detenerse, para poder recibir y dar"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando vuelvo a los materiales elaborados hace diez, quince o veinte a\u00f1os para acompa\u00f1ar a familias y personas en su proceso de ser y estar mejor (ahora lo llamamos \u201cbienestar\u201d), me encuentro criterios y orientaciones muy v\u00e1lidos y realmente \u00fatiles, que siguen teniendo pleno sentido hoy. Entonces me pregunto: \u00bfQu\u00e9 es lo que los convierte en obsoletos? \u00bfEs la omnipresencia de internet y la IA en la vida cotidiana? \u00bfEs ese ap\u00e9ndice digital que todos llevamos en la mano o en la mu\u00f1eca?<\/p>\n\n\n\n<p>Si hago una primera b\u00fasqueda superficial, me aparecen mil respuestas que sit\u00faan todas las maldades, desajustes y desastres de la humanidad en las redes, los videojuegos, los m\u00f3viles, la IA y todo lo relacionado. \u00a1Y podr\u00eda ser tan c\u00f3modo quedarse aqu\u00ed y apostar por un regreso al pasado!<\/p>\n\n\n\n<p>Por suerte, tenemos voces que nos ayudan a mirar un poco m\u00e1s all\u00e1 \u2014o m\u00e1s hacia aqu\u00ed mismo\u2014 y darnos cuenta de que es la exigencia de utilidad y la velocidad de la vida, infiltradas en el fondo de nuestras formas de vivir y relacionarnos, lo que est\u00e1 modificando la vida familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien puede pensar que esta visi\u00f3n utilitarista y veloz de la vida proviene del uso abusivo de contenidos y dispositivos digitales. Pero sabemos que incluso las familias que han dejado las pantallas de lado, o quienes las gestionan un poco menos, tambi\u00e9n son presas de este activismo de 24 horas: para hacer, para consumir, para distraerse, para informarse, para producir\u2026 y estar todo el d\u00eda haciendo cosas que ya tienen nombre comercializado. (Antes nos lav\u00e1bamos la cara y ahora hacemos \u201crutina facial\u201d \u2014y evidentemente hay que comprar los productos. O si est\u00e1bamos cansados sal\u00edamos al balc\u00f3n a desconectar, y ahora nos relajamos haciendo un curso de <em>mindfulness<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso hay familias que han dejado de lado las pantallas, pero siguen igual de agobiadas porque se autoexigen estar d\u00eda y noche pendientes de la criatura; no se permiten dormir ni descansar, ni dejar de jugar, ni dar espacio para que el beb\u00e9 est\u00e9 sin nada, sin ning\u00fan \u201cest\u00edmulo\u201d f\u00edsico o sonoro. (\u00a1Ay los asistentes de voz y las listas de m\u00fasica para beb\u00e9s e infancia que ya son omnipresentes!)<\/p>\n\n\n\n<p>Por suerte, cada ni\u00f1o que nace nos vuelve a situar. Un reci\u00e9n nacido es un contador de tiempo puesto a cero, un regalo del tiempo que nos obliga a detenernos. Un desarrollo que se pone en marcha y que solo podemos acompa\u00f1ar (ni acelerar ni ralentizar).<\/p>\n\n\n\n<p>Un embarazo dura lo que dura; cada parto tiene sus propios tiempos. Cada criatura tiene su ritmo para crecer\u2026 Y el tiempo, que los adultos queremos controlar, cuando llega un beb\u00e9 se empe\u00f1a en entrar en otro registro que no va de minutos, ni de horas, ni de d\u00edas. Va de estar bien, de sentirse acompa\u00f1ado, sostenido, de poder sentirse seguro para separarse un rato y poder volver.<\/p>\n\n\n\n<p>Afortunadamente, y gracias a la sensibilidad y acci\u00f3n social y pol\u00edtica, disponemos de profesionales y espacios para las familias que ofrecen tiempo para estar con los peque\u00f1os sin tener que hacer nada m\u00e1s. Tiempos \u201cvac\u00edos\u201d de activismo. Espacios donde estar.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos espacios-tiempos las madres (y los padres) pueden encontrarse con otras madres, compartir el rato mientras los hijos disfrutan de ellas y de los recursos preparados por las profesionales. Y entonces, tras un tiempo viviendo estas experiencias, se dan cuenta de la evoluci\u00f3n de su hijo, de los sentimientos que les recorren por dentro, del tipo de relaci\u00f3n que se genera cuando todo se pausa o se ralentiza: baja el tono de voz, el cuerpo se estira en el suelo para rodar, se marcan ritmos con las manos y los dedos, se r\u00ede con unas cosquillas detr\u00e1s de la oreja&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>A menudo, solo cuando se ha vivido con todo el cuerpo la no-actividad, el tiempo vac\u00edo, la no-exigencia\u2026 se puede empezar a hablar de que los ni\u00f1os no necesitan estar distra\u00eddos constantemente, sino sentirse incluidos y reconocidos. Y que los adultos de la familia podemos bajar el nivel de exigencia, porque no hace falta estar siempre con el ni\u00f1o ni construirle una vida atractiva a tiempo completo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar tiempo al desarrollo infantil solo se puede hacer bien cuando el adulto est\u00e1 situado, en paz, sin sentirse urgido; es decir, cuando puede ser nutrido con tiempo, serenidad y comprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los adultos que viven en modo \u201csupervivencia\u201d necesitan toda su energ\u00eda para pasar de un d\u00eda al siguiente. Pero en estos espacios, las madres colaboran entre ellas y empiezan a tejer relaciones de \u201ccomadres\u201d, porque hay una gran necesidad de sentirse grupo y proporcionarse consuelo mutuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Criar en grupo o poder formar parte de un grupo de crianza, de juego, de cuentos\u2026 o del parque sin otro objetivo que estar con las criaturas y entre personas sin \u201cdistracciones\u201d, sin juguetes sofisticados ni pantallas estimulantes, tiene beneficios evidentes para madres y padres: porque no se trata solo de adquirir m\u00e1s conocimientos como educadores, sino de sentirse acogidos y valorados como adultos que cuidan a un menor que los necesita presentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero quiero destacar tambi\u00e9n el beneficio para los ni\u00f1os, que pueden experimentar espacios de serenidad, de ayuda mutua y de sororidad (o de bondad entre las personas), porque tienen ocasiones de vivir la empat\u00eda, la cooperaci\u00f3n y el consuelo entre iguales, que les provocan admiraci\u00f3n e impulsan la imitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo sin exigencias, el tiempo vivido como un don, un regalo, nos nutre y permite que resurja aquello que nos hace m\u00e1s humanos: la fraternidad y la bondad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, en una sociedad que valora los derechos de la infancia y que necesita m\u00e1s que nunca que las familias tengan el m\u00ednimo bienestar para educar con serenidad, es fundamental favorecer desde diversos \u00e1mbitos profesionales y sociales la creaci\u00f3n de espacios donde los adultos puedan \u201cfrenar\u201d su vida, explicarla, saborearla o afinarla (dejando atr\u00e1s las prisas y las exigencias de eficacia). Estas iniciativas pueden darse en \u00e1mbitos de salud comunitaria, en espacios educativos, c\u00edvicos, en ateneos y cooperativas, en pueblos, barrios y ciudades. Y pueden girar en torno a actividades colectivas de \u201cbaja intensidad\u201d y alta conexi\u00f3n: lecturas compartidas, audiciones musicales, ratos de silencio, paseos, bailes&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Las familias, a quienes se les exige ser las primeras educadoras (y exitosas) en estos tiempos digitales, necesitan m\u00e1s que nunca tiempo para recibir el feedback de su propio rol educativo con todo el respeto y afecto\u2026 para que, m\u00e1s que sentirse urgidas y exigidas por la crianza, puedan sentirse madres y padres amorosos, y generar un clima familiar de bondad.<\/p>\n\n\n\n<p>La bondad y el bien (como el desarrollo y la crianza infantil) necesitan tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo \u201cdisponible\u201d para las familias para permitir que aflore la bondad: esta idea recorre el art\u00edculo, que invita a recuperar espacios sin prisas ni pantallas, donde madres, padres e hijos puedan simplemente estar juntos, rodar por el suelo, jugar y compartir silencios. En estos tiempos regalados nacen serenidad, confianza y cooperaci\u00f3n, se tejen redes de crianza en comunidad y se recrea un clima familiar donde la bondad puede aparecer sin exigir nada a nadie.<\/p>\n","protected":false},"author":159,"featured_media":1686,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43],"tags":[],"tipo":[],"class_list":{"0":"post-1685","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-aps-y-educacion-en-valores"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Detenerse, para poder recibir y dar - Convivencia y educaci\u00f3n en valores<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eldiariodelaeducacion.com\/convivenciayeducacionenvalores\/2025\/12\/05\/detenerse-para-poder-recibir-y-dar\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Detenerse, para poder recibir y dar - Convivencia y educaci\u00f3n en valores\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Tiempo \u201cdisponible\u201d para las familias para permitir que aflore la bondad: esta idea recorre el art\u00edculo, que invita a recuperar espacios sin prisas ni pantallas, donde madres, padres e hijos puedan simplemente estar juntos, rodar por el suelo, jugar y compartir silencios. 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