La llegada de las vacaciones escolares no es igual para todos los niños, niñas ni sus familias. Mientras en algunos hogares ya se preparan maletas para disfrutar de unas semanas fuera, en otros, con menos recursos y mayor vulnerabilidad, el final del curso trae consigo una preocupación adicional.
La beca comedor, en pausa hasta septiembre
Durante el año escolar, más de 980.000 niños y niñas reciben una beca comedor que garantiza al menos una comida completa y nutritiva al día. Sin embargo, cuando terminan las clases, también desaparece este apoyo fundamental. A lo largo de los 80 días de verano, muchas familias dejan de contar con un recurso clave para asegurar una alimentación equilibrada a sus hijos e hijas.
Es cierto que algunos de estos niños y niñas recibirán ayudas para cubrir su alimentación, ya sea a través de las administraciones como de entidades o ONG, pero no llegarán a todas las familias que lo necesitan ni cubrirán todo el verano.
Y esto ocurre en un contexto en el que el 5,6% de menores de 18 años – unos 450.000 – no pueden comer carne, pollo, pescado o su equivalente en proteína vegetal cada dos días, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
El ocio, un derecho que no siempre se cumple
En España, uno de cada tres niños y niñas está en riesgo de pobreza o exclusión social. En la misma línea, un 34% no puede permitirse irse de vacaciones ni una semana al año, según datos del INE. No se trata solo de dificultades para cubrir necesidades básicas; también está en juego el acceso a un derecho esencial como el ocio.
Participar en actividades en verano, como ir de campamentos unos días o asistir a colonias urbanas, es básico para la infancia más vulnerable. Para estos niños y niñas, que ya parten de una situación de desigualdad, significa fomentar su desarrollo educativo, social y emocional, gozar de las mismas oportunidades que sus compañeros y compañeras y evitar que se amplíe la brecha educativa que ya existe. Además, nadie quiere volver a la escuela habiéndose pasado el verano en casa frente a las pantallas, sin tener nada más que contar, cuando tus amigos y amigas han hecho miles de cosas durante estos meses.
El verano en la infancia temprana
Entre los 6 y los 10 años, los niños y niñas están construyendo su autoestima, confianza y bienestar, bases que se consolidarán en la adolescencia. Las vacaciones juegan un papel importante en este proceso: brindan descanso, fomentan el juego libre y permiten compartir más tiempo con la familia y las amistades. Sin embargo, las desigualdades limitan estas oportunidades para muchos.
Según una encuesta de Educo a más de 1.500 familias, solo el 15,9% de los menores que se van de vacaciones pertenecen a hogares con nivel socioeconómico bajo. Por el contrario, apenas el 15,5% de quienes no disfrutan de vacaciones procede de familias con nivel alto.
Las dificultades económicas también condicionan el acceso a actividades de verano que incluyen alimentación. Ocho de cada diez niños y niñas de familias con bajos ingresos no participan en este tipo de propuestas. A ello se suma otra realidad: muchas familias deben trabajar sin disponer de apoyo para el cuidado de sus hijos e hijas. Como consecuencia, se ven obligadas a dejarlos solos durante algunas horas. Educo estima que esta situación afecta a unos 120.000 niños y niñas de entre 6 y 10 años.
Poner a la infancia en el centro
Reducir la pobreza infantil en España y mitigar sus efectos, tanto en verano como durante el resto del año, requiere situar a la infancia en el centro de las decisiones políticas. Existen medidas concretas que podrían mejorar de forma inmediata la vida de los niños y niñas más vulnerables, como la implantación de un comedor escolar universal y gratuito, empezando por quienes más lo necesitan.
Este derecho a una alimentación adecuada debería extenderse también a los periodos no lectivos, como el verano o las vacaciones de Semana Santa y Navidad. Además, desde Educo se propone garantizar que toda la infancia en situación de vulnerabilidad pueda acceder gratuitamente, al menos durante 15 días, a campamentos o colonias con comida incluida.
Mientras estas medidas no sean una realidad, Educo continuará trabajando para que los niños y niñas que lo necesitan puedan acceder al comedor escolar durante el curso y participar en actividades educativas en verano que incluyan alimentación. Hasta ahora, la organización ha concedido 77.500 becas y facilitado más de 6,2 millones de comidas

