Pedagogías del siglo XXI

Veinte películas sobre el profesorado que huyen de los tópicos [y 2ª parte]

Segunda entrega de la selección de veinte películas que muestran diversos modelos, situaciones y comportamientos docentes. Y, naturalmente, el público lector podrá añadir algunas más, porque la lista es larga.

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11. Diarios de la calle, Richard La Gravenese, Estados Unidos, 2007.

Un film basado en la novela The freedom writers diary a partir de hechos reales protagonizados por una joven profesora, activista de los Derechos Humanos y con un sólido compromiso social. Imparte clases de literatura en un instituto donde existe un programa de integración social que acoge a un grupo multiétnico de alumnado con diversas problemáticas familiares y de marginación durante los primeros años noventa. Tras diversas tentativas se las ingenia para hacerlos participar en un proyecto relacionado con el Holocausto, cambiando la lectura prevista de La Odisea por El Diario de Ana Frank. La lectura les anima a escribir sus propios pensamientos y experiencias cotidianas. Al final, se percibe cómo han ido cambiando sus vidas y cómo este proyecto ha afectado también a la propia profesora.

12. El club de los poetas muertos, Meter Weir, Estados Unidos, 1989.

Una película tan ensalzada como denostada por su enfoque ideológico aparentemente innovador en sus métodos pero con un poso de conservadurismo en su discurso. Un profesor idealizado de secundaria educa a un grupo de adolescentes en la poesía y el Carpe Diem -vive intensamente el presente-, con secuencias provocativas en las que busca la cercanía y la complicidad a través de secuencias como la que invita a sus discípulos a que arranquen las páginas del método científico para analizar poesía, a que suban a sus pupitres para que cambien de mirada u otras de fuerte carga emotiva. Al final, será despedido por inducir, según la dirección, con sus métodos poco ortodoxos y sus ideas románticas, el suicidio de uno de los estudiantes.

13. El profesor, Tony Kaye, Estados Unidos, 2011.

El estatus de profesor sustituto, debido a su escasa permanencia en un centro, dificulta establecer relaciones con alumnos y colegas en diversos centros. Pero esta situación logra romperla cuando aterriza en un instituto, donde reinan la rutina y la apatía, al convertirse en un modelo para los adolescentes sin rumbo y carentes de afecto. Dentro del registro de cine independiente de denuncia social, se hace un retrato corrosivo del sistema educativo estadounidense donde conviven profesores, alumnos y madres y padres de familia desconcertados y sumidos en un desierto de valores. Interesante destacar la figura del profesor que lucha, al propio tiempo, por establecer una buena relación para rescatar a sus estudiantes dentro del aula mientras fuera de ella no le encuentra sentido a la vida.

14. El milagro de Ana Sullivan, Arthur Penn, Estados Unidos, 1962.

Ana Sullivan, una joven institutriz especializada en problemas psicofísicos, se hace cargo de Helen, una niña de 10 años sorda, ciega y con otras afectaciones psíquicas que vive a su aire con sus padres, aunque estos no saben qué hacer con ella. A partir de ahí se estable una relación complicada, tensa y con algunas escenas con métodos educativos algo violentos, aunque cabría contextualizarlas y decir que su tratamiento difiere sustancialmente del cine convencional. Tras una sostenida aproximación a través del tacto y del aprendizaje de ciertas rutinas, Helen descubrirá un lenguaje que le permite la comunicación. La película muestra los posibles logros de una intervención educativa cuando se juntan ciencia, compromiso y paciencia infinita; y, al propio tiempo, rompe con los estereotipos femeninos -y más en la docencia- que se asocian siempre a atributos como la dulzura o la ternura.

15. La profesora de historia, Marie-Castille Mention-Schaar, Francia, 2014.

El currículum oficial, por diversas razones que tienen que ver con unos hábitos y convencionalismos tan rígidos como absurdos, no suele promover experiencias vitales que enganchen al alumnado y que consigan despertar su curiosidad hacia la adquisición del conocimiento. En este relato una profesora de instituto sensible a los problemas de un alumnado que vive situaciones difíciles y complejas en su entorno social (el título original es Les héritiers) y que se reflejan en el centro, trata de buscar la manera de engancharlos y motivarlos con algo diferente: su participación en un concurso nacional sobre lo que significa ser adolescente en un campo de concentración nazi. Ese desafío les abre la mirada y consigue remover sus cabezas y sus corazones. Una experiencia potente de aprendizaje que cambiará la vida de todas las alumnas y alumnos, y también de la profesora.

16. Lugares comunes, Adolfo Aristarain, Argentina, 2002.

El amor, el envejecimiento, la familia y los ideales políticos cruzan este film protagonizado por la pareja formada por una asistenta social en los barrios marginales de Buenos Aires y un profesor de literatura que acaba de ser despedido de la Escuela de Magisterio. Impagable su discurso de despedida a sus alumnos en que reivindica el pensamiento crítico: “Me preocupa que tengan siempre presente que enseñar quiere decir mostrar. Mostrar no es adoctrinar, es dar información, pero dando también, enseñando también, el método para entender, analizar, razonar y cuestionar esa información… Pónganse como meta enseñar a pensar, que duden, que se hagan preguntas. No los valoren por sus respuestas. Las respuestas no son la verdad, buscan una verdad que siempre será relativa…».

17. Ni uno menos, Zhang Yimou, China, 1999.

En una aldea china se le encarga a una adolescente de 13 años, Wei Minzhi, asumir la gestión de una clase ante la ausencia del maestro titular durante un mes. Se le promete darle diez yuanes si consigue que nadie abandone la escuela. No obstante, uno de sus alumnos huye a la ciudad en busca de trabajo para ayudar a su familia. A partir de aquí Wei tiene que encontrar el modo para que se reincorpore a la escuela. Este film muestra de qué modo, ante circunstancias difíciles las personas se crecen. Así, esta adolescente logra establecer fuertes vínculos con su alumnado y hacerles participar de sus iniciativas para lograr el dinero para ir a la ciudad en busca del alumno. Un relato sencillo e intimista sobre el tesón de una maestra para combatir el absentismo escolar, al tiempo que desvela el contraste campo-ciudad, así como algunas de las imperfecciones y contradicciones del sistema educativo del país más poblado del mundo.

18. Profesor Holland, Sthephen Herek, Estados Unidos, 1995.

Una reflexión sobre el lugar y el no lugar de la música, denostada y marginada en muchos planes de estudio, y considerada por un reciente ministro de Educación español de triste recuerdo, como una asignatura casi de adorno y prescindible. Lo mismo opina el director de esta cinta para quien lo más importante es leer y contar, como si la música no formara parte también del lenguaje. El profesor Holland, por el contrario, en sus clases, con oficio y pasión, anima a su alumnado a que toquen lo que les guste para que la disfruten y acaben estimando la música, defendiendo sus diversos registros: desde la clásica al rock. Un profesor que deja huella y que, como sucede en otros films, la música actúa como revulsivo para encontrarle sentido a la educación y lograr la cohesión del grupo.

19. Profesor Lazhar, Philippe Falardeau, Canadá, 2011.

Tras la muerte de un profesor de educación básica en trágicas circunstancias, Bachir Lazhar, un inmigrante de mediana edad, acude a la escuela para ofrecerse como sustituto. Este tendrá que enfrentarse a distintos retos: gestionar el duelo del grupo que tardará tiempo en asimilar; el bajo nivel del alumnado al que tiene que preparar para una sociedad del bienestar que hace aguas por todas partes; y la adaptación de su cultura pedagógica y de sus métodos de enseñanza que contrastan con los del Canadá. Mientras tanto, nadie en el centro conoce el pasado traumático de Lazhar ni sospecha que vive atemorizado ante la perspectiva de ser deportado a su país de origen en cualquier momento. El film, una adaptación de una obra teatral homónima de Evelyine de la Chenelie, está llena de matices y muestra la complejidad de los diversos miedos individuales y colectivos.

20. Sólo es el principio, Pierre Barougier y Jean-Pierre Pozzi.

Un documental muy cálido sobre una clase de educación infantil -con niños y niñas de 3 y 4 años- filmada a lo largo del curso escolar. Pero a diferencia de otras películas como La clase o Ser o tener, donde se suceden escenas educativas de carácter muy variopinto, en este caso se centra en el taller que la maestra imparte siguiendo el programa de Filosofía para niños, creado por M. Lipman y que se aplica en diversos países. Un ejemplo de que se puede empezar a pensar desde la primera infancia, exponiendo sus emociones, vivencias e ideas sobre la libertad, el amor, la inteligencia o la muerte. Sentados siempre en círculo, alrededor de una vela encendida, la maestra va moderando un debate donde se aprende a desarrollar la escucha activa, el respeto, la expresión oral y el razonamiento. Un homenaje a la educación democrática y al pensamiento crítico en un entorno intercultural de la periferia urbana.

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