Pedagogías del siglo XXI

Elecciones municipales: la educación tiene mucho que decir

¿Qué se puede hacer desde los ayuntamientos, desde el territorio más cercano, para seguir cambiando la educación? He aquí algunos de los retos prioritarios.

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Fotografía Antonio Marín / Flickr

Desde los inicios de la recuperación democrática los ayuntamientos viven una paradoja: sus atribuciones legales son escasas -y han sido recortadas por la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local de 2013- pero, en la práctica, muchos municipios superan en creces este marco legal y desarrollan un montón de iniciativas. Hay al menos dos razones que lo explican: su compromiso y responsabilidad democrática y la proximidad del poder local a la ciudadanía, que incide en un espacio del territorio donde las mejoras y los cambios son más perceptibles.

Ahora bien, para que las políticas educativas municipales sean suficientemente sólidas y sostenibles en el tiempo hay una estrecha colaboración con las diversas administraciones -Gobierno autonómico, Diputación y otros organismos supramunicipals-; una estrecha coordinación del área de educación con concejalías como cultura, bienestar social y participación ciudadanía; y una relación empática con los centros escolares, los diversos agentes educativos y el tejido social y asociativo del territorio. El proyecto “Educación 360 a tiempo completo” es hoy el reto más bien estructurado y estimulante, siempre que se garanticen los criterios de equidad, calidad y participación democrática en toda la oferta de servicios y actividades. Siguiendo con esta filosofía de que se aprende siempre y en todas partes, queremos destacar seis ámbitos prioritarios intervención.

1. Infancia. Igualar las oportunidades educativas dentro y fuera escuela desde la primera infancia, con la oferta suficiente de guarderías municipalizadas, espacios familiares y otras modalidades de atención permanente y puntual para garantizar el triángulo de la conciliación: laboral, familiar y de ocio y cultura. Y también haciendo posible el acceso universal a las actividades extraescolares, centros recreativos y otras ofertas educativas y culturales, aplicando la gratuidad o el sistema de tarificación social según los casos. Al mismo tiempo, hay que defender el carácter público y educativo de los servicios complementarios como el comedor, evitando la deriva de la externalización con criterios puramente alimenticios y mercantilistas. En todo caso, sería bueno promover la intervención de empresas de economía solidaria y de proximidad, siempre bajo el control municipal y de la comunidad educativa. Por otra parte, es interesante extender y consolidar las experiencias de la ciudad de los niños, un espacio de aprendizaje democrático y de participación ciudadana a través de los consejos infantiles (ver F. Tonucci, La ciudad de los niños).

2. Adolescencia y juventud. Su acompañamiento escolar, familiar y social debe ser lo suficientemente intenso, cercano y eficiente a fin de evitar el abandono escolar y revertir el fracaso escolar. El municipio puede contribuir con soportes específicos. La orientación educativa debe permitir que todos puedan disponer de un itinerario educativo y un proyecto de vida. Las propuestas de aprendizaje-servicio y de servicio copmunitario pueden convertirse en pilares básicos para trabajar la educación democrática en valores y la participación social cooperativa y solidaria. Asimismo, es necesario que en el interior de los centros educativos o en el territorio disfruten de suficiente libertad e iniciativa para construir y autogestionar proyectos de carácter social, artístico y cultural. (Ver R. Batlle, El aprendizaje-Servicio en España).

3. Persones adultas. La educación a lo largo de la vida dispone de un amplio repertorio de recursos de extensión cultural y formación permanente a cargo de todo tipo de instituciones y colectivos. Queremos destacar uno: el banco común de conocimientos (BCC) y el intercambio de saberes y habilidades, que se basa en el principio de reciprocidad: quien aprende tiene que enseñar y quien enseña tiene que aprender. El BBC, que tiene su origen en las propuestas de Iván Illich, se propone desarrollar, crear y proteger espacios de intercambio y transmisión libre de conocimientos -en talleres, encuentros y mercados- para proteger el saber como un bien común que permite generar nuevas formas de comunicación, formación y participación. (Ver J.Carbonell, ‘Las pedagogías no institucionales’, en Pedagogías del siglo XXI).

4. Contra la segregación escolar. Tener una política proactiva contra la segregación escolar para garantizar el acceso de toda la población a una educación de calidad que haga posible la convivencia heterogénea del alumnado dentro de los centros y la cohesión social. De aquí la importancia de los consensos y los pactos municipales contra la segregación entre las diferentes administraciones y actores implicados para repartir de forma equilibrada alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE). Este propósito obliga a tomar otras medidas como la zonificación escolar heterogénea desde el punto de vista socioeconómico, la oferta de actividades extraescolares gratuitas y de calidad al mismo centro que apuesta por el principio de cooperación entre centros frente a la creciente tendencia a la compertividad, ofreciendo sesiones informativas conjuntas de puertas abiertas. (Ver X.Bonal, Combatir la segregación escolar: de la amenaza a la oportunidad).

5. La ciudad como currículum. Las metáforas de la escuela sin muros o con paredes de cristal expresan la conexión natural y continua entre los saberes que se producen y salen de los centros y los que se forjan en el entorno y entran por puertas y ventanas. La ciudad, por tanto, constituye un libro abierto donde el sujeto se acerca para observar, relacionar, comparar, interrogar y sistematizar todo lo que aporta un conocimiento más elaborado o disperso. El municipio pone su amplio capital cultural y social al alcance de todo el alumnado -desde la primera infancia hasta las personas adultas- para tejer un diálogo permanente entre la escuela y el entorno. Para favorecer diversos paseos por la ciudad educadora. (Ver Martinez Bonafé, J. La ciudad en el currículo y el currículo en la ciudad. A Gimeno Sacristán, J. Saberes y incertidumbres sobre el currículo).

6. Contra el cambio climático y el desarrollo sostenible. Una apuesta imprescindible para la calidad de vida, sobre todo de las generaciones futuras. Se han encendido todas las alertas y todo lo que se haga será poco. Escuelas verdes, donde se haga efectiva la consigna de las 3R ecológicas: reducir, reutilizar y reciclar, recuperando todo tipo de materiales; campañas por la reducción del plástico; planes de gestión ambiental de los centros con el uso de energías alternativas y ecoauditorías; transformar los patios escolares de cemento en zonas más verdes, hortícolas y boscosas; caminos escolares seguros que permitan la eliminación de los transporte privado… Hay que hacerlo en la escuela y en el territorio. Para que el “Fridaysforfuture” se recuerde cada día (ver C.Marcén, Medio ambiente y escuela).

Los ayuntamientos pueden inrtervenir promoviendo programas y actividades alrededor de aquellos saberes transversales que hace un tiempo estaban incluidos en una de las leyes educativas más progresistas: la LOGSE. Nos referimos, aparte del medio ambiente, a la educación para la paz, la interculturalidad, al consumo, los medios de comunicación o la coeducación. El compromiso municipal con estos contenidos y valores, aunque legalmente no les corresponde, los interpela éticamente a recuperarlos y fortalecerlos. Y en los tiempos que corren hay dos retos donde hay que estar especialmente atentos para combatirlos con todo tipo d’argumentacions: la violencia de género y el racismo.

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