Pedagogías del siglo XXI

El Movimiento Sem Terra (Sin Tierra): una experiencia pedagógica alternativa

La escuela se concibe como un taller de formación humana; gestión colectiva del centro mediante la participación directa de educadores y educandos en la toma de decisiones.

Enlarge

El MST (Movimento Sem Terra),  surge de la articulación de las luchas por la tierra y la reforma agraria en la década de los  setenta, con ocupaciones, campamentos, marchas, conquista de escuelas y actividades de formación, etc.

Dispone de una pedagogía que va más allá de cada persona y se funde en la construcción de una identidad colectiva -soy mujer, soy negra, soy campesino, soy educadora,…- que combina teoría y práctica. Para el MST educar es humanizar, es cultivar el aprendizaje de cómo ser humano. Uno de sus retos pedagógicos es lograr una nueva síntesis cultural entre pasado, presente y futuro, compartiendo relatos, palabras y símbolos: los más diversos lenguajes. Por eso siempre está presente la memoria histórica y la utopía.

Entre sus principios pedagógicos cabe mencionar los siguientes: las personas se educan aprendiendo a conocer para resolver; las personas se educan aprendiendo del pasado para proyectar el futuro; las personas se educan en colectividades -de ahí la importancia de la convivencia y la construcción de identidades, valores y conocimientos; se educa a través de la conducta de las personas mayores; la escuela se concibe como un taller de formación humana; gestión colectiva del centro mediante la participación directa de educadores y educandos en la toma de decisiones.

En cualquier práctica pedagógica se combina el aprendizaje de habilidades -el aprender a hacer- con la adquisición de valores: solidaridad, austeridad, espíritu de sacrificio por el bienestar colectivo, disciplina o valoración de la propia identidad Sin Tierra (véase el vídeo de Agustí Corominas y Rosa Cañadell sobre el MST, en versión original y subtítulos en español. Un recorrido por diversos asentamientos de tierras ocupadas, siempre con la mirada pedagógica).

“La Escola Estatual Nova Sociedade” no es propiamente una escuela Sem Terra, pero a ella asisten muchos estudiantes de primaria y secundaria de un par de asentamientos próximos de este movimiento y, sin lugar a dudas, se identifica con su filosofía.

En el jardín nos fijamos en una cita de Saramago que ocupa casi la pared entera: “Aprendí nao tentar convencer ninguém. O trabalho de convencer é una falta de respeito, é una tentativa de colonizaçao do outro”. También está la huella escrita de Trotski, uno de los revolucionarios rusos proscritos y asesinado por el estalinismo. Los muros expresan una manera de pensar y hacer educación, con textos de pulcra caligrafía y bellas imágenes. “¿Para qué sirve el conocimiento?”; “Insistir, persistir, resistir, nunca desistir”; “La educación rural es un derecho, no una limosa”; “Respeto a la educación”. Y el alumnado escribe de modo permanente sus ideas, deseos y estados de ánimo: “No critiques, apoya”; “Angustiada, muerta por dentro”; «Estoy bien”; “Fingir o ser”; “Debemos respetarnos”; “No aguanto más”… Y se anuncian colectas de recogida de alimentos y ropa.

Con su director, visitamos algunas aulas. Nos cuenta que las hay temáticas, y algunos grupos van pasando por ellas en función de la materia o proyecto en que están trabajando. En una de ellas, repleta de libros de todo tipo, hay una enorme pintura mural que muestra la evolución de la Educación Física y el deporte, desde el Neolítico hasta la actualidad: “Siempre tratamos de conectar el pasado con el presente”.

En el aula científica se desarrolla el proyecto: “Ondas sonoras. Movimientos oscilatorios”. En el espacio literario, se estudia la obra de Pablo Neruda. Y en el de Historia, las raíces del barrio del colegio. Se dispone de un par de espacios exteriores muy utilizados para la observación, conocimiento y experimentación de la naturaleza: el huerto escolar y la agrofloresta.

Su proyecto educativo se inspira en la “Guia para transformaçao das relaçoes humanas e cooperaçao” –a la que también denominan “Método conscientia”–, poniendo el énfasis en la valoración humana, social y de la naturaleza. Este método parte de una crítica radical al sistema capitalista y apuesta por el socialismo autogestionario, mediante la democracia participativa directa. “Conciencia y libertad son inseparables. E igualdad significa igualdad en el ejercicio del poder, participación en la toma de decisiones, en la planificación y en la ejecución del trabajo”. Se hace hincapié en no caer en la reproducción de los métodos capitalistas -competir, exigir, premiar- en las relaciones cotidianas.

La libertad y la solidaridad son los dos grandes pilares sobre los que se asientan estas relaciones humanas y mencionan, como ejemplos a tener en cuenta, a Sócrates, Mahatma Gandhi, Antonio Gramsci, José Martí y Nelson Mandela, entre otros muchos. Entre las riquezas humanas citan las siguientes: alegría, amor, compromiso, coraje, creatividad, curiosidad, facilidad de aprender, honestidad, iniciativa, humildad, percepción y solidaridad. Para ello, usan una serie de instrumentos de valoración humana, como el conocerse a sí mismo y el respeto por los sentimientos; y de valoración social, como la inserción en la participación directa. Se utilizan las historias de vida como manera de valorar a las personas y el colectivo. Se cuenta su infancia, las vivencias de su entorno, la vida escolar o quienes le influyeron.  “Cuando las personas se abren y hablan de sus angustias y dificultades les ayuda a sacarse sus máscaras. Esto aproxima a las personas, refuerza la comprensión y la tolerancia mutua y fortalece la unión del grupo”.

Tras esta conversación con el director, salimos de la escuela con sensaciones muy optimistas. Pero al cruzar el vestíbulo, un cartel nos recuerda la actual amenaza que se cierne sobre la educación “Guia rápido contra a censura nas escolas. Nao se deixe intimidad!» (Véase artículo anterior: Educación en Brasil 2).

Para los Sem Terra, como para todas las personas y colectivos que defienden una educación democrática, empieza una nueva resistencia.

Comentarios

Escribe tu opinión