{"id":2300,"date":"2024-03-25T06:00:18","date_gmt":"2024-03-25T05:00:18","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiariodelaeducacion.com\/porotrapoliticaeducativa\/?p=2300"},"modified":"2024-08-21T16:51:01","modified_gmt":"2024-08-21T14:51:01","slug":"que-saberes-y-capacidades-demandan-a-la-institucion-educativa-las-sociedades-del-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiariodelaeducacion.com\/porotrapoliticaeducativa\/2024\/03\/25\/que-saberes-y-capacidades-demandan-a-la-institucion-educativa-las-sociedades-del-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 saberes y capacidades demandan a la instituci\u00f3n educativa las sociedades del siglo XXI?"},"content":{"rendered":"<p>Vivimos rodeados de conocimientos y saberes. La sociedad red ha devenido en sociedad del conocimiento, y aunque no cabe poner en discusi\u00f3n las mejoras tecnol\u00f3gicas, tampoco puede ignorarse un incremento de la dualizaci\u00f3n social y la desinformaci\u00f3n sin precedentes. El exceso y la velocidad de la informaci\u00f3n act\u00faan como ruido. Lo urgente oculta lo importante, y la inmediatez desinforma. La brecha digital, cambia de aspecto. Ya no radica tanto en el consumo de tecnolog\u00eda, como en la falta de saberes, conocimientos, competencia y habilidades para discriminar la informaci\u00f3n relevante, de la meramente significativa, y a ambas de la falsa. Siempre ha sido m\u00e1s importante aprender a estudiar, a desarrollar criterios propios, que estudiar sin m\u00e1s; aprender a leer de forma relevante que leer simplemente. Necesitamos creer en aquello que nos constituye como la especie \u201chomo sapiens sapiens\u201d, animales humanos que aprendemos aprendiendo, es decir, evaluando el valor de nuestro conocimiento.<\/p>\n<p>Nuestro desasosiego ante la sobrecarga informativa no es un fen\u00f3meno nuevo pero, dadas sus dimensiones, es cualitativamente distinto. Algunos datos: se publican alrededor de 2.5 millones de nuevos art\u00edculos cient\u00edficos cada a\u00f1o. En Espa\u00f1a, en 2019 se publicaron m\u00e1s de 78000 libros (Ministerio de Cultura). Las relaciones y la transferencia de conocimiento se aceleran cada vez m\u00e1s, por ejemplo, la investigaci\u00f3n en materia de vacunas ante la COVID 19. La informaci\u00f3n \u2014se duplica cada cuatro a\u00f1os\u2014 ya no cabe en una vida y una mente. Adem\u00e1s, por ahora, no existe una teor\u00eda general que nos permita integrar las observaciones procedentes de las teor\u00edas particulares. Nuestros saberes son parciales, e incluso en algunos momentos inconsistentes entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Y un \u00faltimo dato muy discutible, pero relevante para el debate. Si comparamos el tama\u00f1o de la informaci\u00f3n en <em>byte<\/em> a disposici\u00f3n de un escolar en los a\u00f1os sesenta del siglo XX y en este momento, nos encontramos con diferencias casi imposibles de representar. El estudiantado de mediados del siglo XX tendr\u00eda a su disposici\u00f3n informaci\u00f3n en un rango que va de megabytes a gigabytes, mientras que un escolar del siglo XXI podr\u00eda estar en el rango de gigabytes a terabytes, e incluso m\u00e1s, dependiendo de la amplitud y profundidad de los recursos a los que tenga acceso. Es decir, en una memoria USB de 1GB, se pueden almacenar entre 100 y 200 libros en formato PDF, mientras que en 1TB, entre 100.000 y 200.000. Necesitamos modificar o cambiar nuestras formas de acceso al conocimiento.<\/p>\n<p>Previamente repasemos algunos de los problemas del siglo XXI, en cuanto estos deben conformar cualquier programa educativo que pretenda ser relevante y \u00fatil para la formaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda en cualquiera de sus instituciones educativas (escuelas, universidades, adultos). El principal, comenzando por el planeta, el cambio clim\u00e1tico, y la (in) sostenibilidad ambiental de nuestro modo de vida; continuando por las personas, la prosperidad (su distribuci\u00f3n e inequidad) y la paz (su ausencia y la violencia estructural de las sociedades modernas), donde cabe destacar la desigualdad social creciente y la consecuente dualizaci\u00f3n en materia de acceso a la educaci\u00f3n, la salud, el acceso a la vivienda, los servicios sociales, y la tecnolog\u00eda. Un cap\u00edtulo aparte, es la prevalencia de enfermedades asociadas a la posici\u00f3n social, como la enfermedad mental, los usos indebidos de la tecnolog\u00eda (problema y soluci\u00f3n), y las discriminaciones de todo tipo asociadas a la renta. El g\u00e9nero, la orientaci\u00f3n sexual, la enfermedad, y el cuerpo, que devienen en acoso escolar primero, y cr\u00edmenes de odio m\u00e1s tarde. En materia de convivencia, emerge el supremacismo, el racismo, la xenofobia, y el machismo. Y para acabar este breve repaso, un sistema econ\u00f3mico sin alternativa, que parece desarrollarse por s\u00ed, al margen de consumidores y productores y en pos solo de beneficios empresariales sin ninguna funci\u00f3n social, que hace imposible la cooperaci\u00f3n p\u00fablico-privada que los problemas del mundo demandan.<\/p>\n<p>Peter Burke nos recuerda que la ignorancia configura el mundo, y nosotros a\u00f1adimos que esta es un elemento clave de la desinformaci\u00f3n. A lo largo de la historia, toda generaci\u00f3n se ha considerado a s\u00ed misma m\u00e1s sabia que la anterior. La lucha de la escuela es una lucha contra la ignorancia (aunque algunos no se lo crean), y por tanto contra la desinformaci\u00f3n. Una lucha que se enfrenta, adem\u00e1s, con la p\u00e9rdida del saber del profesorado (un tema para profundizar). Nos recuerda Werner Jaeger, ante la perspectiva del nazismo en 1933, que con el cambio de las cosas cambian los individuos. Y a\u00f1ade, que la educaci\u00f3n no es una propiedad individual, sino que pertenece, por su esencia, a la comunidad. La historia de la educaci\u00f3n se halla esencialmente condicionada por el cambio de los valores v\u00e1lidos para cada sociedad. A la estabilidad de las normas v\u00e1lidas corresponde la solidez de los fundamentos de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<blockquote><p>\u00bfPueden considerarse a los contenidos de la DDHH y los ODS los grandes referentes para una escuela comprometida con la paz y un planeta sostenible?<\/p><\/blockquote>\n<h3>D\u00f3nde estamos y hacia d\u00f3nde nos queremos dirigir<\/h3>\n<p>Puestas as\u00ed las cosas, necesitamos concretar el suelo del que partimos y las metas que perseguimos, preguntas concretas, respuestas medibles y evaluables.<\/p>\n<ol>\n<li>\u00bfCabe construir, con los actuales contenidos curriculares, no su organizaci\u00f3n, una escuela acorde a su tiempo y que d\u00e9 respuesta a los desaf\u00edos que se enfrenta?<\/li>\n<li>\u00bfPuede el profesorado actualmente en formaci\u00f3n y aquellos que ya est\u00e1n en las aulas, pilotar ese desarrollo curricular alternativo?<\/li>\n<li>\u00bfCu\u00e1l debe ser el marco de esa innovaci\u00f3n educativa?<\/li>\n<li>\u00bfPueden considerarse a los contenidos de la DDHH y los ODS los grandes referentes para una escuela comprometida con la paz y un planeta sostenible?<\/li>\n<li>\u00bfDe las actuales profesiones, cu\u00e1ntas desaparecer\u00e1n y cu\u00e1ntas emerger\u00e1n?<\/li>\n<li>\u00bfEsos cambios responden a las necesidades de las personas y del planeta, o solo vienen determinados por la b\u00fasqueda de beneficios empresariales?<\/li>\n<li>\u00bfEs el conocimiento escolar un espacio de obsolescencia programada?<\/li>\n<li>\u00bfHa contribuido el frenes\u00ed reformista de los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os, a la desinformaci\u00f3n y p\u00e9rdida de rumbo en materia de educaci\u00f3n escolar y el malestar educativo?<\/li>\n<li>La creciente demanda social de aprendizajes presuntamente urgentes y esenciales centrados en \u201ceducaciones para esto o aquello\u201d \u00bfpodr\u00eda estar contribuyendo al ruido pedag\u00f3gico y la consiguiente idealizaci\u00f3n de tiempos pasados y modelos tradicionales de ense\u00f1anza?<\/li>\n<li>\u00bfHay un solo marco para orientar la formaci\u00f3n humana en t\u00e9rminos de significatividad, relevancia, y utilidad?<\/li>\n<\/ol>\n<p>La pregunta por los saberes necesarios para la educaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda en el siglo XXI no es novedosa. Resulta obvio que posiblemente nunca nadie lo supo todo, y que hoy podemos certificarlo, tambi\u00e9n que el mundo no ha mejorado en todos los aspectos en que puede hacerlo a tenor del conocimiento disponible. Y del ideal de universalidad del saber, de Comenio, destaquemos la idea del derecho a la educaci\u00f3n, y la necesidad de que docentes y discentes integren los conocimientos. Si tomamos el s\u00edmil del curr\u00edculo como una colecci\u00f3n de cartas marinas, resulta obvio que la cartograf\u00eda del conocimiento est\u00e1 en constante cambio en el detalle y en la tecnolog\u00eda para orientarnos, pero la geograf\u00eda que se refleja cambia muy lentamente, y por tanto ya recogen lo esencial para navegar sin naufragar. Todo es cuesti\u00f3n de escala, de perspectiva, como dir\u00eda Broncano. La experiencia es la expresi\u00f3n material de la vida que se relaciona con el entorno bajo las condiciones de la sensibilidad. El tiempo y el espacio, conforman el territorio donde confluyen los sentidos y la memoria, y el poder adquiere forma. Y es ah\u00ed donde el conocimiento juega un papel esencial.<\/p>\n<p>Reconsiderar la organizaci\u00f3n del conocimiento, derribar las barreras tradicionales entre las disciplinas y concebir la manera de volver a unir lo que hasta ahora ha estado separado, son tareas necesarias para mantener la mirada fija hacia el largo plazo, hacia el mundo de las generaciones futuras frente a las cuales tenemos una enorme responsabilidad, recordaba Mayor Zaragoza. Para educar hoy no necesitamos tanto nuevos mapas de la situaci\u00f3n, como actualizar los existentes conforme a las demandas de los tiempos y de los sujetos, pero sobre todo de las necesidades del planeta y de las personas. Recuperemos la confianza en la escuela y su profesorado, y demandemos lo que saben hacer, ense\u00f1ar lo esencial, no lo que las modas o las urgencias pol\u00edticas demandan. Y si bien es cierto que nuestra posici\u00f3n en la escala determina nuestra situaci\u00f3n y, por ende, la perspectiva, la fluidez de proceso la relativiza y por ello nos confunde.<\/p>\n<blockquote><p>La educaci\u00f3n se ve obligada a proporcionar las cartas n\u00e1uticas de un mundo complejo y en perpetua agitaci\u00f3n y, al mismo tiempo, la br\u00fajula para poder navegar por \u00e9l.<\/p><\/blockquote>\n<p>En ese intento de reformular el papel de la escuela y adaptarla a las necesidades de los nuevos tiempos, han aparecido en las \u00faltimas d\u00e9cadas formulaciones distintas. M\u00e1s all\u00e1 de los acentos de cada propuesta, cabe destacar que todas comparten la necesidad de una visi\u00f3n hol\u00edstica del desarrollo humano, reconociendo la importancia de las habilidades transversales, la diversidad, el aprendizaje a lo largo de la vida y la responsabilidad social. Habitamos un mundo cada vez m\u00e1s complejo y veloz, en el que se requiere una forma de vivir m\u00e1s hol\u00edstica, que permita una adaptaci\u00f3n a los sucesivos cambios y a la obsolescencia de la informaci\u00f3n y del conocimiento. Se trata de que tanto la escuela como el curr\u00edculo ofrezcan oportunidades de experiencias para que los individuos conformen una personalidad integrada para s\u00ed y para con la otredad, para transitar su propio camino desde la informaci\u00f3n al conocimiento y desde el conocimiento a la sabidur\u00eda. En cierto sentido, la educaci\u00f3n se ve obligada a proporcionar las cartas n\u00e1uticas de un mundo complejo y en perpetua agitaci\u00f3n y, al mismo tiempo, la br\u00fajula para poder navegar por \u00e9l afirmaba Delors. A\u00f1adimos nosotros que la escuela no necesita las \u00faltimas cartas de navegaci\u00f3n, sino aquellas contrastadas y verificadas.<\/p>\n<p>Pero el problema del conocimiento no se puede plantear en t\u00e9rminos ideales. La escuela participa de la cultura y tiene una funci\u00f3n social, coadyuvar a propagar y conservar las formas culturales de las sociedades a las que sirven mediante la voluntad consciente de la raz\u00f3n, parafraseando a Werner Jaeger. La ciencia y la tecnolog\u00eda son medios de producci\u00f3n de alto valor a\u00f1adido. Mandan los beneficios econ\u00f3micos, no las necesidades humanas. Una escuela acomodada seleccionar\u00e1 aquellos saberes, conocimientos y capacidades que permitan y faciliten el \u00e9xito en las sociedades actuales, regidas en mayor o menor medida por reg\u00edmenes econ\u00f3micos neoliberales. Digamos que es la escuela dominante, o al menos en tendencia de serlo. Tambi\u00e9n cabe, con el mismo curr\u00edculo, apostar por una escuela de resistencia y cr\u00edtica. Esta opci\u00f3n supone un desaf\u00edo intelectual necesario y apasionante en el que se requieren nuevas formas de construcci\u00f3n del conocimiento, donde las disciplinas quedan integradas en un programa cultural acorde a los desaf\u00edos del siglo XXI. Esto es, primar la selecci\u00f3n del contenido (no cabe aprender todo), su organizaci\u00f3n (de la inter, pasando por la multi, a la transdisciplinariedad), y la metodolog\u00eda (formas de ense\u00f1ar y aprender esos contenidos, con especial atenci\u00f3n al valor pr\u00e1ctico, el saber hacer, pero tambi\u00e9n el saber pensar, y criticar el conocimiento). Necesitamos actualizar la cartograf\u00eda existente, simplificarla, no necesitamos cartas nuevas, poniendo en valor los aprendizajes de sentido com\u00fan como punto de partida (significatividad e intereses personales), y sometiendo estos al criterio de las ciencias, la tecnolog\u00eda y las artes (relevancia y evaluaci\u00f3n).<\/p>\n<h3>Una pedagog\u00eda consecuente<\/h3>\n<p>La dificultad para articular una pedagog\u00eda acorde con las necesidades y saberes del mundo de hoy tiene que ver con ideas ya formuladas, donde unas no han tenido \u00e9xito y otras no han sido escuchadas. Entre las primeras, la estructura organizativa de las instituciones educativas que, en general, ha devenido en una estructura r\u00edgida conformada por disciplinas escolares, asociada a intereses gremiales realimentados por la propia estructura de la formaci\u00f3n terciaria, justificada, ideol\u00f3gicamente hablando, como la mejor forma epistemol\u00f3gica de organizaci\u00f3n del saber. Entre las segundas, a\u00f1adamos la inseguridad que provoca en el profesorado articular de forma flexible \u2014m\u00e1s all\u00e1 de las disciplinas\u2014 los conocimientos (horarios y formaci\u00f3n), pero tambi\u00e9n las malas experiencias de la LOGSE, y el papel de la supervisi\u00f3n y las administraciones educativas en materia de recursos humanos.<\/p>\n<p>En ese contexto, algunas iniciativas educativas no parecen ayudar al avance de un nuevo marco de saberes para la educaci\u00f3n (que incluye la escolarizaci\u00f3n y la formaci\u00f3n) como, por ejemplo, apelar a una escolaridad del pasado como el mejor de los mundos posibles; tampoco ayuda reclamar un mayor peso de ciertas disciplinas; ni innovar por innovar sin un marco de conocimiento abierto; ni implorar un mayor tiempo para aprendizajes b\u00e1sicos que han tenido un peso importante (tanto en horarios \u2014tiempo escolar\u2014 como en dotaci\u00f3n de profesorado) en la escolaridad; ni eliminar los m\u00f3viles de las clases sin m\u00e1s; ni incentivar las actividades extraescolares sin proyectos formativos relevantes. El problema del conocimiento necesario para una nueva educaci\u00f3n es otro.<\/p>\n<p>Se tratar\u00eda, pues, de avanzar hacia un curr\u00edculo integrador de saberes que se encuentran, dialogan y recrean el conocimiento como b\u00fasqueda, no como reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se hace necesario, como se afirma en \u201cPor otra Pol\u00edtica Educativa\u201d (Foro de Sevilla), apelar a una nueva pol\u00edtica educativa que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00f3gica tradicional de la fragmentaci\u00f3n curricular y apueste por el di\u00e1logo y la integraci\u00f3n de saberes a tenor de las demandas del propio conocimiento (nuestras necesidades y las del planeta). Las propuestas interdisciplinares y globalizadoras \u2014como el trabajo por proyectos, la investigaci\u00f3n escolar o centros de inter\u00e9s\u2014 exige el trabajo interdisciplinar, multidisciplinar y transdisciplinar entre el profesorado del centro y de otros profesionales y agentes sociales y comunitarios. Se tratar\u00eda, pues, de avanzar hacia un curr\u00edculo integrador de saberes que se encuentran, dialogan y recrean el conocimiento como b\u00fasqueda, no como reproducci\u00f3n. Un espacio de di\u00e1logo definido en t\u00e9rminos de raz\u00f3n pr\u00e1ctica (Martha Nussbaum) donde la meta que nos regula es la elaboraci\u00f3n y desarrollo del propio proyecto vital en cuanto mejora de la afiliaci\u00f3n o pertenencia grupal y la identidad participando \u00e9tica y pol\u00edticamente desde el di\u00e1logo de nuestra racionalidad, con sensibilidad e imaginaci\u00f3n (pensamiento cr\u00edtico y creativo), posibilitando la empat\u00eda emocional como capacidad relevante para afrontar el desarrollo humano con ciertas garant\u00edas.<\/p>\n<p>Revindiquemos la capacidad de utilizar y comunicar de manera disciplinada, cr\u00edtica y creativa el conocimiento; la capacidad para vivir y convivir democr\u00e1ticamente en grupos humanos cada vez m\u00e1s heterog\u00e9neos; y la capacidad para vivir y actuar de forma aut\u00f3noma y construir el propio proyecto vital, como ejes de una nueva educaci\u00f3n, como nos recuerda \u00c1ngel P\u00e9rez G\u00f3mez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivimos rodeados de conocimientos y saberes. 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