{"id":29,"date":"2024-05-02T09:05:58","date_gmt":"2024-05-02T09:05:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiariodelaeducacion.com\/quererla-es-crearla\/?p=29"},"modified":"2024-08-21T17:55:01","modified_gmt":"2024-08-21T15:55:01","slug":"cicatrices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiariodelaeducacion.com\/quererla-es-crearla\/2024\/05\/02\/cicatrices\/","title":{"rendered":"Cicatrices"},"content":{"rendered":"<h3>Las cicatrices de mi coraz\u00f3n<\/h3>\n<p>Tengo en mi cuerpo cicatrices que han sido cosidas con aguja e hilo desde las 48 horas de mi nacimiento y durante mi primer a\u00f1o de vida. Le llaman estoma no funcionante, colostom\u00eda, anorectoplastia sagital posterior y cierre y conexi\u00f3n. Para m\u00ed, mis cicatrices no s\u00f3lo son una marca o un recuerdo de mis tres operaciones, son tambi\u00e9n una motivaci\u00f3n, me recuerdan que si yo reci\u00e9n llegado a este mundo sal\u00ed adelante y sobreviv\u00ed, significa que puedo con lo que sea.<\/p>\n<p>Me inspiran a hacer algo grande, por lo menos tan grande como lo son ellas. Para m\u00ed es un orgullo llevarlas y tenerlas, viniendo de donde vienen siempre me transmiten VIDA, que justo es el motivo por el que las tengo, porque tenerlas es lo que ha hecho que hoy est\u00e9 vivo. Me recuerdan el proceso que he transitado acompa\u00f1ado. En \u00e9l, hicimos de tripas coraz\u00f3n. Mi coraz\u00f3n, un lugar en el que tambi\u00e9n hay cicatrices. Comenzaron a aparecer cuando ten\u00eda 6 a\u00f1os, justo en el momento en el que llegu\u00e9 a la educaci\u00f3n primaria obligatoria. Mi paso por primaria ha sido una experiencia traum\u00e1tica en la que he experimentado un estado de <em>shock<\/em> importante debido al sufrimiento que me ha ido provocando la escuela a\u00f1o tras a\u00f1o. He vivido una experiencia escolar muy estresante que no solo me sobrepas\u00f3 a m\u00ed, tambi\u00e9n a mi familia. De todo lo que hicimos, que no fue poco, para afrontar la situaci\u00f3n, no nos sirvi\u00f3 nada.<\/p>\n<p>Las cicatrices de mi coraz\u00f3n, esas que no se ven, se han creado a base de maltrato, rechazo, ansiedad, p\u00e1nico, verg\u00fcenza, pesadillas, indefensi\u00f3n, etc. Podr\u00eda seguir, la lista es muy larga. Todo eso provoc\u00f3 que mi salud empeorara, adem\u00e1s, se agravaba cada vez m\u00e1s porque con 12 a\u00f1os, me diagnosticaron otra enfermedad rara, EoE, de la que nadie conoc\u00eda nada. No s\u00e9 c\u00f3mo, pero resist\u00ed. Gracias a que mi familia no se rindi\u00f3, pudimos resistir.<\/p>\n<p>Cuando parec\u00eda todo perdido, y solo quedaba resignarse, mi madre encontr\u00f3 un llamamiento para participar en un proyecto para transformar las escuelas, que buscaba hacerlas m\u00e1s inclusivas. Todo comenz\u00f3 con una videollamada, as\u00ed dicho no significa nada, pues para m\u00ed lo signific\u00f3 todo: marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en mi vida. Lo fue todo porque yo llegu\u00e9 roto, con mis heridas abiertas y ni tan siquiera hab\u00eda podido empezar a cicatrizar lo que pensaba que ya hab\u00eda dejado atr\u00e1s. Tras aquella primera reuni\u00f3n, en la que no sab\u00eda ni qu\u00e9 pintaba yo all\u00ed, vino la siguiente y la siguiente, y as\u00ed muchas m\u00e1s. Una experiencia que he recorrido acompa\u00f1ado en lo que ha sido para m\u00ed, el camino donde m\u00e1s he aprendido y el que me ha permitido avanzar, cicatrizar y evolucionar. Gracias a estas reuniones he tenido el placer de conocer a unos chicos y chicas maravillosos, Estudiantes por la inclusi\u00f3n nos llamamos.<\/p>\n<p>He podido ir conociendo sus realidades y sus experiencias escolares que en la mayor\u00eda de los casos, eran traum\u00e1ticas como la m\u00eda. Para cada uno de nosotros y nosotras se queda el infierno por el que hemos pasado&#8230; He aprendido mucho de ellos y ellas y han sido una luz en mi camino. Gracias al grupo, por primera vez en mi vida, he encontrado amigos de verdad y juntos nos hemos liberado. Ha sido un recorrido largo. En todo este tiempo he evolucionado y lo m\u00e1s importante: he aprendido a vivir, he dejado de limitarme a sobrevivir como pudiera. Con este proyecto y las reuniones con el grupo de estudiantes, he podido ir olvid\u00e1ndome de esos sentimientos de soledad y rechazo. He encontrado en el grupo la compa\u00f1\u00eda que el colegio no me ha ofrecido nunca, ya que entre nosotros, desde el principio ha habido respeto, aceptaci\u00f3n, amistad, comprensi\u00f3n, empat\u00eda, felicidad, aprendizaje, cari\u00f1o y un mont\u00f3n de valores buenos. Justo, todas esas cosas que le faltan a la escuela. Poco a poco, mi coraz\u00f3n empieza a doler menos gracias a que se ha ido impregnando de cari\u00f1o y amistad, lo que vale oro para m\u00ed.<\/p>\n<p>Las cicatrices que hac\u00edan fr\u00e1gil a mi coraz\u00f3n est\u00e1n transform\u00e1ndose gracias a mi resiliencia y al haber encontrado un grupo de apoyo. Pero tambi\u00e9n, gracias a que por fin a d\u00eda de hoy he conseguido tener profesores y profesoras que me valoran tal y como soy, me respetan y me aceptan. Por eso es necesario que se abran las mentes y los corazones de todas las personas que hay en la escuela. Ahora estoy viviendo una nueva vida escolar en la ense\u00f1anza libre, s\u00ed libre de libertad, en una escuela que hace sencillo lo que otros hac\u00edan imposible.<\/p>\n<p>Por toda la belleza que encierran mis cicatrices del coraz\u00f3n, que muestran mi fragilidad pero tambi\u00e9n de d\u00f3nde nace mi fortaleza, comparto mi historia, para que deje de ser silenciosa y acompa\u00f1e a tantos ni\u00f1os y ni\u00f1as, y sus familias que hoy est\u00e1n luchando y resistiendo a una experiencia escolar injusta.<\/p>\n<h3>Un activismo colectivo que nace de las experiencias<\/h3>\n<p>Quiero pensar que cuando algunas personas que se cruzan en la vida de otras y dejan cicatrices tan dolorosas, previamente no se han detenido a pensar en la posibilidad de que eso pudiera ocurrir. Pero lo cierto es que hay que hacerlo, es necesario que nos responsabilicemos de nuestros actos y que tomemos conciencia de que pueden influir en la vida de los dem\u00e1s. Por ejemplo, en el fragmento de la historia narrada anteriormente, hay algo en lo que habr\u00eda que detenerse, y es que por mucho que alguien piense que puede con todo lo que est\u00e9 por venir, ciertamente nuestra capacidad no es infinita; por otra parte, no todo lo que nos pasa depende \u00fanicamente de la persona. El mensaje de que \u201csi quieres, puedes\u201d, responsabiliza a alguien de que todo lo que no ha conseguido ha sido porque no ha querido o no lo ha intentado lo suficiente.<\/p>\n<p>Con esa frase, se condensa todo el discurso del m\u00e9rito y el esfuerzo en la educaci\u00f3n, que deja fuera de la ecuaci\u00f3n las condiciones de partida, las desigualdades estructurales, el sesgo de nuestros sistemas escolares y la responsabilidad compartida de lo que acontece en las escuelas. Lo que sucede en los centros educativos y el \u00e9xito o fracaso escolar del alumnado, es responsabilidad de toda la comunidad educativa, del entorno y del profesorado; as\u00ed debemos asumirlo y con esta idea clara, deber\u00edamos de trabajar. Pero para ello, debemos de conocer experiencias como la de Alberto y su familia, as\u00ed como la de otras muchas personas para las que el paso por el sistema educativo es sin\u00f3nimo de dolor y sufrimiento. Construir una escuela que atienda a todas las personas, no es posible sin contar con todas ellas. Por eso, durante el confinamiento provocado por el COVID-19, desde un Proyecto de investigaci\u00f3n de la Universidad de M\u00e1laga, se organizaron unas conversaciones sobre la escuela (inclusiva), en la que todos los miembros de la comunidad educativa pod\u00edan participar. Una de esas conversaciones fue protagonizada por el alumnado y es ese el punto de partida del trabajo de Alberto y sus compa\u00f1eros. Ah\u00ed empieza a nacer lo que luego se convirti\u00f3 en \u201cEstudiantes por la inclusi\u00f3n\u201d: un grupo de j\u00f3venes, caracterizado por su gran diversidad interna, que aceptaron la propuesta de trabajar juntos con el objetivo de elaborar una gu\u00eda para hacer de las escuelas lugares m\u00e1s inclusivos. Un trabajo que se acord\u00f3 hacer de manera online para facilitar la asistencia a todo el mundo, ya que hab\u00eda personas de diferentes partes de nuestro pa\u00eds, que adem\u00e1s se encontraba atravesando una pandemia sin precedentes.<\/p>\n<p>Alberto acude a la primera reuni\u00f3n tal y como estaba previsto, junto al resto de estudiantes a los que todav\u00eda no conoce. Aparece con una dura experiencia escolar de la que no habla; de hecho, durante las primeras reuniones casi parece que no estuviera presente porque a pesar de que vemos su nombre en pantalla, prefiere no encender su c\u00e1mara y \u00fanicamente se limita a hacerlo en ocasiones aisladas para intervenir t\u00edmidamente con alguna peque\u00f1a idea o contestar cuando alguien se dirige a \u00e9l directamente, por lo que poder verle la cara, resulta una tarea complicada.<\/p>\n<p>Desde el primer momento, en este proyecto era imprescindible contar con la participaci\u00f3n de todo el grupo, pero sab\u00edamos que forzar los tiempos no era el camino. Se trataba por tanto de cuidar a cada persona respetando sus ritmos individuales y tratar por todos los medios de crear un clima de confianza seguro y un espacio del que se sintieran parte.<\/p>\n<p>Recordar aquellos primeros encuentros a\u00fan hace que se me encoja el coraz\u00f3n, ya que a pesar de mi corta experiencia profesional, algo me dec\u00eda que estaba siendo part\u00edcipe del nacimiento de algo importante. Sent\u00eda una ilusi\u00f3n desbordante por conocer cada historia en profundidad, por aprender y por construir algo juntos, as\u00ed como una absoluta responsabilidad con aquel grupo de j\u00f3venes, que llegaban heridos por un sistema educativo excluyente que hab\u00eda dejado grandes cicatrices en sus vidas. Mi compromiso con aquel grupo me llev\u00f3 a dedicar parte de mi d\u00eda a d\u00eda a conocerles de manera individual a trav\u00e9s de llamadas, mensajes o incluso conversaciones con sus familiares. Un proceso lento y cuidado, en el que el amor se convierte en herramienta poderosa para sanar cicatrices, reconstruirlas y dar una nueva vida. Con algunos, construir esa relaci\u00f3n de confianza resultaba m\u00e1s complicado y en el caso de Alberto llegu\u00e9 a dudar si conseguir\u00eda acercarme a \u00e9l. Durante mucho tiempo fue para nosotros un desconocido que a pesar de que mostraba gran inter\u00e9s en permanecer en el grupo y no faltaba a las reuniones, parec\u00eda llevar una armadura que nos costaba atravesar. Pero poco a poco, los j\u00f3venes desconocidos empezaban a encontrar similitudes entre sus tan distintas experiencias, y el clima de cada reuni\u00f3n se volv\u00eda m\u00e1s familiar que el anterior, hasta que casi sin darnos cuenta, se hab\u00eda tejido una preciosa red de apoyo y entendimiento que convirti\u00f3 a esas personas en grandes amigos con los que poder ser uno mismo y sentirse libre.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px\">\u201cGracias a este grupo, por primera vez en mi vida me he encontrado con amigos de verdad. Personas con las que he compartido la carga que llevaba sufriendo muchos a\u00f1os en soledad. Juntos, nos hemos liberado\u201d. (Alberto S\u00e1nchez)<\/p>\n<p>Alberto, al igual que los dem\u00e1s, sinti\u00f3 que en aquel espacio era comprendido y sobre todo acompa\u00f1ado. Ya que a pesar de que en alg\u00fan momento vivido en todo este proceso tambi\u00e9n se han experimentado momentos de confusi\u00f3n, soledad o tristeza, como en cualquier \u00e1mbito de la vida, eran conscientes de que el apoyo del grupo que hab\u00edan creado, les ofrecer\u00eda la oportunidad de compartir esos malos momentos. En todo momento hab\u00eda disponible una mano tendida a la que poder agarrarte y levantarte, al igual que todo el mundo tend\u00eda la suya cuando otra persona la necesitaba. En eso consiste parte del \u00e9xito del grupo, en el acompa\u00f1amiento, en respetar los espacios y tiempos de cada persona, en validar las diferentes emociones, en no juzgar, en comprender y \u2014como dice Indira, una de las chicas del grupo\u2014 en saber \u201capoyarse bien\u201d.<\/p>\n<p>Por eso, a pesar de que en este camino juntos tambi\u00e9n ha habido lugar para momentos de soledad, lo individual, se iba convirtiendo poco a poco en colectivo. Cada persona ten\u00eda su propia vida y su propia historia, sent\u00eda su dolor y tambi\u00e9n su alegr\u00eda, hab\u00eda sido (y en la mayor\u00eda de los casos contin\u00faa siendo) oprimido, pero descubr\u00edan juntos el poder tan liberador de compartir y de trabajar juntos por un objetivo en com\u00fan.<\/p>\n<p>Personalmente, tener la oportunidad de conocer sus historias, me hac\u00eda cada d\u00eda mejor profesional y mejor persona. Conocer concretamente la de Alberto, me hizo volver a cuestionarme a m\u00ed misma, ya que en mi af\u00e1n por intentar que las escuelas fueran lugares para todo el mundo, no hab\u00eda tenido en cuenta realidades como la suya. La escuela ha naturalizado que la enfermedad quede fuera de ella y no suele atender al alumnado enfermo como es debido. De este modo, consigue hacer ver que solo pertenece a ella el alumnado que asiste al aula diariamente. As\u00ed me lo han hecho ver a m\u00ed a lo largo de mi vida. As\u00ed viv\u00eda enga\u00f1ada hasta que Alberto y Patricia, otra de las chicas del grupo, se cruzaron en mi vida. Ambos, han estado largos periodos de tiempo hospitalizados y a pesar de que dejaban vac\u00eda su silla en el aula, han sentido c\u00f3mo nadie les echaba de menos, como si en esta sociedad no hubiera cabida para la enfermedad o como si cualquier persona no fuera vulnerable a ella alg\u00fan d\u00eda. Hace poco, Patricia lo hizo evidente con unas palabras que ha publicado en las redes sociales:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px\">\u201cParece que los centros educativos tienen una venda en los ojos para no ver al alumnado enfermo. Si durante un periodo de tiempo hay una silla vac\u00eda en clase, nadie echa en falta a la persona que deber\u00eda ocuparla, ni se preocupan por ella\u201d. (Patricia Fern\u00e1ndez).<\/p>\n<p>La escuela calla y permanece inm\u00f3vil ante algunas realidades. La experiencia de Alberto dentro del sistema educativo le ha hecho ver que en clase no ha habido nunca lugar para su enfermedad. Nadie le ha acompa\u00f1ado en los momentos en los que a consecuencia de largos periodos de tiempo hospitalizado, ha tenido que abandonar el aula. Nadie ha preguntado por \u00e9l mientras que su silla \u201cvac\u00eda\u201d era ocupada por otras personas como si no le perteneciese a \u00e9l. La escuela tiene miedo a dar cabida a la enfermedad y el miedo es una emoci\u00f3n que paraliza, al contrario que el amor, que en palabras de Alberto \u201cmueve el mundo\u201d.<\/p>\n<p>En este texto, Alberto comenzaba narrando parte de su historia y su transformaci\u00f3n al forzar parte del grupo. Empez\u00f3 mostrando su timidez, tanto, que a veces parec\u00eda imposible poder sacarle unas palabras. El mismo que casi cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde es capaz de escribir todo lo anterior. Su evoluci\u00f3n en este tiempo ha sido impresionante. Y eso no pod\u00eda haber sido posible sin el acompa\u00f1amiento de personas que le miran por qui\u00e9n es y no por lo que dicen que tiene. En el grupo nunca nadie tuvo que explicar por qu\u00e9 estaba all\u00ed ni preguntar por qu\u00e9 estaban los dem\u00e1s, no hizo falta. Ten\u00edan el objetivo com\u00fan de proponer mejoras a otros estudiantes, pero lo que el grupo consigui\u00f3 fue mucho m\u00e1s all\u00e1 de eso.<\/p>\n<p>Actualmente forman parte de un movimiento activista que promueve el respeto a la diversidad y se han convertido en referentes para otros j\u00f3venes participando en programas de TV, radio, webinars, prensa, ofrecen entrevistas, participan en congresos, e incluso con frecuencia son invitados a formaciones para profesorado. Hoy en d\u00eda ya cuentan con dos premios internacionales y justo el pasado mes de marzo recogieron el segundo en la sede de la ONU, en Nueva York.<\/p>\n<p>Como es evidente, todo este trabajo est\u00e1 significando un empoderamiento personal de cada persona del grupo, basado en la autoestima, pero tambi\u00e9n en su propia presencia, en el reconocimiento y reparaci\u00f3n que reciben, y con la emoci\u00f3n de sentir que forman parte de un colectivo que lucha por los derechos de todas las personas. Es decir, el avance personal viene motivado por el proyecto social en el que se han embarcado, que trasciende sus propias historias. Esto ha sido posible desde el momento en el que se han podido posicionar como investigadores de sus propias realidades y han trabajado junto a investigadores universitarios con el fin de facilitar la presencia, la participaci\u00f3n y el logro de todo el mundo en las escuelas. Unos adolescentes que gracias a su trabajo experimentan una potente transformaci\u00f3n personal consiguiendo pasar de ser excluidos y maltratados en sus escuelas, a convertirse en grandes agentes de cambio, siendo una de las partes m\u00e1s importantes del movimiento \u201cQuererla es Crearla\u201d, en el que se viene tiempo trabajando entre los diferentes agentes de la comunidad educativa con el fin de alcanzar la educaci\u00f3n inclusiva. En lo que respecta al grupo de estudiantes, se puede profundizar m\u00e1s en el siguiente enlace: <a href=\"https:\/\/creemoseducacioninclusiva.com\/estudiantes-por-la-inclusion\/\">https:\/\/creemoseducacioninclusiva.com\/estudiantes-por-la-inclusion\/<\/a>. Juntos, han reconstruido sus cicatrices, luchando para que nadie vuelva a pasar por lo mismo que han pasado ellos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cicatrices de mi coraz\u00f3n Tengo en mi cuerpo cicatrices que han sido cosidas con aguja e hilo desde las 48 horas de mi nacimiento y durante mi primer a\u00f1o de vida. Le llaman estoma no funcionante, colostom\u00eda, anorectoplastia sagital posterior y cierre y conexi\u00f3n. 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