Rosa Ramón García es Gestora de Biblioteca en Ceuta en la Biblioteca Pública del Estado “Adolfo Suárez”. Se confiesa orgullosa haber estado toda su vida (tanto personal como profesional) rodeada de libros.
Desde su adolescencia, ha sido una lectora empedernida y ha devorado todo ejemplar impreso que caía en sus manos, aunque nunca pensó que terminaría trabajando en una biblioteca.
No obstante, al echar la vista atrás, reconoce que no hay otro ámbito profesional en el que se haya encontrado más a gusto que entre libros. Hoy, tras sus 38 años de trayectoria vocacional, mira de reojo su cercana jubilación con cierto aire de melancolía pero satisfecha por su deber cumplido. Un deber no ha sido otro que el de haber contribuido a la promoción de la lectura y la cultura como herramienta indiscutible en este aprendizaje a lo largo de la cida en el que todos –irremediablemente- estamos inmersos.
La Biblioteca Pública del Estado en Ceuta “Adolfo Suárez” arranca una nueva jornada en una mañana soleada de diciembre. En la entrada reina el bullicio propio de los primeros usuarios del día. Pasados unos minutos de la hora acordada aparece a la cita para esta entrevista Rosa Ramón, la Gestora de Biblioteca. Su leve retraso, por atender a una usuaria, es la mejor introducción posible a lo que significa su trabajo. Es la prueba clara y contundente de su devoción al servicio de la biblioteca.
En la EPALE Comunity Conference 2025 de Bruselas se presentó el nuevo concepto de educación de adultos de la Comisión Europea (“cualquier forma de aprendizaje formal, no formal e informal (1), que incluya oportunidades para el desarrollo de habilidades (2), la mejora de la cohesión social (3) y el apoyo a la participación activa en la sociedad (4)”). ¿Qué papel desempeñan las bibliotecas en él?
Sin lugar a dudas, las cuatro ideas señaladas están presentes en el papel desempeñado por las bibliotecas. En este mundo en constante evolución, el aprendizaje a lo largo de la vida (o “aprendizaje continuo” o “permanente”, como prefieras llamarlo), cobra una relevancia sin precedentes.
Está claro que va más allá de los límites de la educación formal, lo que permite a las personas adaptarse, innovar, estar actualizadas y preparadas en un entorno dinámico personal y profesional. De ahí que en dicha definición se mencione lo “no formal” (1); cobre importancia la actualización de nuestras habilidades digitales, por ejemplo, en la era digital en la que nos movemos (2); se promueva la cohesión social que defiende la UNESCO en lo relativo a los “bienes comunes de la educación” (3), y se promulgue la participación democrática y activa de la ciudadanía, que subyace en la filosofía del programa ERASMUS+ (4).
El aprendizaje no tiene límites de edad ni de enfoques
En definitiva, esa idea viene a reconocer que el aprendizaje no tiene límites de edad ni de enfoques. Y al mismo tiempo, se sobreentiende que, además, hemos de fomentar la curiosidad, el pensamiento crítico, la adaptabilidad y la resiliencia, características esenciales para triunfar en el mundo actual. Y la función de las bibliotecas está muy presente en todo ello.
Después de tantos años vinculada a las bibliotecas, desde diferentes perfiles, si tuvieras que elegir un seudónimo que definiera tu vida profesional, ¿cuál sería?
Si tuviera que elegir, haciendo uso de un personaje del mundo de las letras con el que me sintiera completamente reflejada, sin lugar a dudas, este sería María Moliner. La innovadora bibliotecaria oculta tras su Diccionario de uso del español con la que me siento plenamente identificada y por la que siento una profunda admiración.
Soy una bibliotecaria del siglo XXI a la que no le hubiera importado haberlo sido en los años 30 del siglo XX, emulando a mi idolatrada María Moliner.
Se trata de una mujer imprescindible en la historia de la cultura, la educación y las bibliotecas en España, en sus innumerables intentos por llevar la educación y los libros a todos los rincones del país, fundamentalmente a las zonas rurales y más desfavorecidas (o menos accesibles). De ahí su célebre cita: “Cualquier libro, en cualquier lugar, para cualquier persona”.
¿Cómo describirías la evolución del papel desempeñado por la biblioteca en la sociedad actual?
En la actualidad, las bibliotecas intentan adaptarse a las nuevas necesidades del siglo XXI, como verdaderos entes vivos en permanente crecimiento. Su implicación en la educación y la cultura son la respuesta a los retos a los que se enfrentan, de manera que se convierten en verdaderos “centros de aprendizaje continuo”.
De hecho, como defensora acérrima de la formación permanente, podría hacer mías las palabras sobre el papel y la finalidad de una biblioteca pública establecidas en el Manifiesto conjunto de la UNESCO y la IFLA (Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas): “Las bibliotecas públicas constituyen un requisito básico de la educación permanente, las decisiones autónomas y el progreso cultural de la persona y los grupos sociales”.
En mi opinión, las bibliotecas aspiran a ser un elemento fundamental en este engranaje cultural para satisfacer las necesidades formativas de los ciudadanos y su afianzamiento de los valores democráticos.
En la evolución del papel desempeñado por las bibliotecas por el que me preguntas se observan dos cuestiones.
El ciudadano no tiene la necesidad como antes de acudir físicamente a una biblioteca. Es la biblioteca la que tiene que salir a la calle
Por un lado, la idea de llevar los libros a las zonas desfavorecidas o menos accesibles no es nada nuevo. De nuevo, volvemos a María Moliner. En ese aspecto, no ha cambiado nada. Se trata de llevar la cultura y la educación a todos los ámbitos, lugares y esferas sociales, porque a través del conocimiento se fomenta el desarrollo del espíritu crítico al que hemos de aspirar.
Sin embargo, por otro lado, la transformación de las bibliotecas ha sido notable. Han pasado de ser “centros cerrados” a convertirse en “centros abiertos”. Desde el boom de las TIC y la aparición de Internet, se ha potenciado el concepto de “acceso abierto”. Por lo que ya el ciudadano no tiene la necesidad como antes de acudir físicamente a una biblioteca. Es la biblioteca la que tiene que salir a la calle.
En esta era digital, ¿cómo crees que la biblioteca puedereducir la brecha digital en el contexto del aprendizaje continuo, especialmente para las y los adultos mayores o quienes tienen menos acceso a la educación formal?
Las bibliotecas deben estar presentes en este proceso permanente de digitalización en el que estamos inmersos. Deben convertirse en centros dinámicos que cumplen su función en la promoción del aprendizaje continuo a lo largo de la vida en lo que a lo digital se refiere. Está claro que deben fomentar la igualdad de acceso a la información y a las oportunidades de formación para así poder hacer frente, con garantía de éxito, a las desigualdades existentes como la brecha digital. Hoy es más fácil gracias a Internet, ya que podemos tener acceso en cualquier momento y lugar, lo que contribuye a la democratización del aprendizaje.
A colación de ello, es clara la necesidad de una formación tecnológica por parte del personal de las bibliotecas para abordar la brecha digital en la ciudadanía. Porque es obvia la necesidad del desarrollo de la competencia digital del ciudadano de a pie, para que tenga habilidades informáticas básicas y sea capaz de usar las herramientas digitales cotidianas.
Debemos colaborar en ese desarrollo de habilidades digitales para que la ciudadanía, en general, tenga las competencias digitales necesarias para poder desenvolverse en su día a día a solas. Es decir, que puedan, desde su móvil, llevar a cabo sus operaciones cotidianas: coger una cita médica, mandar un whatsapp, hacer un bizum, hacer gestiones con su banco, comprar un billete de barco, reservar un hotel, etc.
¿Podrías describir algún caso de éxito o iniciativa en la biblioteca donde el aprendizaje no formal haya tenido un impacto significativo para los usuarios?
La actividad de la biblioteca es frenética y va mucho más allá del mero préstamo de libros. Tan solo hay que echarle un vistazo a su programa de actividades para comprobar que es todo un hervidero cultural en la ciudad.
Una de las muchas actividades culturales que se desarrollan en la biblioteca, y que tengo el placer de coordinar hace años, es el Club de Lectura. En él se llevan a cabo reuniones mensuales donde se comentan los libros propuestos, facilitados por la biblioteca, que van acompañadas de otras actividades complementarias y que se desarrollan de manera paralela.
Entre ellas, podemos destacar: encuentros con el autor; paseos literarios (donde autores locales comentan in situ sus obras);talleres de escritura; dramatizaciones (de alguna escena de obras de teatro conocidas, como La Casa de Bernarda Alba); actividades de escritura creativa (“Relatos inquietantes”); proyecto “Leer en voz alta” (en el Centro para mayores Gerón de Ceuta); “Tertulias literarias” (con internos del Centro Penitenciario Fuerte Mendizábal); Juego en línea “Encuentra el autor/obra” (en el que se ofrecen pistas semanales sobre un libro para descubrir a su autor/título); “Encuentros ficticios con escritores del pasado” (donde algún miembro del Club de lectura se mete en el personaje de algún escritor famoso, para presentar su vida y su obra), entre otras.
Asimismo, nuestro Club de Lectura también destaca por su activa participación en la Feria del Libro de Ceuta cada año. En esta última edición, por ejemplo, hemos organizado una actividad en la que se fusionaba literatura y gastronomía, con una selección de obras literarias que incluían platos de repostería que se podían degustar en la misma feria, elaborados por los componentes del mismo Club de Lectura.
Por otro lado, gracias a una de esas actividades complementarias al Club denominada “Viajes literarios”, se ha establecido lo que se ha venido a llamar el “Triángulo Ceuta-Tánger-Tetuán”. Es decir, la colaboración entre la Biblioteca Pública del Estado en Ceuta y las del Instituto Cervantes de Tánger y Tetuán. Gracias a ello se han llevado a cabo tanto encuentros con el autor como paseos literarios con sus autores. Estrenamos dicha actividad con María Dueñas y su Tiempo entre costuras, y, de su mano, nos adentramos por los escenarios de Tetuán que aparecen en su obra.
En esa misma línea, se han extrapolado esos “Viajes literarios” a otras localidades como Larache (con La ciudad de Lucus, de Luis Mª Cazorla), Melilla (con Historia de una familia sefardí, de Ángel Castro) o Cabra, en Córdoba (con “l secreto de la Almadraba, de Javier Muñoz –bajo el seudónimo de Sierra Eslava). Próximamente tenemos planificada la visita por la ciudad de Tánger donde se desarrolla la novela Tangerina, del escritor Javier Valenzuela.
El éxito de participación en el Club de Lectura ha hecho que mi labor como dinamizadora haya sido tarea fácil. Con él se han conseguido dos objetivos: la cohesión del grupo y el sentido de pertenencia. El ingente potencial del Club puede resumirse en un par de frases frecuentes entre sus componentes:. “Gracias al Club de lectura voy a leer algo que nunca habría leído por iniciativa propia”, y “parece que ante la lectura de un mismo libro, diferentes lectores hemos leído libros distintos”. Y esa es la mejor muestra del enriquecimiento que supone esta actividad. En definitiva, ese es al gran valor de un Club de Lectura que celebró su vigésimo aniversario en 2025.
Mirando hacia el futuro, Rosa, ¿qué nuevas habilidades necesitarán desarrollar los técnicos de biblioteca para seguir siendo relevantes y esenciales en un ecosistema de aprendizaje cada vez más digital?
Obviamente, si son importantes los recursos materiales, más importantes lo son aun los humanos. El personal es la pieza clave y fundamental para el buen funcionamiento de una biblioteca como buque insignia de la formación permanente en la sociedad actual. De ahí que la formación continua de su personal sea una obligación y una necesidad indiscutible para que pueda desempeñar su labor con la mayor garantía de éxito en el compromiso con la sociedad y en su labor de contribuir al aprendizaje a lo largo de la vida.
En mi opinión, el personal de la biblioteca en nuestros días, además de conocer cómo funciona una esta y cuál su papel en la sociedad, ha de dominar habilidades digitales encaminadas hacia la formación de usuarios independientes. De esa forma será más fácil la transformación del concepto tradicional de “biblioteca cerrada” al nuevo modelo de “biblioteca abierta” al que se tiende en la actualidad.
Todo ello para adaptarnos a los tiempos modernos, está claro; pero sin perder de vista en ningún momento la esencia intrínseca del bibliotecario que, como diría María Moliner, “tiene que ser el alma de la biblioteca, tiene que ayudar a los usuarios a leer, a elegir los libros y a disfrutar con la lectura”.
Espero y deseo que la biblioteca siga siendo el centro de formación permanente en el que se ha convertido
A modo de cierre, Rosa, si tuvieras que definir la misión de la biblioteca enfocada en el lifelong learning para la próxima década, ¿cuál sería?
Con el trabajo realizado hasta la fecha, la Biblioteca Pública del Estado en Ceuta se ha convertido en el Centro Cultural de la ciudad. Y no solo por las numerosas y variadas propuestas desarrolladas, sino porque se ha convertido –sobre todo– en un espacio para todos los ciudadanos, que fomenta la formación permanente y la participación activa, y favorece el indiscutible acercamiento a la cultura en sus diferentes manifestaciones. Además de ser lugar de presentaciones de libros y la sede del Club de Lectura, también es –entre otras muchas funciones– sala de exposiciones (de actividades variopintas, externas a la misma biblioteca) o lugar de reuniones de vecinos o de grupos sociales de diversa índole. En definitiva, hoy en día constituye un centro cultural y social, abierto a todos, que aglutina a todo tipo de asociaciones y entidades.
En mi opinión, el principal reto para el futuro es seguir siendo ese centro cultural en el que se ha convertido por mérito propio. Por ello, ahora que veo cerca mi jubilación, espero y deseo que la biblioteca siga siendo el centro de formación permanente en el que se ha convertido -y haber contribuido humildemente en ese logro-, que siga presente en la vida cultural de la ciudadanía ceutí, fomentando la participación activa y democrática en los tiempos que nos ha tocado vivir. De esa manera, como institución de educación no-formal, la biblioteca seguirá desempeñando un papel crucial en el aprendizaje a lo largo de la Vida en el que todos estamos inmersos.
Para más información
Para conocer más a fondo la actividad de la Biblioteca Pública del Estado en Ceuta “Adolfo Suárez”, aquí tienes algunos enlaces de publicaciones que han aparecido en EPALE.
Una Feria del Libro muy dulce (7 junio ‘25)
(en la Feria del Libro de Ceuta)
Reflex-I-on-A (Reflexiones e ideas en torno a la IA) (6 abril ‘25)
(lugar de encuentro de foros educativos y culturales de diversa índole)
¡Mira por dónde vas! (27 de febrero ’25)
(presentaciones de libros)
La lectura sobrepasa fronteras (21 noviembre ‘24)
(actividad conjunta con el club de lectura de Tetuán)
Callejeando con el escritor por nuestro entorno (2 enero ‘24)
(Rutas literarias con el escritor)
VII Jornadas Literarias en Ceuta (11 noviembre ’23)
(Jornadas literarias del IEC)
Los “Encuentros con el Autor” como recurso didáctico (24 febrero ’20)
(encuentros con el autor)
Los Clubes de lectura como recurso de internacionalización (18 diciembre ’19)
(sobre los Clubes de Lectura)
«Leer en voz alta es leer para otros« (27 agosto ’19)
(actividad intergeneracional)

