6 de mayo de 2024. Una de nosotras recibe un mensaje instantáneo…
Hola X, aquí X… Justo estaba leyendo un artículo y estaba pensando en ti y para mi sorpresa, tengo tu teléfono!!! (No lo recordaba). Te mando el artículo a ver si te interesa, estaría bien que el profesorado de Magisterio de la UCA participara en esta red…
Justo lo habías leído también y le estás dando vueltas. No puedes enredarte más, pensaste cuando lo leíste. Pero claro, contestas de inmediato a X, ilusionada, porque una estudiante que conociste hace 15 años y con la que has compartido esporádicamente alguna que otra aventura emocionante y con sentido, te contacte. Lo hace con su energía habitual…esa que contagia, esa que a veces añoras en tu aula actual, quizás porque te cuesta identificar en el ahora, que no ahora (que también la hay). Te alegra el día, te emociona el mero hecho del contacto, que reconoces como más, como relación en la que te expones. Pero vamos como vamos, aceleradas e intensas como nuestro viento de Levante, en el que la relación con esencia, con exigencia mutua, se hace frecuentemente insostenible en los términos que se anhelan. Así que das una respuesta algo vaga, posponiendo seguir el diálogo, a pesar de lo que sabes que significa.
Origen del MRP, o cómo nos enredamos
Y pasa un mes, de hecho varios, y el 25 de septiembre te vuelve a escribir para decirte “tengo algo que contarte cuando puedas, dime y hablamos”, y el 2 de octubre hablamos. Te habla de Trabenco (que tú presentaste en tu clase, pero que no recuerda), de su relación con distintas personas históricas de varios MRPs construidas y sostenidas en todo este tiempo; y de que esto “no se puede perder”. Y sí, ella sabe que mientras dialogamos, ya te has enredado en la posibilidad de constituir un MRP en Cádiz. Esa era la propuesta. Y es que, en coherencia con esos principios compartidos que te interpelan éticamente, y porque en realidad necesitas esta clase de enredos, que reconocen la necesidad de encontrarnos, empieza el contagio entre quienes compartes inquietudes, anhelos y desvelos. Se gesta el encuentro de un grupo de personas con perfiles diversos (una maestra de Primaria, una profesora y un profesor de Secundaria, y cuatro profesoras de Universidad), no muy amplio, pero rico y directo, y ocasionalmente vinculado a la Coordinadora de Escuela Pública de Cádiz. En el grupo se van incorporando, por contagio, un profesor jubilado, estudiantes universitarios que vienen y van y a veces se quedan, una maestra PTIS, maestras de educación infantil en espacios formales e informales y que sienten el vínculo, de igual forma, como familias.
Del sentido situado de este MRP
Nuestro colectivo, diverso, apuesta por la transformación educativa desde el compromiso de una escuela sin exclusiones, discriminaciones y desigualdades, y ello exige una conexión con la realidad social, cultural y comunitaria, desde lo local a lo global, y a la inversa. Aspiramos a una educación más justa y más humana. Nos mueven las injusticias, y nadamos a contracorriente del discurso imposibilista que promueve y refuerza las políticas neoliberales y capitalistas.
La educación pública en la provincia se ha visto claramente afectada por las políticas de privatización que favorecen a las escuelas concertadas y privadas. El abandono de la educación pública es la estrategia silenciosa con la que se va eliminando, dejándola a los mínimos necesarios. Las escuelas públicas son arrojadas al mercado, a ser competitivas, y no solo con la concertada-privada, sino también entre las mismas. Las escuelas públicas las han conducido, sin querer, pero queriendo, a estrategias del mercado educativo que el sector privado domina. Lo podemos ver en el periodo de la campaña de escolarización con la aplicación cada vez más común del “branding” (estrategia para gestionar la identidad de una marca con el propósito de crear llamada y un vínculo emocional con el público (clientela: familias) y diferenciarla de la competencia (pública-concertada // pública-pública). No ha perdido vigencia la idea de Carlos Lerena (1986) en relación a la educación privada y a la escolarización de todos y todas como derecho. Se asocia educación a distinción social. La escuela concertada-privada elige (porque se paga), la escuela pública no.
La defensa de una escuela pública inclusiva, comprometida con la equidad y que persiga la justicia social, es lo que orienta nuestro trabajo, y por esa razón caminar hacia esos objetivos ha sido nuestra prioridad desde que comenzamos a enredarnos.
Por tanto, ¿por qué un MRP?
- Porque creemos en la educación pública.
- Porque creemos en la equidad y la inclusión.
- Porque la educación no es un privilegio para unos poco o para unos muchos que se creen selectos.
- Porque la educación es un derecho inquebrantable.
- Porque la educación pública es un bien de la colectividad.
- Porque la educación pública es la que puede educar en los derechos humanos.
- Porque la educación pública es la encargada de formar a una ciudadanía que no ve al otro/a la otra/ al otre/ como enemigo y del que hay que huir.
- Porque si nos encontramos, no nos perdemos en el individualismo.
- Porque la palabra es un arma cargada de futuro (recordando a Gabriel Celaya) y la palabra cobra sentido en el diálogo.
- Porque necesitamos y queremos cuidarnos.
- Y porque queremos contagiar, activar y activarnos.

En coherencia con nuestros principios y valores, nuestro colectivo cuenta con un estatuto, pero ¿cómo ha sido el proceso de llegar hasta el mismo? Cabe pensar que se empieza por el estatuto, entendiendo que este marca el punto de partida que define la estructura, el funcionamiento, etc., para que un grupo o colectivo pueda ser operativo. Nos persigue la lógica de la norma: primero poner orden y luego lo que venga o sea necesario. Sin embargo, el colectivo no ha partido de esa premisa, más bien el estatuto llegó con el tiempo como una medida de tener un, podríamos decir, respaldo “oficial” a efectos de pedir ayuda, solicitar espacios (que nunca ha sido un problema). El estatuto ha sido fruto del camino andado, y no el que ha marcado el camino a andar. Precisamente, esta particularidad es un rasgo distintivo de nuestro colectivo, como lo es la horizontalidad de las relaciones, que estatutariamente apuntan a todo lo contrario.
Un accionar emergente con pasos sólidos y diversificados
Conocernos y escucharnos para comprendernos a través del estudio compartido y dialógico de la renovación pedagógica constituyó el centro de nuestros primeros encuentros. Lo sentíamos necesario como práctica de reconocimiento del camino y de las personas que nos han precedido – que abrieron y siguen abriendo camino y con quienes compartimos brisas y temporales -, así como opción de pensarnos y abrir un espacio reflexionado desde el que actuar. En este tiempo de andadura, hemos impulsado y participado en diversas actividades, y la mayoría de ellas, nos han acercado a otros colectivos y a otras personas que comparten nuestra perspectiva de la educación como la principal herramienta para mejorar la vida de las personas y la sociedad en general.

A partir de aquí, el colectivo mantiene reuniones mensuales con el objetivo de realizar acciones encaminadas a: conocer y escuchar experiencias educativas de los diferentes niveles educativos; hacer formaciones, compartir diferentes enfoques pedagógicos y herramientas metodológicas activas; contagiar a otras personas a partir de los frutos de los procesos de reflexión grupal y contagiarnos; esperanzarnos, saber que hay horizontes, que no estamos sol@s, y realizar tertulias en las que dialogar y debatir, y donde la escucha es el elemento central.
Una de nuestras primeras intervenciones públicas tuvo lugar en el Congreso Educrítica 2025, donde pudimos presentar nuestro movimiento en una mesa redonda de experiencias, y ampliar nuestra red de contactos de personas y grupos afines. Ahí se fortaleció nuestra relación con otros MRP y esto derivó en una reunión con una compañera y un compañero con larga trayectoria en este ámbito, representantes de la Confederación Estatal de Movimientos de Renovación Pedagógica, quienes compartieron con nosotras sus enriquecedoras experiencias y nos motivaron a involucrarnos cada vez más en esta organización. También hemos participado en una de las asambleas del Movimiento Cooperativo de Educación Popular (MCEP), donde nos invitaron a acudir a sus Jornadas Freinet Hoy y se ofrecieron a realizarnos una formación, además de invitarnos a participar en sus actividades y asambleas. Del mismo modo, en nuestro colectivo estamos vinculadas a la Comunidad Educativa por la Inclusión y la Mejora Educativa (DIME+). La última de las actividades que nos ha permitido crear redes ha sido el cineforum organizado en torno al documental Las maestras de la República, en el que participaron maestras integrantes del Ateneo Republicano de Puerto Real.

Este “enredo” con otros MRP y con otras organizaciones con las que compartimos perspectiva y valores se refleja en la presencia incipiente del MRP en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Cádiz y en nuestra docencia, haciendo memoria de la renovación pedagógica y haciéndonos conscientes en nuestras aulas de las prácticas que accionamos desde ahí. Por ejemplo, el 29 de octubre de 2025 celebramos el encuentro Sembrar escuelas para el bien común: los movimientos de renovación pedagógica, una actividad organizada con la ayuda del Plan Propio del Departamento de Didáctica de la Universidad de Cádiz y el Grupo de Investigación Política Educativa, Educación Pública y Justicia Social, contando con el aval de la Unidad de Formación e Innovación Docente UCA.
Por otra parte, reunirnos como grupo ha supuesto generar una valiosa red de apoyo entre las personas que lo conformamos. Por ejemplo, el profesorado de secundaria ha establecido vínculos con el profesorado universitario para dialogar en relación con experiencias de Aprendizaje Servicio que se encuentran diseñando, o una maestra que realiza el doctorado ha podido conocer y acceder a través del grupo a perfiles educativos de valor para su tesis.
Reabriendo los espacios…

Un aspecto algo paradójico de nuestro MRP es que, aunque nuestra dirección oficial esté establecida en la de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Cádiz, la mayoría de nuestras reuniones tienen lugar en la sede del CEP de esta ciudad, donde siempre nos acogen y contamos con todos los recursos que necesitamos. Quizás sea esta una confluencia simbólica, que nos anima a confiar en que no siempre la formación del profesorado está condicionada por las directrices del neoliberalismo (como viene siendo tendencia desde hace un tiempo), sino que es posible una formación del profesorado orientada a la equidad y la justicia social.
RRSS: @MRPLevanteraCádiz
