Hay experiencias que no se pueden resumir en una batería de actividades, en una foto grupal o en un listado de ponencias. Hay encuentros que, sin hacer demasiado ruido, transforman la manera en la que entendemos nuestro trabajo.
El encuentro celebrado en Málaga, como cierre del proceso de intercambio en la Agrupación de centros por la Equidad y la Inclusión,1 ha sido uno de ellos. Esta red, formada por centros educativos de primaria y secundaria de distintas zonas de España, tiene como objetivo promover el desarrollo de la equidad y la inclusión a través de la realización de procesos de investigación acción participativa.
Red por la inclusión y la equidad
Cuando nuestro centro comenzó este camino, a partir de una necesidad muy concreta: seguir construyendo una convivencia basada en la participación, el diálogo y la inclusión. Como otros 11 centros educativos de diferentes comunidades autónomas, iniciamos un proceso de Investigación Acción Participativa (IAP) para comprender mejor nuestra realidad y buscar respuestas colectivas a los retos que aparecían en el día a día. Durante estos años hemos compartido experiencias, visitado escuelas, abierto nuestras puertas y aprendido de otras maneras de hacer escuela.
Sin embargo, llegamos a Málaga pensando que asistiríamos simplemente a un encuentro de cierre. Pensábamos que sería una oportunidad para compartir el trabajo realizado y conocer el de los demás. Y sí, fue eso. Pero también fue mucho más.
A medida que avanzaban las conversaciones, las presentaciones y los espacios de encuentro, fuimos tomando conciencia de la dimensión real de este proyecto. Descubrimos que aquello que en nuestro centro vivimos como pequeñas decisiones cotidianas forma parte de un movimiento educativo mucho más amplio. Un movimiento formado por docentes, equipos directivos, investigadores, universidades, administraciones y comunidades educativas convencidas de que otra educación no solo es posible, sino que ya está ocurriendo.
Quizá una de las mayores lecciones que nos llevamos fue precisamente esa: entender que no estamos solas. Que existen muchas personas trabajando, desde lugares muy diferentes, con un objetivo común: construir escuelas más inclusivas, más participativas y más humanas.
Compartir experiencias para construir comunidades
Vivimos en una sociedad donde aquello que no se comunica parece que no existe. A menudo tenemos la sensación de que nuestro trabajo queda entre las paredes del centro, que los pequeños cambios solo los conocen quienes los viven cada día. Sin embargo, en Málaga comprendimos la importancia de hacer visible lo que sucede en las escuelas. No por reconocimiento personal, sino porque compartir las experiencias permite que otras personas encuentren inspiración, ideas o simplemente la certeza de que merece la pena seguir intentándolo.
Escuchar a otros centros fue también mirarnos en un espejo. Cada realidad era diferente, cada contexto tenía sus propias dificultades, pero aparecían los mismos principios: escuchar a las familias, ir al encuentro de la voz del alumnado, generar espacios de participación real, entender la convivencia como una construcción colectiva y asumir que la inclusión no es un proyecto aislado, sino una forma de entender la educación.
Precisamente de ese trabajo compartido nació Quererla es crearla, un movimiento ciudadano que surge de la colaboración de familias, alumnado y profesionales y que ha sido facilitado y sostenido por un grupo de investigación de la Universidad de Málaga. En este movimiento se hacen converger las evidencias científicas internacionales con la investigación ciudadana y el activismo. Quererla es crearla ya tiene una dimensión internacional y el curso pasado se creó la Red Internacional de Escuelas por la Inclusión y la Equidad. El encuentro en Málaga más que un punto final, supone el comienzo de una nueva etapa. Una invitación a seguir tejiendo redes entre escuelas que creen en la colaboración como motor de cambio y en la capacidad transformadora de la educación.
La colaboración como motor de transformación educativa
Volvimos a nuestro centro con una mezcla de orgullo y responsabilidad. Orgullo por formar parte de una comunidad educativa que lleva tiempo impulsando prácticas transformadoras, muchas veces sin ser plenamente conscientes de su alcance. Y responsabilidad porque ahora sabemos que esas acciones tienen valor también para otros centros, que compartirlas puede contribuir a generar nuevas oportunidades de aprendizaje y nuevas formas de construir escuela.
Nos llevamos también una certeza difícil de explicar con palabras: las personas siguen siendo el verdadero motor de cualquier transformación educativa. Detrás de cada proyecto hay docentes que escuchan, familias que participan, alumnado que propone, equipos que creen en el trabajo compartido y personas que dedican tiempo, ilusión y esfuerzo a imaginar y desarrollar una escuela mejor. Quizá ese sea el mayor aprendizaje de este encuentro. La innovación no siempre consiste en incorporar grandes recursos o metodologías novedosas. A veces empieza cuando una comunidad decide escucharse, preguntarse qué puede mejorar y construir las respuestas de manera colectiva.
Málaga ha supuesto el cierre de una etapa, pero también el inicio de otra. Volvemos convencidas de que las redes educativas tienen un enorme poder transformador y de que compartir experiencias multiplica su impacto. Porque cuando una escuela mejora, aprendemos todos; y cuando muchas escuelas caminan juntas, el cambio deja de ser una aspiración para convertirse en una realidad.
Seguimos caminando con la ilusión renovada, sabiendo que formar parte de esta red nos ha permitido descubrir algo esencial: las grandes transformaciones educativas nacen de pequeñas acciones compartidas. Y, sobre todo, que querer una escuela más inclusiva es el primer paso para crearla.
1 La Red de Escuelas por la Inclusión y la Equidad (ACEPA24/00025), es una agrupación de 12 centros educativos públicos de Infantil, Primaria y Secundaria de 12 comunidades autónomas diferentes de España. Las movilidades de esta agrupación han sido financiadas por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes de España (2024-26). Esta agrupación, a su vez, forma parte de la Red Internacional de Escuelas por la Inclusión y la Equidad, uno de los grandes procesos en desarrollo del movimiento social ‘Quererla es Crearla’.

