En la Comunidad Valenciana se está desarrollando una huelga indefinida en defensa de la educación pública. Vamos a iniciar la segunda semana y, en este tiempo, se ha evidenciado el vigor y el compromiso de la comunidad educativa, con un alto seguimiento por parte del profesorado y con movilizaciones masivas tanto de este como del alumnado y el resto de la comunidad educativa, en las que se ha manifestado el rechazo al ataque que está realizando el gobierno de PP y VOX a la educación pública.
En la huelga pedimos que nos suban el sueldo al profesorado, sí, pero una profesora escribía estos días que esta es una huelga por amor: el amor de unos docentes por su alumnado. Los puntos de reivindicación son los siguientes:
- Equiparación salarial: llevamos 20 años con la parte del sueldo que nos paga Conselleria congelada, lo que nos ha situado entre los docentes peor pagados de España.
- Reducción de ratios: disminuir el número de alumnos por aula en todos los niveles educativos para garantizar una atención más personalizada y de calidad.
- Sustituciones del profesorado que cae enfermo: para que no tengamos aulas sin profesorado durante días o semanas.
- Que se acelere urgentemente la reconstrucción de los centros destruidos por la DANA: plan Edificant y de rehabilitación.
- Que se frene la privatización de la FP: y se pare el cierre de más de 70 ciclos formativos públicos.
- Adecuación climática: que se atiendan las nuevas necesidades de climatización derivadas del cambio climático. Estamos batiendo récords de altas temperaturas en las aulas cada curso.
- Frenar los ataques al aprendizaje del valenciano en la escuela que está realizando el gobierno.
… y, como no podría ser de otra manera, que se aumente el profesorado de apoyo a la inclusión, ya que somos una de las comunidades en las que se destinan menos recursos humanos para apoyar la inclusión del alumnado.
Naturalizar la segregación
Pero, en medio de la negociación en la mesa sectorial, se ha colado una propuesta que ha pasado desapercibida, pero que tiene un gran significado. Los sindicatos pedían personal de apoyo a la inclusión y la Conselleria ha ofrecido la creación de 35 nuevas aulas UECO (Unidades Específicas en Centro Ordinario). Las UECO son aulas en las que se escolariza alumnado con discapacidad y que se encuentran ubicadas en centros educativos ordinarios.
El Gobierno valenciano ha creado más de 100 nuevas aulas UECO en sus dos años de mandato y lo muestra como su medida estrella de apoyo al alumnado con discapacidad. Ahora pretende crear 35 más, cediendo supuestamente a las exigencias del profesorado. Pero ningún sindicato le ha pedido eso. Lo que hemos pedido son más manos, más profesorado de apoyo, y quisiera exponer aquí por qué la creación de aulas UECO es una medida regresiva, muy en la línea de las propuestas de la Conselleria.
Nuestra sociedad ha ido avanzando en el reconocimiento de la diversidad y los derechos de las personas, o al menos eso ha ido pasando hasta ahora. Y el sistema educativo ha sido un reflejo y una garantía de este avance. El currículo recoge la necesidad de trabajar en favor de la equidad y contra la discriminación de las personas. En las escuelas trabajamos contra la homofobia, contra el racismo, contra el machismo, contra el acoso; por la defensa del medio ambiente, por fortalecer los valores democráticos y por la paz. La sociedad española tiene un tesoro que pone en su centro los derechos humanos y los derechos del niño y la niña.
En 2006 se modificó la Carta de Derechos Humanos y, a partir de ese momento, el derecho a la educación pasó a ser el derecho a la educación inclusiva como derecho humano fundamental. Es algo tan relevante que la humanidad se lo ha propuesto como el cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
La educación inclusiva es un derecho humano fundamental respaldado internacionalmente por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU. En España, la Ley Orgánica 3/2020 (LOMLOE) modificó la ley educativa previa para garantizar un sistema que no discrimine, promoviendo apoyos y recursos en centros ordinarios.
Inclusión: derecho humano
La Convención de la ONU, en su artículo 24, reconoce que los Estados deben asegurar un sistema educativo inclusivo a todos los niveles, exigiendo ajustes razonables para evitar la exclusión o discriminación. El Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU considera que las aulas específicas y los centros de educación especial son una forma de segregación y, por tanto, una vulneración del derecho a la educación inclusiva. Naciones Unidas exige que todo el alumnado comparta espacios en el sistema educativo general.
El artículo 24 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad establece que los Estados deben garantizar un sistema educativo inclusivo a todos los niveles.
- Rechazo a la segregación: el Comité sostiene que aislar a los estudiantes con discapacidad en aulas específicas o en centros específicos constituye una forma de discriminación basada en la discapacidad.
- Ajustes razonables: el derecho a la educación inclusiva implica que el alumnado debe permanecer en el aula ordinaria recibiendo los apoyos necesarios y los “ajustes razonables” para su aprendizaje, no apartándolo del grupo.
- No justificación: el Comité estipula que la presencia de estudiantes con discapacidad no puede ser considerada un impedimento para el resto del alumnado y rechaza el argumento de que el sistema ordinario “no está preparado” para ellos.
Naciones Unidas ha emitido informes muy duros sobre España, señalando que su modelo educativo vulnera de manera grave y sistemática el derecho a la educación de los niños y niñas con discapacidad.
Han criticado la legislación por permitir un doble sistema de enseñanza discriminatorio al mantener matriculados a miles de alumnos en régimen de educación especial.
La Conselleria de Educación niega recursos y, con ello, vulnera el derecho del alumnado
El Comité insta a los Estados a erradicar la segregación escolar y a dotar a los centros ordinarios de los recursos y profesionales necesarios.
Cuando la Conselleria de Educación de la Comunidad Valenciana alardea de ser muy inclusiva por crear nuevas aulas UECO, intenta con ello confundir a la sociedad. Lo que está haciendo es negar las maestras de PT, de AL y las educadoras de educación especial que faltan en los centros y que ayudan a hacer del aula diversa un espacio acogedor en el que todo el alumnado aprenda y conviva. Niega recursos y, con ello, vulnera el derecho del alumnado, pero a su vez propone como solución el camino de la segregación.
En las aulas UECO y en los centros de educación especial hay profesionales especializados, personas con saberes y experiencia muy valiosa. Lo que nos dice el Comité es que esos recursos humanos deben pasar a los centros ordinarios. Nos insta a hacer esa transformación que ya se ha llevado a cabo en otros países, como nuestro vecino Portugal, y que tan buenos resultados ha dado para todo el alumnado.
El «milagro» portugués
El “milagro” de la educación en Portugal ha despertado interés y admiración en todo el mundo; en poco tiempo han dado un fuerte impulso a su sistema educativo, mejorando de forma extraordinaria sus resultados en evaluaciones internacionales.
La mejora en Portugal tiene este núcleo central: flexibilizar el sistema para que quepan todos; así aprenderán todos y todas mejor. Convirtieron los centros de educación especial en centros de recursos para todos y todas. Han demostrado una vez más que la diversidad nos enriquece a todos, que las propuestas educativas que acogen a todo el alumnado son, a su vez, las que pueden ofrecer mayor calidad educativa.
Cuando segregamos a un pequeño grupo de alumnos y alumnas por razón de discapacidad, en realidad todos perdemos. Ese alumno pierde el estímulo de sus compañeros y compañeras, la riqueza de las propuestas curriculares, la posibilidad de aprender modelos, formas de comunicación y juego que no podemos enseñar los adultos, la posibilidad de entablar amistades y relaciones de cariño con sus iguales, el modelo de cómo estar, actuar y aprender en el aula ordinaria.
Con la segregación pierden todos
El resto de niñas y niños pierden la posibilidad de aprender que todos cabemos, que todas las formas de ser y estar son valoradas y queridas, que no hace falta tener un cuerpo y una mente “perfecta y normativa” para ser uno más, valioso en la sociedad, que ellos y ellas tienen la responsabilidad de implicarse y ayudar a otras personas.
Pero también pierden que sus profesores y profesoras hagan un esfuerzo de flexibilizar y hacer el aula ordinaria más acogedora para todos y todas. La mayoría del alumnado que fracasa en la escuela no tiene discapacidad; la gran barrera en educación viene por las desigualdades sociales y culturales que el alumnado trae de cuna.
Entonces, cuando el aula acoge a un alumno o alumna con discapacidad y grandes necesidades de apoyo, nos enseña al profesorado a flexibilizar, a aprender estrategias de comunicación, a aprender a gestionar los desafíos conductuales, a mirar más allá del libro de texto y las propuestas homogéneas, a pensar bien el currículum desde la heterogeneidad y ampliar contenidos, a cuidar más lo afectivo y las relaciones en el aula. Todo esto, en realidad, son las cosas que hacen aumentar la calidad de nuestro sistema educativo.
«Necesitamos manos para hacer esto posible y no necesitamos que se abran más aulas UECO para segregar»
En cambio, cuando agrupamos de forma homogénea al alumnado, lo que favorecemos es que acaben copiando comportamientos desafiantes, se empobrezcan las propuestas curriculares, se restrinjan las relaciones y las posibilidades de aprendizaje, se bajen las expectativas hacia ese alumnado, se dañe su autoconcepto y, además, en la mayoría de los casos, se le haga cambiar de centro: ya no irá con los niños y niñas de su calle, con sus hermanas y primas; contribuiremos a que sea uno menos, un invisible.
Por este motivo necesitamos recursos para la educación inclusiva, necesitamos manos para hacer esto posible y no necesitamos que se abran más aulas UECO para segregar, unas aulas que, además, en la Comunidad Valenciana están infradotadas de personal, en las que tenemos muy buenas profesionales completamente desbordadas por las situaciones que viven y que no pueden afrontar.
El Gobierno progresista de España ha dado pasos tímidos en este camino. Ha establecido que, de aquí a 2030, hay que realizar esta transformación y está trabajando en la realización de un plan estratégico de educación inclusiva. Debemos apoyar estas propuestas de dotar de más recursos a los centros ordinarios y que los profesionales que trabajan en educación especial pasen progresivamente a ser miembros de la educación ordinaria, apoyando la inclusión, y no permitir que los gobiernos regresivos de PP y VOX ataquen el derecho del alumnado aumentando la segregación en centros de educación especial y en aulas UECO.
Para más información sobre educación inclusiva y el movimiento “Quererla es crearla”, consultar la web de Quererla es crearla.

