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Familia e infancia

“Hemos demostrado que las chicas podemos ganar al fútbol”

17 niñas de entre 12 y 13 años se han convertido ejemplo para muchas otras ganando partido tras partido a equipos de chicos.

Mercè March 28/4/2017

“¡Habéis hecho algo muy grande, más de lo que pensáis! ¡Las nuevas generaciones de niñas que suben, se fijarán en vosotras!”. Es lo que dijo el entrenador, Dani Rodrigo, a sus niñas de 12 y 13 años, en el vestuario, justo cuando acababan de proclamarse campeonas de su grupo de la Liga de segunda división de infantil de fútbol. La AEM infantil se ha convertido en el primer equipo formado íntegramente por chicas, que gana a sus contrincantes masculinos, en una liga de 14 equipos. Era el 1 de abril y aún quedaban 4 jornadas para finalizar la competición. Las niñas de la AEM infantil han hecho historia.

Han pasado unos días y el eco de su hazaña todavía las abruma, sin aún ser demasiado conscientes de que han roto estereotipos en un mundo de chicos que ellas han vivido desde la infancia al margen de tabúes. Estos días, entre sesión y sesión de entrenamiento, viven en una nube de cámaras, de reporteros y de entrevistas.

Andrea Gómez. / Fotografía: M.M.

“Andrea, te hemos visto por la tele, en el diario… y estoy orgullosa de ti”. Andrea Gómez, es la capitana del equipo, y relata la popularidad que han adquirido entre la familia, los amigos y los compañeros de clase. “Me gusta que me digan eso porque es la recompensa a un esfuerzo bastante grande que hay detrás”. Tiene 13 años, y hace siete que juega a fútbol, ​​cuando le dijo a su madre que quería hacer como su hermano y su primo. Hace un año fichó por la AEM, por este equipo infantil de chicas que jugaba contra los chicos. -¿Qué les dirías a las niñas que quieren jugar a fútbol? “Que si es su sueño, que se apunten, que no se escondan, que ¡no es verdad que es un deporte de chicos!”.

Sofía Milla recuerda que de pequeña cambió las zapatillas de danza por las botas de fútbol. “Nos sentimos como famosas, y ahora tenemos importancia” esboza la extremo-central entre sonrisas la alegría que le producen las múltiples felicitaciones recibidas, “incluso la profesora me dijo que quería un autógrafo”. Como sus compañeras, quita importancia a algún insulto alocado o machista oído en campos de fútbol, ​​atribuido a la grada ante la impotencia de verlas ganar. “Nos han dicho que el fútbol era de chicos, y que si jugaban las chicas éramos como marimachos… Nosotras ya hemos demostrado que tanto chicas como chicos pueden ganar”.

Y es que los números acompañan a una hazaña de estadísticas impresionante. Con 94 goles, es el equipo más goleador; y, con 26 el menos goleado. Han ganado 19 de los 23 encuentros disputados y sólo han perdido uno. Les quedan 3 para terminar la liga, el último el próximo 29 de abril. Hace tres años que la AEM creó este equipo íntegramente femenino para disputar encuentros contra rivales masculinos. Entonces, “nos dijeron que estábamos locos”, dice Dani Rodrigo. El primer año quedaron casi colistas; el segundo fue mejor y fueron terceras, y esta temporada se lleva el palmarés.

La AEM tomó la decisión de hacer este equipo por dos motivos. El primero por una cuestión de ambiente de vestuario, porque hasta entonces en los equipos mixtos las niñas no tenían su propio espacio, “donde pudieran hacer piña y grupo con más comodidad, y que no debieran ser las últimas en ducharse o cambiarse “señala el entrenador. Y después, porque había que estimular y dar retos para dar un salto cualitativo importante en una cantera de niñas que no avanzaban en ligas femeninas, de un nivel más bajo por la falta de competencia que generan los pocos equipos que hay.

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Dani, hace un año que entrena a estas 17 niñas. El éxito ha sido cambiar el concepto de juego. Ellas jugaban un fútbol directo, y “si se dedicaban a chutar y correr no ganarían ningún partido”. Planteó cómo contrarrestar unos rivales rápidos y fuertes. Y la clave ha sido ser superior, “teniendo el balón”.

Como cada martes, jueves y viernes, Andrea, su gemela María, Sofía, Laura, Alba, Marta, Ona… son fieles a la cita de los entrenamientos. Difícilmente falla alguna. Son jugadoras de fútbol y hacen lo que les gusta. Un grupo muy compacto, cohesionado y disciplinado que un cuarto de hora antes ya está a punto en el terreno de juego para hacer lo que les mande el entrenador, sin cuestionar. Un grupito de niñas en que se miran las más pequeñas. Abril Rodrigo, tiene 10 años, juega en alevines femeninos y aún tendrá que esperar un par de años para ser infantil pero ya sueña con llegar a este equipo “porque es mucha más competición”.

Abril Rodrigo. Fotografía: M.M.

Este viernes saltan al césped mientras unos niños que hay en las instalaciones del club las jalean “campeonas, cracks, sois las mejores…”. En todas partes, los niños, jugadores de fútbol, ​​les otorgan el mérito y el respeto que la hazaña se merece sin distinción de sexos. “Deben ser muy buenas”, dice Lucas Suelves que, como ellas, juega en equipos infantiles mixtos, pero en la liga territorial de fútbol sala de Barcelona. No las ha visto nunca jugar, pero la noticia de las niñas de la AEM ha corrido como la pólvora, y se podría decir que da la vuelta al mundo.

La AEM cuenta con 31 equipos y de éstos, 6 son de niñas. Cuatro, juegan en ligas femeninas, y dos en ligas mixtas. La apuesta por un equipo de infantil íntegramente femenino en una liga masculina ha despertado el interés en más niñas y dio pie a emprender otra aventura: esta es la primera temporada de un equipo benjamín de 8 y 9 años todo de niñas, que como las grandes, también es el único que se enfrenta contra equipos de niños.

Ya hace tiempo que las chicas irrumpieron en el mundo del fútbol pero no hace tantos que juegan en ligas mixtas, teniendo a los chicos de rivales o de compañeros. La federación catalana lo permite hasta la categoría infantil; las siguientes, ya son o íntegramente femeninos o masculinos. Se considera que a partir de esta edad, las fuerzas de unos y otros son muy desiguales. “El tema físico es importante, pero no lo es todo. Al final en el fútbol manda el balón, y, hay chicas juveniles y seniors que técnicamente son mejores que los chicos, entonces, ¿por qué no? “, se pregunta el entrenador.

Mireia Salvany es una de las 120 chicas federadas de la AEM. Tiene 17 años. Ha pasado por las categorías inferiores, en algunas, en equipos mixtos. Ahora juega en preferente contra chicas que en algún caso tienen 35 años y “¡aún continúan jugando al fútbol!”. -¿Crees que el fútbol femenino está reconocido? Con la cabeza dice que no. Y, al igual que Andrea o Sofía, sueña con la posibilidad de llegar algún día a la liga profesional femenina de Estados Unidos, porque tiene más prestigio. “Queremos becas”, dice Sofía, y “que haya igualdad de recursos” concluye Mireia.

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Sentados en el banquillo del equipo visitante con el presidente de la AEM, Sergio González, recorremos con la vista las pocas vallas publicitarias que rodean el terreno de juego. Estas a un precio módico y las cuotas de los padres, y, alguna pequeña subvención son los ingresos que sustentan un presupuesto ajustadísimo para este club que se congratula de ser referente y ejemplo y estar en la élite en el fútbol femenino. El único de Lleida y uno de los tres de fuera de Barcelona que tiene un equipo profesional en la Segunda División Nacional femenina. Dentro de un par de años plantea hacer el asalto a la Primera: “tenemos que hacer muchos números, porque cada vez que vamos creciendo se nos complica la cosa”. Pero, a pesar del eco que ha tenido la hazaña de las niñas del infantil, Sergio aún espera que suene el teléfono con el interés de algún gran sponsor, “si esto llega a pasar con un equipo masculino…Es algo muy grande, histórico, y el peligro es que todo acabe aquí, sin pasar nada”.

La próxima temporada, Andrea y 8 de sus compañeras cambian de categoría. Las pasarán a seniors, en bloque, todas juntas. Aunque todavía no tendrán los 15 años mínimos obligatorios requeridos para disputar encuentros en la segunda nacional, éste será su objetivo más inmediato porque técnicamente tienen mucha calidad. A partir de ahora sus rivales ya no serán chicos, sino chicas. Algún día tomarán conciencia de que gracias a ellas ya nunca nadie podrá decir que las niñas no pueden ser mejores que los niños jugando a fútbol.

Fotografía: M.M.
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