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Este reportaje ha sido publicado en el blog Educa.Barcelona de El Diari de l’Educació
Una maleta llena como una imagen potente que explica muchas cosas. Todo aquello que pones cuando emprendes un viaje, una imagen simbólica que también puede representar el hecho de marcharse de un lugar para ir a otro. Huir, el exilio, volver a empezar. Un objeto donde se pueden guardar recuerdos del pasado que te ayudan a afrontar un futuro, para muchos, incierto. Un objeto que es el eje central del taller “La vida en una maleta”, un proyecto de Aprendizaje y Servicio (APS) elaborado el curso pasado por cuatro alumnos de segundo curso del Ciclo Formativo de Grado Superior de Integración Social del centro CECAC Escòcia de Barcelona, que busca sensibilizar a la sociedad sobre la violencia y la discriminación que sufren las mujeres y niñas migrantes durante su proceso migratorio y de integración.
Una maleta llena de experiencias vividas por mujeres y niñas que recogen en primera persona testimonios reales sobre cómo se han sentido y qué dificultades han tenido para realizar todo el proceso, desde que salieron de su casa, muy lejos, hasta que han llegado a Barcelona, donde tampoco lo han tenido fácil. Una realidad muy silenciada y poco conocida que Malena, Paula, Clàudia y Alejandro quisieron hacer visible en su proyecto mediante talleres realizados en centros educativos, asociaciones y centros de ocio educativo. Un proyecto que ahora ha sido distinguido con el Premio APS 2025 en la categoría de igualdad entre hombres y mujeres de Aprendizaje y Servicio a nivel estatal, otorgado por la Red Española de Aprendizaje-Servicio y la ONG Educo.
El proyecto fue el trabajo final del ciclo formativo de estos cuatro estudiantes, que obtuvieron el título de integrador social el curso pasado. Malena y Clàudia, que ahora estudian Educación Social en la universidad, fueron a explicar el 24 de febrero su proyecto premiado ante un salón de actos lleno de estudiantes en el Espai Jove les Basses. Los proyectos APS permiten, según la directora del centro CECAC Escòcia, Esther Fons, que el alumnado “aprenda haciendo”, llevando “el aula a la calle y la calle al aula”, asumiendo nuevos conocimientos y aprendizajes “con servicios reales” y en colaboración con entidades.
En este caso, el proyecto se ha realizado en colaboración con la Fundación Bayt Al-Thaqafa, que atiende a personas migrantes y las ayuda en su proceso para que “puedan ejercer una ciudadanía plena” a través de programas de orientación y asesoramiento. De la mano de esta entidad, que les ha acompañado durante todo el desarrollo y consolidación del proyecto, y con la ayuda de dos docentes de CECAC Escòcia y cotutores del proyecto, los cuatro alumnos han ido construyendo este taller para sensibilizar a adolescentes y jóvenes sobre la violencia que sufren las mujeres migrantes y “promover el respeto, la igualdad y la reflexión sobre las discriminaciones de género y de origen”.
Y lo han hecho a través del arte, “fomentando la expresión emocional y el pensamiento crítico”. Y, sobre todo, como explicaron Clàudia y Malena, facilitando la implicación de los estudiantes que han participado en los talleres mediante actividades dinámicas y activas, alejándose “de aquellas charlas” poco motivadoras que recuerdan haber recibido a menudo durante “la etapa obligatoria y postobligatoria”. “Queríamos que los alumnos no recordaran esta actividad como una más de las que han recibido, sino que se convirtiera en una herramienta de transformación real”, explicaron durante el acto.

La idea que les llevó a intentar romper estereotipos, tópicos y desinformación sobre las mujeres migrantes fue, en parte, los “mensajes de odio” de la extrema derecha que llenan las redes sociales. Quisieron construir un taller para “promover el compromiso social contra la discriminación” y visibilizar las situaciones de violencia que viven las mujeres migrantes, por el hecho de ser mujeres, racializadas, y a menudo cuestionadas por su cultura y religión.Una situación que las lleva a sufrir una gran vulnerabilidad y que les genera problemas de acceso a recursos básicos como la vivienda, la sanidad y la educación, además de desconocer sus derechos.
El taller consistía en llevar la maleta llena de materiales, recursos, datos, objetos simbólicos y vivencias para despertar la empatía de los jóvenes hacia las mujeres y niñas recién llegadas. Porque conocer a los demás permite romper ideas preconcebidas y estigmas culturales. Acercarse a lo desconocido genera empatía, y la empatía permite romper la perpetuación de las desigualdades estructurales y contribuye a “construir una sociedad más justa e inclusiva”.
Además de la maleta, el taller consistía en repartir unas carpetas con material diverso a partir del cual los participantes hablaban de temas como el racismo, la desigualdad de género y la falta de oportunidades. Después de una primera parte más reflexiva, el alumnado del taller creaba una arpillera, es decir, “una pieza artística hecha con ropa y materiales diversos para representar todo aquello que han entendido y sentido durante la actividad”.Las arpilleras que se crearon en los distintos talleres realizados se unieron en un mural colectivo, como acción simbólica de sensibilización.
El acto de presentación de “La vida en una maleta” permitió a Malena y Clàudia dar consejos a los estudiantes de Integración Social de CECAC Escòcia que llenaban el salón de actos del Espai Jove les Basses, especialmente a aquellos que en estos momentos ya están inmersos en la elaboración de su proyecto APS final. Malena aseguró que realizar este proyecto le ayudó a entender que quería “dedicar toda su vida” a trabajar en el ámbito social, a pesar de que siempre se dice que son “trabajos muy precarios”. La prueba es que decidió entrar en la universidad para estudiar el grado de Educación Social.Para Clàudia, es importante conseguir que la gente no viva la diversidad como una “amenaza”, porque la cultura y la diversidad “enriquecen”. Antes de finalizar el acto, las ya exalumnas quisieron transmitir un mensaje a los estudiantes de FP, animándoles a implicarse en el proyecto de APS porque les permitirá aprender muchas cosas que les ayudarán en su día a día cuando entren en el mercado laboral y dejarles claro que, si lo desean, el salto a la universidad es posible.


