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Es miércoles, son las dos y media de la tarde. Los miércoles no son un día cualquiera, en el comedor hay revuelo, el profesorado ha salido antes del comedor para dejar todo preparado, los pasillos están llenos de estudiantes que se dirigen a los distintos espacios del Centro, hay algo distinto en el ambiente: ¡Los miércoles son días de Carrusel!
Lo que ocurre en el Carrusel es algo mágico: niños y niñas que diseñan robots, crean instrumentos musicales con materiales reciclados, escriben cuentos que terminarán en las habitaciones de un hospital infantil o aprenden a coser marionetas que luego darán vida a pequeñas obras de teatro o juegos. De esta manera tan motivacional, descubren que aprender puede ser una aventura profundamente significativa.
Su origen es sencillo, pretende reproducir aspectos esenciales de una escuela que cree en el poder de la educación, un lugar donde lo experimental tiene tanto peso como la teoría, donde se fomenta la autonomía, la creatividad, la colaboración y donde cada estudiante puede encontrar un lugar desde el que brillar y sentirse importante.
Vivimos un momento en el que la escuela tiene un reto muy importante, el de reconectar el aprendizaje con los espacios próximos y personas que nos rodean. Existen prácticas capaces de recordarnos que la educación puede ser un medio de experimentación, creatividad y comunidad. Creemos que una de ellas es nuestro Carrusel, desarrollado en el Colegio Montserrat (FUHEM), un proyecto que ha logrado convertir cada miércoles por la tarde en un laboratorio educativo donde el alumnado rota por talleres prácticos, artísticos, tecnológicos y sociales a lo largo de los tres trimestres.
Un proyecto que nace de escuchar al alumnado y al profesorado
El Carrusel comenzó en el curso 2023/2024 con varias preguntas por parte de los docentes para una reflexión compartida: ¿Qué necesita hoy nuestro alumnado para aprender mejor y con más sentido? ¿Qué temas nos gustaría trabajar, como docentes, para desarrollar otras competencias entre nuestro alumnado?”
A partir de estas preguntas, el equipo elaboró una propuesta que integraba varias áreas (Lengua, Educación Artística, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Robótica, Tecnología y Atención educativa), conectándolas con situaciones reales de la vida cotidiana y buscando en las propias potencialidades de cada docente, con el fin de ofrecer distintos talleres adaptados a las diferentes edades.

Cada nivel rota por tres talleres a lo largo del curso, uno por trimestre, de forma continua y progresiva. Los talleres se realizan cada miércoles y tienen una duración de una hora y media. Por su parte, el profesorado encargado de cada taller suele pertenecer a un nivel educativo distinto al nivel en el que imparte las clases lo que supone un mayor conocimiento entre todo el profesorado y todo el alumnado del Centro.
Detrás de esta estructura hay una base pedagógica clara: el aprendizaje se potencia cuando es vivencial, contextualizado y se relaciona con la vida cotidiana. Además, el pensamiento crítico se cultiva a través del análisis sobre las necesidades que nos rodean. La creatividad aparece al construir un instrumento o al improvisar una escena de teatro. La ciudadanía activa y la importancia del bien común se aprende reparando mobiliario, cuidando del colegio o visitando y realizando tareas conjuntas con el centro de mayores.

La evaluación del proyecto se enriquece desde diferentes miradas: alumnado, profesorado, equipo directivo e incluso entidades externas, configurándose como un proceso continuo que se revisa, ajusta y mejora.
Talleres que conectan saberes, emociones y comunidad
El Carrusel es un conjunto de experiencias integradas que permiten desarrollar las competencias clave.
Algunos ejemplos destacados son:
Cocina: aprender con las manos y los sentidos
La cocina se convierte en un espacio para aprender desde la autonomía. Las recetas sencillas, la organización del tiempo, la higiene, la manipulación de utensilios y el trabajo cooperativo generan un aprendizaje transversal que abarca desde lo emocional hasta lo científico. No es casual que sea uno de los talleres más valorados.
Robótica y edición digital: perder el miedo a la tecnología

Las sesiones de Robótica y Edición Digital introducen al alumnado en la programación, la lógica computacional y la narración audiovisual. Construyen robots con Spike o WeDo, experimentan, fallan, vuelven a probar. Una forma de acercarse a la tecnología desde su dimensión creativa, ética y social.
Arte, teatro y escritura: espacios para expresarse
Talleres de Arte, Movimiento, Teatro o Escritura Creativa permiten que emerjan talentos, emociones y relatos. Las escenas congeladas, las improvisaciones, la creación de personajes o las piezas literarias colaborativas demuestran que las artes son una herramienta poderosa para construir identidad y comunidad.
APS y vínculos intergeneracionales: aprender con otros, aprender para otros
Uno de los ejes más transformadores es el trabajo de Aprendizaje y Servicio (APS) con el Centro de Mayores del barrio o el Hospital Niño Jesús. El alumnado participa en actividades conjuntas, crea cuentos para niños hospitalizados o comparte juegos con personas mayores. En esos encuentros se tejen aprendizajes que no caben en un libro de texto: la empatía, la escucha, la responsabilidad y la ternura.
Arreglos y sostenibilidad: cuidar el entorno para cuidarnos
Ya sea reparando mobiliario, pintando muros del centro o los talleres vinculados al cuidado del cuerpo, al medio ambiente o al mantenimiento escolar sitúan la sostenibilidad en el centro de la vida educativa, como una práctica cotidiana.
Una metodología que se consolida con la cooperación docente
El Carrusel no sería posible sin la organización y la coordinación docente. Todo el profesorado de Primaria participa en la preparación y dinamización de los talleres, diseñando programaciones específicas, evaluando trimestralmente y proponiendo mejoras continuas.
Además, familias, personal de administración y servicios, profesorado jubilado y entidades externas se convierten en aliados esenciales. El proyecto construye comunidad porque la educación no se concibe solo dentro del aula, sino en el entramado de relaciones que la sostienen.
Los procesos de evaluación —observación, rúbricas, dianas— permiten escuchar a todos los agentes implicados. Gracias a ello, el proyecto ha incorporado ajustes significativos: redistribución de espacios, adaptación de talleres a cada edad, revisión de materiales disponibles y necesarios.
Impacto educativo: cuando el aprendizaje se convierte en experiencia
Los resultados son claros:
- Mayor motivación e implicación del alumnado, que vive los miércoles como un día esperado.
- Desarrollo real de competencias clave: autonomía, creatividad, comunicación, colaboración, pensamiento crítico.
- Aprendizajes conectados con la vida: cocinar, reparar, coser, programar, crear.
- Cohesión docente y mejora de la cultura de centro.
- Vínculos sólidos entre el profesorado, con las familias, con el entorno, gracias a las colaboraciones con entidades locales.
- Mejora el conocimiento entre el profesorado y el alumnado ya que la interrelación de diversos profesionales permite una mayor convivencia.
También se han identificado retos: falta de algunos espacios específicos o necesidad de nuevos materiales. Pero lejos de debilitar la propuesta, estos desafíos forman parte del proceso de mejora continua que caracteriza al proyecto.
Un horizonte para la escuela del futuro
El Carrusel Montserrat demuestra que otra escuela es posible. Los centros educativos pueden repensarse y transformarse desde dentro, si existe voluntad pedagógica, ideal compartido y capacidad para trabajar en equipo.
El proyecto recuerda que la escuela puede y debe ser un lugar donde se experimente, se imagine, se colabore, se relacione con el medio. Un lugar donde la infancia descubra que aprender no es acumular contenidos, sino abrir puertas: a un oficio, a un arte, a una comunidad, a una vocación, a una manera nueva de mirarse a sí misma.
En estos momentos de incertidumbre en los que necesitamos encontrar rumbos educativos auténticos, el Carrusel es un ejemplo inspirador de cómo volver a conectar con la esencia del acto de aprender.


