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Carlos Candel

Oposiciones de un interino ‘de mierda’ Carlos Candel

El día que los interinos e interinas de este país plantemos cara, no sólo a una oposición injusta, sino a un sistema que no garantiza las necesidades educativas de nuestros alumnos y alumnas, tal vez seamos capaces de transformar la educación.

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Foto: Comunidad de Madrid CC BY-NC-ND (Flickr)

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El pasado 22 de junio se celebró la primera fase de las oposiciones al cuerpo de maestros de la Comunidad de Madrid y parece que cada año que se llevan a cabo se reabre el debate de la validez de este sistema de elección del profesorado. Era la tercera vez que me presentaba, a pesar de llevar ya cuatro cursos como interino y ocho colegios a mis espaldas.

Recuerdo perfectamente el primer día de trabajo en un colegio de Fuenlabrada. Me habían citado en la Dirección de Área Territorial de Madrid Capital (Calle Vitruvio), a las 9:00 de la mañana, a un acto en el que normalmente te ofrecen varias sustituciones o vacantes y se va eligiendo por orden de nota (aunque el interino citado el día anterior tenga mejor nota que tú y la sustitución que le haya tocado sea peor). No sabía ni en qué curso iba a estar ni durante cuánto tiempo.

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Me recibió muy amablemente la jefa de estudios y me contó por encima que iba a sustituir como tutor en un 4 º de primaria a una compañera, que por razones que no vienen al caso, se encontraba de baja. Impartiría todas las asignaturas, excepto Inglés, Música y Educación Física. Y, además, les daría clase de Plástica y Ciencias Naturales y Sociales a otros dos cuartos. Me enseñó el aula y me indicó dónde había dejado los libros de texto la maestra a la que iba a sustituir, que también era interina. Al día siguiente llegué un poco antes de las nueve de la mañana, me presenté a los alumnos y cerré la puerta de mi aula para impartirles clase. Yo no les conocía. Ellos a mí tampoco.

La tutora de aquel grupo tardó aproximadamente un mes en incorporarse a su puesto de trabajo. Un mes en el que la única orientación fueron los diferentes libros de texto, tuve que evaluar a cada uno de los alumnos y enfrentarme a una de las situaciones más duras de mi carrera como docente: el fallecimiento de una de las niñas de clase debido a una enfermedad incurable (acompañado por un equipo directivo que vivió aquello igual que yo). Llevo muchos años en esto de la educación y confieso que no tenía ni idea de cómo enfrentarme a todo aquello. Y sigo sin tenerla.

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Volviendo a la cuestión de las oposiciones: suspendí en esta primera fase por segunda vez. Proponer en una hora y media un plan de trabajo (con objetivos, contenidos de un currículum inabarcable, relacionarlo con unas competencias que nadie termina de entender del todo y diseñar diversas actividades globalizadas y secuenciadas en fases; incluyendo en este plan a todo el equipo docente, a las familias e, incluso, a entidades locales, así como atendiendo a una alumna TEA, un TDAH, varios repetidores e inmigrantes recién llegados) y, en la prueba del temario, abordar algunas de las cuestiones que, como responsable de biblioteca en dos de los centros donde he estado, me he ido encontrado, parece que no ha sido suficiente para sacar un 5.

No voy a hacer ahora, al calor de la frustración que supone no aprobar, un alegato sobre lo terriblemente injusto que es este sistema de evaluación del profesorado y lo mucho que yo me merecía haber obtenido una plaza. De hecho, lo cierto es que no sería justo decir esto, porque, en primer lugar, no tengo muy claro cómo sería un sistema más justo y, por otra parte, en esta ocasión he decidido centrarme en aumentar los puntos de concurso, que son imprescindibles para competir en esta carrera de fondo con compañeros y compañeras que cuentan con muchos más años de experiencia y formación que yo.

Tampoco voy a hablar de lo sospechoso que me parece todo esto de que la Administración nos plantee una prueba con veinticinco temas que estudiar (que se concretan en simples titulares), que se elegirán por sorteo, que nos dé libertad para desarrollarlos a nuestro gusto y que, finalmente, casi todos los aspirantes terminen por pagar a una academia para que les dé el temario ya confeccionado por ellos mismos. Un temario que no puedes encontrar en ninguna parte si no es pagando, en el que la administración no interfiere para nada y que, como opositor, no sabes si está bien o mal planteado hasta que el examinador te lo valide con un aprobado o te lo invalide con un suspenso. Un negocio en toda regla.

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Y mucho menos voy a comentar lo que me parece que muchos compañeros y compañeras sean obligados a juzgarnos de este modo.

Las oposiciones valoran la experiencia, la formación y los conocimientos teóricos y prácticos para llevar a cabo esta difícil e importantísima labor. Y lo hacen mediante un concurso y una prueba, dividida en 2 fases: el examen escrito (en el que uno tiene que saber un montón de contenidos de cultura general incluidos en el currículum; la normativa actual, detallada en varias leyes, y cómo plasmar todo esto en un caso práctico) y el oral, en el que tienes que exponer una programación anual de aula de una materia (que previamente debes haber plasmado en un documento de 60 páginas) y una unidad didáctica (incluida por separado en el citado documento), en la que, además, se valora positivamente que aportes materiales didácticos creados por ti.

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No está nada mal para tratarse de una prueba “injusta” que nos clasifica en un apto o no apto. No sé si es justa o injusta pero, desde luego, es bastante completa.

Sin embargo, cada año que asisto aumenta en mí la sensación de que las oposiciones se han convertido en una declaración de intenciones, en la fachada de lo que se espera de un buen docente, en un simple escaparate de la educación de cara a la opinión pública. Se nos exige saber un montón de cosas que después, en la práctica diaria, parecen no tener demasiada importancia. Lo digo porque, pase lo que pase, es muy probable que yo siga haciendo suplencias el año que viene en la educación pública. Yo, que he aprobado en una ocasión y he suspendido en dos. Yo que, a estas alturas, sigo sin haber entrado en clase de otros compañeros y compañeras que llevan muchos años en esto y así saber realmente de qué va esto de la educación. Yo, que cada curso me enfrento, el día que corresponda, a un nuevo y desconocido grupo, cuyo tutor o tutora se encuentra de baja. Alumnos y alumnas que no me conocen de nada, que no tienen ningún vínculo conmigo y para los que no soy un referente. Yo que, a pesar de ser un interino no apto (en esta ocasión), voy a tener las mismas funciones que el resto de funcionarios de carrera a lo largo de los días de sustitución. Al que se le va a exigir exactamente lo mismo, y se le va a evaluar de la misma manera. Yo, que en estos cuatro años de interinidad, he comprobado que el trabajo en equipo, imprescindible en esta profesión (sobre todo teniendo en cuenta las elevadas ratios y los escasos recursos con los que contamos), no parece ser una prioridad para nuestra Administración.

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Este curso, previo a las oposiciones, he tenido mucha suerte. He tenido la oportunidad de trabajar en un Aula de Compensación Educativa, con un equipo multidisciplinar. Un proyecto en el que alumnos y alumnas de 15 años que, por las razones que sean, no han tenido mucho éxito en su proceso educativo y han optado por probar suerte en un programa más vinculado a lo laboral.

Digo que he tenido suerte porque he podido trabajar en equipo y desarrollar varios proyectos de esos que defendería a muerte delante de un tribunal de oposición, porque sí han tenido en cuenta el trabajo en equipo, por competencias, globalizado y con una metodología activa y motivadora, tal y como recomienda la LOMCE en su Preámbulo.

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Uno de esos proyectos que, por otra parte, son tan difíciles (o yo casi diría, imposible) de llevar a cabo en un centro de educación infantil y primaria, con una ratio de más de 25 alumnos. En primer lugar porque el trabajo en equipo, inevitablemente, se suele reducir a poner en común algunos contenidos, ritmos y métodos de evaluación. En este centro, al igual que yo, estarían encantados de recibirme el curso que viene y poder seguir desarrollando, juntos, lo que este año hemos iniciado. Pero, desgraciadamente, el curso que viene sucederá lo mismo.

Me nombrarán desde la DAT pertinente (aunque este año parece que, como novedad, se va a hacer telemáticamente). Alguien del equipo directivo me recibirá con entusiasmo. No olvidemos que muchas bajas tardan en cubrirse 15 días y, durante ese tiempo, el equipo de maestros se ve en la obligación de cubrir (aumentando su carga lectiva) el hueco que se deja. La persona en cuestión me explicará, en el escaso tiempo del que disponga, a qué grupo tendré que dar clase, dónde están las cosas y la organización general del centro, para más tarde o como mucho al día siguiente, abandonarme a mi suerte con un grupo de 25 a 28 niños y niñas a los que tendré la responsabilidad de enseñar algo. Y todo esto sucederá así, cada año, para miles de interinos “de mierda” (así nos llaman de forma cariñosa y sin mala intención algunos compañeros funcionarios que saben lo injusta que es esta situación). Interinos e interinas como yo que, si todo va bien, cuando consigamos una plaza fija en el sistema educativo y logremos que alguien supervise nuestro trabajo “en prácticas” (con un objetivo que en muchas ocasiones se aleja del acompañamiento y que se lleva a cabo por tutores que en ocasiones han sido compañeros durante varios cursos), habremos pasado ya algunos años entrando en clases para hacer sustituciones. Unas sustituciones que pueden durar desde un día hasta los nueves meses de curso.

No sé si estas oposiciones son injustas, pero de lo que sí estoy plenamente convencido es de que los niños y niñas de esta Comunidad Autónoma no reciben el trato que se merecen. Y el día que los interinos e interinas de este país plantemos cara, no sólo a una oposición injusta, sino a un sistema que no garantiza las necesidades educativas de nuestros alumnos y alumnas, tal vez seamos capaces de transformar la educación.

Comentarios

  • Mari

    Hola creo que no conseguiremos nada peleandonos entre nosotros , lo que está mal es la oposición ya que debería de haber plazas para consolidación y plazas libres , como ocurre en sanidad de esa forma creo que todos tendríamos oportunidades, y lo de estudiar pues claro que hay que estudiar para sacarte unas oposiciones, pero os recuerdo que las circunstancias personales te pueden hacer que un año no estés al 100% y suspendas. No por eso eres peor docente.
    Creo que si ya has aprobado al menos una vez deberíamos de tener otro sistema de acceso.

    28/08/2019
  • Lola

    Hola. Soy maestra y madre. Me he presentado tres veces a las oposiciones y no he tenido el «honor» de ser ni siquiera «interina de mierda». Sí he trabajado para la empresa privada, a nivel de infantil.
    He podido vivenciar lo que la escuela publica proyecta a traves de mis hijas y sus conpañeros. Por un lado, falta de recursos y por otro, falta de vocación. Sus caras, las de mis hijas y sus amistades, reflejan el aburrimiento diario en las aulas comparado con los avances tecnológicos de hoy en día, fuera de ellas. El Sistema educativo está mermado. No está en consonancia con la vida real ni con las necesidades que la sociedad de hoy en día requiere: desde autonomia en casa desde edades tempranas, hasta un uso responsable de las tecnologias; o, lo que es respetar, empezando por el respeto a ellos mismos; o, estar en equilibrio cuerpo-mente ante una sociedad estresada;o, llevar una alimentación saludable y por qué es beneficiosa, …
    No habría que «darle una vueltecita» al sistema educativo, pienso, desde mi humilde opinión, que habría que REHACERLO, a veces los parches no valen. Para eso se requieren recursos económicos, y un gran equipo con ganas de trabajar, con vocación y disciplina, con unos objetivos claros y demostrar a España entera que sí, que nos desvivimos por esos niños o adolescentes y somos capaces de dar lo mejor de nosotros a esos seres que el día de mañana van a ser la base de esta sociedad.
    Con respecto a las oposiciones… ¿se evalúa la vocación? ¿Se evalúan nuestros principios y valores los cuales vamos a transmitir? Se evalúa la creatividad pero, ¿ante qué? Ante un supuesto practico. Ojo! Supuesto, no realidad y con tiempo limitado por el tribunal. ¿Se evaluan los conocimientos en primeros auxilios? Me he visto con una niña asfixiandose y con el instinto de salvar al prójimo no vale. Claro, no se dan en la carrera y tampoco hay presupuesto para enseñarnoslo en los centros al profesorado… Sinceramente, me pongo a escribir y no es vergüenza ajena lo que siento, es pena, impotencia y todos los sinónimos que queráis añadirle. Somos tan importantes y se nos valora tan poco nuestra labor desde arriba… En fin, me trago mi vocación y mi entusiasmo. Voy a sellar el paro, ahora vuelvo.

    19/08/2019
  • Guayarmina León Donate

    Pasemos a la acción. En Canarias hemos creado una plataforma para luchar por los cambios necesarios que aúnen posturas. Se llama SOS Docentes Canarias

    16/08/2019
  • Man

    Profesor de FP, me presenté a mi primera oposición sin ni siquiera haber ejercido la docencia en secundaria. El temario, por cierto, era de más de 70 temas, de los cuales jamás pretendí que la Consejería me diera unos apuntes. Aprobé fácilmente las pruebas escritas, pero me quedé sin plaza por fallas en la programación didáctica. En lugar de lloriquear y protestar, me puse al día con aquellos aspectos en los que flaqueé y al segundo intento, tras haber estado sólo dos cursos haciendo contratos de sustitución, saqué una de las 18 plazas que habían para unos 2.000 candidatos (ratio 111:1). Todo estudiando en casa y sin recurrir ni a academias ni a preparadores. Por supuesto, las quejas de los interinos que no obtuvieron plaza no se hicieron esperar, incluyendo las de aquellos que me habían reconocido días antes no haber estudiado nada o que habían salido de las pruebas escritas apenas pasados 15 minutos. Desde entonces me he ido acostumbrado al espécimen más tóxico del sistema educativo español: el interno perpetuo. A más de uno le he escuchado decir que la plaza debería de ser suya sin oposición de por medio. Algunos hablan esperanzados en los recreos de supuestas sentencias europeas que les darían su ansiado puesto de funcionario, no ya por la cara, sino además con carácter retroactivo. Otros escriben larguísimos artículos sobre lo mal que lo pasan en las oposiciones, se centran mucho en sus sentimientos: se han esforzado mucho, y merecen un premio; rara vez entran a defender su preparación o las respuestas que dieron en el examen que han suspendido. Por supuesto, no dudan en implicar a los alumnos en sus protestas, todo esto no es por su interés particular, no, se trata del futuro de los chavales y del sistema educativo el cual, qué casualidad, depende que ellos saquen plaza. Todos coinciden en que existe un grave problema en nuestro sistema educativo y en su método de selección de personal, pero ninguno parece ni siquiera plantearse que a lo mejor el problema son ellos.

    16/08/2019
  • Interino de FP

    Tienes razón «Maestro de la pública». Nada de lo escrito es verdad: no es verdad que lleves el tiempo que lleves en esta profesión tendrás un año de prácticas; tampoco que del temario solo conocemos objetivamente los epígrafes; ni que las bajas se cubren con frecuencia pasados 15 días; ni que…
    «Conseguir plaza es fácil», por ejemplo en mi especialidad (de FP) la ratio opositor/plaza es de aproximadamente 30/1. De esos tal vez 5 ni se presentan, 10 van poco preparados y 15 han dedicado uno o más años al estudio de algo que les cambiaría la vida. Por cada 15 de esos 14 se quedarán fuera.
    Cuánta soberbia. Lo siento por tus alumnos.
    Por cierto, conozco al autor y su forma de trabajar. He tenido el placer de ser su compañero. Te aseguro que si el tribunal hubiera tenido un año para evaluarlo y no unas horas, ahora tendría plaza.

    03/08/2019
  • Maestro de la pública

    La única verdad es que los interinos lo tenemos muy fácil para sacar la plaza. Yo he trabajado, estudiado y compatibilizado todo con la vida familiar. Y sí, siendo interino me han parecido unas oposiciones muy fáciles de aprobar con plaza. Si estás un poco al día, demuestras lo que haces en el aula y muestras algo de competencia científica, simplemente por capacitación profesional, deberías de aprobar con plaza. Si no… Hay que plantearse algo sobre el docente español: mucho se queja pero poco demuestra

    03/08/2019
  • Lone Gunner

    Las oposiciones no están pensadas para seleccionar a los más capacitados, si no para aburrir aspirantes que abandonan su proyecto vital de ser maestros.
    Estudia!!! ¿Para que? ¿Que?
    ¿No se supone que tienes una carrera acabada en la que has aprendido todo lo necesario para ejercer?
    Lo que hace falta es una suerte de MIR para maestros, aunque sospecho que se haría con la misma mala baba con la que se han concedido las oposiciones de magisterio, creadas por un psicópata borracho por ser condescendiente.
    Mejor seguir así, aburramos al igual que en Sanidad a personal altamente capacitado, que se vayan a un país razonable y luego importamos maestros que apenas hablen el idioma.
    El sistema de oposiciones al cuerpo de maestros es una mierda, pero lo peor es como otros maestros, compañeros de los «interinos de mierda», unos pringaos igual que los demás, manifiesten tamaña arrogancia cuando examinan porque al final no hacen otra cosa que comportarse como borregos al dictado de la consejería de turno.
    Maestros (y maestras) para los que les pierda la corrección política. Si con ese seguidismo borreguil pretendéis educar a los niños, pobre España.

    21/07/2019
  • Opositora enfurecida

    Por supuesto que el sistema de acceso al cuerpo de maestros es injusto, no cabe duda, pero no precisamente con los interinos.
    Me he presentado a este CONCURSO oposición en Andalucía, siendo mi especialidad la tan saturada educación infantil. He obtenido una calificación superior a 9 en la primera fase, ¿la pena?, que me he visto afectada tanto por la necesidad de asignar plazas a aquellos con tiempo de servicio, como por la de no añadir nombres a una larga lista de interinos.
    Puesto que las notas son públicas, invito a revisar el tribunal número 6: los NO interinos con nota superior a un 8,5 hemos sido calificados en la segunda fase con notas comprendidas entre el 5 y el 6,9. Los interinos se han visto beneficiados en las calificaciones de esa segunda parte. Me reitero, revisable todo en los listados, ¿casualidad? No lo creo. ¿Justo? Menos aún. No hay derecho a jugar de esta forma con los nuevos aspirantes que si hemos obtenido buenas calificaciones, sin hablar de todo lo sacrificado para ello. No es justo que una persona, por haber aprobado un examen años atrás, trabaje 4, 6, 10 años, etc., y otros que verdaderamente nos hemos preparado, quedemos fuera a la espera de una nueva convocatoria.

    Con esto quiero decir dos cosas: 1, que me parece una vergüenza escuchar quejas de alguien que si puede ejercer esta profesión, aún habiendo suspendido el examen. Y 2, que se quejen porque no les han regalado la plaza cuando por lo que habría que pelear es por las barbaridades que se han cometido con las notas, en todos los tribunales y especialidades en ambas fases.

    20/07/2019
  • Maestro

    Deja de protestar y estudia. La mediocridad en las oposiciones de educación es muy grande, se inscriben 100, no se presentan 30, firman (interinos) 30 y se salen a los 15 minutos , no van preparados 15, total que solo queda un 25% de los inscritos, todo aquel que estudie, tiene muchas opciones de sacar plaza. Lo que pasa es que queremos que nos lo regalen sin esfuerzo, y eso no puede ser, tiene que haber un modo de selección, el cual está pensado por y para el interino (recuerdo…oposición 60%, concurso 40%), de tal forma que un interino con algún año trabajado que saca en la oposición y 5 raspón…luego con el concurso puede pasar a uno que no es interino y ha sacado un 9, eso sí es injusto.

    20/07/2019
  • Arantxa

    Gracias por compartirlo, estoy contigo 100% y en la misma situacion…aprobando sin plaza, y quedandome a las puertas este año, no es cuestion de ESTUDIAR Carla, llevo 16 años dedicada a esto y 8 opositando…harta tamb de tanto sacrificio..animo a todos, esto no va a cambiar pk no somos un colectivo unido, algun dia una placita sera nuestra, espero..

    19/07/2019
  • Raquel

    Carla, es triste ver tanta agresividad en tus palabras. Este artículo expone la triste realidad del sistema educativo actual y cómo repercute en la educación de nuestros niños y no habla de si lleva alguien más o menos años opositando.
    Vamos a unirnos en vez de da nos patadas.

    19/07/2019
  • Maica

    A mí me gustaría que esta reflexión se trasladase también a los niños. Evaluar conocimientos memorísticos, mecánicos, siendo nosotros jueces de otras personas, poniendo números con decimales que les hacen aptos o no…Para ser valorados por sus padres, profesores, compañeros, tíos, abuelos… En esa etapa tan vulnerable donde se forma su personalidad. Ojalá algún día se vea la poca validez de este sistema tanto en opositores como en los niños.
    Una buena nota no te hace mejor docente. Y una buena nota no te hace mejor niño. Los obligamos a estar en el colegio (porque es obligatorio) y encima los juzgamos. Y no de todo, sino de lo que son capaces de reproducir y de obedecer. En fin…Ánimo a todos los interinos y a todos los compañeros de esta profesión. A ver cuándo se acaba este montaje, que hace que un año vivas y al siguiente no. Y que marea a docentes y niños (a veces impepinable, otras muchas evitable, pudiendo volver con el mismo alumnado pero no está montado así…sino por nota y no por estabilidad).

    18/07/2019
  • Pili diez

    Lo que comentaba antes. Ahí vemos a Carla criticando y diciéndole que si se queja por llevar 4 años. Qué estudie? Pero chica qué poca inteligencia no! Qué estamos hablando de la injusticia del sistema, no de los s años que lleva de interinos. Es por gente como Carla que la sociedad y el sistema no puede cambiar. Estás de acuerdo o no, es así de claro. Pero creemos que el estudiar no va a favorecer a que seamos mejores profesionales y a los niños tampoco.

    18/07/2019
  • Pili diez

    Por fin alguien tiene la valentía de exponer la realidad que vivimos miles de interinos. Yo he vivido Londres muchos años y allí no existe el sistema de oposición. Cuando llegue a España, al principio me oponía a pasar por ese sistema en el cual no creo. Sigo sin creer pero no me queda otra que sucumbir a el sí quiero optar por una plaza. Yo incluso creo que este sistema, tal y como está concebido favorece a aquellos futuros maestros jovencitos y recién salidos de magisterio. Por qué? Pues la primera prueba es 100 por 100 teórica, y requiere muchos codos. Los que estamos trabajando o incluso tenemos cargas familiares, apenas tienes tiempo de preparar. No comparado con un joven recién salido de la facultad. Para acceder a la fase de programación hay que pasar esta prueba. Lo cual me parece muy injusto. Muchas gracias por compartir. Me gustaría que dieras voz a este mensaje para que pudiera llegar a mayor difusión. Estoy seguro mucha gente está de acuerdo pero no hacemos nada. También pienso que en esta profesión estamos muy divididos. Por supuesto que los k aprobaron ya la oposición ya no se ven reflejados en los interinos y no creo k haya apoyo. Muy triste.

    18/07/2019
  • Patricia

    Muy de acuerdo con tu reflexión.
    En mi provincia, aún encima, el examen poco tuvo que ver con la especialidad a la que optaba.

    17/07/2019
  • Natalia

    Totalmente de acuerdo falta decisión entre los maestros para plantar cara esto está lleno de cobardes…Y a Carla del comentario anterior decirle que este sistema tan injusto ni te garantiza aprobar aunque hayas estudiado cada segundo de las 24h. Del día.

    17/07/2019
  • Susana González

    Gracias por compartir tu opinión acerca de algo que opina una gran mayoría. Sin duda no es fácil crear un sistema de selección de maestros y maestras, pero no cabe duda de que las oposiciones que debemos afrontar no son justas, al menos, no tienen en cuenta muchos aspectos que un buen docente debe tener… ojalá algún día surja esa revolución que lleve a un cambio necesario de este sistema educativo, INJUSTO, para alumnado y profesorado…

    17/07/2019
  • Carla

    Y por cuatro años te quejas, entonces el que lleva diez y más y por muchas. Uestiones no l ha sacado. Pues. CHico estudia o cambia de profesion

    17/07/2019

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