Los chicos y chicas de 4º de ESO que han participado en el proyecto de aprendizaje servicio (ApS) Connecta Jove en El Prat de Llobregat han tenido la oportunidad de enseñar competencias digitales a personas mayores y a otros colectivos. Esta iniciativa no solo fomenta la transmisión de conocimientos, sino que también crea un espacio de intercambio y crecimiento mutuo entre generaciones.
El aprendizaje servicio como espacio de reconocimiento y crecimiento
Al finalizar el proyecto, los participantes se reúnen con su “alumnado” en un acto público de celebración y cierre. Este momento de reencuentro es especialmente emotivo, ya que permite compartir aprendizajes, anécdotas y destacar las experiencias vividas durante el proyecto.
Muchos jóvenes comentan que, a través de la experiencia, han aprendido a ser más pacientes y han comprendido la complejidad que implica la tarea de educar. Por su parte, las personas mayores destacan la buena sintonía con la gente joven, así como su paciencia y capacidad de escucha. Este acto de reconocimiento tiene un doble impacto: fortalece la autoestima y la confianza de los jóvenes, al tiempo que refuerza los vínculos comunitarios y fomenta la convivencia, haciéndolos más conscientes de lo que significa ser ciudadanía responsable y participativa.
Otro ejemplo lo encontramos en Cornellà de Llobregat, donde se está desarrollando un proyecto de aprendizaje servicio en colaboración con las escuelas infantiles municipales. En este caso, el alumnado de secundaria tiene la oportunidad de preparar materiales didácticos para sensibilizar a los más pequeños sobre la importancia del cuidado del medio ambiente. Este proyecto requiere una gran dosis de creatividad y la capacidad de adaptar los contenidos de manera que sean comprensibles y atractivos para los niños y niñas de dos y tres años, así como un firme compromiso con los temas ecosociales. El papel de las personas jóvenes va más allá de la simple creación de recursos, ya que lo que se pretende es que se conviertan en verdaderas líderes ambientales.
Jóvenes como agentes de cambio en su comunidad
Durante el desarrollo del proyecto, la tutora, además de destacar la calidad de los recursos que han creado, refuerza constantemente el papel de los chicos y chicas como agentes de cambio en su comunidad. Los anima a verse como protagonistas en la construcción de un futuro más sostenible, ayudándoles a descubrir el impacto que pueden tener en la vida de las nuevas generaciones.
Autores como Axel Honneth, filósofo y sociólogo alemán, han subrayado la importancia del reconocimiento para el desarrollo personal y social. Honneth también nos habla de una forma de reconocimiento llamada solidaridad, que implica valorar a la persona no solo como ciudadana con derechos, sino también por aquello que la hace única y significativa para la vida en sociedad. Recuperamos también a Tonucci, quien defiende que el reconocimiento de la voz y la iniciativa de los niños y niñas es fundamental para fomentar un sentimiento de responsabilidad y ciudadanía activa.
Así, el valor del reconocimiento, especialmente en el contexto del aprendizaje servicio, es esencial para ayudar a los chicos y chicas a sentirse valorados por lo que aprenden, pero también, y sobre todo, por lo que aportan a su comunidad y al mundo. Por tanto, este reconocimiento no debería ser ni un elogio ocasional ni limitarse únicamente a los aprendizajes del proyecto, sino que tendría que ser una práctica intencional y continua, que forme parte del diseño pedagógico y subraye el potencial individual de cada joven para contribuir a la transformación de la sociedad.
Estrategias para integrar el reconocimiento en proyectos de aprendizaje servicio
Tres estrategias que pueden hacer más tangible esta perspectiva del reconocimiento:
Evitar saltarse la fase de celebración en los proyectos. Porque perdemos la oportunidad de hacer visible el cambio, por pequeño que sea, que los chicos y chicas han generado en su comunidad. Esto se puede conseguir mediante actos públicos abiertos a la ciudadanía o espacios donde puedan presentar los resultados de su trabajo y su impacto en el entorno. Este acto puede incluir reconocimientos oficiales para enfatizar su papel como agentes de cambio e implicar, además del partenariado del proyecto, a las autoridades locales.
Incorporar a los chicos y chicas como líderes en proyectos futuros. Se pueden identificar jóvenes que hayan destacado en el proyecto y darles la responsabilidad de coordinar nuevas iniciativas. O también pueden actuar como mentores para acompañar experiencias de otros compañeros y compañeras.
Una tercera estrategia tiene que ver con la organización de espacios o debates abiertos con la comunidad donde los chicos y chicas puedan expresar sus ideas sobre cómo mejorar su entorno y cómo pueden contribuir a la transformación social. El reconocimiento aquí se hace a través de la escucha activa y la validación de sus ideas, haciéndolos sentir parte de un proceso de decisión colectivo.
Sea como sea, el reconocimiento en los proyectos de aprendizaje servicio es una práctica que va más allá de un gesto de aprobación. Bien integrado, puede convertirse en una palanca que refuerce a los niños, niñas y jóvenes a implicarse socialmente, proporcionándoles el sentido y la motivación para afrontar los retos actuales y los que surgirán en el futuro.

