aprendizaje-servicio
La primera edición del programa «Aprendizaje comprometido con la comunidad», dentro de la Universidad de la Experiencia de la Universidad de Barcelona, muestra cómo el compromiso social, el trabajo en equipo y el crecimiento personal pueden continuar siendo motores de aprendizaje en todas las etapas de la vida.
¿Qué ocurre cuando la universidad se abre a jóvenes inmersos en procesos socioeducativos vinculados a medidas judiciales¹? ¿Qué ocurre cuando un adolescente llega convencido de que será castigado y, en lugar de eso, se le invita a pensar, dialogar y participar con estudiantes universitarios para realizar conjuntamente una aportación a la comunidad?
La lectura, cuando se vincula a la acción y al servicio, se convierte en motor de transformación personal y social. Los proyectos de aprendizaje-servicio muestran cómo leer puede generar comunidad, compromiso y pensamiento crítico, convirtiendo libros y experiencias en herramientas para comprender el mundo y mejorarlo juntos.
El aprendizaje-servicio en la universidad no es un “extra solidario”: es formación profesional con sentido ético. A partir de la investigación “Competencias éticas profesionales en la universidad y aprendizaje-servicio”, mostramos cómo el ApS activa responsabilidad, criterio e identidad profesional en contextos reales. Formar buenos profesionales hoy exige experiencias que conecten conocimiento, práctica y bien común.
En una sociedad hiperconectada, la educación posdigital exige algo más que usar tecnologías en el aula. Este artículo explora cómo el aprendizaje-servicio permite pasar del clic rápido al compromiso real, integrando lo digital en proyectos con sentido ético y comunitario. Una propuesta para educar en la participación, la justicia social y el bien común, poniendo la tecnología al servicio de causas compartidas.
Vivimos inmersos en una sociedad donde el consumismo se presenta como motor económico y promesa de libertad, hasta adquirir rasgos casi religiosos. Este artículo analiza críticamente ese imaginario y plantea el consumo responsable como una práctica ética, social y política. Más allá de la decisión individual, defiende la formación y la acción colectiva del consumidor ciudadano como vías para impulsar un desarrollo sostenible y mantener viva la esperanza de cambio.
En este texto descubrimos cómo el aprendizaje-servicio puede cambiar la mirada de los jóvenes sobre sí mismos y sobre la comunidad. A partir de proyectos reales —como enseñar competencias digitales a las personas mayores o impulsar el cuidado del medio ambiente con los más pequeños—, el artículo muestra cómo el reconocimiento convierte a chicas y chicos en agentes de cambio y propone estrategias concretas para hacerlo posible.
Reducir la fiebre fascista con educación. Ante el preocupante auge de simpatías fascistas entre los jóvenes, la educación debe formar el pensamiento crítico, la empatía y el compromiso cívico. El aprendizaje-servicio es una respuesta poderosa: conecta con la realidad, construye comunidad y promueve fraternidad, solidaridad y gratuidad. Una pedagogía capaz de desactivar el odio y reforzar un nosotros basado en la justicia y la cooperación.
Las Distinciones Jaume Vicens Vives reconocen la excelencia y la innovación docente en las universidades catalanas. La Universidad de Barcelona…
El Banc de Sang i Teixits, con el apoyo del GREM, transforma desde 2006 la donación en una experiencia educativa única. El programa Aprende, participa y colabora con la donación de sangre invita a niños, niñas y jóvenes a ser agentes de cambio, aprendiendo ciencia y valores mientras contribuyen al bien común.
CON EL SOPORTE DE
El Diario de la Educación, 2025
