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La educación cívica y ciudadana como freno a la corrupción o al uso de la violencia

El estudio ICCS 2016 realizado en cinco paísesde Latinoamérica desvela que mayor conocimiento cívico supone más adhesión a la democracia y menos aceptación de la corrupción.

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Estudiantes a la puerta de un centro educativo / © Sandra Lazaro

Mientras en España seguimos fuera de Europa en cuanto a educación para la ciudadanía después de la entrada en vigor de la LOMCE, en buena parte del mundo se ha normalizado, de muy diferentes maneras, la entrada de ciertos aprendizajes en las aulas.

En 2016 se realizó en cinco países de América Latina, el Estudio sobre Educación Cívica y Ciudadana (ICSS en sus siglas en inglés), auspiciado por la IEA.

Entre las muchas conclusiones que destaca el documento, cabe destacar el hecho de que el alumnado con mayor conocimiento cívico es el que tiende a justificar en menor medida el uso de la violencia, las prácticas autoritarias por parte de los gobiernos, la corrupción, los regímenes dictatoriales o infringir las leyes. También es este grupo el que se muestra más crítico con los gobiernos y con los partidos políticos brindándoles menos confianza.

El estudio, realizado en Chile, Colombia, México, República Dominicana y Perú entre alumnos de 8º grado, pretende estudiar las perspectivas de chicas y chicos frente a diferentes temas: sobre las instituciones públicas y el gobierno; sobre la convivencia pacífica y sobre la cohesión social y la diversidad.

Instituciones públicas y gobierno

Un número importante del alumnado participante en los cinco países estaría de acuerdo con gobiernos dictatoriales en el caso de que supusieran garantía de legalidad y orden. Es cierto que según otras encuestas relacionadas hechas a personas adultas, está bastante extendido el apoyo a gobiernos militares en casos concretos, de manera que la influencia sobre chicas y chicos es lógica.

En este apertado también se mide la aceptación de la corrupción dentro de la sociedad, y aunque hay cierto porcentaje que la tolera, es mayoría la cantidad de chicas y chicos que no lo hacen. Es entre el alumnado de las ciudades, aquel que tienen más expectativa de alcanzar estudios universitarios y tiene mayor conocimiento cívico y ciudadano quienes menos aceptas estas prácticas corruptas. Características que se repiten entre quienes desconfían de los gobiernos y partidos políticos, pero sí confían en las instituciones educativas y las fuerzas armadas.

Convivencia pacífica

En este apartado el ICCS 2016 se centra en el uso de la violencia para solucionar determinados asuntos sociales y en la tolerancia a quebrantar las leyes.

Existe un cierto porcentaje de chicas y chicos que justificarían el uso de la violencia, incluso extrajudicial para castigar determinados delitos, pero ha disminuido desde el anterior estudio, hecho en 2009. Son las chicas, quienes tienen expectativas de alcanzar estudios universitarios y quienes más conocimientos cívicos tienen quienes justifican menos el uso de la violencia.

Un colectivo que es el que menos está de acuerdo con saltarse la ley y quienes más empatía hacia sus compañeros demostraron en la prueba cuando se les puso en el caso hipotético de que estuvieran en situaciones complicadas. En el otro lado están quienes están en peor situación social y económica, que tienen menos problemas en saltarse las leyes para mejorar la situación de sus familias.

Cohesión social y diversidad

Mujeres, de zonas urbanas y con mayor conocimiento cívico serían el grupo que más acceptación demostró ante la posibilidad de que en su vecindario hubiera miembros de grupos minoritarios.

Mientras en Chile, Colombia y México aumenta la aceptación del matrimonio entre personas del mismo sexo, en República Dominicana y Perú fueron menos positivos que en 2009. De nuevo, mujeres, estudiantes de la ciudad y quienes más conocimiento cívico tienen son las personas que aceptan de mayor grado a los homosexuales.

A grandes rasgos, son en mayor medida las chicas y chicos de las zonas urbanas, con mayor expectativa de alcanzar la universidad y mayor conocimiento cívico, en general, quienes tienen mayores puntuaciones en las diferentes materias: aceptan menos la corrupción y los sistemas y prácticas dictatoriales o autoritarias; son más críticos también con la democracia y los partidos políticos; más tolerantes con las diferencias sociales, y quienes menos aceptan el uso de la violencia. Un lugar que, además, ocupen en buena medida también las chicas por encima de los chicos. “Los estudiantes con altos niveles de conocimiento cívico estuvieron en promedio menos de acuerdo con justificaciones hacia un régimen dictatorial o de infringir la ley, o de aprobar el uso de prácticas gubernamentales autoritarias, la corrupción en los servicios públicos y el uso de violencia”.

Los autores del informe subrayan la importancia de la educación cívica, en este sentido, como una buena forma de promover la estabilidad de la democracia como sistema político.

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