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La polémica persigue al grupo de investigación CREA (antes adscrito a la Universidad de Barcelona) y a quien fuera su director hace dos décadas, el catedrático Ramón Flecha. Jaume Trilla lleva ese mismo tiempo, desde 2004 confrontando algunas de las prácticas de este colectivo, hasta el punto de que en 2019 acabó interponiendo una demanda contra tres de sus integrantes por delitos de injurias.
Desde ese año se ha ido fraguando un libro que finalmente vio la luz el pasado mes de diciembre después de la última denuncia que un grupo de personas acabó elevando a la UB por abuso laboral y sexual. Los casos han llegado a la Fiscalía en medio de la polémica.
Hablamos con Trilla sobre algunos de los puntos más importantes tanto del libro como del caso actual que los tribunales tendrán que dirimir. El CREA anunció su disolución hace unas semanas, una maniobra cosmética, cree Trilla, puesto que hace años que no están adscritos a la universidad y siguen actuando de la misma manera, como una red, que se defiende desde sus medios de comunicación y sus perfiles en redes sociales.
¿Por qué este libro y por qué ahora?
Ya llevaba tiempo escribiendo este libro. Los primeros textos son de 2019, cuando se publicó en el Diario Feminista, este órgano del CREA, un artículo en el que se aludía a mi persona llamándome acosador, catedrático feudal, cutre, mentiroso, machista, y toda una serie de cosas más. En este artículo se aludía a mi persona como JT, es decir, con mis iniciales. No me quedó más remedio que poner una demanda judicial contra la dirección de la revista y la autora de este artículo.
Los primeros textos que escribí fueron para dar información y argumentos a mis abogados, para la demanda judicial. Además de eso, me decidí a escribir sobre cómo estaba yendo todo el proceso, el juicio, etcétera. Era una forma de quitarme el cabreo que llevaba encima.
Esto es la primera parte del libro, la más personal. Después entendí que todo eso del artículo, el publicar este artículo tan virulento contra mi persona, todo eso no se podía entender si no era conociendo la forma de actuar de este grupo de investigación. Y, por tanto, decidí dedicar una parte del libro a explicar lo que es este grupo, al menos, tal y como yo lo veía.
Eso ayudaría a entender mejor el porqué de este artículo en contra de mi persona. Cuando ya estaba todo eso listo para publicar, y yo ya estaba buscando editorial o la manera de publicarlo, etc., aparecieron las noticias de principios de verano (de 2025) sobre el CREA y, sobre todo, sobre las supuestas prácticas sexuales del fundador y líder, el señor Ramón Flecha. Yo no podía publicar un libro sin aludir a todo esto que ha ido saliendo desde el verano del año pasado. Entonces decidí incorporar al libro algo de lo que se estaba publicando.
Lo que pasa es que, ya lo digo en el texto, es un libro inevitablemente inacabado. Porque el caso Flecha y el caso CREA sigue vigente. Ahora hay algunas demandas; sabemos que la justicia es lenta y, por tanto, habrá que ver qué es lo que pasa a partir de ahora. Esto es un poco el libro y el por qué yo lo escribí.
El enfrentamiento entre este grupo y mi persona se remonta al año 2004

Como me comentas, el libro nace en 2019, pero tu relación con el CREA y con Ramón es previa. No sé si me puedes hablar un poco de esta historia previa.
Por decirlo de alguna manera, el enfrentamiento entre este grupo y mi persona se remonta al año 2004, que fue cuando empezó a haber algunas denuncias públicas sobre la forma de funcionar de este grupo. Yo nunca he formado parte del CREA, ni mucho menos, pero una de las personas que denunciaron entonces la manera de funcionar del grupo, es una persona muy próxima a mí. No no le quedó más remedio que interponer también una demanda judicial, como yo haría muchos años después, contra las tres personas responsables de las amenazas que estaba recibiendo.
El tribunal, en primera instancia, en segunda instancia y hasta el Tribunal Supremo le dio enteramente la razón, Estas tres personas destacadas del CREA, entre ellas su subdirectora, fueron condenadas por injurias.
Yo no tuve nada que ver con todo eso pero sí que apoyé a esta persona. Creo que desde entonces a esta persona y a mí nos han declarado enemigos públicos del CREA. De ahí viene la relación con algunas personas del CREA, por ejemplo, con el líder y fundador, el señor Ramón Flecha, aunque esta se remonta incluso a años antes.
Jubilarme bajo la sospecha de haber sido un catedrático acosador… es realmente grave
Bueno, en el libro hablas de la denuncia que interpusiste en 2019, que te ha llevado seis años cerrar. Yo no sé cómo has vivido tú estos años de periplo judicial.
Ya sabemos que la justicia es lenta. La primera sentencia fue totalmente favorable para mí. La jueza recogió literalmente los términos de la demanda. Después, como es normal, recurrieron a la Audiencia de Barcelona. Esta desestimó totalmente el recurso, es decir, que revalidó la primera sentencia. Unos años más tarde el Tribunal Supremo también volvió a ratificar la sentencia.
Los primeros momentos de todo este proceso fueron, por decirlo con una palabra muy comprensible para todo el mundo, de cabreo. En aquel momento estaba a punto de jubilarme, a los 70 años, cuando publicaron el artículo. Jubilarme bajo la sospecha de haber sido un catedrático acosador, de colaborador, como dijeron, con una especie de lobby de acosadores sexuales, relacionarme con algo así es realmente grave. Sobre todo cuando uno está a punto de jubilarse bajo la sospecha de haber sido todo eso que decían en el artículo.
Las personas que me conocieran bien, no podían dar ningún crédito a todo eso que se decía de mí. Pero he tenido a lo largo de mi carrera universitaria miles de alumnos, estudiantes que a lo mejor me han tenido de profesor durante dos o tres meses; o personas que han leído mis libros o que me han escuchado en una conferencia, en un congreso, etc. Estas personas lo que podían pensar es: “Mira el Trilla, pues no parecía que fuera un acosador sexual, pero si lo dicen en un medio de comunicación feminista, pues igual alguna cosa hay de todo eso”. Es un estigma que me colgaron y, por lo tanto, yo estaba, ya digo, muy enfadado.
El segundo sentimiento quizá fue de incertidumbre. Cuando inicias un proceso judicial de este tipo, nunca sabes bien qué puede pasar. Lo que pasó fue absolutamente favorable a mi persona, de manera que al final, digamos, el sentimiento era de alegría, porque la justicia me dio enteramente la razón.
Pero fue un proceso, ya digo, largo, complicado, al que has de dedicar mucho tiempo, dar muchas explicaciones, etc. No es en absoluto agradable.

En el libro dedicas un esfuerzo a hablar del trabajo científico del grupo, y analizas lo que parece el currículum inflado de Ramón Flecha como mayor experto mundial en violencia de género. De cómo las y los miembros del grupo se citan unos a otros y se publican en diferentes revistas de la editorial del propio CREA, Hipatia. ¿Cómo es posible que pueda pasar tan desaparecido durante tanto tiempo?
El CREA se ha revestido de un halo de calidad científica que creo que en buena medida es un bluf. Este halo, este prestigio de lo mucho y de lo bien que trabajan científicamente, de la comunidad científica internacional que siempre está en su boca, de lo mucho que publican, de los proyectos internacionales que se les han concedido, etc. Todo eso ha servido, a veces, como excusa a sus prácticas internas.
He oído decir, incluso a autoridades académicas, que en el CREA tienen una forma peculiar de funcionar, unas prácticas que quizá no son del todo correctas, pero es que son muy buenos, hacen cosas muy buenas, muy interesantes, con mucha calidad, etc. Yo tuve interés en desmentir eso.
La calidad científica, intelectual de lo que producen creo que es muy cuestionable. Lo que ocurre es que han aprendido a manejar bien los mecanismos academicistas. Saben cómo presentar proyectos, cómo presentar artículos para que se los publiquen. Además, una parte importante de lo que publican se lo publican ellos mismos. Tienen más de 10 revistas científicas que son ellos mismos. Forman el consejo de redacción, la dirección, etcétera. Eso ya es un dato.
Si lees sus artículos pues ves que esa supuesta calidad se derrumba en buena parte. En el libro analizo un par de libros suyos, publicados por su editorial, y unos cuantos artículos. Bueno, si los lees, ves que aquello produce vergüenza ajena.
La mayor parte de referencias que reciben los artículos, los libros, los proyectos del CREA proceden del propio CREA
Digamos que en nuestras disciplinas, en las ciencias sociales, en las ciencias humanas, los mecanismos de control de la calidad no funcionan tan bien como en las ciencias más duras. Cuando en biología, en medicina, en física, química, en matemática…, se publica algún contenido que es un fraude científico, no tarda mucho en descubrirse. Cuando otro investigador replica aquella investigación y no salen los mismos resultados.
En las ciencias humanas y sociales, descubrir estos fraudes es mucho más difícil. Los mecanismos de control no funcionan de la misma manera. Es mucho más fácil pasar gato por liebre. Ellos han conseguido hacerlo bastante bien.
Has aludido al truco ese de autocitarse muchísimo. Lo comprobé, en el libro pongo datos concretos y fehacientes. La mayor parte de referencias que reciben los artículos, los libros, los proyectos del CREA proceden del propio CREA. Siempre más de la mitad y a veces llega al 80%.
Con eso consiguen escalar en los rankings sobre los diversos temas en los que trabajan. Flecha hace ostentación en las redes sociales de ser el autor más citado en temas de violencia de género. Si te dedicas a mirar quiénes son quienes le citan, te das cuenta de que el 60, el 70 o el 80% son autores del mismo grupo. Es decir, que la comunidad científica internacional es una comunidad, digamos, muy de andar por casa, muy doméstica.
¿Qué papel tienen la universidad y las agencias como AQU y Aneca, de calidad, en la vigilancia de esto?
Es diferente. Sé positivamente que estas agencias de evaluación, la Aneca y, sobre todo, la AQU, que es la correspondiente en Cataluña, están preocupadas por este tema. Están preocupadas por este grupo.
Tienen un papel difícil para corregir esto. Yo he sido evaluador durante muchos años, tanto en la Aneca como en la AQU para las acreditaciones, los sexenios y todo eso. Y sé lo difícil que es que estas evaluaciones sean rigurosas del todo, porque lo que se evalúa son indicios secundarios, externos. Es decir, los evaluadores no tenemos que leernos todos los artículos, todos los méritos, los proyectos, etcétera, porque no habría tiempo. De manera que se evalúa si un articulo está publicado en una revista que está suficientemente acreditada, confiando en que si publica un artículo, este es bueno.
Seguramente lo que se habría que pedir a estas agencias es que afinaran un poco más los procedimientos y los criterios.
¿Y la universidad?
Tendría que pulir algunos procesos y mecanismos, los criterios y las normas para el funcionamiento de tribunales de tesis doctorales o de plazas. Tendrían que afinar un poco más. Lo que hemos visto con el caso CREA, seguramente hay otros, es que, por ejemplo, los tribunales de las tesis doctorales de sus miembros, están formados a veces por cinco personas del propio CREA. Y si no cinco, pues cuatro, la mayoría.
Eso la universidad no lo controla. Pone normas y criterios muy estrictos de que, por ejemplo, en un tribunal de tesis doctoral, solo puede haber un miembro del mismo departamento. Y un miembro de la facultad. Pero no controla si son del mismo grupo de investigación. Y como el CREA ha tenido profesorado no solamente en la Universidad de Barcelona sino en otras, y dentro de esta, en distintos departamentos y facultades, le ha sido muy fácil formar tribunales de tesis o, incluso de plazas, exclusivamente, a veces, con miembros del propio grupo de investigación. Esto es, sin duda, una anomalía.
Existe mucha más afinidad entre los miembros de un mismo grupo de investigación que no entre los de un departamento, en el que siempre hay desencuentros, rivalidades, etc.
También creo que las universidades deberían controlar las prácticas internas de sus grupos de investigación para evitar que se produzcan situaciones como las que se están describiendo del CREA en los periódicos, sobre todo desde el verano, estos supuestos abusos sexuales, prácticas sectarias, etc.

La denuncia de posibles actuaciones sectarias del CREA también viene de lejos. Y es otra de las cosas que sorprenden, a pesar de las denuncias nada ha cambiado en el CREA ni en su forma de hacer las cosas en estos 20 años y hemos visto denuncias en 2004, en 2016 y en 2025. Este control del que hablas, ¿cómo podría hacerlo una universidad?
Podrían evitarse si las universidades, o en concreto la Universidad de Barcelona, si lo que ha hecho últimamente debido sobre todo a la presión mediática, lo hubiera hecho mucho antes.
Aquí también ha habido comportamientos o actitudes diferentes por parte de las autoridades académicas. Cuando empezaron a destaparse estos casos y hubo unas denuncias en el año 2004, las autoridades académicas de entonces, el rectorado concretamente, intentó actuar de una forma responsable. Por ejemplo, nombró a un prestigioso catedrático de Derecho para que hiciera una investigación sobre el funcionamiento de este grupo. Hizo un informe que se ha mantenido secreto durante muchos años, pero que sabemos que fue muy duro en contra de las supuestas prácticas sectarias del CREA.
El defensor del pueblo de la UB de entonces, también hizo un informe aludiendo a estas prácticas. La Universidad, sobre todo las altas autoridades, desde hace más de 20 años, están informadas de lo que ocurre allí dentro.
Lo que han hecho las autoridades académicas ha sido mirar para otro lado, se han desentendido del problema
Uno de los rectores al principio de todo eso logró que Ramón Flecha dimitiera como director del CREA. Dirán que no fue por eso, pero la realidad es que sí. Lo que ocurre es que con eso tampoco se consiguió nada. Que Ramón Flecha tuviera un cargo formal o no dentro del CREA, no evita que siguiera ejerciendo, como siempre, de líder absoluto del grupo.
Lo que a partir de entonces han hecho las autoridades académicas, sobre todo desde el Rectorado, ha sido mirar hacia otro lado. Digamos que el tema CREA ha sido una patata caliente. Y lo cómodo ha sido la de mirar hacia otro lado, desentenderse del problema.
Algunas incluso han ido más allá y han sido de alguna manera cómplices, han colaborado con el CREA.
Mi caso es ejemplo. Cuando se publicó en el año 2019 aquel artículo, antes de interponer una demanda judicial, acudí a las autoridades de mi universidad para que hicieran alguna cosa. Escribí tres veces al rector de entonces exponiéndole mi caso. Y no recibí ninguna respuesta. Ni un acuse de recibo.
¿Cómo se puede entender que un profesor que lleva cuarenta y pico años en la universidad se dirija a la máxima autoridad exponiéndole un caso personal grave y que el rector no se digne responder y recibirme? Es una manera de esconder la cabeza bajo el ala. No es justificable en ningún caso.
Si las autoridades académicas desde el principio hubieran actuado de una forma decidida, seguramente, el caso no se habría prolongado durante tanto tiempo.
Si miras ahora las redes sociales, cuando comentan todo esto que está saliendo en los medios de comunicación, aparecen personas, algunas con nombre y apellidos y otras anónimas diciendo que hace 30 años que ya se sabía. Claro que eran rumores y no se puede hacer mucho caso de los rumores.
Pero si existen rumores continuados, informes oficiales, denuncias formales, las autoridades académicas deben, al menos, investigar. Y todo eso no se ha producido. Se ha producido ahora, yo creo, gracias a que algunas periodistas y algunos medios importantes se han dedicado a investigar el caso. Ante eso, pues claro, la universidad no tiene otra opción que hacer algo.
Dese 2004, el grupo se ha defendido diciendo que señalar sus prácticas o a sus miembros es atacar las actuaciones educativas de éxito de sus comunidades de aprendizaje. En esta ocasión han hablado, incluso, de que se está defendiendo, con las críticas, a un pedófilo. ¿Qué opinas?
Es un poco escandaloso. En el libro dedico un capítulo bastante largo a analizar y presentar las formas en las que actualmente se están defendiendo. Y algunas de estas son realmente curiosas, por no decir inverosímiles. Aluden, como acabas de decir, a un supuesto sacerdote ortodoxo pedófilo que estaría relacionado con una de las personas que ahora han abandonado el CREA y están hablando en los medios de comunicación. Pero, ¿por qué no lo denunciaron antes, en lugar de utilizarlo ahora como excusa para no se sabe qué? Están utilizando unas formas de defenderse que les retratan.
Están saliendo artículos publicados en sus medios de comunicación, comparando a Flecha con Superman porque ambos representarían el modelo de las nuevas masculinidades, etc. Algo absolutamente risible. Algunos han relacionado a Flecha con San Ignacio de Loyola por no sé qué coincidencias en sus biografías. También con Francisco Ferrer i Guardia… Unas cosas realmente insólitas. Flecha es una especie de héroe, de santo y de mártir.
Se han dedicado siempre a reconstruir su propia historia para ensalzarse mejor
Siempre se defienden atacando y atribuyendo a los demás lo que se les atribuye a ellos. Ponen como escudo del CREA y de Flecha a los pobres niños de las comunidades de aprendizaje. ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? Ellos dicen: “Se nos ataca a nosotros, que creamos estas comunidades de aprendizaje donde los niños aprenden tantísimo, y con ello se está atacando a las comunidades de aprendizaje”. Esto es una falacia argumental absoluta, nada tiene que ver una cosa con la otras.
En el libro explico que el CREA tiene una especie de ministerio de la Verdad como el que aparece en la distopía de George Orwell, 1984. Se han dedicado siempre a reconstruir su propia historia para ensalzarse mejor. Y entonces crean su propio lenguaje.
Hablan del acoso de segundo orden, que es un invento que judicialmente no tendría ningún valor. Si tú me atacas a mí, que defiendo a las víctimas del acoso sexual, te estás convirtiendo en un acosador de segundo orden, aunque no hayas acosado a nadie. Si atacas a quienes defendemos a las víctimas, también eres un acosador. Se defienden de esta manera.
¿Es verdad que a este señor le planchaban las camisas las becarias?
Eso también es otra defensa desde 2004...
Lo vienen haciendo desde entonces. Lo que pasa es que como ahora han arreciado las críticas, pues todavía más. Algunas de sus formas de argumentar, de defender, son increíbles. No se aguantan por ningún lado. Lo que había que preguntarles es, ¿es verdad que a este señor le planchaban las camisas las becarias o las estudiantes de doctorado? ¿Es verdad o no que le hacían masajes? ¿Es verdad o no que ha tenido relaciones sexuales con muchas personas dentro del CREA? Eso es a lo que tendrían que responder y de lo que habrían de defenderse. Negándolo todo, así a lo grande, no se niega nada, de hecho.
En el libro hablas también de las comunidades de aprendizaje. ¿Qué opinión te merecen como proyecto educativo?
Algunas personas que han participado, sea como profesoras o profesores o como familias, como padres de alumnos que han ido a algunos centros que están acreditados como comunidades de aprendizaje, han intentado desligarlas de lo que ha ocurrido. Una cosa son las comunidades y otra el CREA y Ramón Flecha. Yo creo que no se puede desligar del todo, porque las comunidades las han introducido y teorizado desde el CREA; es un producto CREA. No se puede separar una cosa de la otra, al menos al 100%, ni mucho menos. Para hacerlo, estas personas tendrían que empezar por cuestionar todo lo que se está diciendo del CREA y de Ramón Flecha, o desmarcarse absolutamente de eso.
De las comunidades de aprendizaje destacan los elementos relacionados con las escuelas aceleradas de Henry Levin
En cuanto al proyecto en sí mismo, tiene cosas interesantes. Destaca lo que han tomado de otras iniciativas. Sobre todo, de realizaciones norteamericanas que algunos miembros del CREA han conocido o pudieron conocer directamente. Sobre todo, las escuelas aceleradas de un pedagogo norteamericano, Henry Levin. Se parece mucho. Lo que pasa es que las han revestido de terminología freiriana y parece algo original.
Cuando miras un poco a fondo, ves que aportaciones originales hay pocas y las que lo son, justamente, son las más discutibles.
Su secreto es muy sencillo. Si toda la comunidad escolar, es decir, las familias, el profesorado, el barrio, por decirlo así, si todos nos creemos que podemos mejorar los resultados de la escuela y arrimamos el hombro para conseguirlo, seguro que las cosas funcionarán mucho mejor. Tanto a nivel de los contenidos académicos, como a nivel de la convivencia.

Y es verdad. Eso ocurre en todos los ámbitos de la vida, también en la escuela. Lo que pasa es que tampoco se cumple siempre. Cito en el libro una tesis doctoral realizada fuera del CREA, en la que se muestra que los resultados entre tres comunidades de aprendizaje acreditadas, y tres centros de características muy similares, que no son comunidades de aprendizaje, pues no hay diferencias significativas. Ni a nivel de convivencia ni de contenidos académicos. Son trabajos críticos con las comunidades de aprendizaje que en el CREA no se citan nunca. Solo citan sus propios estudios y estos siempre demuestran las comunidades de aprendizaje son una panacea casi universal.
En el libro analizo un artículo, también increíble, firmado nada menos que por 16 personas, entre ellas Ramón Flecha, que han publicado después de que en el verano empezaran a salir las denuncias. Pretenden
demostrar la calidad y eficacia universal de las comunidades de aprendizaje, cuando lo único que “demuestran” es que unas pocas CdA consiguen resultados académicos un poco (muy poco) por encima de la media de las escuelas catalanas. Y ello no con todos los alumnos, sino sólo con la franja de los que obtienen peores resultados. Luego generalizan y venden que está científicamente comprobado que las CdA, en general (o sea todas ellas) son las escuelas que mejores resultados obtienen tanto en lo académico como en lo convivencial.
¿Es habitual que un artículo lo firmen 16 personas?
No, no, no es habitual. Aunque casi todos los artículos del CREA, menos algunos firmados por Flecha u otros miembros de la cúpula, los firma mucha gente.
Este verano se denunció en elDiario.es que un artículo firmado exclusivamente por Ramón Flecha lo había escrito íntegramente otra persona del grupo, una de las que ahora salieron y están denunciando el caso. Esto es un fraude y, además, se han aportando pruebas tangibles, correos electrónicos, etcétera, en los que se demuestra que incluso las correcciones por indicación de la revista las hizo esta persona que no firmaba el artículo.
Digamos que el investigador principal de un proyecto suele firmar todos los artículos, es normal, aunque no los haya escrito, pero siempre acompañado de las personas que sí que han trabajado los artículos. Vamos, y 16 personas firmando un artículo, eso no es nada habitual.
Comentabas que había algunas prácticas en las comunidades de las que querías hablar…
Es sobre los añadidos a las comunidades de aprendizaje que comentaba, que sí son originales, y que se han criticado mucho. Se trata de lo del Club de los Valientes y la Cortina Mágica, de las que también hablo en el libro. No figura en el proyecto inicial de las comunidades de aprendizaje. Eso es un añadido posterior, y no sé de quién es idea. Es posible que del propio Ramón Flecha. Él tiene mucha decantación hacia eso del coraje, de la valentía.
Ha sido muy criticado lo del Club de los valientes ¿por qué no el club de las personas solidarias? ¿Todos han de ser valientes? Además, ser valiente en grupo es bastante fácil. Y lo de la Cortina Mágica… Condenar al ostracismo a un pobre crío porque ha cometido alguna falta… Creo que es bastante grave.
Siguen funcionando igual que lo hacían antes de supuestamente haberse disuelto
En diciembre conocimos la autodisolución del CREA. ¿Qué opinas, dada tu experiencia?
Dicen que han disuelto una red, que formalmente no existía, pero en cambio siguen funcionando como red. Como centro de investigación tampoco lo podían disolver oficialmente porque ya no existía como tal centro de investigación. Pero siguen haciendo exactamente lo mismo en sus medios de comunicación y en todas las revistas supuestamente científicas que publican. Decir que se disuelven es una pura estrategia mediática y quizá, incluso, legal. Es como decir a las periodistas, a la comisión de la UB que les está investigando, a la fiscalía y, en general, a todas aquellas personas e instancias que les critican algo así como: “Ya pueden dejar de meterse con el CREA porque ya no existe. O sea, una falacia más, puesto que Ramón Flecha, la cúpula del CREA y las personas que aun quedan en él siguen haciendo exactamente lo mismo que hacían antes de pregonar que se disolvían.


