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La supresión de aulas en Andalucía, y en otras comunidades autónomas, es una práctica ya común desde hace algunos años. La excusa, la bajada de la natalidad apoyada en la imposibilidad de levantar los conciertos con centros privados, que duran de cuatro a 10 años, dependiendo.
El sindicato USTEA, asegura, ha llamado a los centros educativos para recabar la información que estos tienen de cara al proceso de matriculación del próximo años. De esta manera ha podido recabar la información de la supresión de 410 aulas en toda la comunidad, desde la etapa de infantil y hasta la secundaria obligatoria.
Supresión en todas las etapas
Esta era la última frontera, puesto que todavía no había llegado a ella el dato del descenso de la natalidad como sí lo había hecho en infantil y primaria.
Estos 410 se sumarían a las 360 ya denunciadas a finales del año pasado y que habían sido suprimidas para este curso lectivo. Ambas cifras se sumarían 2.758 que han sido suprimidas desde la llegada de los populares a la presidencia andaluza. Un total de 3.528 aulas públicas cerradas en estos años.
Desde la Consejería aseguran que el sindicato debe referirse a las suprimidas por falta de alumnado, pero no tienen en cuenta las que se han abierto. De esta forma, informan que con la bajada de ratios, solo en infantil, se abrirán 200 nuevas aulas para el curso que viene.
Eso sí, la cifra total y definitiva del cambio en el número de aulas “no lo tendremos hasta septiembre”, aseguran estas mismas fuentes.
El Ministerio certifica la pérdida
Las cifras que publica el Ministerio de Educación, FP y Deportes no dejan muchas dudas. En los últimos 10 años, Andalucía ha perdido 2.617 unidades públicas entre infantil y secundaria obligatoria. En infantil el curso 24-25 tuvo 1.232 plazas menos que el curso 15-16; en infantil, la cifra fue de 1.874 unidades menos, y en secundaria obligatoria, hubo 489 plazas más.
Durante este mismo periodo, las unidades privadas aumentaron su número en las tres etapas. Poco más de 1.000 en educación infantil (recordemos que Andalucía devolvió 119 millones de los fondos europeos para crear plazas infantiles públicas); aumentó en 255 en primaria y 329 en secundaria obligatoria.
El sector público, según estas mismas estadísticas, aunque supone la inmensa mayoría del sistema educativos andaluz, no ha dejado de perder peso en esta década. Casi seis puntos porcentuales en el peso de las aulas públicas de infantil; 2,4 en las de primaria y 0,9 en las de secundaria.
Jubilados voluntarios
Esta supresión de aulas se suma a la publicación, hace unas semanas, del decreto que deber regir la posibilidad de que profesorado emérito jubilado pueda colaborar en centros educativos de la región. La previsión sería que pudieran acudir de nuevo a los centros hasta 2.500 docentes que ya hubieran terminado su etapa de trabajo.
No tendrían compensación económica ni relación laboral de ningún tipo, no podrían impartir enseñanzas y solo deberían estar en los centros para apoyar en formaciones para docentes o en actividades de gestión.
Desde USTEA se entiende que lo que hay que hacer es dotar a los centros con los recursos suficientes y, en el caso de las formaciones, que sean las administraciones municipales o autonómicas las que buscaran y contrataran perfiles profesionales adecuados para realizarlas. “El profesorado jubilado, dice un portavoz del sindicato, lo que tiene que hacer es descansar”.

