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La única tesis doctoral con elementos cuantitativos y una metodología cuasi-experimental, no pudo sostener que las actuaciones educativas de éxito publicitadas por CREA en INCLUD-ED tuvieran los efectos anunciados.
La evidencia científica internacional que avala las actuaciones educativas de éxito promovidas desde el CREA desde finales de los 90 no termina de ser tan evidente. Se trata, principalmente, de afirmaciones que salen de investigaciones realizadas por miembros de la red, sobre los resultados del proyecto INCLUD-ED, como si de pruebas cuantitativas se trataran, pero sin hacer ningún estudio fuera del marco cualitativo de investigación.
La única investigación que han intentado evaluar cuantitativamente los efectos de estas actuaciones educativas de éxito, desde ahora AEE, fue la tesis doctoral titulada Los centros escolares de entorno desfavorecido como Comunidad de Aprendizaje: éxito educativo y mejora de la convivencia, de 2019.
La autora es Macarena Bondía Salas, maestra en la Comunidad Valenciana que ha declinado hacer declaraciones sobre este trabajo y quien, después de la tesis, no realizó más trabajo académico.
Al cierre de esta edición, este periodista ha intentado recabar la opinión de Ramón Flecha, Marta Soler o Lidia Puigvert, entre otras investigadoras del grupo al respecto de los resultados de esta tesis doctoral. Ninguna de estas personas ha respondido.
No hay evidencia de mejor rendimiento
Como en otros documentos relativos a las AEE analizados en este periódico, la investigadora afirmó en su tesis que, en relación a la afirmación de que las AEE mejoraban el rendimiento académico, esta “no pudo confirmarse” porque “no hay evidencias estadísticas suficientes”.
Bondía confirma que en el periodo estudiado, se produce una leve mejoría de los resultados académicos en los centros que aplican las AEE aunque, “dicha mejoría es tan limitada que no puede comprobarse lo que afirman investigaciones tales como la de Flecha y Buslón (2016), quienes señalan que la implementación de las AEE contribuye a una variación muy significativa de los resultados académicos».
En este sentido, la investigadora continúa y afirma que los datos no confirman la subhipótesis sobre el rendimiento para zanjar que “el hecho de aplicar las actuaciones educativas de éxito no resulta determinante en referencia a la mejora académica del alumnado”.
A esto se suma que “el Grupo Experimental (el que aplica las AEE) disminuye su puntuación en las pruebas realizadas por la Conselleria de las pruebas diagnósticas externas que la propia Conselleria de Educación aplicaba anualmente a ese mismo curso”. “El Grupo Control, que no implementa Actuaciones de Éxito, ha logrado una mejoría relevante en ambos aspectos”, continúa.
El absentismo mejora parcialmente
“Podría decirse que las Actuaciones Educativas de Éxito han tenido cierta influencia” en la disminución moderada del absentismo en el Grupo Experimental. Es lo que recoge Bondía en su tesis.
La reducción, según los datos de que disponía la investigadora, había sido del 1 %, muy por debajo de los que ella misma menciona que se señalan en otros estudios, como el de Amador (2016) que habla del 20 % de descenso.
Dado que en el Grupo Control el absentismo aumentó en el mismo periodo, mientras se redujo en el Grupo Experimental y, dado también, que a pesar de esto, las cifras no son buenas, Bondía concluyo que se confirmó solo parcialmente el impacto de las AEE en el absentismo.
Menor confirmación sobre la convivencia
“Se confirmó muy parcialmente”, explicaba la investigadora, la subhipótesis de que “las AEE contribuyen a mejorar la convivencia en los centros de las pruebas diagnósticas externas que la propia Conselleria de Educación aplicaba anualmente a ese mismo curso”.
Para analizar esta convivencia, Bondía utilizó un cuestionario revisado que pasó a familias, claustro y estudiantes de ambos grupos.
La investigadora recoge que en los cuestionarios se han mostrado más personas de acuerdo con la afirmación de que la convivencia ha mejorado en los tres años estudiados en el GE que en el GC.
Según sus datos, las familias se muestran más positivas en los centros que aplican AEE en relación a la convivencia. El alumnado está satisfecho en ambos grupos de centros. Y, en cualquier caso, como recoge la investigadora, “no hay diferencias estadísticamente significativas en las valoraciones de estos agentes, por lo que se concluye que, el hecho de aplicar las distintas AEE no ha resultado significativo en la valoración del clima escolar”.
Entre lo docentes, son los del GC quienes puntúan mejor la convivencia. Una diferencia, sostiene Bondía, que es signigicativa.
Además, en relación al número de incidencias de convivencia, hubo menos en el GC que en el que aplicaba las actuaciones de éxito, por lo que aplicar estas “no ha sido un elemento clave de las pruebas diagnósticas externas que la propia Conselleria de Educación aplicaba anualmente a ese mismo curso”.
Propuestas de más investigación
La primera de ellas es retomar el trabajo hecho por Bondía unos años después, en los mismos centros, para determinar si una mayor experiencia con las AEE habría implicado la mejora que se esperaba en los indicadores.
Todo ello, habida cuenta de que se supone que con el tiempo transcurrido desde la puesta en marcha de estas actuaciones ya habría sido suficiente para ver las mejoras prometidas.
La investigadora también añadió la posibilidad de complementar su trabajo con estudio cualitativo para mejorar el conocimiento de las opiniones docentes sobre convivencia, la necesidad de analizar la frecuencia con la que se utilizaban las AEE en las escuelas o la posibilidad de contrastar los datos que ella obtuvo pero en otras provincias. Sus centros, hay que recordarlo, eran todos de Valencia.
Bondía recomendaba un mayor estudio cuantitativo que complementara la investgiación cualitativa realizada hasta la fecha, solo hace seis años. Según ella misma informa, el 42,3 % de la investigación que consultó «están llevadas a cabo con esta metodología (cualitativa), mientras que solo el 5,1 % de las investigaciones son cuantitativas, además del 3.8 % realizadas con metodología mixta y solo una de las realizadas con metodología mixta está firmada por un miembro de CREA en colaboración con otros autores».
Cómo se diseñó la investigación
Su investigación parte de tres hipótesis: las AEE mejoran el rendimiento académico de las y los estudiantes, mejoran la convivencia en donde se desarrollan, y también las cifras de absentismo.
Para llevarla a cabo, Bondía utilizó tres centros constituidos en comunidades de aprendizaje y otros tres, de características similares, que harían de grupos de control. Utilizó las calificaciones de estos grupos en las pruebas censales de la administración educativa autonómica, así como encuestas a familias, docentes y estudiantes.
El diseño tiene limitaciones claras. La primera es que la muestra de centros es pequeña. De esta manera, no puede generalizarse y decir que sus resultados son válidos para todas las comunidades de aprendizaje, da igual dónde se ubiquen, cosa muy habitual en las investigaciones promovidas por el CREA.
Otra es que estas comunidades llevaban uno o dos cursos implementando las AEE, de manera que el impacto sobre las tres variables estudiadas, todavía no era tan claro como en centros con una trayectoria mayor.
En cualquier caso, sí permite afirmar lo que se concluye: que su impacto es escaso, estadísticamente poco significativo.
La investigadora utilizó las notas finales de Matemáticas y Lengua en 4º de primaria y los resultados de las pruebas diagnósticas externas que la propia Conselleria de Educación aplicaba anualmente a ese mismo curso y que evaluaban las dos competencias básicas asociadas.
Para hablar del absentismo, utilizaron los registros de faltas de asistencia de todo el alumnado, de 1º a 6º en dos cursos: 2011-12 y en 2014-15 para ver la foto antes y después de las AEE.
Para hablar de convivencia, la investigadora modificó un cuestionario utilizado en México, que evaluaron expertos y que pasó por un análisis de fiabilidad y validez. Se hicieron tres, para familias, docentes y estudiantes.

