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El pasado mes de junio, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró en la Conferencia de Presidentes que habría un control sobre la FP privada. Después de años de crecimiento desbocado, principalmente en su versión a distancia y, en concreto, online parecía que se tomarían cartas en un asunto que mueve millones de euros al año y a miles de estudiantes y docentes.
Gobernar el éxito
Hoy, durante la clausura de la jornada de FP celebrada en el Ministerio de Educación, FP y Deporte ha aclarado su anuncio. Durante los próximos dos meses se someterá a información pública un Real Decreto que pretende poner cerco a la creación indiscriminada de centros de FP privada de los últimos años.
El texto, ha dicho Sánchez, pretende que quien se dedique a la formación «lo haga con exigencia y control» puesto que formar técnicos o sanitarios «no es un negocio cualquiera» ha afirmado. «La formación del futuro, aseguró, exige reglas y responsabilidad».
Con estas palabras, cumplía con lo que dijo en junio pasado: “Ha llegado la hora de que pongamos orden y control a la oferta de centros privados de FP que están proliferando en nuestro país. Porque hay muchos fantásticos. Pero también hay otros que no cumplen los estándares de calidad necesarios y son un problema para las familias, los estudiantes y las empresas que apuestan por ellos”, afirmaba.
Sánchez ha enumerado algunas cifras de estos años. Además de haber aumentado en 400.000 las plazas («el 97 % de ellas públicas», ha explicado,), de crear hasta 12.000 ofertas formativas, con una inserción laboral que ronda el 90 %, ha explicado que «el éxito trae riesgos».
Este riesgo tiene que ver con que la demanda se haya disparado y con que haya chavales que están pagando entre 3.000 y 9.000 euros por sus ciclos formativos. Y ha señalado que, aunque hay oferta privada a la altura, otra «no tiene la misma calidad, ni medios, ni prácticas ni conexión con el tejido productivo».
Más excelencia
Junto a este anuncio, Sánchez también ha explicado que pretenden abrir diez nuevos centros de excelencia que se sumen a la red de 75 que ya existe en todas las comunidades autónomas. Una red en la que haya una «formación puntera, innovadora y conectada con el sector productivo».
El presidente ha hecho hincapié en la necesidad de que la calidad de las enseñanzas, así como la accesibilidad a las plazas, vayan de la mano. «Esto es lo que está detrás de cada medida que ponemos en marcha».
Ha asegurado que, hoy, «el gran reto es gobernar el éxito» de la FP que ha duplicado su alumnado en muy pocos años, con 1,2 millones de jóvenes matriculados en esta oferta, desde la dual hasta los grados superiores.
La FP escolariza, principalmente en los ciclos superiores, a miles de jóvenes que ven en ella una interesante saluda formativa y de futuro laboral.
La pelea por dignificarla parece algo más lejana que hace algunos años, por más que en los ciclos de grado medio todavía exista un déficit de estudiantes que nos aleja de países de la Unión europea.
La asunción de la formación dual, que supone hacer prácticas en empresas desde el primer año de FP es un reto enorme, principalmente, para el profesorado que ha de encontrar y gestionar empresas y prácticas, que ha de coordinarse con las y los tutores de dichas empresas y que, además, ha de gestionar, en algunas comunidades autónomas, como Navarra, el doble de oferta de un curso para otro.


