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«No descartes más salidas», asegura al teléfono Esteban Álvarez, portavoz de educación del PSOE en la Asamblea de Madrid. Este histórico de la educación madrileña, tiene claro que se está produciendo una pugna por el control del Gobierno y el grupo parlamentario con dos corrientes que, aunque coinciden en los objetivos, no tanto en los tiempos y los procedimientos.
Para Juan Varela, responsable de Universidad de Más Madrid en la Asamblea, tres han sido las causas que han sellado, al menos de momento, los efectos de esta lucha de poder.
La comunidad universitaria
Al menos en parte, el enfrentamiento de la comunidad universitaria pública, encabezada por estudiantes y sindicatos y, seguida con menos intensidad, por los rectorados, ha sido un lastre para Emilio Viciana.
Tal como lo ve Varela, esto comenzó en el momento en el que los rectores y la rectora madrileños viajaron a Miami con Isabel Díaz Ayuso. En ese momento, la presidenta toma conciencia de que todo lo dicho por Viciana sobre lo bien que iban las negociaciones no era cierto.
Problemas, fundamentalmente, derivados de lo que la ley supone en la financiación, pero también en la gobernanza. Perder el 30 % del dinero anual que han de buscar en fondos privados, y ver cómo los consejos sociales asumen más control sobre unas cuentas ya pobres, se lo pone imposible a los rectores.
Esto, unido a varias jornadas de huelga en noviembre demuestran que lo prometido a Díaz Ayuso no se está cumpliendo en absoluto.
Corrupción en la FP
«Viciana no es político», explica Varela al teléfono. Esta es la razón por la que, al llegar a la Consejería y encontrarse con irregularidades por el troceado de contratos en centros de formación profesional, lo pone en manos de la justicia. No piensa en las consecuencias para el partido.
La última es que el que fuera director General de Secundaria y FP, José María Rodríguez Jiménez, ha sido imputado. Este ostentó el cargo cuando la actual consejera de Hacienda, Rocío Albert, era viceconsejera de Educación y cuando Enrique Ossorio, actual presidente de la Asamblea, era el máximo responsable de Educación.
Según esta misma fuente, ambos colocan a Viciana en el punto de mira.
Para Varela, lo que le ha pasado a Viciana ahora es lo mismo que le ocurrió a Pablo Casado, exlíder nacional del PP, y a Cristina Cifuentes, expresidenta madrileña, cuando levantaron las alfombras y aparecieron casos sospechosos.
Los «pocholos»
Finalmente, la pertenencia de Emilio Viciana a un grupo conocido como «los pocholos», liderado por Antonio Castillo Algarra, no ha ayudado.
Este grupo se hizo con el control, por decisión directa de la presidenta madrileña, de la Educación autonómica, también de la cultura. Son los impulsores de las leyes contra el colectibo LGTBI y las personas trans, también, como explica Varela, de la revisión de la hispanidad.
Varela cree que ahora son unos outsiders dentro del Gobierno. Y no solo por la salida de Viciana, sino por la salida de tres diputados de la Asamblea: el portavoz de Educación, y las de Juventud y Servicios Sociales. Todos ellos parte del grupo.
El cese de Viciana llega después de que le hubieran colocado a Mercedes Zarzalejo como número dos hace meses. Ella, aseguran diferentes fuentes, forma parte del núcleo duro del PP, pero no del círculo más cercano de la presidenta.
Esto se suma al hecho de que la negociación de la ley de universidades recae en el consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín, y la financiación sobre Miguel Ángel Rodríguez, que será quien tenga que lidiar con Rocío Albert, la responsable de Hacienda.


