Entrevista a Jordi Collet:

Entrevistas

“Sin las familias y la comunidad no puede hacerse buena escuela”

Entrevista al sociólogo Jordi Collet, que con Antoni Tort publica el libro 'Familias, escuela y comunidad': "Las familias no deben ponerse en el diseño metodológico de la escuela, pero sí que lo tienen que conocer".

Pau Rodríguez 14/2/2017

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© Sandra Lázaro García

Se empieza discutiendo sobre el papel de las familias en la escuela de sus hijos y se acaba defendiendo la implicación de todo el territorio en el modelo educativo. Así avanza esta entrevista al sociólogo Jordi Collet, y así se desarrolla el libro que ha escrito con el pedagogo Antoni Tort -ambos de la Universidad de Vic-, Escuela, familias y comunidad, coeditado por El Diari de lEducació -junto con Octaedro-, y que a partir de hoy podrán recibir todos los suscriptores.

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En el libro identifica diferentes tipos de familias: las visibles, invisibles y las hipervisibles. ¿A qué se refiere?

Nos referimos a que las diferentes familias tienen voces, presencias y visibilidades desiguales que hay que tener muy en cuenta. Por ejemplo, esto ocurre en las relaciones informales en la escuela, pero también en las participaciones en las AMPA o los consejos escolares, la investigación ha detectado que se dan procesos de colonización. Es decir, que puede haber escuelas con un 90% de familias recién llegadas pero que al AMPA sólo tienen adultos blancos y autóctonos. Hay familias que tienen mucha voz y mucha visibilidad -incluso son hipervisibles- y los hay que no tienen -invisibles-, y la escuela debe ser consciente de qué familias tiene y qué le llegan y pensar en cómo hacerla más participativa y democrática con todos. Porque si no recurrirá al tópico: “Hay familias -invisibles- que no vienen porque no les interesa”. Y no es verdad.

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Muchas familias migrantes no se acercan a la escuela porque no entienden el idioma. Esto lo explican muchos maestros.

Y no sólo el idioma, sino los códigos informales. A las familias de clase media los es más fácil. Pero si vengo de fuera hay pautas culturales que desconozco, y que pueden marcar mi relación con el tutor. Estas son las familias invisibles; las visibles suelen ser de clase media.

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¿A qué relaciones te refieres cuando hablas de códigos informales?

En la relación entre tú, maestro, y yo, padre o madre. ¿Te he de dar la mano? ¿Dos besos? ¿Tratarte de usted? Todo esto, si no lo sé, me aleja de ti. Es lógico. Para algunas familias chinas la maestra es una figura muy reputada, y en muchas ocasiones se pueden preguntar quién son ellos para atreverse a decirle según qué. Para entenderlo de una manera global, a veces utilizamos una metáfora: la escuela es como un país donde hay gente que llega con pasaporte y otros son extranjeros y no conocen sus mecanismos de participación, las tareas, los códigos …

¿Qué puede hacer una escuela o un instituto para implicar a las familias? Sobre todo aquellas que le son invisibles.

Lo primero que tiene que hacer, como siempre, es hacerse la pregunta. Y a partir de aquí, hay muchos campos donde avanzar: desde la página web -quién la hace, a qué responde, quién entra…- hasta revisar las entrevistas y reuniones con los padres y madres. En la universidad siempre decimos que es importante que los maestros comiencen las entrevistas con tres cosas positivas de cada niño, porque si no los hay que acaban convirtiéndose en un auténtico interrogatorio. Debemos ser conscientes de que las familias son diversas y desiguales y buscar las formas de eliminar los elementos y barreras de incomprensión mutua.

Si tuvieras que resumir por qué la participación familiar es importante para un centro educativo, ¿qué dirías?

Las familias son parte de la solución: sin ellas y sin la comunidad no puede haber una buena escuela. Si excluyes la familia, dejas fuera uno de los actores principales de la educación. Si hay escuelas es porque hay familias que tienen hijos -cuando no tienen, se cierran escuelas, como hemos visto-. El origen de esto tiene que ver con la historia de la escuela, que en España se remonta al siglo XIX con la ley Moyano, que construye un sistema educativo que se opone a las formas de socialización de las familias, al considerar -seguramente con razón- que educaban mal a los niños. Para ello se creó una escuela para las masas que fuera cerrada, con especialistas dentro para educar a los niños. Pero eso construyó una “gramática escolar” profunda que ahora nos cuesta mejorar. Por ejemplo: arquitectónicamente en las escuelas no hay salas para las familias. ¿Dónde esperan cuando van a una entrevista con el tutor de tus hijos?

¿Depende…?

En muchos casos estorbas, en el pasillo… La escuela no está pensada para la comunidad educativa, sino para los niños y maestros. Pero con las diferentes familias implicadas, la escuela es mejor. Y con la comunidad, también. Cuanto más alejadas están las familias, sobre todo las de clases populares y las recién llegadas, más propensión hay al fracaso. La participación de las familias vulnerables facilita el éxito escolar de todo el mundo. Por lo tanto, es también una cuestión de desigualdades, que sólo se subvierte si el sistema educativo se hace estas preguntas y da respuestas inclusivas.

¿Hay casos de escuelas que hayan conseguido hacer participar a las familias menos visibles?

Claro. ¡Por suerte cada día más! Lo hacen sabiendo que cuanto más normas haya y cuanto más inflexibles y más cerradas sean, menos participarán las familias alejadas. Debemos construir una “gramática blanda” de la escuela: con porosidad, espacios y momentos de encuentro… Hacer que la relación sea fácil. Hay ejemplos. La entrada a la escuela, en vez de ser a las 9 en punto, podría ser durante un margen de quince minutos, para que los maestros salgan fuera, las familias entren en el aula… Así estableces un espacio de diálogo y comunicación, aunque sea informal. Quizás, si las madres tuvieran este tiempo para comentarte cosas, luego a las 17  no habrá líos en el WhatsApp [ríe]. También hay casos donde las familias participan en la evaluación de la escuela, porque es necesario que nos digan cómo la ven, y casi siempre lo hacen en positivo pero con ideas de mejora.

Aun así, cuando planteamos la implicación de padres y madres en la escuela sólo nos viene a la cabeza, de entrada, el AMPA y las extraescolares. ¿Por qué?

Por las relaciones de poder que se dan dentro de la escuela, La pregunta es: ¿cómo construir un gobierno de la escuela más democrático? Que implique más presencia y más responsabilidades compartidas de docentes, niños, familias y comunidad. Si no, nos puede pasar como con la participación ciudadana: que a las familias sólo los dejaremos escoger los colores del banco del patio.

Así pues, ¿deberían poder tomar parte del diseño del modelo educativo?

La ley dice que deben poder participar en el proceso educativo de sus hijos, estar informadas y tener un lugar en los espacios de gobierno del centro. Deben poder colaborar, pero no desde una perspectiva de poder en que uno dice al otro lo que tiene que hacer. A veces, en una entrevista, el maestro le dice a la familia: “Lo que deberían hacer en casa es…”. Hombre, no.

También ocurre al revés: familias que dicen al maestro que tiene que hacer.

Exacto, lo mismo. Y en ambos casos se genera un conflicto. Por eso la escuela debe evolucionar hacia ser un espacio democrático. Y eso no quiere decir que todo el mundo decida sobre todo. Las familias no deben ponerse en el diseño metodológico y educativo, pero sí que lo han de conocer y se ha de explicar. Hay elementos que, además, permiten buscar acuerdos, como es el caso de los deberes, que implican a familia, maestro y niño. Tiene que haber un lugar y un reconocimiento de voz, de capacidades, de saberes y de poderes para todos.

¿Ha detectado si cada vez más las familias quieren decidir sobre todo lo que pasa dentro del aula? Algunos maestros lo manifiestan.

Sobre todo las de clase media. Cuando esto ocurre, tienes dos respuestas: cerrarles la puerta o atender la demanda latente de estas familias, que no es otra que la de tener un lugar en la escuela. Si a esa familia “pesada”, que todo el día agobia, le das un lugar, le dices con hechos que es importante para el centro, esto se acaba.

Jordi Collet / © Sandra Lázaro García

Entre los debates escolares que más afectan a las familias hemos citado los deberes. Hay otro: los horarios. ¿Deben poder decir algo?

¡Es clave! La escuela condiciona enormemente los horarios de las familias. Debemos evitar lo ocurrido en secundaria, donde de nuevo el 80% de los centros deciden unilateralmente que hacen horario de mañana. ¿Y las diferentes familias? ¿Y los adolescentes y sus diferentes realidades? Esto no lo pueden decidir los institutos o la Consejería solos. Ante medidas como estas hay casos como los de Olot o Granollers, donde se plantea, con estas u otras palabras, un modelo de escuela a tiempo completo. Es decir, donde hay un trabajo en red para coordinar los horarios de todas las educaciones en función de las necesidades de los alumnos y las realidades familiares, escolares, deportivas, musicales…

¿Una escuela es como es en función de las familias que tiene?

No sólo… La tarea de los profesionales es muy importante. Son una pieza clave. Hay institutos o escuelas que tienen una población muy similar y unos resultados y una tasa de fracaso muy diferente.

Este año Generalitat y Síndic de Greuges (Defensor del Pueblo) han puesto en marcha un principio de acuerdo para combatir la segregación escolar. ¿Las familias han de implicarse a la hora de reducir esta lacra?

Todo el mundo se debería implicar: el Departamento de Enseñanza, los municipios, la inspección, las escuelas… Y las familias. El problema es que en un contexto de casi mercado como el que tenemos, por más actuaciones que hagas para combatir la segregación, creo que nunca podrás luchar por completo contra la voluntad de las clases medias de escoger centro, porque tienen voz y voto. En mi opinión, lo que hay que hacer es desactivar las lógicas que rigen la actual elección de escuela, y en esta línea hice una propuesta para seguir pensando: que cada municipio o territorio -de entre 20.000 y 50.000 habitantes- tenga una sola escuela: la escuela-municipio.

Esto me lo tendrás que desarrollar un poco…

En un territorio de 20.000 habitantes tienes una escuela municipal, que está ubicada en diferentes edificios, y donde se agrupan los profesionales en función de diferentes criterios; docentes que, además, ya no son de una sola escuela, sino que son del territorio. Así la escuela trabaja con todo el municipio, con el museo, el teatro, el centro cívico, el horno, el taller mecánico, el estudio de arquitectura… Mi propuesta es pensar en una sola escuela-municipio, pero en realidad haciendo que las escuelas sean equivalentes, como ha propuesto recientemente Barcelona. ​​Y desactivas la elección. Es un poco lo que pasa en Finlandia.

Estaríamos hablando de municipalizar la educación.

Sí, está vinculado a este debate. Tú apuntas a la escuela-municipio, y luego ya verás cómo se agrupan. Desactivas el núcleo y la lógica del problema, que es la elección en un contexto como el nuestro, que es de casi-mercado.

¿Cómo encaja en este modelo la concertada?

No lo tengo resuelto. Pero en el debate sobre la pública-concertada también nos tenemos que poner de forma seria, porque está mal resuelto. Es un debate donde todos se sienten agraviados: la concertada porque está infrafinanciada y por eso las familias tienen que pagar, porque sus maestros hacen más horas; la pública, porque la concertada tiene menos alumnado recién llegado y de clases populares, etc…. Hay que resolver de manera positiva, y creo que la municipalización de la educación tal vez podría ayudar.

Volviendo al papel de las familias en la segregación. ¿Hay una parte de responsabilidad que debe recaer sobre ellas? Los estudios dicen que las familias huyen de las escuelas más estigmatizadas.

Cada vez más familias de clase media tienen las bases materiales de su bienestar en el conocimiento. En este sentido, la educación lo es todo para ellos. Si vivimos en un mundo de competición global donde cada persona se tiene que construir un proyecto personal competitivo, la elección de escuela deviene determinante para tus hijos. ¿Por qué hay gente dispuesta a mentir para ir a una escuela? ¿A exagerar una celiaquía? La sociología dice que la gente se adapta a las reglas del juego; y si estas son de competición y distinción, las familias juegan a ello. Pero, en mi opinión, no se trata de culpabilizar. A nadie. Desde la sociología, de lo que se trata, es de atacar las lógicas de fondo, las que nos llevan a la competición.

El libro habla de escuela, familia… Y comunidad. ¿Qué es la comunidad?

Tiene que ver con el ayuntamiento, que todavía tiene poco papel en la educación formal pero mucho a lo largo de la vida -cuna, adultos, PFI, apoyo escolar…-. También con las familias, con el territorio y la distribución urbanística, etc. Y con todas las educaciones que son tan importantes para la socialización: con el deporte, el ocio, la música, el arte, las lenguas, internet… Y los vecinos y las asociaciones, claro.

A menudo se invoca la participación de la comunidad de forma genérica en la educación, pero ¿es posible hacer que todos estos agentes tomen parte del día a día de una escuela o de un instituto?

Por suerte hay cada día más territorios, rurales o urbanos, que avanzan hacia aquí. Tiene que ver con las ciudades educadoras, los planes educativos de entorno, con los proyectos educativos de ciudad, las zonas educativas, las zonas educativas rurales, etc. Debemos coordinar y poner en plural las educaciones. ¿Quién lleva la educación de 0 a 3 años? ¿Y los comedores? ¿Y las extraescolares? ¿Quién accede a las escuelas de música del municipio? Las clases populares, no mucho. Con los idiomas, lo mismo. Si las viejas desigualdades estaban vinculadas a la obtención de un título, las nuevas tienen que ver con todo lo que le rodea. Y aquí los municipios tienen, además de incumbencia como en lo educativo, competencias y capacidades para hacer mucho como demuestran día a día decenas de territorios en todo el país.

Las llamadas oportunidades educativas.

Exacto. Los ayuntamientos deben pensar de los 0 a los 100 años una oferta educativa potente, de servicio público y bien financiada también para romper desigualdades. ¿Por qué los niños y niñas de clases populares en mi barrio con la flauta dulce en la escuela y los otros con la flauta travesera en la escuela de música y la orquesta de turno? Esto se debe resolver, y se debe hacer desde la comunidad.

En Girona algunos profesores de escuelas de música daban clase en escuelas, dentro del plan de entorno municipal.

Acercar la comunidad y las oportunidades educativas en la escuela es una opción muy interesante. Cuando dices a una madre que vaya a aprender el idioma en el centro cívico quizás no va, pero si le dices que venga a la escuela, quizá sí. ¿Por qué la música en la escuela no la puede hacer la escuela de música para todos? ¿Y el deporte? ¿Por qué la escuela es un espacio cerrado? En Badia del Vallés en la etapa 0-3 trabajan conjuntamente pediatría, guardería, espacios familiares, ayuntamiento… En Hospitalet hacen redes educativas 0-6. En Berga se promueven acciones para conciliar horarios laborales y familiares. En Sabadell se hace el programa ciudad-escuela. En Barcelona el programa Éxito. El trabajo de comunidad educativa a los pequeños municipios… Y así mil ejemplos en todo el país. ¡Al final estamos hablando de hacer las cosas en común y para todos! Construir lógicas diferentes, entender que todo el territorio es educador, preguntarnos cómo hacer de la piscina municipal -que es un espacio muy educativo- un lugar para todos, donde participen las familias. ¡La idea de fondo, en realidad, no es otra que hacer las cosas juntos! Cómo educar juntos y juntas en un proyecto socializador potente a lo largo y ancho de la vida sin barreras para nadie.

Estamos hablando de un cambio cultural, de concepción de qué es la educación.

En estos momentos a nivel global imperan dos lógicas. Una es la neoliberal: para tener escuelas mejores, tienen que competir. Aquí estarían los casos de Inglaterra o Suecia con las free schools. La otra es la neoconservadora, que tiene que ver con la idea de control: lo que deben hacer las escuelas es lo que dice el Gobierno. A veces estas lógicas están entrelazadas y se retroalimentan. Pero lo que vemos con la investigación es que ninguna de las dos funciona a medio plazo. ¿Qué podemos contraponer a esto? El hacerlo juntos. Comunizar las educaciones. La UNESCO dice que la educación es un bien común. Pues comunicémoslo. Este verbo nos permite construir otra lógica, que se puede ver aplicada a diferentes niveles: en el plano municipal en el trabajo en red, pero también en el trabajo en los claustros -trabajamos juntos, en vez de hacerlo por separado de manera aislada-, también en el aula, donde hacemos que los alumnos cooperen, aprendan a construir conocimiento ya crecer juntos, como ocurre en fuerza escuelas, en algunos institutos, en las escuelas de segunda oportunidad, en las guarderías, las escuelas de personas adultas… Hacemos escuela juntos con las familias y la comunidad. Si cosemos todas estas actuaciones, si las conectan, estaremos trenzando una lógica alternativa. Es la idea del co-munitzar: co-construir escuelas, co-producir conocimiento, co-educar (en el sentido de la “mirada violeta” que propone la Marina Subirats) y también de educar juntas personas diferentes, co-gobernar- de manera más democrática, convivir… y sin olvidar la lucha constante contra las desigualdades y por una igualdad de oportunidades para todos.

Jordi Collet / © Sandra Lázaro García

Comentarios

  • Leire Sierra Gomez

    Quisiera empezar agradeciéndote por esta gran entrevista la cual ha sido muy significativa y me ha hecho ver más claro la importancia de la implicación de la familia en el ámbito educativo. Tal y como has dicho “Las familias son parte de la solución: sin ellas y sin la comunidad no puede haber una buena escuela. Si excluyes la familia, dejas fuera uno de los actores principales de la educación.” Tanto el alumno como la familia son la base de la educación y su colaboración en este ámbito es imprescindible. Por una parte, como todos sabemos antiguamente el profesor estaba por encima de el alumno y la familia siempre decía que la razón la tenía el profesor sin ni siquiera importar la situación, pero hoy en día en cambio las familias están más atentas a los estudios de los hijos. Tener la opción de unos padres en cuanto a tomar alguna decisión importante es imprescindible, ya que la mirada es totalmente distinta. Por otra parte, muchas veces pensamos que el alumno no puede hacer algo y nos damos por vencidos sin saber lo que le pasa fuera de casa. Por eso, conocer a la familia, tener una buena conexión y relación con ella es un punto a favor en el desarrollo de cada alumno, ya que de este modo pueden aportar las dos comunidades su granito de arena para poder ayudar a el alumno que lo necesite.

    Es verdad, que las familias que vienen del extranjero, normalmente son principiantes en el colegio recientemente matriculado pero sin embargo, el echo de que tengan una cercana relación con el profesorado puede ayudar en el desarrollo de el alumno haciendo que se integre antes a el grupo.

    Hoy en día, todas las escuelas deberían de ser inclusivas, no estamos en el siglo XV sino en el XXI y ya es hora de tener escuelas donde se trabaja con equidad, diversidad e inclusividad. Pero para esto se necesita el apoyo de toda la comunidad educativa, no solo la de los profesores. Es en esto donde las familias tienen que creer y apoyar la inclusión para conseguir una escuela de calidad para todos los niños, los cuales tienen los mismos derechos.

    25/03/2019
  • Naia Cisneros

    Para lograr una educación de calidad en todo el alumnado, debemos tener en cuenta a qué tipo de alumnado nos exponemos, quienes son nuestros alumnos y de dónde vienen. Principalmente debemos de conocer el alumno en profundidad, cuáles son sus virtudes y en qué ámbitos necesita mejora. Además de ello, un alumno tiene una familia con la que convive aún más tiempo que con la escuela, un entorno donde muchas veces se le da menos importancia de la que debería tener. Por ello vengo a exponerles mi opinión sobre la relación familia escuela.

    Está claro que hoy en día la familia no tiene la importancia que debería tener en el ámbito educativo ya que muchas veces creemos que la familia se entromete en el desarrollo de los niños en la escuela. Pero esto no es así, la relación familia escuela se debería de gestionar de otra manera ya que la opinión de los padres de los niños que educamos los profesores es muy importante. Al fin y al cabo, un niño pasa más tiempo con su familia que en la escuela y es en el ámbito donde más desarrolla, por ello los dos centros del desarrollo de un niño deberían de estar unidos. Para ello se proponen diferentes maneras en las que los padres exponen su opinión con intención de una mejora para sus hijos. Como Jordi Collet dice y todos los ciudadanos lo podemos corroborar, hay diferentes tipos de familias, pero no por ello hay que menospreciar la opinión que exponen algunas de ellas por solo su apariencia.

    Lo que los profesores y familias tienen que tener claro es que ninguno de los dos es más que otro, ya que el querer ser más solo trae conflictos y eso perjudica en el desarrollo del alumno. Por ello se debe crear un ambiente positivo donde los profesores pueden educarlos de la manera que ellos creen que es mejor, ya que son ellos los expertos en ello, y donde las familias pueden exponer su opinión con intención de mejora.

    Además de eso, la escuela debe crear relación con la comunidad, que se centra principalmente en el pueblo. La idea que Jordi Collet da de hacer escuelas municipio me parece un tanto difícil. Es verdad que una escuela donde enseña a sus alumnos todo lo que tiene relación con su pueblo es positiva pero en mi opinión tiene un aspecto que es muy negativo. Este aspecto es la relación que dejarían de tener los niños de diferentes pueblos. Es decir, si se crease esta escuela basada en conocer su comunidad, se dejaría de mantener relaciones entre diferentes pueblos y eso repercute en las relaciones en mi opinión.

    En conclusión, hay que fomentar la inclusión en la escuela aceptando cada alumno como es, y aceptando el entorno en el que convive. Para ello la escuela debería de mantener una relación estrecha con las familias, con el fin de saber su opinión.

    25/03/2019
  • Oier Alkorta Irureta

    Askotan familiek hezkuntzan eta eskoletan garrantzirik ez duela uste dugu, eta ez ditugu aintzat hartzen haur guztien formakuntzan eta garapenean oinarritzen garenean. Dena den, eskolan sartu eta ikasle talde handi baten aurrean gaudenean, beren motxiletan hainbat liburu izateaz haratago, beste horrenbeste familia egoten dira. Hau da, ikasle bakoitzak bere barru aberats horretaz gain, ingurunea ere kontuan hartu beharra daukagu. Horregatik, zure elkarrizketari interesgarriari erantzuna emanez nire iritzia azalduko dizut.
    Alde batetik, oso garrantzitsua da familia guztiak kontuan hartzea. Izan ere, haurra bera ulertzeko baliabide oso ona da, eta familiaren ezaugarri horiek haurrengan transmitituak izango direla kontuan hartu behar dugu.
    Bestalde, familiaren aniztasuna ere aberastasun bezala hartu beharra dago. Hau da, familia guztiak ez dira berdinak, eta aniztasun horrek ikasleengan ere aberastasuna ekartzen duela kontuan hartu behar dugu. Horrela, haur guztiek denengatik ikasi baitezakete.
    Azkenik, familiekin tratu ona izateak irakaskuntza arloan baliagarria izan daiteke. Izan ere, tratu horrekin gurasoek zuregan konfiantza transmititu izanez gero, beraiek lasaiago emango lituzkete beren semeak ikasgelara.
    Hori guztia kontuan izanik, aniztasun horretatik ikasten jarraitu beharra daukagu. Aniztasun horrek aberastasuna dakartzalako. Eta, horrez gain, mota guztietako familiak izatea oso baliagarria da ikaskuntza irakaskuntza prozesurako eta inklusibitatea bultzatzeko.

    25/03/2019
  • Maite Zabala Eguren

    Jordi, zure elkarrizketa oso esanguratsua egin zait. Eduki berriak ikasi, hausnarrarazi eta jakin izan ditudanak zukutu ditut. Hainbat eduki azaleratu dituzu, baina familia eta eskolaren arteko harremanari indarra emango diot.
    Alde batetik, zuk esan bezala, kontuan izan behar dugu familia guztiak desberdinak direla, horri alde positiboa begiratu eta bertan elkarrekiko ulermena sakondu beharko genuke oztopoak ekiditeko.
    Beste aldetik, zalantzarik gabe, familiak eta eskolak haurren hezkuntza-erantzukizunak partekatzen dituzte, horregatik da beharrezkoa familiek eskolan parte hartzea, oinarrizkoak baitira. “Koedukazioa eskola eta familia sistemen artean suertatzen den sinergia da, haurrarekiko elkarlanean aritzeko gai direnean garapena eta hezkuntza bultzatzeko duten indarra biderkatzen dutelarik, familia eta haurrentzat babes faktore bilakatuz eta irakasleentzat asebetetze iturri” Alaitz Etxaniz Aranzeta. Bien ardura haurrak badira, elkarrekin aritu beharko dira, irizpideak batu eta osatzeko eta bitartekoak eta ahaleginak bat egiteko, haurrek antzeko jarraibideak izan ditzaten zentroan nahiz familian jasotzen duten hezkuntzan. Eskolaren eta familiaren arteko komunikazioa erraza eta elkarren arteko errespetuan eta konfiantzan oinarritutakoa izan beharko litzateke, horretan uste dut, denok ados gaudela. Dena dela, beti ez da hala gertatzen.

    Honen haritik, familiekin izan behar den harremanean muga jartzea beharrezkoa da, hala nola, umearen ongizatea mantentzeko. Askotan umeak deseroso sentitu al dira, eta hau kontrolatzea beharrezkoa da. Momentu oro, umeari adi egon behar da bere ongizatea mantentzeko eta heziketa hobetzeko.

    Amaitzeko, ez dugu atzean utzi behar aniztasunetik ikasi behar dugula, desberdintasunak egiten gaituelako aberats. Beraz, eskola inklusiboari gogor egin behar zaio kalitatezko hezkuntza bat ematez ume guztiak diren bezalakoak errespetatuz.

    2019/03/24

    24/03/2019
  • Ander Setien Iguaran

    La entrevista me ha parecido muy interesante, en el que he aprendido cosas nuevas y muy importantes para lograr el objetivo de trabajar en una buena escuela, donde se trabaja con inclusividad, equidad y diversidad. En esas buenas escuelas, las familias tienen un papel fundamental y eso, los profesores, tenemos que tener bien claro, porque sin ellas es casi imposible lograr el objetivo. A veces, los docentes nos confundimos y pensamos que estamos por encima de las familias, o al revés, las familias piensan que están por encima de los docentes. Hay que evitar eso, porque solo generan conflictos que dañan al alumnado. Las familias tienen que colaborar y ayudar al profesorado, que no se sienta solo y saber lo que hacen sus hijos en el día a día. No se puede excluir al alumnado, pero tampoco a una familia. Si eso es así, hay más probabilidades de fracasar. Con las familias implicadas, no cabe duda de que la escuela es y se hace mejor. La escuela, también, tiene que colaborar con el municipio, y esta idea es nueva para mi, pero muy enriquecedora. La escuela, trabaja con el municipio y así los nuevos conocimientos se aprenden mejor, de una manera diferente y más dinámica, partiendo la base desde el entorno que tiene cada alumnado en su municipio.

    21/03/2019

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