Aula

Premios ApS: el triunfo del trabajo conjunto y con sentido

Recopilamos un puñado de experiencias que dan buena cuenta del espíritu de los 302 proyectos presentados en la última edición.

Publicidad

Éxito educativo de los 16 proyectos premiados y de los ocho finalistas, pero éxito también de la última edición de los premios Aprendizaje Servicio (ApS). La convocatoria, que cumple cuatro años de la mano de Fundación Educo, la red Española de Aprendizaje Servicio y Edebé), ha pasado de los 146 proyectos que se presentaron en 2015 a los 302 de 2018 –de todo el territorio, con centros públicos, concertados y privados y también con entidades sociales–, muchos de ellos experiencias intercentros, lo que eleva el número de participantes a 583. El alumnado, por su parte, se ha incrementado de 22.735 a 44.154 en solo un curso.

El objetivo en todos los casos ha de ser, como persigue el aprendizaje-servicio, que los alumnos hayan aprendido haciendo un servicio a la comunidad, lo que les permite “aplicar y consolidar aprendizajes en conocimientos, habilidades, actitudes, competencias, despertando su talento y poniéndolo a trabajar para el bien común”. Pero la teoría se entiende mejor echando un vistazo a algunos de estos 24 proyectos recién reconocidos.

La suerte del principiante

Publicidad

En la categoría de fomento de la lectura, el CEIP Estela de Zurita (Cantabria) ha logrado el premio con su proyecto Nosotros leemos, ellos leen. Su directora, Eva González, relata cómo el proyecto surgió de una necesidad. A los alumnos les encantaba leer, pero no había un espacio habilitado. La biblioteca no entraba en un aula, en el hall no resultaba agradable, pues no había calefacción… “Se nos ocurrió instalarla en el patio, en un módulo de obra”, recuerda. Tenían la idea, pero les faltaba el dinero. Y ahí entró en juego el ApS. Hablaron con el alcalde y llegaron a un acuerdo: el Ayuntamiento les ayudaría a comprar el módulo pero a cambio serían socios todos los vecinos del pueblo. Al no tener libros de adultos, se pidió a cada persona, al formalizar la inscripción, que donase uno ya leído.

El trabajo comenzó hace un año. Los padres y madres, de por sí muy activos en el centro, pusieron el parquet flotante, la calefacción, pintaron la biblioteca, y los niños registraban los libros, los ordenaban alfabéticamente… La biblioteca se inauguró el 23 de abril de este año y hoy cuenta con más de un millar de ejemplares. Desde que existe, los miércoles los niños se quedan a comer en el centro, con su tupper, y los mayores, de 4º, 5º y 6º, desarrollan actividades de fomento de la lectura (marionetas, teatro, cuentacuentos) con los más pequeños.

Publicidad

“El éxito nos ha sobrepasado”, reconoce González, “Tenemos cuatro cajas pendientes, no damos abasto con el programa”. Otro éxito más en una escuela en la que había solo 15 niños de tres años hasta 2º de primaria cuando ella llegó hace 11 años. Hoy son 72 niños hasta 6º, y cinco maestros. Los alumnos ya no tienen que irse a otro pueblo más grande en autobús al llegar a 3º. Lo han logrado con un proyecto diferente, sin libros de texto, sin deberes ni exámenes, que huye de la metodología tradicional y apuesta por el aprendizaje por descubrimiento, un proyecto por el que los padres se decantan cada vez más. El ApS ha sido un paso natural, gracias a la información recibida en el centro de formación del profesorado. Y el Nosotros leemos, ellos leen ha sido solo el principio. Este curso están embarcados ya en otro proyecto, este con el IES La Albericia, de Santander, para señalizar un parque que se encuentra en un bosque, El picón, con los distintos tipos de árboles, los circuitos que se pueden realizar, las distancias, los ejercicios de calentamiento… un proyecto a dos años vista en el que alumnos de FP del instituto elaborarán módulos de carpintería mientras que los alumnos del colegio recabarán la información y la recogerán en los carteles.

También se estrenaban el curso pasado en ApS los alumnos y alumnas del IES Amparo Sanz de Albacete. Su proyecto Repoblando el futuro en las tierras de Albacete ha resultado finalista. Su directora, Carmen Monzó, coordinadora del proyecto con Carmen Hernández, resalta el valor de implicar a bachillerato, una etapa en que la sombra de la EBAU es demasiado alargada como para optar por metodologías diferentes, y a 10 profesores de diferentes departamentos.

A partir de ahí decidieron enfocar los esfuerzos a analizar la despoblación en el mundo rural, “un tema muy importante que quizá no nos está afectando pero lo hará en un futuro no muy lejano”. De hecho, la directora menciona cómo ha desarrollado un estudio sobre la matriculación en diversos centros educativos del entorno y en el suyo propio y se percibe una clara tendencia a la baja. el alumnado desarrolló su trabajo de campo en diversos pueblos el curso pasado, entrevistándose con alcaldes y con representantes de asociaciones vecinales para palpar los verdaderos problemas. Colaboraron la Diputación de Albacete y la dirección provincial del Ministerio de Educación, y el resultado es un libro con propuestas en cada una de las materias, desde mejorar la conexión a internet hasta arreglar las carreteras. “Al principio podía resultarles chocante ver que se iban de viaje pero no a Madrid a ver un museo, sino a un pueblo, pero se sensibilizaron, descubrieron que era un tema que les iba a afectar”, explica la directora.

Publicidad

Lidia Pulido es la directora del IES Arguineguín (Canarias), también nuevo en ApS. En sus palabras, el proyecto, Estimulación cognitiva y acompañamiento a mayores, premiado en la categoría de Inclusión, ha servido para “mostrar cómo somos, cómo trabajamos, cómo son nuestros alumnos, que se conozca no el ruido que hacen dos sino lo que puede llevar a cabo toda una masa silenciosa muy solidaria y con valores pero con un entorno sociocultural a veces bastante duro”. El instituto -desde hace dos cursos embarcado en una revolución metodológica y de formación del profesorado- se ha desprendido en parte de su mala imagen en la comunidad, y los mayores del centro cercano no les pueden estar más agradecidos. Ya les están llamando para retomar la colaboración este curso-. Es difícil encontrar una materia que no haya acabado participando en un proyecto en que psicología se ha encargado de la estimulación cognitiva; cocina, de rescatar recetas canarias tradicionales; lengua castellana y literatura de recopilar experiencias del pasado de los mayores para componer la obra de teatro Una mirada al pasado, pero en el que también han colaborado matemáticas o comercio… Un proyecto en que se han embarcado 187 alumnos y 29 profesores y que ha acabado salpicando a toda la comunidad educativa. “Los alumnos y alumnas han cambiado de escenario, pero además hemos logrado transmitirles conciencia ciudadana, de participación, la idea de que si detectamos una necesidad y creemos que podemos ayudar, estamos en la obligación de hacerlo”, resume Pulido.

Miguel Moscoso y Rebeca Goya, del CIP Salesianos de Navarra, han sido reconocidos con el premio solidaridad y Derechos Humanos en FP por su proyecto Electrónica TEA construyendo puentes para la comunicación. Sus alumnos y alumnas, de grado superior, de 18 y 19 años, acababan de aterrizar sin tener ni idea y se encontraban con dos profesores de dos módulos con el objetivo de demostrarles que podían hacer cosas por sí solos, no tanto enfocadas al mundo industrial, a la empresa, sino con un enfoque más social. En contacto con la Asociación Navarra de Autismo y el colegio Santa Luisa de Marillac, fueron descubriendo cómo podían facilitar el aprendizaje de esos niños y niñas. Apasionados de las metodologías activas, sus profesores tuvieron que gestionar el subidón excesivo cuando sus alumnos veían que podían inventar y desarrollar dispositivos capaces de ayudar, el bajón cuando se daba la situación inversa, recordarles que hay más asignaturas, ayudarles a organizarse los tiempos… “Para ellos es más fácil que llegue el profesor y les explique las cosas. Esto era nuevo para todos, y todos aprendimos”, reconoce Moscoso.

Publicidad

“Para los alumnos, el aprendizaje ha sido más significativo. Se les ha quedado más porque han aprendido por ellos mismos. Han salido ganando. Vienen de bachillerato y han logrado más habilidad manual, una visión global de todo el ciclo… y ha sido emocionante ver que podían ayudar a esos niños y niñas”. Entre los dispositivos, un gestor de turnos para jugar, con luces y botones, una agenda de actividades y un panel de rutinas con un temporizador para saber cuánto tiempo falta para acabar cada actividad, un juego para relacionar conceptos con recompensa en forma de pompas de jabón o una sala multisensorial cuyos destinatarios probaban este mes de septiembre, tras el trabajo del curso pasado. “Pensábamos que esto se acabaría en septiembre pero, de momento, se alarga: nos llegan propuestas de otros centros para que expongamos lo que hemos hecho allí o de docentes que nos preguntan cómo replicarlo”, explica Moscoso. Todos los materiales, también los contenidos curriculares del ciclo adaptados al proyecto están disponibles en la web.

Ideas humildes que se crecen

Amigos activos ha ganado el premio Hábitos saludables-prevención de la obesidad, con el CEIP Valdespartera (Aragón) como impulsor y 41 centros en red. La experiencia surgió hace cuatro años en seis centros, como “un proyecto interdisciplinar para trabajar diferentes aspectos enfocados a un evento principal: una convivencia deportiva, desarrollando tareas competenciales preevento, durante y postevento”, según Daniel Martín, que acumula cargos: coordinador del proyecto, dinamizador de sector, dinamizador de centro, tutor y especialista de FP.

Publicidad

Los seis centros se convirtieron en 21 el curso siguiente, cuando arranca también la colaboración con Familias Unidas, desarrollando un proyecto deportivo en Nicaragua. El tercer año eran ya 41 centros organizados en ocho sectores a efectos de la organización. El crecimiento –hoy son 47 centros– fue hasta cierto punto inesperado para aquellos “seis locos, amantes de la educación física, que queríamos trabajar de forma diferente, por tareas competenciales a través de educación física, lengua, arts, matemáticas, inglés…”, rememora Martín.

El ApS se prestaba a la perfección para su objetivo de convertir a los alumnos en protagonistas, “no solo en lo relativo a la actividad física, sino en movilizarle a la acción, a ofrecer un servicio a la comunidad”. Las acciones cada vez van a más, con su vertiente en cooperación al desarrollo que ha servido para dotar de un paquete básico de salud a 500 niños en Nicaragua, gracias a las camisetas solidarias vendidas en el encuentro solidario del curso pasado. Y con el propósito de desarrollar un proyecto interdisciplinar que aúne a todos los ciclos y equipos didácticos de primaria. O de incorporar ahora actividades en el medio natural. “La idea es ser cada vez más amigos y más activos”, concluye Martín.

Publicidad

Beatriz Moraga es secretaria y profesora de dibujo en el IES La Cabrera, ganador del premio Solidaridad y Derechos Humanos en Secundaria por Luz y Color para dignificar el espacio. “Yo hacía trabajos murales y cosas con los chavales, pero no me convencía, me faltaba algo. Me puse en contacto con una amiga arquitecta que había desarrollado intervenciones en hospitales, en zonas del dolor, Paula Gómez, y le planteé que quería hacer algo, cómo reutilizar materiales y mejorar el centro a través de la luz y el color. Descubrí que lo que me faltaba era que los mismos alumnos fueran los protagonistas”, destaca.

El proceso se inició en 2016 y adquirió su plenitud el curso pasado, con los alumnos empleando el color, la palabra, los mensajes motivadores, fuera del aula, para mejorar el centro. Poco después dejaban también el centro y mejoraban el entorno. A raíz del contacto con el Ayuntamiento, daban una solución mejor para un túnel pintarrajeado en las inmediaciones del instituto. “Hay un empoderamiento de los alumnos, que no solo mejoran su centro, su entorno, sino que entienden que no tiene sentido si no lo mantienen, si no lo cuidan”, relata Moraga.

Tampoco ahí se iban a quedar. En Semana Santa un grupo de ocho alumnos y cuatro profesores visitan el Sáhara e intervienen en un hospital en un campo de refugiados, a través de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Alcobendas-San Sebastián de los Reyes (Madrid). “Este año continuamos con las tres intervenciones: en el centro, en el entorno cercano y en el Sáhara. El proyecto de mejorar el espacio a través de la secretaría de forma bastante humilde ha subido como la espuma”, reconoce Moraga.