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ANELE y las editoriales sancionadas recurrirán a la Audiencia Nacional

El sector considera la sanción de 34 millones "arbitraria e injusta" y defiende que el Código de Conducta está dentro de la legalidad y pretende evitar "situaciones de soborno y corrupión".

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El viernes pasado se conocía que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sancionaría a 33 empresas editoriales de libros de texto y a la asociación ANELE, que las agrupa, por haber pactado políticas comerciales y haber presionado a algunas editoriales a acogerse al Código de Conducta que se redactó en su día.

La denuncia ante la CNMC fue hecha por la Editorial Vicens Vices ante lo que consideraron presiones y amenazas por parte del sector para acogerse al Código de Conducta.

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La Comisión, tras estudiar el caso y pedir documentación a las empresas afectadas en la causa, decidió que estaba probada esta política de fijación de políticas comerciales que frenaba la competencia entre las editoriales. También considera probado que hubo presiones tanto de las editoriales como de la propia ANELE sobre la competencia, algunos centros educativos e, incluso, algunas administraciones públicas.

ANELE ha hecho público un comunicado de prensa en el que asegura que tanto la asociación como el resto de las compañías sancionadas que habrá un recurso contencioso-administrativo en la Audiencia Nacional, puesto que creen que su actuación ha sido la correcta a la hora de evitar, con el código de conducta, «situaciones de soborno y corrupción en la selección y prescripción de libros de texto, que perjudican a las famlias y aumentan el precio del material escolar».

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ANELE defiende su actuación, así como la de sus asociados y la redacción del propio código, uno de los puntos importantes de la sanción, junto al de las políticas comerciales en relación al material escolar digital. La Asociación afirma que el texto es similar al de otros mercados parecidos al del libro e texto, como el farmacéutico, además de parecido al surgido en países como Italia o Estados Unidos. El objetivo básico, dicen, es evitar «regalos, obsequios o productos de todo tipo a los docentes y centros de enseñanza como contrapartida a la selecció que, cada año, realizan de los libros de texto que deben utilizar los alumnos».

En el comunicado de la Asociación nada se comena nada sobre la cuestión relacionada con el material educativo digital, sobre la que la CMC también se pronunció sancionando a parte de las editoriales y a la propia ANELE, aunque fuentes de la asociación asegura que el recurso hace referencia a todas las sanciones.

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