aprendizaje-servicio

Vivimos inmersos en una sociedad donde el consumismo se presenta como motor económico y promesa de libertad, hasta adquirir rasgos casi religiosos. Este artículo analiza críticamente ese imaginario y plantea el consumo responsable como una práctica ética, social y política. Más allá de la decisión individual, defiende la formación y la acción colectiva del consumidor ciudadano como vías para impulsar un desarrollo sostenible y mantener viva la esperanza de cambio.

En este texto descubrimos cómo el aprendizaje-servicio puede cambiar la mirada de los jóvenes sobre sí mismos y sobre la comunidad. A partir de proyectos reales —como enseñar competencias digitales a las personas mayores o impulsar el cuidado del medio ambiente con los más pequeños—, el artículo muestra cómo el reconocimiento convierte a chicas y chicos en agentes de cambio y propone estrategias concretas para hacerlo posible.

Reducir la fiebre fascista con educación. Ante el preocupante auge de simpatías fascistas entre los jóvenes, la educación debe formar el pensamiento crítico, la empatía y el compromiso cívico. El aprendizaje-servicio es una respuesta poderosa: conecta con la realidad, construye comunidad y promueve fraternidad, solidaridad y gratuidad. Una pedagogía capaz de desactivar el odio y reforzar un nosotros basado en la justicia y la cooperación.

El Banc de Sang i Teixits, con el apoyo del GREM, transforma desde 2006 la donación en una experiencia educativa única. El programa Aprende, participa y colabora con la donación de sangre invita a niños, niñas y jóvenes a ser agentes de cambio, aprendiendo ciencia y valores mientras contribuyen al bien común.

Chicas y chicos llegan con las mochilas llenas (que no vacías) de experiencias, relaciones, actividades, emociones, y conocimientos, pero también…

Están promoviendo la salud en sus comunidades; favoreciendo el bienestar de las personas mayores; apoyando la reinserción de reclusos; luchando…