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Creo que cuando una persona tiene un número elevado de seguidores en redes sociales debería ser consciente de su responsabilidad a la hora de comunicar, pues lo que diga o exprese puede tener cierta repercusión. Sin embargo, y aunque quizás no estemos en el mejor momento para decir esto, considero que no tiene otro tipo de obligaciones que se le quieren adjudicar, como, por ejemplo, cuando se le exige opinar de todo. He visto muchas presiones y críticas en redes hacia compañeros y compañeras por no expresar su opinión sobre algo o por no tomar partido.
Soy muy consciente de la importancia de tocar determinados temas en redes. Estas, dejando a un lado lo negativo, pueden ser una gran herramienta para concienciar y para visibilizar. No obstante, creo que no es justo pedir a una persona que opine de todo o que muestre públicamente su posicionamiento sobre asuntos concretos, por el simple hecho de contar con muchos seguidores.
Quiere ser la novia en la boda y el muerto en el entierro
En mi caso, puedo decir que cuando hay una noticia de actualidad sobre la que me apetece publicar algo, no suelo escribir nada yo, no me considero preparada para hacerlo, no soy “todóloga”. Suelo compartir las publicaciones de personas más implicadas y con más cercanía con el tema. Recurro a cuentas que conozco y que son fiables, compartiendo su contenido. Porque creo que ellos deben ser los protagonistas, no yo, buscando una frase lapidaria que pase a la historia. No se trata de crear contenido. Se trata de compartir el de otros que saben más que yo o que son los afectados por el suceso que sea.
Es increíble ver las redes cuando pasa algo relevante. Parece que es una competición a ver quién escribe la mejor frase, la más metafórica, la más filosófica, la más inteligente… Aunque, como siempre digo, no seré yo quien tire la primera piedra, seguro que también he caído ahí. No tengo dudas al respecto. Poco a poco se va aprendiendo o tomando decisiones sobre lo que queremos o no queremos hacer en redes sociales.
Haz lo que yo digo, no lo que yo hago
Vaya por delante que en redes hay perfiles maravillosos que tratan temas sociales, controvertidos e indispensables con una gran sensibilidad y respeto. No nos referimos aquí a esas cuentas. Hablamos de personas que escriben tuits, posts o graban reels con la única finalidad de impactar o emocionar con una frase inolvidable, esperando que se haga viral y así poder ganar más seguidores.
Es posible que esa persona que tanto escribe sobre un tema en particular no haga nada más al respecto fuera de las redes. Puede ser que no sea solidaria o comprometida. Puede ser que sí, puede ser que no, ¿podemos saberlo únicamente por sus publicaciones? Al fin y al cabo, hoy día parece que ya no importa ser buena persona, lo fundamental es aparentarlo.
Quizás solo esté en su casa dedicándole cinco minutos, dos horas o dos días a esas publicaciones. Quizás solo se haya pasado por una herramienta de IA. Además, muchas de estas citas no son originales, sino plagiadas de otros perfiles o de otras plataformas. Eso también es frecuente en redes sociales: copiar lo que funciona. Probar una estrategia tras otra hasta que suene la flauta.
Cierto es, y esto también hay que decirlo, que este tipo de publicaciones, como comentaba al inicio, pueden contribuir a visibilizar o dar apoyo. Aunque, como también indicaba, a veces parece que es más para alimentar nuestro ego que para otra cosa. Es mi percepción. Creo que hay de todo, lo complicado es distinguir las intenciones, pero quizás esto no importa si el mensaje se transmite y se contribuye a dar voz a colectivos que no tienen un altavoz propio.
Que conste que, si me pongo en el lugar de las personas afectadas por una circunstancia adversa, quizás también me gustaría sentir ese apoyo en redes, que me defendiesen, pudiendo contribuir, de esa forma, a que se hable de mi caso, fuese el que fuese. No podemos negar que, hoy en día, las redes son la última esperanza para la protesta y la reivindicación de mucha gente. Esto también lo comprendo.
En ese mismo sentido, igualmente entiendo que si una actriz, un cantante o una persona famosa decide subir un vídeo a sus redes sobre una determinada causa, esto puede tener muchísima más repercusión que la publicación de una persona anónima que esté implicada en un conflicto, pero ¿esto supone que tienen la obligación de hacerlo?
Pretender ser juez y parte
Hemos visto cómo se ha criticado a cantantes por no posicionarse sobre cuestiones humanitarias o asuntos políticos de actualidad. ¿Quién decide sobre qué hay que opinar y sobre qué no? Criticar a una persona por no posicionarse en un cierto tema no lo veo nada claro. Puedo entender esa idea, pero no termino de compartirla. Esa exigencia. Esa supuesta obligación.
Al igual que, como decía, pienso que publicitarte como defensor de causas nobles no tiene por qué implicar de forma directa que seas buena persona, o alguien solidario. Tampoco creo que debamos presuponer cómo es una persona que no habla de determinados temas en redes sociales. Yo no sé si es generosa o no lo es. Si es solidaria o si no lo es.Nunca me atreveré a presuponer aspectos de su vida que no haya expresado de manera explícita.
Tampoco me atreveré a afirmar que no defiende los derechos humanos porque no lo manifieste en redes sociales. Todas esas opiniones las puede tener fuera de redes, en su vida diaria. Publicarlas en Internet es una decisión personal. De la misma manera, hay gente que decide exponer experiencias complicadas que tiene en su vida y gente que no lo hace, pero las primeras no tienen por qué sufrir más que las segundas (motivo por el que considero que siempre se debe ser amable, nunca sabemos quién está detrás de un perfil).
En todo caso, cuando alguien hace una declaración de forma abierta, entonces sí decidiré lo que me parece y actuaré en consecuencia. Me ha pasado con un gran cantautor, un grandísimo poeta. Desde que escuché entrevistas suyas defendiendo las corridas de toros, para mí cambió todo y no puedo verlo igual. Nunca iría a un concierto suyo, no sería capaz de separar esas dos facetas de su vida. Pero hay gente que sí las separa, y me parece bien.
Tampoco se me ocurriría decirle a una amiga mía que no vaya a sus conciertos. Al fin y al cabo, entiendo que es una persona adulta que puede informarse y tomar sus decisiones. Ni se me ocurriría empapelar la calle con su foto yendo al concierto o insultarla por ser protaurina.
En redes se hace. Se coge la parte por el todo. Se interpreta cualquier comentario según nos convenga, según nuestra experiencia de vida o nuestra ideología. Según nuestros sesgos, esa palabra que está tan de moda ahora mismo. Además, es que esa amiga podría ser taurina o no serlo, que vaya a un concierto solo significa que le apetece ir a disfrutar de ese artista, nada más. No tiene que tener el mismo modo de ver la vida que puedo tener yo, ni el mismo modo de defender sus ideas, que pueden coincidir o no con las mías. ¿Solo existe un modo de defender las ideas? ¿Por qué atribuimos ideas y posicionamientos a personas que no las expresan abiertamente?
Pues lo mismo si das un like o sigues a alguien. Incluso cuando haces un retuit o compartes la publicación de otra persona, ¿puede alguien saber al cien por cien por qué lo has hecho? Entiendo que habrá ocasiones en que sea muy obvio. Pero creo que, en la mayoría de los casos, hacemos nuestras propias interpretaciones.
En muchas ocasiones se juzga, se hacen capturas de pantalla, incluso se llegan a fiscalizar los likes (en las redes que se puede), señalando, ya no lo que se hace, sino también lo que no se hace, lo que no se comparte o lo que no se defiende. Supongo que avivar un poco de hate podrá ser beneficioso para “nuestra causa”, sea la que sea. Este reel de Alberto Soler al respecto resulta muy clarificador. Además, no debemos olvidar que los radicalismos venden, y mucho, en redes sociales. Y quien escribe en esos términos lo sabe y lo alimenta.
A palabras necias, oídos sordos
Cada cual debe llevar sus redes como crea conveniente. Por supuesto, igualmente existe la libertad de criticar a los demás, de asediarles, acosarles y ponerles en la diana porque no hablan de los temas que alguien considera como centrales o porque se defienden opiniones diferentes. Un conmigo o contra mí de manual. Quizás deberíamos plantearnos si esta libertad no tendría que tener algún límite.
No mostrar algo en redes sociales no quiere decir que no pueda ser parte de tu vida, más incluso que de la vida de aquellas personas que lo muestran día sí y día también. Si viajas y no lo muestras en redes, ¿ya no viajas? ¿Por qué con otros temas, si no te manifiestas, se da por hecho que piensas lo contrario y pueden llegar, incluso, a emplearlo para atacarte?
Personalmente, esto no lo permito en la vida analógica, así que mucho menos lo voy a permitir en la digital: no me voy a posicionar porque me lo impongan. Nadie tiene que obligarte a hablar de nada, por muchas amenazas veladas que haya, por muchas críticas indirectas o directas que te hagan.
En las redes sociales, en tus redes sociales, escribe, comenta y comparte lo que estimes oportuno en cada momento. Y protégete cuando lo consideres necesario. Por salud mental. Decide hasta qué punto quieres meterte. Hasta qué punto quieres contestar o responder a burdas provocaciones. Eso sí, siendo consciente de que, tanto lo que hagas como lo que no hagas, será criticado. A ese nivel hemos llegado.
Como decía, considero que una persona puede decidir no posicionarse en redes sociales, siendo muy militante y activista fuera del mundo digital. Recordemos que existen otros contextos y otros escenarios.
Dime de qué presumes y te diré de qué careces
Quizás deberíamos reflexionar un poco más y darnos cuenta de que no somos importantes por “despuntar” un poco en redes sociales. Ni porque nos llamen para impartir una charla únicamente por tener muchos followers. Creerse el ombligo del mundo, pensar que media humanidad nos lee o nos escucha y que lo que decimos sienta cátedra, desde mi punto de vista, solo demuestra estrechez de miras y poca capacidad para escuchar y aprender de los demás. Las redes sociales nos han hecho sentir demasiado importantes, pero no nos vengamos arriba.
Yo no intento convencer a nadie. No soy política ni tengo aspiraciones en ese sentido. Mis opiniones las doy cuando considero y a quien yo decido. En el contexto que quiero. Y tengo que decir que casi siempre lo hago con inseguridad. Porque no suelo estar segura de nada. Me gusta escuchar más que hablar, sobre todo de áreas que no domino, es decir, básicamente todas. Escucho, aprendo y en muchísimos casos cambio de opinión y rectifico.
Pero las redes piden seguridad. Se nutren de ella. Si una persona habla con seguridad, tendemos a creerle. Y nada más lejos de la realidad, para mi gusto. Cuanto más estudiamos un tema, más nos damos cuenta de lo que nos queda por aprender. Y, como decía en un artículo anterior, en redes se nos quiere hacer creer que se puede dar respuesta a cuestiones difíciles mediante un reel, en una story o en un tuit de 280 caracteres. Va a ser que no.
Pero nos quedamos con esas pinceladas porque nos las ofrece nuestro influencer de confianza. Yo solo os invitaría a reflexionar: ¿cómo es que esa persona tiene opiniones de todo y más? ¿Cómo es que puede impartir charlas de casi cualquier cosa? Esto ya quedó hablado también anteriormente. Quizás ahí falte un poquito de ética.
Lo que dice Juan de Pedro, dice más de Juan que de Pedro
Concluyendo, que alguien no ofrezca una opinión sobre algo redes sociales no quiere decir que no la tenga. Que alguien no diga que está sufriendo o pasando por una situación complicada, no quiere decir que ese no sea el caso. Que alguien no se defienda de un ataque, no significa que el que calla otorga. Simplemente significa que no está diciendo nada de determinado tema en redes sociales, que no tiene ganas o tiempo de bajar al barro al que otros quieren empujarle y que decide qué facetas de su vida quiere compartir.
En redes, cuando veáis capturas, comentarios, críticas abiertas o sutiles referencias, continuando con la sabiduría del refranero español que nos ha acompañado durante toda esta reflexión, únicamente espero que tengáis en cuenta que “Lo que dice Juan de Pedro, dice más de Juan que de Pedro”. Pedro ya hablará cuando estime oportuno. O no.
Con todo esto, no quiero decir que no haya que defender causas nobles o que no tengamos que tener principios, solo digo que podemos decidir no mostrarlo en redes y que esto debería respetarse. Obviamente la gente que opina sobre cuestiones sociales o de actualidad en redes, se expone a muchísimo hate y realiza un trabajo muy necesario que yo admiro, agradezco y aplaudo. Únicamente digo que deberíamos respetar a las personas que deciden no ofrecer su opinión sobre determinados temas. Cada persona tendrá sus motivos. No intentemos imponer a los demás lo que creemos que debe ser desde nuestra pequeña parcelita de realidad, juzgando desde la posición que nos haya tocado vivir. Abramos nuestra mente para entender que otros contextos y otras circunstancias existen. Las redes sociales deberían servir, al menos, para eso.


