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La preocupación por el uso de las pantallas y, sobre todo, por Internet y las redes sociales, ha escalado en los últimos meses de manera absoluta.
Comunidades autónomas, después de inversiones millonarias en digitalización, han dado un paso atrás en el uso de tablets y teléfonos móviles en sus centros educativos, mientras Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, anunciaba la prohibición del uso de redes sociales antes de los 16 años.
En este contexto, Aldeas Infantiles acaba de publicar una guía bajo el título de Enredados con las pantallas. Guía práctica para acompañar a la infancia y la adolescencia en una convivencia digital responsable. Con ella, según han explicado sus responsables, esperan dar elementos prácticos para que familias y profesorado puedan hacer frente al uso de los dispositivos por parte de niñas, niños y adolescentes.
Laura G de Rivera es periodista especializada en contenido científico y, además, la responsable de la redacción de la guía.
Ha dibujado un panorama muy complicado en el que señala a las empresas dueñas de las plataformas sociales como uno de los pilares de lo que se ha llamado en la presentación pandemia global de salud mental no diagnosticada.
G. de Rivera tiene claro que estas compañías solo tienen un interés, que es el de enriquecerse con el mercadeo de los datos que recupera después de horas y horas de uso por parte de NNA de sus servicios.
Información que no se refiere solo a sus geolocalización o edad, que también, sino a sus gustos, sus miedos o necesidades. Lo ha ejemplificado con los contenidos de cosmética a los que se exponen niñas cada vez más jóvenes, de hasta 8 años, en las redes sociales.
También en el acceso y consumo de pornografía por parte de los chicos. La práctica totalidad de ellos han tenido acceso antes de los 16 años. Y el consumo medio comienza a los 12.
En la presentación de la guía también han participado Mar España, directora de la Plataforma Control Z; Pedro Puig, presidente de Aldeas Infantiles, y Mercedes Bermejo, psicóloga clínica y experta en infancia y adolescencia.
G. de Rivera ha señalado cómo las plataformas no solo están afectando a la salud cerebral y emocional de chicas y chicos, sino que afecta también a las relaciones relaciones personales, entre otras cosas porque las personas adultas también hacen un consumo elevado de pantallas.
Pero no solo. El algoritmo, mediante los sistemas de recomendación de contenidos, van analizando el consumo que cada persona hace de las redes sociales y va sirviendo, de forma acrítica e involuntaria, lo que se espera que quieran. De esta forma, se llega a momentos como el actual, con una enorme cantidad de desinformación, de vuelta atrás en avances logrados por el feminismo, al aumento de los discursos de odio, machistas o racistas.
La guía
El contenido de la guía está ordenado en capítulos en los que se tratan nociones como la privacidad, la huella digital o la identidad digital. Otras como el oversharing (la sobreexposición) o el sharenting (la exposición que hacen las familias).
Tras la explicación de los conceptos, la guía ofrece algunos de los posibles riesgos a los que se exponen o se ven expuestos las y los menores. Por ejemplo, en cuanto a la privacidad, puede haber una normalización de la exposición continua, la pérdida de control, el grooming (práctica por la cual, un adulto se hace pasar por menor para ganarse la confianza de otro para, por ejemplo, obtener imágenes íntimas o sexuales).
Después de los riesgos llega el turno a las recomendaciones prácticas. Por ejemplo, educar el valor de la intimidad, no compartir información personal, fotos o ubicación, pensar dos veces ates de publicar, rechazar las cookies o prestar atención a la seguridad.
Además de los riesgos con los datos, la guía dedica buena parte de sus páginas al oconsumo de contenido inapropiado por parte de las y los menores como la pornografía. También el uso de plataformas como Onlyfans donde pueden vender y comprar contenido sexual; los peligros de la desinformación, etc.
En este capítulo, la guía va desgranando claves para actuar ante cada cuestión. Por ejemplo, ante los discursos del odio, habla de la importancia de educar a chicas y chicos en el uso de un lenguaje respetuoso, en el desarrollo del pensamiento crítico, la inclusión en actividades escolares de análisis de discurso o señala el proyecto Hatetrackers beyond borders, de la UE, que pretende formar a jóvenes activistas para que identifiquen discursos de odio para poder llevar a cabo acciones que señalen sus consecuencias.
La guía también se detiene en la salud mental y física y el impacto que tiene el uso de redes sociales y pantallas. El objetivo es poner freno antes de que se desarrollen patologías o posibles adicciones, autolesiones o intentos autolíticos.
Las relaciones familiares o el uso de la Inteligencia Artificial son otros de los temas que aborda la guía. El documento termina con un listado de recursos prácticos como el Observatorio de la Violencia Digital, el canal de denuncias de ciberacoso y grooming (teléfono 017), guías de herramientas de control parental o materiales para trabajar la seguridad en Internet.


