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Es un motivo de alegría poder celebrar diez años continuados de edición de El Diario de la Educación, y felicitamos a todo el equipo del Diario por esta efeméride. A la vez, le deseamos una larga vida y que continúe desempeñando su tarea de información, reflexión, crítica y propuesta de alternativas educativas.
Efectos de la crisis
Comenzó su tarea El Diario en una época difícil, tanto social como educativamente. La crisis económica posterior al año 2009 llevó a los recortes en la prestación de servicios fundamentales para la ciudadanía (el conocido como “el austericidio”), y nuevos planteamientos educativos neoliberales conformaron los primeros años de vida de El Diario. Los planteamientos neoliberales de aquellos momentos afectaron de forma notable al mundo educativo que, por decisión del gobierno conservador, vio, por ejemplo, cómo solo se cubría una plaza de cada diez profesores/as que se jubilaban, incrementando de esta forma la provisionalidad e interinidad en el profesorado.
Igualmente, se incrementó el número de horas lectivas que debían impartir los profesores/as en las distintas etapas, así como la ratio mínima del alumnado en cada aula. Se suprimieron casi todos los centros de profesores, reduciendo la formación del profesorado a la potenciación de la enseñanza del inglés y la formación en competencias informáticas. Asimismo, el trabajo de la convivencia positiva se limitó a la erradicación del acoso entre iguales, olvidando que este es más un síntoma de la falta de habilidades para la convivencia positiva que una entidad abordable por sí misma y de manera directa.
Pero el ataque a la escuela pública más evidente tuvo lugar con la publicación de la Lomce el año 2013, la nueva ley que regulaba con carácter básico toda la ordenación educativa. Rompiendo con la tradición y el enfoque de la LOE, la nueva ley puso en primer término la orientación de la enseñanza hacia el mercado y la economía, dejando en segundo plano los valores de inclusión, así como la consideración de la educación como un derecho básico de todas las personas. Puede recordarse como ejemplo de esta orientación la ordenación que se puso en marcha sobre los últimos dos cursos de la ESO, estableciendo tres vías diferentes para el alumnado, la orientada hacia la universidad, hacia la FP y la vía “sin salida”.
Fue fuerte el rechazo a estas propuestas y, de hecho, la ley no llegó a aplicarse en su totalidad, dejando sin efecto la nueva propuesta de reválidas o el acceso a la universidad. Afortunadamente, el cambio de gobierno en el año 2018 trajo la corrección de estos planteamientos.
La nueva ley, Lomloe del año 2020 y su desarrollo a través de los reales decretos, la nueva Ley de la Formación Profesional, ampliamente aceptada por la comunidad educativa, los sindicatos y el mundo empresarial, y la aprobación de la Ley de Enseñanzas Artísticas culmina el desarrollo legislativo, ampliamente comentado en este Diario por Alejandro Tiana el pasado 4 de febrero.
Lo positivo
Haciendo una valoración de estos diez últimos años, es necesario destacar muchos aspectos positivos. Poco a poco los recortes habidos se han ido corrigiendo un poco, y sólo hay una comunidad que siga manteniéndolos como si nada hubiera pasado. La nueva propuesta de horario y ratios aprobada en el Consejo de ministros pondrá fin a algunas de estas limitaciones. Y, a partir del nuevo desarrollo legislativo, se sigue avanzando hacia objetivos importantes en la educación de nuestro país.
Hay que destacar, por ejemplo, como uno de los datos positivos más importantes, el descenso claro, pero todavía insuficiente, en el porcentaje de abandono educativo temprano, situado ahora por debajo del 13% del alumnado, pero que llega al 30% en el alumnado migrante. Lo que no impide señalar que todavía estamos muy por debajo de la estadística de otros países de Europa, lo que nos lleva a seguir buscando nuevas propuestas para su disminución.
Asimismo, y siguiendo las orientaciones de la Lomloe, el trabajo de la convivencia dentro del currículo tiene un gran impulso. Valorando las consecuencias que la epidemia del COVID ha tenido en el alumnado, se ha puesto en primer término la necesidad de fomentar el bienestar socioemocional como condición para un mejor aprendizaje y también como contenido educativo. Vinculado con la educación socioemocional, incorporando el cuidado como un principio clave en la atención educativa, el enfoque de la convivencia incorpora como elementos indispensables la gestión de los conflictos, la prevención del malestar y la violencia y el desarrollo de la cultura de paz.
La incorporación de la nueva figura del coordinador/a de bienestar y prevención de la violencia, prevista en la Lopivi, es también un elemento reforzador del trabajo de la convivencia. Lamentablemente, la concreción del trabajo y de las condiciones en que debe realizarlo, en manos de las comunidades autónomas, está dejando mucho que desear, disminuyendo claramente su eficacia e importancia.
En esta misma línea han ido apareciendo importantes experiencias de centros públicos en los que la comunidad educativa está desarrollando proyectos fundamentados en el derecho a la educación, en la convivencia positiva, el cuidado, la inclusión, la atención a la diversidad, la democracia escolar, la cultura de paz y el respeto a la dignidad humana.
Se constata así una corriente de pensamiento educativo crítico que no se deja marginar, con importantes grupos de resistencia y contestación, apoyados en los aspectos más progresistas de las últimas leyes. En estos diez últimos años ha seguido vivo y dinámico el movimiento social que defiende lo público y denuncia la privatización-mercantilización de la educación.
Sin embargo, los aspectos positivos, que son importantes, no deben impedir constatar y analizar otros aspectos educativos que impiden el desarrollo del modelo de educación y escuela pública y que constituyen una amenaza seria para los próximos años.
Retos para la educación pública
En este sentido, no hay que olvidar que han sido diez años con una gran expansión de la enseñanza privada, sin que se haya sabido poner límites a su desarrollo. Como ejemplos de esta tendencia, señalar el crecimiento de las universidades privadas, 46 en total, frente a las 50 públicas, o la potenciación de los centros privados de educación especial.
Preocupa, sobre todo, el interés demostrado por los centros privados y las propias universidades privadas por la implantación y puesta en marcha de las nuevas familias de la formación profesional, como nuevo nicho de negocio para dichas instituciones.
Aprovechando la falta de ambición política demostrada por muchas comunidades autónomas, concretada en la falta de inversión y de creación de plazas públicas, aquellas han incrementado su oferta, especialmente en aquellas familias profesionales más demandadas por el mundo empresarial, provocando un incremento de las matrículas y de los costes que deben abordar las familias.
El impulso logrado por la nueva Ley de FP se ha traducido en un incremento importante de la matriculación en estos estudios, superando en muchos casos a la matrícula en el Bachillerato. Un éxito que está siendo amenazado por los planteamientos de la iniciativa privada y la falta de políticas claras desde las Administraciones.
Las condiciones del profesorado
Una de las preocupaciones fundamentales en estos momentos hace referencia al propio profesorado. Las condiciones de trabajo antes comentadas están incidiendo en el malestar docente, incrementando la desmoralización y el síndrome de “quemados” en un número importante del mismo. El tantas veces prometido, pero nunca iniciado o sin llegar a resultados visibles, estatuto del profesorado, está incidiendo de manera notable en esta situación.
Son muchos los problemas que afectan al profesorado y que exigen una atención urgente. Es necesario definir y concretar el perfil que debe tener el profesorado de secundaria, en una situación que ha ido evolucionando y en nada se parece a la de hace 10 años. Es necesario revisar la formación pedagógica del profesorado de esta etapa y el necesario conocimiento del alumnado, tras constatar que el modelo actual queda lejos de los objetivos que se buscaban y que, en estos momentos, la falta de un fundamento pedagógico adecuado es uno de los problemas que más están afectando al alumnado.
El miedo, por las posiciones cada vez más neoconservadoras, ha arraigado en una parte importante del profesorado que apela, cada vez, más a la neutralidad de la educación olvidando que la educación es política y que no hay neutralidad posible. A la vez, está viviendo también la presión de las tecnologías, con notable incidencia del tecnoestrés, que afecta de forma intensa a la salud mental de adultos y jóvenes.
Desde un planteamiento pedagógico y educativo, estamos viendo le fin del academicismo, de los conocimientos enlatados, de la clasificación-selección del alumnado, mientras que, a la vez los defensores de estos planteamientos siguen teniendo un gran éxito en amplios sectores resistentes a cualquier transformación de la educación en la línea de la renovación pedagógica y de la educación liberadora.
Pensamos que el futuro de la educación se debe centrar en el desarrollo humano, el bienestar, la salud mental, el sentido y el por qué educar. Al final del día, la educación es relación humana, el aprendizaje ocurre entre personas que piensan y sienten, con contextos y necesidades diferentes. El rol del docente ha ido cambiando en estos años pasando de ser transmisor de conocimiento a ser mediador, impulsor de la pasión por conocer, acompañante y guía emocional. El problema viene de la falta de formación para esta nueva orientación en los planes de estudio y de formación continuada.
Educar es un acto relacional que se centra en el desarrollo humano y no en torno a la digitalización de las vidas. La pregunta clave hoy es qué mente estamos formando y no tanto qué herramientas utilizar. Por eso hablamos de fortalecer la atención, cultivar humanidad y aprender a dar significado y sentido a la vida. Estamos asistiendo al final de un modelo educativo, sin que el nuevo acabe de nacer. Y es necesario acompañar también al profesorado en esta coyuntura para garantizar el éxito en la educación del futuro.
Financiación
También hay que señalar, como problemas pendientes, la sostenida infrafinanciación de la educación pública, así como las facilidades y aliento que desde diversas instancias se facilita a la red de escuelas concertadas. Es necesario detener la privatización y avanzar en la consolidación de lo público, con leyes, recursos reales y un fuerte apoyo a la mejora de la docencia y su compromiso con la escuela pública de los docentes, como servidores del bien común.
La caída de la natalidad debe llevarnos a una reflexión a fondo, buscando el mantenimiento de la red pública sin disminuir su número de unidades y planteando un mejor desempeño de su profesorado, en formas de codocencia, trabajo por ámbitos, por proyectos, etc.
No se puede olvidar el contexto general económico, cultural y social en el que tiene lugar el trabajo educativo. Los cambios acelerados producen una creciente incertidumbre en educación y, ante esto, son muchos los profesores y profesoras que, abandonando las dinámicas colectivas de los centros, buscan refugio en lo que siempre se ha creído que daba seguridad (los libros de texto, los conocimientos académicos clásicos y tradicionales, la autoridad impuesta …). Es necesaria la recuperación del trabajo colectivo, del compromiso ético y político de la profesión docente.
Frente al avance de las propuestas más conservadoras y autoritarias (neofascismo, pin parental, valoración del rendimiento de unos pocos, etc.), frente al miedo y el retraimiento, es preciso recuperar el valor de lo colectivo, de la escuela pública de todos y que admite a todos, que se gestiona desde la participación y la organización democrática de los centros.
Sin olvidar estas amenazas que debemos anticipar y anular, podemos afirmar que estamos en mejor situación que hace diez años, pero sigue habiendo campos claros para la mejora en educación. En ellos seguiremos trabajando, sabiendo que contamos también con la ayuda que nos proporciona El Diario para caminar en esa dirección, con sus reflexiones, críticas y difusión de buenas experiencias, como ha venido haciéndolo en los últimos diez años.
