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Decenas de mujeres más o menos jóvenes. Algunos hombres también. Llevan camisetas amarillas, pancartas, cacerolas y silbatos. No parecen muchas, pero hacen ruido como si fueran muchas más. Por ellas y, dicen, por las criaturas a las que cuidan y educan en condiciones, desde hace décadas, en el límite.
Ratios elevadas, salarios imposibles, atomización del sector, falta de profesionales, atención inadecuada para niñas y niños… Los problemas de la educación infantil de primer ciclo (el 0-3) se acumulan año tras año a pesar de las buenas palabras, como denuncian las convocantes de la huelga indefinida, la Plataforma Laboral de Educación Infantil.
Salarios
«Somos la etapa olvidada», dice Almudena Pizarro. Es maestra de formación, como su compañera Jorgelina Balbo, con quien está en la acera de la calle Alcalá, frente al Ministerio de Educación, con sendos silbatos.
Aunque ambas son maestras de formación, sus contratos son de técnicas de educación infantil. Esto supone que su salario es cerca de 500 euros inferior al de las compañeras del 0-3, también maestras, pero con contratos mejores.
Rosa Marín, maestra de infantil y portavoz de la Plataforma Laboral de Educación Infantil (PLEI), atiende a los medios a voz en grito para salvar la cacerolada que se desarrolla mientras lo hace. Explica que las educadoras de centros de gestión directa, es decir, públicos al 100 %, tienen salarios que rondan los 1.700 euros mensuales. Las compañeras de los de gestión indirecta (titularidad pública gestionada por una empresa) y los privados, reciben el salario mínimo.
«No podemos vivir en estas condiciones porque no somos independientes económicamente», afirma, tajante, Marín.

Ratios
Pizarro dicen que son la etapa olvidada no solo por el salario más bajo y la misma o mayor carga de trabajo que las compañeras. También por tener unas ratios imposibles que en la privada, dicen ella y Balbo, suponen que, a veces, una educadora se encuentre con 12 o 14 bebés en el aula.
«Cuando hablamos de bebés hablamos de criaturas de 4 meses a un año», explica Balbo. «Dependen de nosotras para que los eduquemos, para que los cuidemos, que les demos de comer», comenta Pizarro.
La norma actual, el decreto 18/2008, fija la ratio en ocho bebés menores de un año por educadora; 14 criaturas de entre un año y dos y, finalmente, 20 de entre dos y tres años. Esta es la razón para que se concentren hoy frente al Ministerio (y mañana, frente a la Consejería).
Fuentes del Departamento que dirige desde hace unas pocas semanas Milagros Tolón, hablan de la apuesta del Ejecutivo de Sánchez para aumentar las plazas públicas en todo el Estado. Pero esquivan la pregunta sobre si hay intención de modificar las condiciones mínimas del 0-3.
«Por mucha formación y mucha experiencia que tenga (una educadora), solo tiene dos ojos y dos manos», asegura Marín.
La Plataforma exige que se cumplan las recomendaciones de la Unión Europea y que, recuerda, se cumplen en las escuelas municipales de gestión pública de Madrid. En ellas, hay cuatro bebés menores de un año por educadora; cinco en el caso de las criaturas de uno a dos años y, seis, de entre dos y tes años.
No solo esto, sino que como recuerda Marín, en estas escuelas se fomenta la pareja pedagógica, desde los tiempos del anterior ejecutivo de Manuela Carmena con la coalición de Más Madrid. «Si hay voluntad política se puede, por eso venimos a exigirla hoy», sentencia.

Tenis administrativo
Mientras las maestras y técnicas reivindican mejoras en las ratios y en los salarios, así como en las infraestructuras de los edificios o en la atención temprana, las administraciones educativas se pasan la patata caliente de unas a otras.
La Plataforma ha conseguido reunirse con Ministerio y con Consejería madrileña, no así con el Ayuntamiento de la ciudad.
El primero habla de la importante apuesta que ha hecho por la educación infantil pública en los últimos años con una importante inversión en la creación de plazas públicas, mientras no se pronuncia sobre la posibilidad de modificación del decreto de requisitos mínimos, que es el que impone las ratios existentes.
Fuentes de la Comunidad de Madrid aseguran que desde hace años se ofrece gratuidad en este ciclo de infantil y se hacen todas las mejoras necesarias para que los centros estén en condiciones, mientras critica al Ministerio por dejar fuera de la regulación básica a la educación infantil en el decreto que está preparando en estas fechas.
Rosa Marín asegura que la administración educativa autonómica «es consciente de la necesidad de bajar las ratios, de tener más personal, pero todo es burocracia, va lento y no hay ningún compromiso. Queremos un mapa, una hoja de ruta de mejoras, es lo que les exigimos», mientras explica que el Ministerio solo va a regular las enseñanzas obligatorias y «hay que exigirle que regule el resto de etapas educativas».
Seguimiento
Según las cifras que manejaba la plataforma, esta mañana el seguimiento de la huelga, que es indefinida, ha sido: en colegios en donde se imparte el 0-3, del 41,67 %, («y eso que muchas directoras en los coles no han informado y han intentado vulnerar el derecho a la huelga de las compañeras»); en las escuelas de gestión directa, del 47,71 %; del 64 % en las de gestión indirecta y, tan solo del 2.69 % en las privadas.
En su caso, Marín ha recordado que en estas últimas, las plantillas «viven en servicios mínimos», lo que supone que muy pocas de sus educadoras hayan podido secundar la huelga. «No se puede vivir en servicios mínimos porque la calidad educativa no cubre las necesidades de individualidad y de cuidado que merece la infancia», ha explicado Marín.
El próximo 7 de mayo están llamadas a una jornada de huelga en apoyo a las educadoras madrileñas las compañeras de otras comunidades autónomas, con quienes están coordinadas en la Plataforma Estatal de Educación Infantil.
Aquí puedes leer todas las reivincidaciones de la plataforma:

