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Hoy más que nunca parece necesario plantearse desde la Escuela cómo afrontar la estigmatización del diferente por parte de algunos partidos políticos que concentran el malestar social en los emigrantes, a los que se presentan como un peligro y una amenaza.
Esta estigmatización responde a una estrategia de configurar como ‘enemigo’ al más débil y se fundamenta en la proyección de una identidad común mitificada que diluye las diferencias y hace desaparecer la realidad de unas sociedades configuradas a partir de encuentros y de intercambios a lo largo del tiempo. Por eso, es urgente generar alternativas desde la sociedad y desde la Escuela. Una de ellas, puede ser la Educación cultural crítica.
Una situación de partida
Estamos en una clase de quinto de primaria, en una escuela de Barcelona a la que asisten alumnos de familias originarias de 15 países.
El maestro ha comenzado un proyecto vinculado al programa ‘Fem Ciencia’ (Hacemos Ciencia) que tiene como finalidad introducir y aplicar el método científico a una situación que el grupo escoge. Después de reflexionar sobre el papel de la ciencia en la vida diaria, se plantean preguntas a las que puede responder el alumnado aplicando los pasos del método científico. Finalmente, deciden explorar cómo afecta la contaminación a la vida de los ríos. Anticipan diferentes hipótesis y se ponen en movimiento.
La finalidad del recorrido previsto por el maestro es llegar a un momento en el que recojan diferentes muestras de agua de un río próximo –el Llobregat– para medir la presencia de sustancias y estudiar sus efectos. Antes de llegar a este punto, indagan sobre el río y su entorno. Se acercan a su historia y al papel de las fábricas –viene un historiador experto en el tema a la clase–, identifican las diferentes partes de la cuenca, realizan una visita al delta del río, aprenden sobre la huella ecológica…
La idea del río como fuente de vida se instala en el grupo. Lo que lleva a un desplazamiento: ¿y si les preguntan a sus familias sobre los ríos de sus países de origen? Una vez en el aula, el maestro comparte mapas de los países de las familias: Filipinas, India, Egipto, República Dominicana, Ecuador y Marruecos.
Los niños levantan las manos con entusiasmo y comienzan a contar las historias de sus familias con relación a los ríos de sus vidas. Se dividen en grupos y buscan en internet los ríos de sus países y los dibujan en los mapas. Cada subgrupo identifica los ríos principales y los marca en azul.
La semana siguiente, añaden más elementos (culturales y geográficos) a los mapas y comienzan a relacionarlos con el concepto de huella ecológica.
Prestar atención a los ríos de sus familias supuso vincular las historias personales con el problema que se habían planteado en ‘Fem Ciencia’. El alumnado y sus familias experimentaron que la escuela acoge sus vidas en el proceso de aprendizaje. Aprendieron así a vincular sus saberes y experiencias con los conocimientos que les plantea la escuela.
La educación cultural crítica (ECC)
Este cambio en la propuesta de ‘Hacemos Ciencia’ que tenía el maestro, está relacionado con la intervención del proyecto europeo EXPECT_ART (Exploring and Educating Cultural Literacy Through Art) que trata de fomentar la educación cultural crítica (ECC). Esto supone incorporar ‘desviaciones’ en las propuestas curriculares, como la que se recoge en este ejemplo, para que los saberes, conocimientos y experiencias de los grupos que no son representados en los sistemas educativos puedan ser visibilizados y reconocidos.
La ECC está vinculada al movimiento de alfabetización crítica (Critical Literacy) que, desde los años 90 del siglo pasado, propone cuestionar y ofrecer alternativas a las maneras hegemónicos en las que se presenta la historia, las prácticas culturales, las políticas públicas, los sistemas sociales y los conocimientos escolares.
Alan Luke (1997: 143), uno de sus principales promotores, describe la alfabetización crítica como “un compromiso para remodelar la educación en interés de los grupos marginalizados de estudiantes que, por motivos de género, origen cultural y socioeconómico, han sido excluidos del acceso a los discursos y los textos de las economías y culturas dominantes”.
Desde este marco, la ECC aspira a garantizar la inclusión social, política y emancipadora de todas las personas y grupos dentro de cualquier sociedad. En consecuencia, los currículos escolares tendrían que reconocer el capital lingüístico, social, económico y cultural que todos los estudiantes aportan a la escuela.
De esta manera, la ECC puede contribuir a decolonizar el curriculum. Lo que no significa imponer una visión académica que en sí misma coloniza. Decolonizar implica sugerir y llevar a cabo «desviaciones» basadas en las propuestas de los docentes, que permiten a los estudiantes leer el mundo en sus dimensiones culturales, sociales y políticas, aportar sus conocimientos y saberes y desarrollar una conciencia crítica de las narrativas dominantes.
En este punto la ECC propone ir más allá de una comprensión patrimonial y única de la cultura y reclama incorporar el bagaje cultural diverso de quienes hoy forman parte de las escuelas y las sociedades.
La pedagogía de la Educación cultural crítica
La pedagogía de la ECC ofrece al profesorado, estudiantes e instituciones educativas y culturales un marco teórico y un conjunto de prácticas pensadas para cuestionar las políticas educativas y culturales y los discursos dominantes que alienan a los marginalizados/minorizados.
Los estados-nación son realidades en las que siempre han estado presente personas con tradiciones, referencias culturales e identidades distintas. Por lo tanto, tener conocimientos culturales en estos países habitados por individuos con diferentes bagajes y tradiciones culturales, supone reconocer diferentes fuentes y referencias más allá de lo que pueda ser considerado como una única y homogénea ‘cultura nacional’.
En la era digital, muchos estudiantes exploran con curiosidad las culturas de otros países y pueden apreciarlas más que la suya propia, como ocurre en la música y en otras expresiones de la cultura popular
Equilibrar las referencias culturales locales y globales es un gran desafío para la educación escolar y la ECC es, en cierto modo, una respuesta a la narrativa hegemónica que presenta una cultura nacional aislada, impermeabilizada ante influencias y mestizajes.
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Comenzamos narrando una experiencia que llevó a activar un proceso de ECC en una situación de aprendizaje que había prefigurado la escuela. Esta experiencia
a) Muestra cómo, desde la perspectiva de la ECC, incluir las experiencias culturales del alumnado y de sus familias da un nuevo significado a su aprendizaje;
b) Evidencia que, cuando el foco del aprendizaje se desplaza de las premisas originales (el río Llobregat) a las experiencias familiares, el proyecto ‘Hacemos Ciencia’ también inicia un proceso de descolonización del curriculum en el sentido apuntado más arriba; y
c) Favorece la implicación, tal y como señalaron al finalizar el proceso el alumnado y el maestro que se sintieron involucrados en el proyecto al reconocerse en lo que estaban investigando en la escuela (“Me ha gustado que otras personas aprendan los ríos de mi país”).
En resumen, una ECC, como hemos puesto de manifiesto a través del proyecto europeo Expect_Art, proporciona un espacio seguro para hablar de cuestiones que tienen que ver son sus vidas y las de sus familias; cuestiona las pedagogías dominantes al poner de manifiesto omisiones y jerarquías, al tiempo que genera alternativas inclusivas y no discriminatorias; aborda cuestiones sociales como la pobreza, el acoso, el racismo, la inmigración y las historias de los grupos marginalizados; permite obtener una comprensión más profunda de los legados e historias perdidas debido a las políticas discriminatorias; invita a tomar conciencia de las diferencias y similitudes culturales a través de la producción y el análisis de expresiones materiales; y apoya la transformación del aprendizaje y las relaciones sociales.
Por todo ello, la ECC puede actuar un antídoto frente a visiones sociales excluyentes, discriminadoras y estigmatizadoras en la medida en que contribuye a sociedades culturalmente más ricas y fértiles.
Referencias
Exploring and Educating Cultural Literacy Through Art / EXPECT_Art. Proyecto 101132662 / HORIZON-CL2-2023-HERITAGE-01-07. 1 de enero de 2024 – 31 de diciembre de 2026: https://www.expectart.eu/
Luke, Alan (1997). Critical approaches to literacy. En V. Edwards & D. Corson (Eds.), Encyclopaedia of language and education, Vol. 2: Literacy (pp. 143–151). Kluwer Academia.

