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Un proyecto para que el alumnado de ESO y bachillerato salga a la calle y plasme en un mapa las medidas de accesibilidad que hay, o no, en las calles y establecimientos de su municipio. Esta es la idea que hay detrás de la Liga de la Accesibilidad, creada en el curso 2023-24 en la demarcación de Girona y que ahora dará el salto por todo el Estado. Su promotor, Pep Esteba, explica: «Constatamos que era un proyecto que funcionaba como herramienta educativa. Los jóvenes lo asumen enseguida, el ayuntamiento acaba disponiendo de un mapa que visibiliza los diferentes puntos de accesibilidad que hay en el municipio, y también ayuda a los profesores a entender que haya alumnado con alguna discapacidad en el aula.»
Más de 600 alumnos de 3.º y 4.º de ESO y bachillerato de Banyoles, Caldes de Malavella, Calonge, Cassà de la Selva, Castell d’Aro, Llançà, Platja d’Aro, s’Agaró, Sant Feliu de Guíxols y Santa Cristina d’Aro participaron en la primera edición del proyecto, mapeando un total de 2.903 establecimientos y 1.093 puntos de la vía pública, identificando barreras y proponiendo soluciones para mejorar la accesibilidad de los espacios. «Hay una parte teórica en el aula y una práctica, en la que vamos a la calle y visibilizamos las necesidades que hay, y levantamos un mapa de accesibilidad del municipio. Los y las jóvenes van con una aplicación y, por ejemplo, si entran en un establecimiento detallan qué medidas tiene: puerta ancha, baño adaptado, rampa, plaza de aparcamiento para personas con movilidad reducida…», detalla Esteba.
Pero el mapa de la accesibilidad que conforman va todavía un paso más allá, y también especifican si hay cambiador para bebés, carta para celíacos, si es pet friendly… «Abrimos el abanico, porque la accesibilidad es transversal», asevera. Después, el consistorio puede consultar esta información y disponer de una foto precisa de, por ejemplo, cuántos restaurantes tienen tal o cual medida, o bien qué aceras son demasiado estrechas para cochecitos, o si hay alguna farola en medio, etc. En la edición del curso que viene, los resultados también estarán disponibles en una app abierta al conjunto de la ciudadanía.
Esteba, con una amplia trayectoria en sensibilizar sobre accesibilidad en entornos profesionales, se acercó al contexto juvenil con ciertos reparos: «Tenía vértigo por ver cómo lo asumía la chavalería de 13-16 años… ¡Y fue brutal ver cómo lo captaban y lo visibilizaban! También nos sorprendió ver que el profesorado de los Soportes Intensivos para la Escolarización Inclusiva (SIEI) nos decía que era un programa útil no solo para la chavalería, sino también para sensibilizar al propio profesorado para que tuviera más conocimientos respecto a la discapacidad, en cómo normalizar la escuela inclusiva, en ayudarles a entender que haya alumnado en el aula con alguna discapacidad…»
Ciudades inclusivas y sensibilización
Para participar en la siguiente edición de la Liga de la Accesibilidad, cualquier ayuntamiento o instituto de todo el Estado que esté interesado debe contactar con los promotores. Se trata de un proyecto educativo, no un servicio profesional de mapeo de tal o cual municipio, deja claro Esteba. «Ponemos en marcha el proyecto a partir de la idea de que no habrá ciudades inclusivas si antes no educamos en sensibilidad y en derechos. La primera edición nos demuestra que es clave impactar en los jóvenes que mañana serán políticos, empresarios, profesores…, dándoles una primera pincelada de la discapacidad y de cómo afecta a multitud de ciudadanos», destaca.
Y, en referencia a las voces críticas hacia la inclusión en la escuela que se pueden escuchar actualmente, sentencia: «Se ha demostrado que la escuela inclusiva funciona, pero le faltan recursos. Hay un rechazo a tener que sostenerla sin los recursos suficientes, porque la inclusión es participar y poder progresar con los apoyos necesarios.»

