El nuevo informe de EsadeEcPol y Save the Children, «Todo lo que debes saber de PISA 2025 sobre equidad», firmado por Lucía Cobreros, Lucas Gortazar, Mar Gairal y Carmela del Moral, advierte de que la mejora de los indicadores de equidad educativa en España en PISA es una falsa buena noticia: no se debe a que el alumnado vulnerable haya mejorado, sino a que el alumnado de mayor nivel socioeconómico ha bajado su puntuación en mayor proporción que el resto de quintiles.
Esta edición de PISA certifica la bajada en las puntuaciones de la mayor parte de los países participantes. España lo ha notado especialmente. Sobre todo en comprensión lectora, competencia en la que, desde la edición de 2022, se han perdido 23 puntos (hasta los 451), equivalentes a un curso entero. La OCDE-35 baja 14 puntos de media.
Un fenómeno que desconcierta, como expresó el secretario de Estado de Educación. Abelardo de la Rosa en la presentación de los datos, es la bajada más pronunciado entre las y los jóvenes del quintil más favorecido. No hay una explicación clara para ello.
Disminuir la brecha por abajo
En España esta bajada ha sido bastante pronunciada: 33 puntos menos que en 2022, frente a los 15,1 del quintil más desfavorecido. La reducción de la brecha hasta los 18 puntos hace que el sistema educativo sea más equitativo. De hecho, nos sitúa al nivel de Finlandia en este sentido.
Esta mejora de los datos ha de interpretarse con cautela. El alumnado más desfavorecido también ha visto empeorar sus datos. Y lo ha hecho más que en la OCDE que se ha mantenido prácticamente igual que en 2022. La media de la organización ha bajado 0.6 puntos, frente a los 10,6 de España.
«En términos relativos, España es hoy un país más igualitario; en términos absolutos, todos los grupos sociales están peor que hace tres años», resume el informe, que insiste en que una brecha que se estrecha porque se converge a la baja no debería interpretarse como una buena noticia.
Por comunidades autónomas, en 15 de las 16 analizadas caen los cuatro cuartiles socioeconómicos, con la única excepción de Castilla-La Mancha. La Comunidad Valenciana es la única donde cae más el alumnado desfavorecido (61,2 puntos) que el favorecido (53,0), mientras que Euskadi combina una de las menores brechas internas de España con el peor rendimiento del país entre su alumnado de mayor nivel socioeconómico, cuyo Q4 se hunde hasta los 446 puntos.
La repetición, la asignatura pendiente
Hace años que la evaluación internacional y buena parte de la literatura científica mira con suspicacia a la repetición de curso, por ser una medida cara y que no mejora los resultados del alumnado. De hecho, tiende a empeorarlos.
Tras varios años de bajada en los porcentajes de repetición del alumnado de 15 tras la pandemia y las medidas excepcionales, PISA 2025 muestra un cierto estancamiento en esta disminución, puesto que se mantiene la proporción de un 22 % de chicas y chicos que han repetido alguna vez a sus 15 años.
España se mantiene como el tercer país miembros de la OCDE con un porcentaje tal alto, más del doble de la media dela OCDE, situada en el 9.8 %. Los otros países son Colombia y Bélgica.
Además de que el porcentaje es alto, el problema fundamental de la repetición es que afecta a más al alumnado con niveles socioeconómicos peores. Es decir, mientras que en el cuartil de mayores ingresos solo repite el 7 %, en el cuartil más bajo lo hace el 40 %.
Y a igualdad de competencias, , un estudiante del cuartil socioeconómico bajo tiene cinco veces más probabilidades de haber repetido que uno del cuartil alto (4,5 veces en 2022; 2,3 en la OCDE-35), el segundo indicador más alto de toda la organización, solo por detrás de Eslovaquia.
Madrid, Castilla y León y Navarra son las comunidades con mayor desigualdad en la repetición a igualdad de resultados académicos.
Origen migrante
La población de origen migrante en las aulas españolas ha aumentado del 15 al 20 % entre 2022 y 2025. Y lo ha hecho más entre el grupo que se dice de «primera generación», es decir, no nacidos en España.
Esto es importante porque el alumnado nativo y el de segunda generación pierden una cantidad similar de puntos (20,4 puntos y 19,8 puntos respectivamente ente 2022 y 25). El de primera generación pierde 26,2 puntos.
Eso sí, el informe desvela que la mayor parte de esta bajada diferente tiene que ver, no con el origen del estudiante, sino con la situación socioeconómica de la familia.
A pesar de esto, la brecha neta, explica el informe, se ha duplicado de una edición a otra, en especial, en Andalucía y La Rioja. Esta, además, se concentra entre el alumnado de primera generación.
Dispositivos y uso de la IA
El informe señala que el alumnado español usa menos dispositivos digitales que la media OCDE, pero recurre más a la inteligencia artificial para leer y escribir: un 46% emplea chatbots semanalmente para resumir textos o redactar trabajos, nueve puntos por encima de la OCDE-35.
Este uso crece con el nivel socioeconómico en las tareas que complementan el aprendizaje, pero apenas varía entre clases sociales en las que podrían sustituirlo, como resumir textos.
Con estos datos, el informe cierra con ocho propuestas centradas en el refuerzo temprano del alumnado vulnerable, la mejora de la educación infantil de 0 a 3 años, la formación del profesorado en gestión de aulas heterogéneas y en la repetición de curso, y una regulación más cuidadosa del uso escolar de dispositivos digitales e inteligencia artificial.

