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Opiniones

Jaume Martínez Bonafé

¿Innovación educativa con libros de texto? Jaume Martínez Bonafé

Existe ya una renovación pedagógica en algunas escuelas basada en el saber práctico de maestros y maestras que buscan liberarse de la presión de una idea de educación obsesionada por el valor de cambio, ignorando su sentido más humano, radical y emancipador.

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Fotografía: Enric Catalá

Lo que puede llegar a ser desesperante es que siendo este un debate tan antiguo necesite todavía renglones que lo revitalicen. Porque la crítica al libro de texto escolar se corresponde con la crítica al modelo pedagógico y didáctico de la escolástica: la verdad encerrada en un texto único, que hay que aprender a reproducir con la ayuda del sacerdote/maestro. Ustedes me dirán que ahora las cosas no son así, que los libros ya no son la Enciclopedia Álvarez y que los hay hasta digitales. Ciertamente, se modificaron los formatos -siempre menos de lo que hubieran podido modificarse- pero la esencia del discurso didáctico permanece inalterable: la colonización de la vida del aula, del trabajo del docente y del discente, de las relaciones entre sujetos, por un dispositivo que regula el conjunto de tareas y concreta lo que debe ser aprendido y como debe ser aprendido.

No insistiré en lo que todos y todas sabemos, porque las investigaciones lo vienen mostrando desde hace décadas: que los libros de texto se equivocan incluso en la reproducción de su propia verdad, o sea, que reproducen errores porque quizá no han pasado la criba de una evaluación de los propios usuarios, que mantienen estereotipos sexistas, heteropatriarcales y violentos, que ignoran las culturas populares, que suspenden en sostenibilidad, reproducen el eurocentrismo y la historia oficial, se alinean de un modo acrítico con el actual modelo económico y social, y etc.etc.

Ustedes me dirán que libros hay muchos y de diferentes editoriales, y que la maestra o el maestro pueden elegir entre varias posibilidades. La última vez que manejé estos datos un profesor podía elegir entre veinte posibilidades editoriales distintas para la docencia de las Matemáticas pero las diferencias eran insignificantes desde el punto de vista del modelo didáctico. Y en cualquier caso, como también ha sido demostrado, la elección puede depender más de las estrategias y habilidades del mercado, que de la calidad didáctica de cada libro (al respecto me atrevo a recomendar el riguroso y bien fundamentado artículo que con el título “Atados al libro de texto” publica el nº 5 de El Salto del mes de septiembre.

Antes utilicé el (discutible) concepto de sacerdote/maestro: me refiero a la idea del intérprete del texto, del que ayuda a conducir el aprendizaje por los rectos y bien marcados renglones del texto. He sido maestro de enseñanza primaria en escuela pública y sé muy bien lo que me ha costado liberarme de ese papel puramente reproductor, porque en el puesto de trabajo, ni en el de entonces ni en el de ahora, había nada que reconociera que en vez de un técnico que aplica un modelo didáctico regulado por la herramienta de trabajo libro de texto, un maestro puede ser un creador de curriculum, problematizador de su propia práctica, investigador crítico de su propio saber profesional.

Pero en una época de considerable relativismo pedagógico no vengo tanto a insistir en la crítica al libro de texto sino a cuestionar la proliferación de discursos sobre la innovación educativa, en diferentes ámbitos profesionales e institucionales, que dejan intacto el conservador modelo pedagógico escolástico y el dispositivo hegemónico que lo concreta en las aulas. Ya me doy cuenta que hoy llamamos innovación educativa a cualquier incorporación tecnológica o metodologías de adecuación al discurso de la educación eficiente, al lado de esfuerzos ejemplares de comunidades educativas por poner la escuela al servicio de un proyecto social y cultural emancipador. Y puede que en el despacho de alguna llamada Dirección General de Innovación se esté llamando con la mano izquierda al cambio en la práctica profesional docente mientras con la derecha se firma la gratuidad del dispositivo que neutraliza con más eficacia cualquier intento de cambio y transformación de la escuela.

Esto no pasaría de una preocupación personal si asistiéramos a espacios de reflexión y debate público donde se diriman este tipo de cuestiones, se dote de significado crítico a conceptos depauperados por las modas pedagógicas y se discutan los modelos didácticos que se fomentan o se interfieren desde las políticas públicas de educación. Sería menos preocupante si en la formación inicial del profesorado encontráramos materias dedicadas al análisis y evaluación crítica de la que se pretende la principal herramienta de trabajo del profesor. Y sería menos preocupante todavía si el conjunto de escuelas y esforzados maestros y maestras que hoy, a pesar de las dificultades, trabajan sin libro de texto en la dirección de una educación al servicio del crecimiento integral del ser humano, fueran el espejo o la ventana en las que los responsables académicos y políticos se asoman para inspirar sus políticas y saberes de innovación. Existe ya una renovación pedagógica en algunas escuelas basada en el saber práctico de maestros y maestras que buscan liberarse de la presión de una idea de educación obsesionada por el valor de cambio, ignorando su sentido más humano, radical y emancipador. Tal como ellas me lo cuentan, a estas maestras y estas escuelas el libro de texto les molesta.

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Comentarios

  • Heriberto Prieto

    Estoy deacuerdo. En ocaciones el libro de texto es un limitador de estrategias de aprendizaje y que no propone al docente diseño de actividades de aprendizaje y que si bien tampoco se apega al contexto. Pero en la epoca de las Tic debemos implementar lecturas dirigidas en libros no de texto si no de consulta.

    13/11/2017
  • Soledad Mendez Oropeza

    Ignoraba estos datos de la educación en Finlandia y ahora se que definitivamente el alto logró de sus niveles de aprovechamiento académico son gracias a la correponsabilidad de los padres de familia en la educación de sus hijos y eso marca una enorme diferencia, contra quienes si trabajamos con niños de verdad que su primera barrera de aprendizaje es el contexto familiar permisivo sin práctica de valores, con limitada comunicación con los hijos que dejan en manos de la televisión, la computadora y la tablet la educación con una mala influencia , por eso estoy de acuerdo en que el maestro debe investigar y adaptar a las necesidades actuales el contenido de los libros de texto wue responda a los urgentes problemas sociales y no a las demandas laborales

    15/10/2017
  • Simona

    Yo nunca usaba libros de textos como maestra porque siento que me atan y no me permiten llegar al alumnado (imprescindible condición número 1), ni desarrollar sus competencias. Cuando estaba de practicas el año pasado, tampoco cogia el libro de texto -cogi lo fundamental de la unidad y lo adapte “a mi manera”/”la manera del alumnado”.

    Pero cierto es que esto requiere taanto tiempo que no este contemplado por ningun lado – ni en los horarios establecidos por el Plan de Formacion del propio master. Si, vaya incongruencia!

    Vi durante las practicas que el profesorado recurria a los libros con elementos interactivos desde la pizarra digital, pensando erróneamente, que así estaban en el culmen de lo moderno – e innovador.

    Por el otro lado, fui a Finlandia porque queria ver con mis propios ojos y quería aprender de aquel anunciado modelo a seguir. Bleech en su articulo advierte al nivel teorico sobre las limitaciones de comparaciones simples de los complejos sistemas educativos – y creo que lleva razon. A mi sorprender y decepcion, vi los libros de textos en las aulas de 5 colegios donde pase una mañana!!
    No habian trabajos colaborativos, discusiones, pero tampoco problemas de comportamientos ni problemas de aprendizaje.
    Yo preguntaba “por los niños/as de verdad” y ellos se reian. El alumnado venia ya desde casa con practicamente todo aprendido.

    Eso si, se respiraban alli otros elementos. El tiempo, el espacio, el ambiente entre el profesorado – elementos que creo que tienen la misma importancia como el soporte de aprendizaje, ya que permiten trabajar no “que” sino “como”.

    Además de las condiciones estructurales y la comodidad y la pesima preparación del profesorado (de aquí hay que derivar las respondabilidades de las universidades), nos queda por combatir el poder de las editoriales.

    Cierto es que es absurdo que esto cuesta tanto teniendo ademas investigaciones que nos dan otras pautas. Pero estamos dispuestos los padres a no llevar a los niños/as al colegio a las 8 para marchar al trabajo y recogerles tras una sobredosis de contenidos? Favorecen las leyes de la consiliación familiar y los empresarios esta posibilidad? Esta el profesorado disponible, capacitado y tiene horarios para diseñar en colaboración con el resto de profesorado fuera de sus departamentos proyectos realmente holisticos y adaptados al alumnado? Tiene apoyo de la direccion del Centro?

    Tanto hemos avanazado en una linea la humanidad pero tanto nos queda por hacer en la linea fundamental de educación!!
    Las prisas y el enfoque reduccionista y a corto plazo de nuestro actuar puede con nosotros!

    11/10/2017

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