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Las investigaciones de la intrépida reportera Philomena Cunk (en Netflix) me han llevado a replicar en nuestra cultura un estudio que ella presenta. La hipótesis de partida es la siguiente: los regalos de Papá Noel (y) son una función del buen comportamiento de los niños (x), es decir: y=f(x).
Dicha reportera, tras consultar a prestigiosos investigadores, concluye con un gran hallazgo: la evidencia empírica disponible, a partir de los millones de registros administrativos de Papá Noel, sugiere que los niños ricos tienden a comportarse mejor que los niños pobres, pues reciben más y mejores regalos.
Para comprobar la validez externa del estudio, aplicamos el mismo procedimiento metodológico en España, con los mismos criterios en la recogida y codificación de los datos, a partir de los registros administrativos de los Reyes Magos. Así, podemos saber si en otro contexto cultural, con tradiciones diferentes y agentes implicados distintos, la relación funcional se mantiene. Adelanto los resultados preliminares de mi estudio, a la espera de la evaluación por pares anónimos: encontramos una asociación estadística robusta entre renta y buen comportamiento infantil, medido por la cantidad y calidad de regalos recibidos.
Por tanto, la evidencia empírica disponible, sugiere, que, en diferentes contextos, los niños ricos tienden a ser mejores que los pobres, y por eso reciben más regalos. Es importante entender bien el argumento, pues mucha gente no es capaz de entender la ciencia: los niños buenos reciben regalos y sabemos que son buenos porque reciben regalos. Este tipo de razonamiento es conocido técnicamente como tautología (o razonamiento circular). Debemos tener esto presente, porque en ocasiones hay quienes se atreven a cuestionar a la ciencia, y dicen que los niños pobres no reciben regalos aludiendo a supuestos motivos estructurales, anulando así la propia capacidad de los niños de portarse bien.
Si bien no conviene hacer mucho caso a estas personas resentidas (también llamadas zurdos de mierda), en caso de no quedar más remedio que confrontar con ellos, se les puede acallar diciendo que los niños buenos son mejores personas, como se puede probar mediante razonamiento tautológico. Debemos ser valientes, mantener nuestro criterio de librepensador, ni de derechas ni de izquierdas, y guiarse solo por la evidencia científica, contra quienes pretender hacer de la investigación social una disciplina ideologizada.
Estos resultados nos invitan a tres nuevas líneas de investigación. En primer lugar, extenderla a nuevos objetos de investigación: ¿los niños ricos logran mejor nivel educativo y mejores trabajos porque se comportan mejor que los niños pobres? Esperamos encontrar otra tautología.
En segundo lugar, vamos a buscar una hipótesis alternativa, aprovechando la variedad nacional del Estado español. Llevaremos nuestra investigación a Cataluña. Allí, los niños logran los regalos con otro procedimiento: apaleando con saña y alegría durante varias noches al Tió de Nadal, hasta que al final, caga los regalos. Los niños, en vez de esforzarse en portarse bien, esperando recompensa, deciden apalear a quien les puede dar los regalos. De confirmarse esta hipótesis, podría ser que la meritocracia de los Reyes Magos y Papa Noel tenga que disputarse con la vía catalana hacia los regalos, a ver cuál es el método óptimo para que los niños minimicen esfuerzo y maximicen regalos.
Por último, también espero encontrar evidencias de si la ironía es una lengua muerta, o, por el contrario, todavía se puede practicar entre los vivos.


