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Sinopsis
La lectura de Papá nos quiere es sobrecogedora pero a su vez nos puede hacer entender los traumas que sufren niños y adultos que viven en una familia que de cara a la sociedad es totalmente normalizada pero en cuyo seno se ejerce un constante maltrato.
¿Qué pasa cuando la infancia no es el lugar feliz que debiera ser? ¿Cuánta violencia y locura se pueden ocultar entre cuatro paredes? ¿Qué sucede cuando los que más dicen quererte son la causa de tus miedos?
Crecer en una familia que da la espalda a la realidad de los demás, sobrellevar una moral católica impuesta hasta el último extremo, pero, sobre todo, averiguar que eso que vives no es lo aceptable, son solo algunos de los interrogantes y circunstancias que envuelven a la narradora de Papá nos quiere y a su hermana Jade.
Este es el relato de la adulta que, guiada por su terapeuta, indaga en el pasado y revive su infancia. He aquí la reconstrucción, la historia jamás narrada. Porque, como decía mamá, «lo que pasa de puertas adentro no hay que contárselo a nadie». Así, la propia escritura –espinosa y cruda, sin tapujos– se convierte en un acto de rebeldía y de reafirmación de la identidad, al tiempo que desbarata la sacralización del estamento familiar y pone en cuestión la lealtad ciega que se exige hacia la familia.

Leticia G. Domínguez (Madrid, 1987) se licenció en Ciencias Físicas y desde entonces trabaja como programadora en startups. Desarrolladora de Software entre la urbe y el campo. Ha colaborado con algunos artículos en medios culturales como Nayagua, Ámbito Cultural o La Grieta, entre otros. Hizo el Máster en Escritura Creativa de Hotel Kafka. Papá nos quiere es su primera novela publicada.
Reseña
Leer esta obra resulta un poco escalofriante si pensamos que no es la única persona que ha pasado por esta infancia, es necesario que estemos pendientes de las reacciones del alumnado porque nos pueden ir dando pistas que ni siquiera habíamos imaginado de esas familias aparentemente estructuradas y sin problemas conocidos, pero que sin embargo dentro hay un verdadero trauma familiar.
“Tengo unos quince años cuando mamá empieza a insistir en que voy a matar a papá. Su amenaza es un repiqueteo constante que vierte en mí sin el menor preaviso. Me descompone. La voz de mamá me martillea hasta que, por fin, con veintitrés años, me voy de casa”.
Este comienzo del libro nos da una idea de lo que ha estado sufriendo esa niña, de forma callada, porque las cosas de casa no deben salir a la calle, con un padre y una madre que ejercen sobre ella una verdadera tiranía, y “todo lo hacen por su bien”, hasta el punto de que esa niña no tiene amigas, es la “rarita” de la clase y sufre en cada momento del día.
Antes de pensar qué quiere ella piensa en qué dirán su padre o su madre y se ajusta a los cánones establecidos en la familia, es decir, poco a poco, van anulando su personalidad y la hacen llegar a la vida adulta totalmente inestable, con traumas de su infancia que tiene que resolver pero que le cuesta mucho liberarse de esos pensamientos con los que ha sido martilleada continuamente.
“Papá ha ido de cena con sus compañeros de bufete y sé que tardará mucho porque después se ponen a beber gin tonics. Mientras está con ellos dice cosas muy bonitas que nos cuenta a la hora de la cena. Cosas como que él solo está bien si nosotras estamos bien, que somos lo más importante de su vida. A mamá le gusta mucho escuchar a papá. Sonríe, enrolla y desenrolla un mechón de pelo. Papá nos ha explicado mil veces que, del bufete, él es el único que sabe dar en el clavo, y que sus compañeros se parecen demasiado a Pedro, ese vecino que estudió Historia pero que luego solo valió para trabajar de cartero”.
Esta es la semblanza de un padre que presume ante los demás de tener una familia ejemplar porque hacen lo que él dice; la madre está totalmente anulada y solo reproduce las ideas del padre y además amedranta continuamente a sus hijos si dicen algo que contraviene las normas. Es un verdadero martirio, es una persona que subyuga las ideas de una familia entera, en beneficio, según él, de sus propias vidas para el futuro.
Es, según la autora, un relato de autoficción, no es un relato autobiográfico aunque bebe de sus propias experiencias. Sus visitas con el terapeuta le hacen sacar toda esa rabia que tiene dentro para que pueda librarse de esas maldades y llegue a ser una adulta que piensa por sí misma y no tiene miedo de lo que pensará su padre si hace algo que ella ya sabe que a él no le va a gustar.
Duele leer esta obra de Papá nos quiere, pero creo que se ha documentado muy bien y es necesario que veamos el maltrato psicológico que algunas familias pueden ejercer sobre sus hijos e hijas en el seno familiar.
Su lectura es muy amena, aunque duela, y puede leerla cualquier persona interesada en no reproducir estos esquemas. Creo que su lectura puede venir bien a las familias y a los docentes; a las familias para no actuar con sus hijos e hijas de forma que anulen sus pensamientos y los conviertan en adultos inestables; y a los docentes para que estén avisados que detrás de cualquier niño o niña cuyo comportamiento es retraído y se le ve aislado, puede haber una situación familiar que lo esté maltratando a escondidas y esté anulando su forma de ser y su alegría infantil.
Para saber más
- Crónica de Pepa Blanes en la Cadena Ser
- Entrevista en la revista Vogue, por Carmen Cocina
- Presentación en fnac
- Entrevista a Leticia G. Domínguez en comalacollege

