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Hay iniciativas que nacen desde los márgenes y, sin embargo, tienen la vocación de transformar el centro. Eso es exactamente lo que propone EDART, la Semana Internacional de la Educación Artística 2026, que se celebrará en España del 18 al 22 de mayo bajo el lema Tejer cultura, activar pensamiento, crear comunidad. Una convocatoria abierta, plural y horizontal que invita a sumarse a docentes, centros educativos, museos, colectivos de mediación cultural y artistas de todas las etapas y territorios, desde la educación infantil hasta la universidad.
La iniciativa no es nueva en el calendario internacional. La Semana Internacional de la Educación Artística fue proclamada en 2011 por la UNESCO, con el apoyo de InSEA (International Society for Education through Art), como una invitación anual a visibilizar el papel del arte en el desarrollo integral del ser humano, el diálogo intercultural, la cohesión social y la paz. Lo que sí es nueva es su dimensión española: esta edición ha sido impulsada por profesorado de las facultades de Educación de la Universidad Complutense, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Alcalá, junto con la Asociación de Profesores de Dibujo de Madrid (APD). Desde esos nodos académicos, la red se ha extendido con rapidez: más de 40 centros de secundaria y primaria, 7 universidades, más de 60 docentes, al menos 15 entidades culturales de primer orden y más de 20 artistas y colectivos, distribuidos en al menos 7 comunidades autónomas y 5 países.
Una pregunta que lo vertebra todo
El eje temático de esta edición es tan sencillo como filosóficamente exigente: ¿Qué significa ser humano? Una pregunta que, según sus organizadores, interpela desde múltiples perspectivas —la ciencia, la mirada ecosocial, los desafíos humanitarios y éticos del presente— y que el arte tiene una capacidad singular para formular y explorar.
La propuesta invita a reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza y con las comunidades humanas y no humanas, sobre las formas de aprender y transmitir conocimiento, sobre la sostenibilidad ambiental, la justicia social y los límites cambiantes entre lo humano y lo tecnológico.
Lejos de un formato rígido o centralizado, EDART se articula como un festival expandido y descentralizado, organizado mediante acciones autogestionadas.
Cada entidad participante enmarca su contribución dentro de sus propios programas y líneas de trabajo, lo que convierte la semana en un mosaico de actividades educativas y culturales de enorme diversidad: talleres, exposiciones, visitas escolares a museos, acciones en patios de colegio, propuestas de mediación artística, proyectos interdisciplinares, encuentros entre docentes y artistas. No hay un escenario único, sino una red de espacios simultáneos que se activan al mismo tiempo en distintos puntos del mapa.
Qué podrá encontrar el profesorado
Para el profesorado de educación artística, EDART es una oportunidad concreta de conectar su trabajo cotidiano con una red mucho más amplia. Durante esa semana, los centros educativos participantes organizarán actividades en torno al eje temático, muchas de ellas en colaboración con instituciones culturales. Ya han confirmado su participación espacios como el Museo Nacional de Artes Decorativas, La Casa Encendida de Madrid, diversas bibliotecas públicas de la ciudad, la Escuela Superior de Diseño, el Conservatorio de Música Joaquín Turina o la EOI de San Sebastián de los Reyes, entre otros. También colectivos como Basurama, Hablarenarte, Urbansketchers, Debajo del Sombrero o la Plataforma CACO, y una larga lista de artistas individuales.
La participación puede tomar formas muy distintas: puede tratarse de visibilizar una colaboración ya existente entre un centro educativo y un museo, de proponer una actividad nueva que se inscriba en el espíritu de la semana, o simplemente de sumarse al movimiento compartiendo lo que ya se hace en el aula. El formato de acciones autogestionadas reduce la burocracia y facilita que cualquier centro, por pequeño que sea, encuentre su lugar en la iniciativa.
Además, el proyecto cuenta con el respaldo institucional de 21 Distritos del Ayuntamiento de Madrid, que ha invitado a EDART a formar parte de su programación, y con el patrocinio de Hartem, que financiará una actividad común en patios de centros educativos. Desde México, Museos Creativos y el Comité de Educación y Acción Cultural de América Latina y el Caribe del ICOM están convocando a instituciones de Argentina, Ecuador, Uruguay, Brasil, Chile y Costa Rica, lo que da a la iniciativa una dimensión verdaderamente internacional.
Un manifiesto para el presente
Uno de los elementos más potentes de EDART es su manifiesto, un texto colectivo que merece ser leído con calma en cualquier sala de profesores. Parte de tres afirmaciones sobre las que vale la pena detenerse: somos materia viva, consciente y sensible; somos seres sociales que necesitamos comunicarnos y compartir para crecer; y somos naturaleza, dependientes de un ecosistema que queremos celebrar.
Desde ahí, el manifiesto despliega una visión de la educación artística que no la reduce a una asignatura más, sino que la entiende como herramienta esencial para el desarrollo individual y social, capaz de hacer madurar la propia mirada y de enriquecer los vínculos entre personas.
El texto es especialmente valioso en su diagnóstico del momento actual. Señala que en un mundo cambiante y complejo, el arte ayuda a recuperar el equilibrio a través de la experiencia sensorial, planteando preguntas y haciendo posible la construcción colectiva de sentido. Y apunta directamente a los grandes desafíos éticos del presente —la crisis ecológica y climática, la fragmentación social, la transformación tecnológica— como terrenos en los que la educación artística tiene algo importante que decir.
El manifiesto también reivindica la cultura como derecho fundamental y no como privilegio o lujo, y aboga por la cooperación entre lo público y lo privado, entre la educación formal y la no formal, convencido de que los cambios profundos nacen del consenso y de la atención a lo discrepante.
Propone tender puentes entre etapas educativas y entre ciencias y humanidades para alimentar la inteligencia colectiva, y concluye con una apuesta clara: impulsar, desde la educación y la cultura, un movimiento abierto, plural, descentralizado y horizontal que ayude a replantearse colectivamente quiénes somos y qué sociedad queremos construir.
Es, en definitiva, un texto que muchos docentes de educación artística podrían suscribir sin dudar, porque pone en palabras lo que llevan años practicando en sus aulas: que el arte no es un adorno, sino una forma de conocimiento.
Cómo sumarse
Aunque la programación ya está cerrada, la participación en la iniciativa permanecerá abierta hasta su clausura. El proyecto busca fortalecer el vínculo en torno a la educación artística y, especialmente, fomentar la creación de redes de colaboración que trasciendan la propia Semana y permitan que continúen surgiendo nuevas propuestas y espacios de trabajo compartido.
La iniciativa se enmarca, además, en la línea de los Derechos Culturales impulsada en los últimos años por el Ministerio de Cultura, hasta el punto de haber sido presentada recientemente como ejemplo de aplicación práctica de este enfoque en una jornada especializada sobre la materia. Las personas interesadas en contactar con la organización pueden hacerlo a través del correo electrónico: comision.semana.ed.ar@gmail.com

