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El profesor Luis Torrego siempre describe a las maestras y los maestros como magníficos cuidadores del futuro, y me quedo con esa definición como título porque es absolutamente precisa. También, en otro lugar (2012), este maestro de maestros-as, expuso la necesidad de que las y los docentes (de todos los niveles del sistema educativo) “sean conscientes de las funciones sociales y políticas de la realidad educativa, del compromiso político y ético”.
Una huelga histórica
Ayer se interrumpió la huelga educativa valenciana, que ha durado un mes, del profesorado de la educación pública no universitaria valenciana.
Además, el día 9 de junio se había rechazado la última propuesta de la Conselleria de Educación de acuerdo global, en una consulta masiva telemática con una participaron de 30.238 docentes, en la que el 87% del profesorado votó NO. La suspensión de la huelga permite a los sindicatos convocantes, STEPV, CCOO y UGT, dejar inactiva la protesta de forma temporal. Pero en el caso de decidir volver a reactivarla, se podrá hacer de forma inmediata, sin preaviso, y con la misma modalidad y los mismos convocantes. Hoy viernes el profesorado vuelve a las aulas tras una movilización educativa masiva, sin precedente desde la huelga educativa de 1988.
Compromiso docente con la escuela pública
A lo largo de esta huelga, el profesorado nos ha dado a todo el mundo una lección de dignidad y de compromiso profesional con la educación pública, ante su desmantelamiento planificado por un gobierno que también ha demostrado sobradamente a quién defiende. En ningún caso a la calidad de la enseñanza pública (lo demuestra, por ejemplo sus incrementos a los conciertos educativos o los casi 73 millones a siete colegios del Opus Dei segregados, es decir que no respetan el principio de no discriminación).
Una huelga tan larga ha supuesto para el profesorado un descalabro económico, pero ha demostrado que el salario digno no era la única razón de la huelga, lo han argumentado de manera muy clara con datos muy precisos y ejemplos concretos: ratios, infraestructuras, gestión burocrática, inclusión, lengua… todos estos aspectos implican lo que en realidad está haciendo ( o mejor no haciendo, y sí omitiendo, y sí olvidando) quien debería reforzar, mejorar e impulsar la educación pública, un bien común de toda la ciudadanía: los/las responsables políticos educativos.
El profesorado en huelga ha incidido en la necesidad de ese compromiso social y político con la educación pública. Y lo ha hecho presentando resistencia educativa, de diversas maneras, todas no violentas (manifestaciones, concentraciones, asambleas, ruedas de prensa, difusión de información en espacios televisivos, acampada, manifestaciones, muixerangas, conciertos…).
La protesta pacífica y la agresión a una maestra
Tampoco hay que olvidar la repulsa generalizada al empujón brutal que recibió una maestra jubilada que caminaba despacio sin meterse con nadie, de manos de un policía.
Como resultado le provocó una fractura nasal y además de puntos en la barbilla, ha demostrado que, frente a la violencia, las maestras y maestros, que son quienes enseñan a la infancia que no se pega, que hay que dialogar y respetar a las otras personas, no responden con más violencia.
Para la mayoría de los y valencianas la música forma parte de su vida, así que el profesorado que integra en su vida cotidiana orquestas, bandas y collas de tabaleters-es i dolçainers nos han regalado su arte en todas las acciones en las que podían participar a lo largo de la huelga.
La respuesta que se dio al empujón a la maestra jubilada fue interpretar ante los policías la marcha imperial de Star Wards frente a la Conselleria de Educación. No necesitan recurrir a la violencia, la transforman.
No podemos educar para la distopía, educamos para las posibilidades democráticas que entre todo el mundo podemos impulsar y defender. Educamos para la paz, no para la violencia. El trato que recibe el profesorado, y las condiciones en las que trabaja, indica cómo lo considera el poder político educativo.La Universitat de València (UV) y la Universitat Jaume I de Castelló (UJI) mostraron su apoyo a la docente agredida y reclamaron que avanzara la negociación dialogando.
Hemos visto en los últimos tiempos agitación callejera neofascista frente a la que los agentes del orden no han utilizado la fuerza, no se puede entender este uso de la fuerza con una maestra inofensiva. Mafalda, el personaje de las tiras de cómic de Quino, describía las porras como “ el palito de abollar ideologías”. La maestra denunció lo ocurrido y la Policía Nacional ha abierto un expediente disciplinario al agente.
Los niños y niñas tienen ejemplos antagónicos: agentes que entran en sus clases para explicarles seguridad vial o, en casos que conozco porque he estado presente, policías que enseñan magníficamente a distinguir el ciberacoso a estudiantado universitario y sensibilizan para evitarlo, o que trabajan rigurosamente contra la violencia de género desde una práctica comprometida unida a la investigación y, por otro lado, un agente que agrede a una de sus maestras con un uso desproporcionado de la fuerza. Como una de las maestras que atendieron a su compañera le dijo al policía: “¿esto es posible y necesario?” y como coreó el resto: “¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza!”.
La política educativa frente a la movilización docente
El presidente valenciano, Juan Francisco Pérez Llorca, declaró sobre este tema estar en contra de la violencia, en contra de “ toda la violencia”, sugiriendo una equidistancia inexistente, fácilmente comprobable en un video que se ha hecho viral.
Hace nada, de nuevo, una representante política de la ultraderecha esgrimió que la consellera sufría chantaje y describió los males que acechaban al mundo por culpa del profesorado en huelga, olvidando que el profesorado estaba ejerciendo un derecho laboral en democracia. Olvidaba que no hablaba de delincuentes, hablaba del profesorado valenciano en una mesa de negociación. La Consellera de Educación, Carmen Ortí, le agradeció su intervención y le respondió que sin su respaldo no podrían llevar a cabo las “buenas políticas” que estaban realizando. Una respuesta que retrata su total ausencia de compromiso con la educación pública y su sintonía con quienes respaldan esa “buena política”. Una política tan “buena” que ha mantenido un mes en huelga al profesorado valenciano no universitario, una huelga que está interrumpida temporalmente.
Resulta muy triste que todo esto siga sucediendo. Vivir en democracia implica, también, defenderla. Quienes nos gobiernan deberían defender la educación pública, el espacio donde se aprende a convivir respetando a los demás, con un límite no negociable: los derechos humanos. Pero lo que tenemos es el mundo al revés.
Educar como compromiso
Esa manera de actuar se ha investigado desde las ciencias sociales, desde la pedagogía. Esa manera de defender la educación sin conciencia bell hooks la denomina política de codicia depredadora (2024), Rita Segato la define como pedagogía de la crueldad (2018) y Nancy Fraser, capitalismo caníbal (2018). Porque las personas no les importan, lo único que les importa es aumentar el capital, la riqueza de determinados grupos, empresas; canibalizar y mercantilizar la vida.
Precisamente incidiendo en el significado ético de la tarea de educar Carlos Lomas en su obra Érase una vez la escuela ( Graó,2017) expresa: “ pese a las dificultades y los vaivenes políticos y a los instantes de desaliento, el oficio de maestro (y el oficio de maestra) no es un oficio cualquiera no cabe en él otra actitud que no sea la de la pasión y la del compromiso. Porque, como decía Paulo Freire, no sólo enseñamos lo que sabemos sino también y, sobre todo, lo que somos”.
A quienes les gustaría acabar con la educación pública, les debería quedar claro que ni sus difamaciones sobre el profesorado en huelga, ni sus mentiras sobre las razones de la huelga, ni sus intentos de crear relatos torticeros sobre lo que estaba sucediendo, ni su insistencia en ocultar informativamente lo que ocurría en los medios de comunicación públicos, les ha salido bien. Miles de profesoras y de profesores en huelga, defendiendo la educación pública con dignidad, con compromiso, de manera coherente, han conseguido que la opinión pública entienda sus razones y las apoye, porque importan las condiciones en las que se educan las niñas y niños de nuestro territorio: toda la infancia y toda la adolescencia valenciana, sin dejar a nadie atrás.
El testimonio que deja esta huelga es de compromiso con la educación pública, la de todo el mundo, la que ha permitido que personas con muy pocos recursos económicos puedan estudiar para acceder a una vida mejor y tengan la posibilidad de acceder a otros proyectos de vida más allá de los que marcaba su clase social, delimitada por la pobreza. No podemos dejar de defender que la educación es un derecho de todo el mundo y actuar en consecuencia.
La mayoría de la ciudadanía, queremos mostrarle a este profesorado que ha mantenido una huelga de un mes con todo lo que les ha supuesto, que ha defendido con dignidad el cometido de nuestra profesión, nuestro agradecimiento por cuidar del presente. Como decía Pablo Freire: “la educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”. Este profesorado con su acción comprometida también está cuidando del futuro, de nuestro futuro. Muchas gracias por vuestro ejemplo.
