“Vicente Medina, por ejemplo, escribió en Murcia con muchísimo calor y escribió la Cansera. Leánsela y vean cómo el calor a lo mejor es fuente de inspiración”. Con estas palabras bromeaba hace unas semanas el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco, en referencia a las altas temperaturas y la falta de acondicionamiento de las aulas madrileñas.
A pesar de las bromas de mal gusto, que las temperaturas en los meses de verano, y antes, cada vez son más extremas es difícil negarlo, por mucho que haya quienes en la extrema derecha nieguen la mayor.
Desde hace años han sido las iniciativas de familias, sindicatos, organizaciones de estudiantes y otros colectivos de a sociedad civil las que vienen reclamando soluciones a unas administraciones, las educativas, que invierten menos de lo necesario para que las aulas y pasillos de colegios e institutos sean lugares amables a partir de abril y mayo.
La última ha sido la ILP presentada por las familias, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil en la Región de Murcia hace unos días.
Llega después de otras como la ley andaluza (más bien aparcada), la ILP de Madrid, Andalucía o la reciente campaña en Extremadura. Repasamos algunas.
Murcia
FAPA Región de Murcia «Juan González», Sindicato de Estudiantes, FEMAE, CCOO, STERM-Intersindical y UGT son las organizaciones que conforman el conocido como Grupo de calor que ha elaborado una ILP en la que reclaman a las autoridades que diseñen y ejecuten un plan de infraestructuras y climatización integral para todos los centros educativos de la Región.
El Grupo de Calor registró la ILP el pasado viernes y con ella quieren que la Asamblea obligue al Ejecutivo «a garantizar, de forma progresiva, planificada y evaluable, unas condiciones mínimas de seguridad y confort térmico» en los centros educativos.
Entre las medidas que contempla el texto destacan la elaboración de un mapa regional de confort térmico, con evaluaciones que identifiquen necesidades, posibles inversiones y garanticen el cumplimiento de límites seguros durante el horario lectivo.
Además de esto, reclaman transparencia y participación, para lo que esperan la publicación de datos sobre ejecución, plazos e incidencias, con presencia de AMPAs, alumnado y personal educativo en el seguimiento de las actuaciones.
Reclaman medias pasivas para adaptar los edificios. Es decir, que tengan aislamiento térmico, sombreado, cubiertas frías o verdes y naturalización de patios. Al mismo tiempo, que se instalen sistemas de climatización eficientes y de bajo consumo energético cuando las condiciones de los centros lo requieran.
Y, también, un calendario de implantación progresiva, con objetivos verificables y financiación estable en los presupuestos regionales.
Andalucía, pionera pero…
Andalucía fue pionera y dispone de una ley que prevé un importante plan para mejorar las infraestructuras educativas para adecuarlas a las temperaturas extremas de calor.
La Ley surgió de la presión ciudadana materializada en la campaña «Escuelas de calor», hace casi una década, también protagonizada por organizaciones de la sociedad civil con las familias por delante.
Fue Adelante Andalucía el partido que hizo suya la protesta, la convirtió en texto articulado y la llevó al Parlamento autonómico. Tras un intenso trabajo de enmiendas, aprobó la Ley 1/2020, de 13 de julio, para la mejora de las condiciones térmicas y ambientales de los centros educativos andaluces mediante técnicas bioclimáticas y uso de energías renovables,
Después de seis años, las organizaciones de familias, estudiantes y profesorado critican con dureza la inacción de la Administración educativa de Juanma Moreno a la hora de aplicar las medidas recogidas en el texto.
La administración autonómica dice que un tercio de los centros, 1.300, ya están climatizados. Al menos, en 2025
Madrid: refractaria
En Madrid, el proceso comenzó en la primavera de 2024 de la mano de FAPA Giner de los Ríos, CCOO, UGT y FRAVM. Un proceso que, hace unas semanas, continuaba, con la reunión de la presidenta de la FAPA, Mari Carmen Morillas, al Defensor del Pueblo para denunciar la situación de las aulas.
Morillas habló ante la prensa de niñas y niños con mareos, sangrado de nariz o dolores de cabeza provocados por el calor, en aulas que sobrepasan, con mucho, los 27 grados que marca la legislación laboral como la máxima temperatura en el puesto de trabajo.
Justo hace dos años, la ILP que redactó el grupo motor de la iniciativa entró en la Asamblea madrileña habiendo superado con mucho el mínimo de firmas necesarias.
Un año después, la Asamblea, dominada por mayoría absoluta por el PP de Isabel Díaz Ayuso, apoyados aquí por Vox, rechazó siquiera, que el texto fuera debatido.
Otros ejemplos
Extremadura comenzó a movilizarse este mes de mayo de la mayo de la federación de familias, FREAMPA-CP, y CCOO, que pusieron en marcha la campaña «Necesitamos aulas, no saunas».
La idea es que haya un aumento de la inversión en infraestructura que atienda a la práctica totalidad de los centros educativos, 800, que no cuentan con sistemas de climatización.
En Castilla-La Mancha el año pasado el Gobierno regional comenzó un programa de acondicionamiento de centros educativos progresivo que pretende llegar a 600 de ellos mediante fondos europeos FEDER.
Algunos ayuntamientos, aquí y allá, como los de Bilbao y Rivas (Madrid) que han comenzado a hacer lo que sus autonomías no, acondicionar las aulas para evitar sucesos de atención sanitaria a sus niñas y niños por culpa de las altas temperatura.

