Empieza un nuevo curso en unos días y 1,2 millones de niñas, niños y adolescentes no tienen acceso a un comedor escolar a pesar de estar en situación de pobreza.
Educo publica un nuevo informe donde vuelve a señalar esta difícil realidad que atraviesan miles y miles de familias y sus hijas e hijos. En no pocos casos, el comedor escolar se convierte en la única comida decente de una infancia que sigue siendo el colectivo en peor situación social del país.
Dificultad de acceso
Según los datos de la ONG, esta cifra supone casi el 55 % de las y los menores que están en riesgo de pobreza o exclusión.
La dificultad aumenta cuando se piensa que la mayor parte de estos jóvenes están cursando secundaria. La inmensa mayoría de los institutos de secundaria no tienen comedor ni cocina. Los horarios continuos facilitaron en su momento esta situación, de muy difícil reversión.
Frente a esto, la mayor parte de los centros privados y concertados que imparten secundaria sí tienen comedores para su alumnado.
Una situación que Educo lleva denunciando años, así como otras entidades como Plataforma de Infancia.
El precio de tener un comedor universal y gratuito, aseguran, no justifica su inexistencia. Según Educo supondría solo el 0,37 % del PIB.
En su nuevo informe, la ONG señala no solo esto sino que a pesar de que la inversión en becas de comedor ha aumentado en el último año analizado, su traducción en el día a día ha supuesto casi 900 chavales menos becados.
Sí ha crecido la cuantía de cada beca, pero aún así, aseguran, no se cubre el 100 % del coste que tienen que asumir las familias beneficiarias. De media, llegan al 69 % del total.
De esta manera, son muchos los chicos y chicas que quedan fuera de los comedores. Una parte importante, además, denuncia Educo, están en esta situación por la dificultad de acceder a la beca, porque no se cuantitican correctamente los umbrales de renta, porque a las familias les supone un gran cantidad de burocracia que en muchos casos no saben gestionar.
La infraestructura
El otro gran problema de la ecuación es la falta de infraestructuras que puedan dar servicio a todas las chicas y chicos cuyas familias estarían dispuestas a que fueran al comedor.
Educo ha elaborado una encuesta sin representatividad par todo el estado entre 202 centros de 16 comunidades autónomas para conocer la capacidad de los centros de acoger a todo su alumnado en el comedor, si así fuera necesario.
La gran mayoría de estos centros admite que si organizaran dos turnos de comidas, solo podrían dar respuesta al 60 % del alumnado que tienen matriculado hoy.
Apenas uno de cada cuatro colegios considera que tendría capacidad suficiente para ofrecer comida a la totalidad de sus estudiantes si fuera necesario.
Esto quiere decir que aunque la inversión en becas consiguiera que el 100 % de las niños y niños tuviera acceso gratuito y universal al comedor, las administraciones tendrían que hacer una inversión mucho más alta para construir comedores y cocinas (o contratar más caterings) para atender a todo el alumnado.
El del comedor es un problema con muchas aristas. No solo faltan infraestructuras de comedor en un cierto porcentaje en primaria. En la secundaria, la mayor parte de los centros públicos no tienen un comedor que ofrecer, al contrario que los privados y concertados.
Junto a esto, la jornada continua, muy extendida en la pública, consigue que el alumnado tenga que comer en sus casas. En la priivada y concertada, las jornadas partidas son mayoritarias, así como los servicios de comedor. Al mismo tiempo, el porcentaje de comensales suele ser más alto en primaria y en secundaria.
Y por último, la falta de infraestructuras suficientes para atender a la totalidad de estudiantes tampoco ayuda a las administraciones a la hora de extender este servicio que Educo considera como parte del derecho a la educación de niñas y niños.

